Tecnología

Mi primera (¿y última?) crítica culinaria

·

Vaya por delante que a mis 42 castañas sigo disfrutando de un whopper como si tuviera 15. Soy facilito a la hora de comer: un buen entrecot poco hecho es la máxima expresión del placer culinario para mí, y asisto con incredulidad e incomprensión a esa afición que la inmensa mayoría de mis conocidos y amigos comparten por los restaurantes que le venden a uno más “experiencias” que “comida”. 

Ayer tuve la oportunidad de asistir -no elegí yo- a uno de ellos. Le Cocó, en pleno Chueca, ya me daba malas vibraciones por el nombrecito. A primera vista todo como muy hipster: la decoración era “ideal” (esto, lógicamente, no lo dije yo) y todo eran detallitos en esa línea: cajas de fruta de madera reaprovechadas como estanterías, bombillas vintage, paredes de ladrillo visto con una descuidada (y estudiada, supongo) mano de pintura blanca y vajilla estilo pueblo. O algo así. Todo muy in, supongo. O muy cool. O lo que sea.

Los cuatro asistentes -era una celebración familiar con dos de mis hermanitas y mi hermano- nos sentamos en la mesa asignada, y empezamos a disfrutar del espectáculo. Nos dan la carta en una carpeta de estas de sujetar folios con una pinza. Muy in también (supongo), aunque no lo fuera tanto que la carta fueran cuatro fotocopias bastante cutres y bastante hechas polvo. La oferta era más bien escasa: 10 o 12 entrantes, 3 ensaladas, y un puñado de carnes y pescados. Los precios se situaban aparentemente en lo que podría esperarse. Una ensalada verde, 9,50 euros. Unos huevos rotos con foie, 9,50 euros. Un steak tartar, 14 euros. Lo normal en estos sitios. Ya me olía lo que se avecinaba. 

Pedimos y llega el aperitivo: una bandeja de pan muy in (metálica, como militar, no sé) y un detalle que fue probablemente el único que me moló: un cubo de madera con un gigatesco bolón de mantequilla salada para picotear hasta que llegan los platos. Para alguien que como yo se podría alimentar toda su vida a base de pan y mantequilla salada, eso casi hubiera podido servir para ponerle un 10 al local. Fue entonces cuando me planteé cancelar el pedido y decirles a mis hermanos que nos dejaran el cubo y nos fueran trayendo más pan hasta que nos hartáramos.

Hubiera sido una sabia decisión.

Llegan las bebidas, y nos traen una cerveza, un vino y dos aguas (una para mí). Las botellas de agua abiertas, y al ver el vino pregunto si puedo cambiar por un vino tras pensarlo mejor. La camarera, muy in ella y con ese aire de camarera a la que tienes que dar las gracias por tener el detalle de atenderte, me dice que me puede traer el vino además, pero que el agua ya está abierta. 

Como soy muy educado me callo, pero… ¿por qué me traes el agua ya abierta? ¿Cómo sé que la botellita in no la has rellenado con agua del grifo y me la cobras a precio de los manantiales de Islandia?

Proseguimos a lo nuestro. Entre anécdota y anécdota familiar -si no quedáis solo entre hermanos (sin niños y pareja) de cuando en cuando, hacedlo- llegan los primeros capítulos de esta experiencia de sensaciones en la que quieren convertir la cena. El pulpo a la gallega (12,50 euros creo recordar) consiste en cinco (5) trozos de pulpo bañados en una especie de crema de patata (yo eso en Galicia no lo he visto nunca, pero en fin) y coronados con lo que yo diría que es piel de patata cocida o algo así. Muy in. Los chipirones (11 euros, creo) consisten en cinco (5) chipirones en perfecta formación militar en una salsa al pesto. Ambos platos en bandejas que sugieren que por poder podían haber puesto 10 veces más esa cantidad. Pero aquí te venden sensations. Y no pueden poner cuatro trozos u ocho (que hubiera sido un detalle, somos cuatro comensales). Te ponen cinco, para joder. 

Empiezan las bromas. Nos tomamos cada uno nuestro chipirón y nuestro trozo de pulpo en modo degustación. Ya sabéis, aquí se viene a saborear, no a deglutir. Saboreo y me quedo bastante frío. El pulpo poco cocido para mi gusto, y el chipirón demasiado hecho, aunque la salsa al pesto le salva un poco. Los hermanos nos comportamos como caballeros y cedemos el trozo de pulpo y el chipirón restantes a nuestras hermanas. Más risas. 

Llega la ensalada verde (9,50 euros, con queso de cabra, membrillo, rúcula, canónigos, y alguna cosita más). Decente, la verdad, La devoramos entre los cuatro y aparece el plato estrella: los espárragos trigueros en tempura con salsa romesco (9,50 euros) aparecen ante nosotros con ambición: seis espárragos seis, acompañados de un tarrito con la citada salsa, en una bandeja a la que parecía faltarle algo. Como comida, por ejemplo. 

Los espárragos están crujientes, rollo tempura, pero de nuevo, demasiado hechos para mi gusto. Me como uno. Bromas tipo “estoy a tope“. Quedan dos en el plato y uno de mis hermanos parte uno por la mitad. Yo digo “voy a hacer una locura” y me tomo la revancha de los chipirones. Cojo un segundo espárrago solo para mí. Para mí. Lo degusto. Muy hecho. Pero da igual. Es mi espárrago triguero. Más risas. El espectáculo de las sensations funciona porque al menos nos está haciendo reír a carcajadas. Por no llorar, supongo. 

Últimos dos platos a compartir. El primero, unos huevos rotos con foie (9,50). Deberían ponerlo en singular. Es un huevo roto. Por debajo, eso sí, muchas patatas para mi gusto pasadas. Aquí debo decir que creo que jamás he probado mejores patatas fritas que las del McDonalds (cuando están recién hechas, ojo). Así es mi paladar, chicos. El plato, eso sí, es el más generoso con diferencia de todo el repertorio anterior. Rompo el huevo (estaba intacto, gracias al cielo) y las patatas para hacer el tradicional revuelto, y nos abalanzamos para aplacar esa sensation de hambre (pero una sensation ideal, eso sí) que habían dejado los platos anteriores. Decente, aunque un huevo con patatas no suele tener trampa ni cartón (afortunadamente). Y luego llegan los tentáculos de calamar (9 euros, creo de nuevo) con el correspondiente tarrito de salsa. Aquí de nuevo se ve intención de saciar el hambre: nos han puesto un puñado de tentaculitos (ni siquiera me esforcé en contarlos, supongo que había más de 10 y preferí empezar a comer), y nos los acabamos en un pliqui. Para mi gusto, muy hechos y secos. Va a parecer que me gusta comérmelo todo vivo y crudo, pero nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que creo que un calamar debe tener cierto toque tierno a mar, rollo cartilaginoso más bien. No a zapatilla. 

Más risas. Cómete tú el último. No, tú. No tú, mujer. Oye, no te dejes esas tres patatas. Etc. Nos preguntan si queremos postre. Mi hermano y una de mis hermanas se piden una tarta de la abuela (dulce de leche, chocolate, bizcocho) para compartir. Mi otra hermana y yo preferimos asistir al espectáculo. Llega la tarta, de la que eso sí probamos un poquito. Está rica, ciertamente.

Y entonces es cuando llega la que supongo es la gerente o encargada de turno del local, y en plan novia de la boda nos pregunta que qué tal todo. “Estupendo”, le decimos. La educación nos puede. Al menos a mi me puede, porque luego descubro que soy el único que no piensa eso. Pero la chica no lo deja ahí y añade “¿Y habéis podido con la tarta de la abuela?“. Risas incómodas y un “sí, uf” es todo lo que nos sale antes de explotar en carcajadas unos adecuados segundos después de que desaparezca. Risas y más risas. 

Pero por supuesto, quien ríe el último ríe mejor. 

Pedimos la cuenta. 89,75 euros por esos seis platos a compartir, tres vinos, dos cervezas, dos aguas y una ración de tarta de la abuela. Creo que no me dejo nada. La gerente, la camarera in, el cocinero y el dueño del local están probablemente riéndose a carcajadas. De nosotros y de todos los comensales que han pagado 12 euros por 5 trozos de pulpo o 9,50 por 6 espárragos. El margen de beneficio debe ser acojonante -y perdonadme la expresión, pero sé de qué hablo, soy co-propietario de un 100 Montaditos- y además todo cuadra: el público es tan educado y quiere estar tan integrado en ese círculo tan ideal y tan sensational de gente in que nadie tiene queja alguna. A nosotros en nuestro local los jovencitos de 19 años (qué futuro nos espera) nos ponen hojas de reclamaciones por intuir que un camarero les ha puesto mala cara. Así que imaginad la diferencia de clientela. 

Dos conclusiones tras la cena. La primera, que creo que yo solito hubiera podido comerme lo que pedimos entre los cuatro (o casi). La segunda, que hubiera disfrutado mucho más de un buen whopper, me hubiera quedado igual de satisfecho (o más), y me hubiera ahorrado un pastizal.

Pero oye, puedo decir que he ido a cenar en Le Cocó. Muy in. Sensations.

Aviso: Es evidente que la crítica no podía ser muy distinta teniendo en cuenta mis preferencias culinarias, y aquí debo decir que mis hermanas y hermano salieron contentos de la cena. Así que no toméis la crítica culinaria demasiado en serio: es tan solo mi opinión, y sé que aquí estoy en franca minoría y que este tipo de sitios le encantan a la mayoría de la gente. Respect.

Actualización (31/05/2015): como indica Ángel en los comentarios, hay un monólogo de Leo Harlem que refleja de forma genial esta situación, así que ahí lo dejo. ¡Gracias!


Incognichollos

Esta es una selección con las mejores ofertas tecnológicas actualizadas casi diariamente, como expliqué aquí. Aunque estés en un post “antiguo” las ofertas son de última hora, los Incognichollos los actualizo aparte. Aprovecha, que no suelen durar mucho tiempo:

  • Xiaomi Mi A2 Lite: el telefonazo chollo por excelencia, 5,84 pulgadas, Snapdragon 625, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual 12+5 MP, batería de 4.000 mAh, sin NFC eso sí pero aún así triunfada. Atentos porque el modelo de 3 GB y 32 GB es impresionante en precio: 142,32 euros en GearBest. Acaba de aparecer la actualización a Android 9.0 Pie para este móvil, lo que lo destaca aún más. Dos años de garantía en España, y recordad que tenéis que desactivar el seguro de envío predefinido.
  • Unidad SSD Crucial BX300: una unidad de 120 GB con prestaciones estupendas y que sale por un precio ridículo: 26,19 euros en Amazon.
  • Unidad SSD Samsung 970 EVO: genial con 250 GB y velocidades de transferencia brutales: está a 72,99 euros en Amazon, nunca la vi tan barata. Es la que tengo en mi PC, y me salió a 95 euros como súper ganga, así que imaginad. La versión de 500 GB está a 119,98 euros, gran precio también.
  • Motorola One: un smartphone basado en Android One con pantalla de 5,9 pulgadas, un Snapdragon 625, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual 13+13 MP. Está a 249 euros en Amazon.
  • Smart TV Samsung 65NU7405: una televisión gigante de 65 pulgadas 4K HDR con tres conectores HDMI, 2 puertos USB y todo lo necesario para disfrutar de la tele a lo grande. Está a 899,99 euros en Amazon. También tenéis un modelo Samsung de 55 pulgadas a 599,99 euros y otro modelo Samsung de 50 pulgadas a 499,99 euros.
  • Monitor LG UltraWide 29 pulgadas: un modelo muy curioso para vuestras sesiones de trabajo y juego. Con resolución 2560×1080, AMD FreeSync, conectores USB-C y HDMI. Está a 219 euros en Amazon.
  • Patinete Eléctrico Ninebot ES1 No. 9: otro patinete similar al anterior pero algo menos potente. Hasta 20 km/h y hasta 25 km de autonomía, muy bien también por su precio, 277 euros en GearBest con el cupón GB12ES1 con dos años de garantía en España. Desactivad el seguro de envío, eso sí.
  • Reloj inteligente Huawei Honor Magic: un reloj curioso con pantalla AMOLED, soporte GPS, autonomía de una semana, NFC (¡pagos móviles!), sensor de ritmo cardiaco, monitorización del sueño, barómetro, brújula y notificaciones. Muy curioso por 100 euros en GeekBuying con el cupón EGWQNPDV.
  • Tarjeta gráfica Zotac GeForce GTX 1060 6 GB: una gráfica estupenda para animar vuestras sesiones de gaming. Está a 230 euros en Amazon Alemania, gastos de envío incluidos.
  • Portátil Xiaomi Mi Air: el equipo que rivaliza con los grandes fabricantes del mercado a menor precio vuelve a ponerse interesante. Pantalla de 13,3 pulgadas, Core i5-8250U, 8 GB de RAM, 128 GB de SSD, gráfica NVIDIA GeForce MX 150, lector de huellas, todo por 710 euros en GearBest.
  • Smartwatch Huawei Watch 2: con WiFi y 4G nada menos, este reloj tiene también GPS, Wear OS 2.0 para gobernarlo y un precio fantástico de 199,99 euros en Amazon. Brutal por lo que ofrece, os lo aseguro que lo sé de buena tinta: lo analicé hace tiempo.
  • Auriculares Gaming Sennheiser Game Zero: calidad de
    sonido a lo bestia, reducción de ruido y un micrófono de calidad para las comunicaciones durante las partidas. De esta marca se puede uno fiar, y el precio es estupendo, 109 euros en Amazon frente a los +140 que cuesta normalmente.
  • Televisión Haier 4K 55 pulgadas: vale que no es una marca top, pero tener una Smart TV de 55 pulgadas con resolución  4K/UHD (sin HDR, parece por lo que he visto) por este precio es de locos. Cuenta con Netflix preinstalado, WiFi y TDT2, además de altavoces con soporte Dolby Digital+. Se envía desde UK con garantía de Haier, y está a 365,32 euros en Banggood EU con el cupón e2bcea.
  • Xiaomi Mi 8 (Global): con dos años de garantía en España, envío inmediato. Pantalla AMOLED de 6,21 pulgadas FHD+, Snapdragon 845, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara trasera 12+12 MP, cámara frontal de 20 MP, lector de huellas trasero, batería de 3.400 mAh. Está en color azul a 337,40 euros en GearBest con el cupón GBMPKBG2 y en color negro a 337,40 euros en GearBest con el cupón GBMPKBG3. Desactivad el seguro de envío, ya sabéis.
  • PocoPhone F1: telefonazo que Xiaomi se acaba de sacar de la manga. Un Snapdragon 845, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad
    (ampliables), pantallón de 6,18 pulgadas y dos cámaras de 12+5 Mpíxeles, además de batería de 4.000 mAh y conector de auriculares. Si no os importa que no tenga NFC, compra estrella de la temporada, sobre todo a este precio. La edición de 6 GB y 64 GB de capacidad está a 257,71 euros en AliExpress, uauh.
  • Xiaomi Mi 8 Pro: la versión más brutal del telefonazo de Xiaomi: 6,21 pulgadas, el célebre diseño con la carcasa semitransparente (de pega, pero es curiosa), Snapdragon 845, 8 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara dual de 12+12 MP, cámara frontal de 20 MP, sensor de huella bajo la pantalla, en fin, de todo. Está a 452,83 euros en GearBest.
  • Xiaomi Mi Mix 3: el móvil de gama alta más reciente de esta empresa está ahora a precio llamativo. Con pantalla 6,39 pulgadas casi sin marcos (ni notch), Snapdragon 845, 6 GB de RAM, 128 GB
    de capacidad, cámara trasera 12+12, cámara frontal 24+2 MP  (deslizable, un sistema curioso para esconderlas), batería de 3.850 mAh, desbloqueo facial, soporte carga inalámbrica. Muy chulo, y está a 497,22  euros en Gearbest con 2 años de garantía en España. Desactivad el nuevo seguro de envío activado por defecto, ya sabéis.
  • Unidad SSD Netac 480 GB: mucho más barata que las que os pongo al final, casi medio terabyte a precio de 200 GB en unidades de marcas reputadas. Difícil no sentirse tentado porque cuesta 44,21 euros en JoyBuy. Para que veáis la diferencia, la Samsung 860 Evo de 250 GB (casi la mitad de capacidad) cuesta más: está a 56,90 euros en Amazon… y este último no es mal precio. El otro es ya la locura, aunque la marca, claro, no es muy conocida.

¿Quieres recibir un correo de aviso cuando publique nuevas entradas?

Standard

31 comentarios en “Mi primera (¿y última?) crítica culinaria

  1. Madre mía, desgraciadamente en cualquier sitio (con todos mis respetos) intentan embarcarse en el barco de la “alta cocina” piensan que con poner poca cantidad de manera “moderna” llega. En fin, tiempos en los que nos toca vivir xD

  2. Oletros dice:

    Aunque tus gustos culinarios fueran otros la crítica no debería ser muy distinta.

    Con el rollo de lo in y hipster me parece que hay muchos “restauradores” que toman por gilipollas a los clientes y se deben partir de risa.

    Como los sitios en las Ramblas de Barcelona que cobran 9 euros por una caña y 20 euros por una paella de Paellador

    • Yep. En otra división están los locales para turistas en zonas céntricas tanto aquí como en cualquier otro lado que clavan por comidas típicas cuando su calidad es telita y su precio telaza.

  3. Eduardo dice:

    Hola Javi,

    Yo vivo en Barcelona y, por desgracia para mi (no para mucha otra gente), este tipo de locales abundan demasiado. Vaya por delante que me gusta mucho comer bien, lo que no significa que me guste comer caro.

    Hay muchos restaurantes que ofrecen “experiencias culinarias” que son dignas de mención y las pagas, y merece mucho la pena pagar por ellas. El problema son los restaurantes de tres al cuarto que se aprovechan de las personas que disfrutan de estas “experiencias culinarias” para ofrecer comida de baja calidad a un precio normalmente desorbitado (para la calidad ofrecida) y todo ello escondido en un ambiente de modernidad y engañosa sofisticación.

    Personalmente, si voy a un restaurante y no me gusta lo reconozco, sin embargo no todo el mundo es capaz de hacerlo. No sé por qué es tan difícil. Será que no soy suficientemente”cool”.

    Para gustos los colores, pero que no nos engañen diciendo que es modernidad y sofisticación cuando no es más que un triste sacacuartos.

    Un saludo,
    Eduardo

    • Sí que hay un poco de tontería al respecto, y también creo que por no ser el bicho raro puede que alguna gente se corte de decir lo que realmente piensa. En fin, lo mío ya está dicho 🙂

  4. la comida diferente se divide en dos:

    1. comida de “enteraos”, de “creativos” y demás fauna. Poser, estar “a la última” y demás.

    2. comida extranjera. Aprovechar las tradiciones de otros pueblos acumuladas durante siglos. For the win

    La comida es algo maravilloso. Uno de los placeres más múltiples de este mundo. Se puede viajar con el gusto y el estómago. Traducirlo a absurdeces ronda el insulto ante las otras posibilidades

    • Comer bien es una verdadera maravilla, como dices, pero para mucha gente estos conceptos tienen sentido, así que ole. Aquí como digo, respeto, que lo que a ti o a mi nos puede parecer absurdo otros lo pueden ver fantástico. Pero luego está eso de aprovecharse de esas tendencias para engañar al personal. FAIL.

    • ¡Gracias Pablo! Pues igual tengo que replantearme la línea editorial del blog 🙂 No, ya en serio, me gusta hacer este tipo de entradas de cuando en cuando, pero no es lo mío, creo. Aunque todo puede ser, ¿a que me animo y abro un blog más de ese palo? 😀

    • JEAN dice:

      Dices que no es lo tuyo, Javi, pero de verdad que lo has hecho muy bien. ¡Anímate! A veces, a los que nos gusta seguir el blog, más que seguir el contenido, lo que nos atrae es concordar con varios aspectos que presentas. En ti, créeme, muchos veríamos lo que nosotros mismos pensamos en otros temas que, generalmente, no se tocan 🙂

  5. Manuel dice:

    Menudo palo os han dado por una comida que muchos bares de raciones superan por menor precio.

    Por bastante menos comí con 3 amigos en un sitio cercano a mi casa, cuando se acercaron al Codemotion. También pillamos raciones pero con cuatro quedamos más que saciados y con más bebida nos costó menos (lo recuerdo porque les invité).

    Como ya te han dicho ahora te ofrecen comida cool en sitios hispter que buscan esa imagen a lugar hecho a retales, pero creo que deberían aclarar que son para gente gilí, que disfrutan de las sensations más que de la comida.

    Ya solo ese pulpo es un insulto a la gastronomía gallega.

    • Bueno bueno, tampoco es plan de ponerse agresivos, la gente se gasta el dinero en lo que quiere, que conste. Yo no disfruto con estas cosas: en una ocasión cené en el restaurante de Arola por invitación de prensa, y no recuerdo absolutamente nada de la comida, así que desde luego no fue la mejor cena de mi vida. Para gustos, los colores, ya se sabe.

  6. Pingback: Bocados de Actualidad (191º) | Versvs

  7. TomásGM dice:

    Excelente crítica culinaria, imprescindible para la gente que nos gusta deglutir…Ja ja , me encanta el termino que has utilizado.
    Vaya fiebre que tenemos con la cocina de diseño, y que forma de tomarnos el pelo. Vivo en Galicia , con lo que os cobraron casi os daba para la gasolina ida y vuelta , y os quedaba para ver nuestras costas comiendo un verdadero pulpo a la gallega.

  8. Pingback: Historia de un hombre duro de oído | Incognitosis

  9. Pingback: ¿Qué harías si vieras una moneda de 10 céntimos en la calle? | Incognitosis

  10. Sebas dice:

    Jajaja me parto! Qué buen review, muy bien contado whopperman!
    En cualquiero caso 23€ per capita es “muy barato” en in sitio “in”, podría haber sido peor así que no te quejes!

Comentarios cerrados