Obsolescencia programada
Cuando era peque en mi casa solo había una tele. Una Sanyo que aguantó, fácil, 30 años. El lavavajillas, que aún sigue funcionando mal que bien en la cocina, debe rondar ahora los 40 años. Diré aún más: durante muchísimo tiempo le gasté un buen montón de bromas a mi padre sobre su equipamiento informático: […]
