Tecnología

Qué divertidos son los eventos de (tu) empresa

Dentro vídeo:

@miguelmartintv

Lo que me ha pasado este medio día yendo a mi comida de empresa. Iba tranquilamente hacia la comida y me he dado cuenta de cómo tenía que comportarme y aquí os dejo unas recomendaciones para que no se nos vaya de las manos. Al final del vídeo me he dado cuenta de lo más importante para ir a la comida o a la cena de empresa #cenadeempresa #empresa #navidad #humor

? sonido original – MIGUEL MARTIN PUIVECINO

Hace poco mi mujer (¡pipi!) me pasaba este vídeo maravilloso de Miguel Martín. Me reí un montón con él hasta que dejé de reírme, porque me di cuenta que fueron muchas veces las que he roto alguno de los «8 Mandamientos» de la lista que hace este chico.

Pero es que claro, quién no ha metido la pata alguna que otra vez, más o menos, en comidas/cenas/fiestas de su empresa. Yo he visto cosas que, gente insignificante, no creeríais, como decía Ruger Hauer en ‘Bladerunner‘. Lo de gente insignificante (little people en el guión original) es suyo, que conste, no mío. Cuando uno peina canas suele pasar eso: que acumula experiencias, para bien o para mal. Y en las comidas y cenas de tu empresa suele haber momentos estrambóticos. Con suerte no los habrás protagonizado tú, pero seguro que en alguno has montado alguna vez. Yo lo he hecho.

El caso es que ayer teníamos comida de empresa y tenía muy presente el vídeo, que insisto, es muy gracioso pero también muy real. Dio igual: cometí algún pecadillo.

Abracé a quien me dio la gana, para empezar. En Xataka el equipo se reúne dos o tres veces al año como mucho, así que uno aprovecha, pero además del compañeros de redacción hay mucha gente alrededor en Webedia que también es parte de tu vida profesional y con la que hablas mucho. Así que más abrazos y más besos y más reencuentros estupendos que molan y que dan mucha vidilla porque además con una cerveza en la mano todos somos majísimos, como me dijo alguien hace poco (¡señor!).

Con la ropa cumpí (soy un tipo elegante por demás), pero fallé en lo de no hablar de trabajo porque por si no me habéis leído en los últimos 21 años, me encanta mi trabajo, así que hablo mucho y bien de él siempre que puedo. Y como a mis compañeros también les apasiona bastante (creo), pues hablamos e intentamos averiguar si la IA se va a cargar los medios (puede ser) o si Elon Musk ganaría en una pelea contra Mark Zuckerberg (ni de Blas).

El mandamiento del «cuidado con el alcohol» lo respeté bastante. Por supuesto que cayó alguna cervecita, pero la cosa no pasó a mayores porque soy mayor por lo que sea no se terció. Y aunque Miguel, el chico de TikTok, tiene razón, es complicado no animarse cuando estás con gente con la que trabajas muchas horas cada día y con la que igual te apetecía tomarte por fin una cerveza o lo que sea.

También me porté bastante bien con la comida y no parecí un niño de la posguerra (consejo: un pincho o piscolabis antes, aunque sea pronto, hace que no parezcas ese niño). El aviso del mandamiento seis es obligatorio porque suele ocurrir algo así. Ni confirmo ni desmiento que lo haya hecho, pero si lo hice fue en otra vida (¡pipi!) y mis amigos que lo han hecho dicen que es muy diver pero ojo que igual no es tan diver después, como dice el amigo Miguel.

Bien por los temazos, pero caray, yo sacaría de ahí al fútbol. Por supuesto que jamás hay que hablar de religión o de política, pero ¿de fútbol? Yo ayer hablé de fútbol (y además lo hice con mi súperjefe), porque echamos una porra a ver quién tenía opciones de ganar el mundial. Yo, que ya no sigo para nada el fútbol y por tanto apuesto más basándome en lo que creía saber antaño, dije que veía a Francia, Argentina e Inglaterra ahí, pero no tanto a España. Él dijo que Francia, España y Portugal (¿¡Portugal¡?). Y fue una conversación simpática e inofensiva porque como todo en esta vida, lo que tienes que hacer es saber hablar de las cosas con la gente con la que sabes que puedes hablar de esas cosas. Así que más que un «cuidado con los temazos» (no musicales, insisto, de conversación), yo diría «cuidado con los temazos con según qué gente».

Y lo de los selfis, qué quieres que te diga, Miguel. Me encantan y me saco siempre alguno. De hecho siempre me da la sensación de que saco pocos, porque me encanta tener esos recuerdos de momentos en los que eres básicamente feliz porque la gente es majísima con una cerveza (casi toda y casi siempre), porque en lugar de estar currando estás en una terraza al sol y porque estás con gente a la que aprecias. Y me he sacado bastantes selfies contentillo (que no inconsciente) y qué queréis que os diga: también me encantan y me encanta verlos después. Es difícil que uno no sonría viéndolos y recordando lo bien que se lo pasó esa tarde/noche sin acordarse en absoluto del resacón que tuvo a la mañana siguiente (en la que además había que currar).

Así que qué queréis que os diga. Que me encantan los eventos de las empresas en las que he trabajado, pero que los afrontaría con una actitud menos monjil que la de este chico. Que tiene razón en muchas cosas, pero ostras. Un poco de joie de vivre, amiguete. Si vas en ese plan, diría que mejor ni vayas. Es lo de siempre, queridos amigos:

Enjoy.

Imagen | Blake Wisz

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