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Al final el héroe no era Superman

Sé positivamente que en algún momento de 1979 mi madre nos llevó al cine a ver ‘Superman’. Y sin embargo, no recuerdo nada de aquella experiencia: tenía seis años y mi memoria de aquella edad se reduce a pequeños fragmentos borrosos. Lo que sí recuerdo es que a partir de entonces, muy de vez en cuando, soñaba con volar.

Supongo que la película me encantó. No me acuerdo, insisto. Como tampoco recuerdo cuándo comencé a revisitarla, pero estoy casi seguro de que fue gracias a los videoclubs y a las cintas VHS. Acabarían estrenándola en la tele años en enero de 1985 (solo tuvimos que esperar seis años, ojo), pero lo gracioso es que para entonces ya se habían estrenado tanto ‘Superman II’ (casi igual de buena y legendaria) y ‘Superman III’ (simpática, sobre todo al principio, pero bastante mala).

Luego llegaría ‘Superman IV’, que fue tal desastre que a Hollywood se le acabaron las ganas de volver a hacer estas películas. Y lo curioso es que dio igual, porque Christopher Reeve siempre fue Superman, y Superman siempre fue Christopher Reeve. Dio igual que luego el mundo del cine intentara rescatar al personaje con otros actores. Ninguna de esas pelis es para mí especialmente memorable, y con todos los respetos a los intérpretes, ninguno ha logrado llegar siquiera a hacerle sombra a Superman. Y diría que ninguno de los otros personajes, tampoco, porque por ejemplo Lois Lane siempre será Margot Kidder, y Margot Kidder siempre será Lois Lane.

Eso pasa con algunas películas y con algunos actores. Que son irremplazables y para bien o para mal, esos papeles y películas los definen para siempre.

Por eso cuando ayer apareció en nuestro Onn 4K Plus la recomendación de ver ‘Super/Man: The Christopher Reeve Story’ el documental de HBO Max, nos pusimos a verlo inmediatamente. El primer minuto es tan prodigioso como engañoso, porque aunque hay un pequeño y fantástico montaje de algunas escenas de la película original, pronto te das cuenta de que este documental, como bien apunta el título, no va de Superman, el personaje de ficción que encarnó Christopher Reeve, sino del propio Reeve y de su (terrible) vida.

Que no siempre fue terrible, claro. No voy aquí a destripar el documental, pero probablemente todos recordaréis qué le pasó. Lo que yo no sabía era todo lo demás. El antes, el durante, y el después. Este es uno de esos documentales terribles y maravillosos y trágicos y espectaculares que hacen que le des una vueltecita a tu perspectiva de la vida. No dan muchas ganas de quejarse por estupideces cuando uno ve lo que le pasó a Reeve y cómo gracias a su voluntad de vivir, a su mujer (increíble historia también), familia y amigos, logró convertirse no en un héroe de ficción, sino en uno de carne y hueso.

Porque que te pase todo eso y no te hundas en la miseria, y que además no hundas en la miseria a todos los que te rodean, es increíble. Pequeño aviso: el documental es muy duro, y hubo varios momentos en los que la lagrimita se escapó. Y aun así (o justo por eso), no dejéis de verlo.

Después de todo, resulta que el héroe no era Superman.

El héroe era, y siempre será, Christopher Reeve.

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