Un juego grasioso
Wes Cherry se aburría. Aquello de trabajar para Microsoft como becario no le estaba llenando tanto como pensaba. De hecho, las cosas no eran muy emocionantes en aquel verano de 1988: el pescado estaba aparentemente vendido con MS-DOS, y la introducción de aquellos primitivos entornos de ventanas popularizados por los Mac no pintaba demasiado bien. […]
