Tecnología

He probado el FSD de Tesla. Es alucinante

Y un poco inquietante, la verdad. Lo contaba en Xataka el viernes, donde traté de explicar la sensación de que te montes en el asiento del conductor de un coche y que sea él quien te lleva a ti.

Es lo que pude comprobar el pasado jueves en un viaje de prensa a Ámsterdam en el que pude probar un Tesla Model Y estándar —exactamente igual que el mío, incluido el color— en el que ya estaba activado FSD v14, la última versión de sistema de conduccion autónoma supervisada de este fabricante. Y fue una experiencia increíble. Con molinos y todo.

Los pedales no se mueven, pero ves cómo el volante gira solo como si el coche estuviera poseído… y lo está, y es alucinante verlo. De hecho, casi todo es alucinante al probar algo así, y si tenéis oportunidad os recomiendo que lo probéis: podéis solicitar un trayecto de prueba en varias ciudades españolas.

Ir en el asiento del copiloto o en los asientos traseros es mucho menos impresionante, diría, sobre todo porque ves que hay alguien al volante. Aunque no haga nada, te relajas y simplemente asumes que quien conduce es ese conductor humano aunque en realidad no lo haga. Sabes que es el coche el que está conduciendo, pero la sensación no es esa. Es difícil explicarlo pero te sientes sencillamente seguro. No puede pasar nada.

Cuando estás al volante la cosa es algo distinta, porque ahora eres tú el «Supervisor». Es el nombre del modo. Esto no se llama «Piloto automático» o «Conducción autónoma» o «Échate una siestecita que ya te llevo yo a destino». No. Esto se llama «Conducción Automatizada Total (Supervisada)» o «Full Self-Driving (Supervised)», pero yo prefiero llamarla «FSD (Supervisada)» para aprovechar el famoso apelativo del sistema y esa palabra entre paréntesis.

Los paréntesis son significativos. Son como un «uy, cuidao».

Pero son importantes, aunque probablemente más de cara a la galería. Tesla se cubre así las espaldas, porque la verdad es que aunque esto no es conducción autónoma de nivel 4 (oficialmente es de nivel 2), se le parece peligrosamente. No sé cuánto le queda al sistema para poder ser considerado como de nivel 4, pero tras probarlo yo diría que no demasiado. Así de alucinante es.

Durante el día de pruebas mi compi Ana Boria, la persona de Tesla y yo estuvimos en el coche unas seis horas en total, e hicimos unos 200 km. La mayoría, despacito, porque íbamos por rutas urbanas que son realmente las complicadas. De hecho, en autovía y autopista probablemente FSD ya estaría totalmente preparado para ir sin supervisión (o casi) porque hay muchos menos riesgos. En ciudad la cosa cambia: hay rotondas, incorporaciones y salidas, peatones, ciclistas, semáforos, curvas cerradas por las que pueden venir autobuses o camiones en sentido contrario, calles o carreteras estrechas, coches aparcados en doble fila… de todo. ¿Y sabéis qué?

Que el Tesla superó todos esos osbtáculos como si nada.

Lo hizo de forma magistral, además. Con cautela, sí, pero con una suavidad extraordinaria. Va suaaaave suaaaave. Es cierto que como jamás rebasa los límites de velocidad uno puede desesperarse un poco en carreteras en las que le apretarías un poco más de lo normal, pero claro, ese es el vicio humano. Se vio claramente en otra situación en la que se nota cómo conduce el Tesla y cómo conduzco normalmente yo:

Si el Tesla ve un semáforo en ámbar, comienza a frenar inmediatamente. En muchos casos, la mayoría de conductores humanos (yo incluido) le pisaría más para que pasara antes de rojo, o incluso con el semáforo ya en rojo.

Es una buena forma de explicar cómo conduce el Tesla con el modo FSD (Supervised). Lo hace un poco en modo ‘Paseando a Miss Daisy’. Tranquilote, pero sobre todo, cauto y seguro. Cero egoísmo aquí: si un coche tiene que pararse y esperar a que otro haga una maniobra, el que se para, el que cede, el que pone la otra mejilla siempre es el Tesla.

En varios momentos en el trayecto nos encontramos con ciclistas urbanos (Amsterdam está plagada, ya lo sabéis, la verdad es que mola) y con coches que venían en sentido contrario, y el Tesla siempre esperaba a tener muy claro que podía adelantarles, incluso invadiendo el carril contrario parcialmente, para hacerlo. No dudaba una vez iniciaba la maniobra y siempre la hacía con suavidad, pero no arriesgaba: si no lo ve claro, espera. Eso puede desesperar al conductor impaciente y al cagaprisas español, pero la verdad, es la forma perfecta de actuar para un sistema de conducción autónoma.

En otra ocasión, por ejemplo, llegamos ante un paso de cebra en el que el Tesla se paró porque había un ciclista llegando para cruzarlo por uno de los lados. Lo hizo perfecto, pero el ciclista, que iba en plan pachorris, se paró antes de cruzar a descansar y nos hizo una seña para que pasáramos. ¿Y sabéis qué? El Tesla la interpretó y, efectivamente, avanzó porque el ser humano le había dado permiso. Alucinante. Eso deja claro que por ejemplo el FSD es capaz de reconocer señales de policías que son prioritarias sobre semáforos (importante), pero que siempre esperará a estar seguro porque el objetivo primordial es el de minimizar el riesgo al máximo.

Hubo un montón de situaciones más en las que el Tesla una y otra vez se comportó de forma perfecta. En una muy graciosa nos encontramos con una chica a caballo por una carretera de Haarlem (qué pueblo tan chulo, caray), y el Tesla lo trató como si fuera un peatón más, porque el caballo, si es que lo detectó, no se mostraba en pantalla. Igual no sabe lo que es un caballo (todavía) y no sabe (todavía) que hay gente que va por la calle a caballo de vez en cuando, pero aun así se comportó otra vez de forma ejemplar: cuando pudo y estuvo seguro adelantó al caballo dejando cierta distancia de seguridad y siempre con suavidad, sin acelerones ni frenazos.

Toda esa suavidad y seguridad se traducen en una sensación: la de que el modo FSD (Supervisado) es a día de hoy casi perfecto. Y claro, eso hace que uno se relaje. Va tan bien que dan ganas de mirar el paisaje, o incluso de mirar el móvil y contestar algún mensaje, por ejemplo.

Pero es que no puedes quitar la vista de la carretera.

Es lo que contaba en Xataka quizás de una forma algo insistente. Tú no conduces, pero en cierto modo sigues conduciendo porque tienes que estar con la vista en la carretera y las manos y pies preparados por si pasa cualquier cosa. Por eso se llama «(Supervisado)» aunque los paréntesis engañen: tienes que supervisar, y la cámara interior del Tesla precisamente vigila que lo hagas. Si desvías la mirada a donde no debes unos segundos, la pantalla empieza a parpadear suavemente para que vuelvas a supervisar, y al final de cada trayecto te sale una «puntuación» de lo atento que has estado. Y si por lo que sea te pasas de distraerte o hacer cosas que no debes, el Tesla te castigará sin poder usar FSD (Supervisado) durante un par de días. Mola.

Pero es lo que contaba en Xataka: esto es tan alucinante que te dan (muchas) ganas de relajarte totalmente y dejarte llevar. De disfrutar del viaje y de hacer otras cosas que no sean conducir o supervisar. Te dan ganas hasta de echar una cabezadita porque oye qué majo y qué bien conduce el teslita y qué suave va sin frenazos ni leches.

Pero por ahora no vas a poder hacer eso. Vas a tener que mirar a la carretera y estar preparado para actuar si pasa cualquier cosa. Solo hubo un par de ocasiones en las que el Tesla se quedó parado en un par de cruces y no tomaba la decisión aunque veíamos claro que podía proseguir. Al pisar levemente el acelerador «entendió» que podía volver a avanzar, como si le dijéramos «no te preocupes, lo he comprobado, puedes seguir», y al instante volvió a tomar el control y a dirigir la marcha. Salvo por esos pequeños momentos en los que «buscó confirmación» (sin mostrar mensajes, simplemente se queda esperando sin decir nada), el resto de las decisiones fueron 100% perfectas.

No sé cuánto más puede mejorar el sistema para ser totalmente autónomo y sin supervisión, pero supongo que eso tardará más por la homologación y los reguladores que por la capacidad técnica del sistema, que ya es alucinante.

Pude ver en directo el Cybertruck. Gigantesco, impresionante, monstruoso, epectacular. La exageración hecha coche.

Y para poneros en situación, pequeña anécdota. Ayer cogí mi Tesla Model Y—hace 10 años ya hablaba de que quería un Model 3, qué curioso—, idéntico al que usamos en Holanda para probar FSD (Supervised) y claro, tuve que conducir yo, pero activé el modo Autogiro (Beta) para ver las diferencias. Íbamos por una carretera con rotondas y nada más llegar a una rotonda el autogiro no detectó que había un coche que estaba haciendo la rotonda y yo creo que quería avanzar y entrar en la rotonta por el carril adecuado. Pero no tuvo en cuenta el coche que venía. Tuve que frenar y tomar el control, y como estaba muy atento no hubo siquiera susto: fue algo que tenía claro que probablemente pasaría y pasó. Lo confirmé en otra rotonta posterior y me quedó claro que el Autogiro (Beta) es para autovías y autopistas, sin más. Nada de usarlo en trazados urbanos, que os la jugáis. Contaban alguno en el Club Tesla España, por ejemplo, así que precaución, amigos conductores. Las propias advertencias y limitaciones de Autogiro oficiales expuestas en la documentación de Tesla son claras: esto es para lo que es.

Pero me estoy desviando (guiño, guiño) del tema. El sistema FSD (Supervisado) es espectacular, pero ese «(Supervisado)» es la forma más corta y rápida de dejar claro que esto no es conducción autónoma. Es un modo que te lleva, pero que tienes que vigilar de cerca. Eso a mí me generó algo de inquietud en la prueba, pero quizás lo hizo precisamente porque era mi primer contacto y «no me fiaba» del todo del sistema. Estoy bastante seguro de que uno se acaba acostumbrando y fiándose de la máquina porque lo normal es que no pase nada.

El célebre dilema del tranvía. No os queméis mucho la cabeza con esto: no hay solución.

De hecho están documentados unos cuantos casos en los que un Tesla es capaz de salvar vidas esquivando accidentes o frenando a tiempo, por ejemplo.

Es normal: la capacidad de reacción es perfecta —que se lo digan al ciervo, pero hay otras muchas situaciones mortales que resuelve— aunque no pueda resolver el dilema del tranvía adaptado a los coches autónomos: un coche autónomo va con una o varias personas y se encuentra con un peatón. Si lo esquiva, mata a las personas que van en el coche. Si no, mata al peatón. ¿Qué hacer? No hay solución para ese dilema: es una cuestión filosófica que plantea un problema imposible de resolver. Y aun así, todo lo que veo me lleva a pensar que FSD (Supervisado) efectivamente puede salvar muchas vidas, lesiones y tragedias. Como otro sistemas similares, espero.

¿Vale esto los 99 euros al mes (o 7.500 euros en un pago único para siempre) que cuesta? Pues depende, claro. Si usas mucho el coche y le haces muchos kilómetros, creo que es una pasada porque básicamente tienes algo alucinante:

Un chófer para ti solo por 3 euros al día.

Es verdad que tienes que ir atento, claro, pero es que va tan bien que creo que mucha gente va a pagar por ello porque es realmente fantástico. Como sabéis yo no soy mucho de suscripciones (ejem), pero no me importaría probarlo un mes si se puede gratuitamente, que espero que se pueda. En Holanda que yo sepa no han activado ninguna opción de mes de prueba, pero en nuestra presentación se mencionó esa posibilidad.

¿Que cuándo llegará FSD (Supervisado) a España? Es la pregunta del millón, y yo aquí diría que desde luego lo hará en 2026 y probablemente lo haga en esta primera mitad del año o quizás a principios de la segunda. Aquí los responsables de Tesla no soltaron prenda (porque tampoco pueden decir mucho, no depende de ellos), pero la esperanza es clara: el verano le gusta mucho a FSD 🙂

En conclusión: una vez más, mi sensación (sin ser experto en coches, me puedo equivocar a tope) es que aquí Tesla sigue yendo un paso por delante de los competidores. Tiene miles de millones de kilómetros recorridos en modo FSD por parte de todos sus clientes, y todos esos kilómetros hacen algo maravilloso: educar a las nuevas versiones de su red neuronal para que cada vez funcione mejor. Seguramente nunca sea del todo perfecto, pero probablemente se convierta en el mejor conductor y en el más seguro que haya recorrido nunca la carretera.

A mí esto, de hecho, me recuerda mucho a Deep Blue y Kaspárov. Las máquinas no jugaban mejor que nosotros al ajedrez hasta que jugaron mejor que nosotros, y todo fue cuestión de fuerza bruta. Deep Blue usaba un algoritmo Minimax bastante básico, creo). Aquí en lugar de alimentarse de posiciones, la red neuronal de FSD se alimenta de millones de horas de entrenamiento de situaciones al volante. Y claro, al final aprende la mejor opción en cada momento porque ya ha pasado por esas situaciones millones de veces… casi siempre.

Es una lástima que esto esté yendo despacito (que es como debe de ir) porque yo creí que me iba a ahorrar pagarles el carnet de conducir a mis niños. Lo que está claro es que mis nietos no tendrán que sacárselo. Qué fuerte.

PD. Y ya sabes, si estás pensando en comprar un Tesla y quieres usar mi afiliado, fantástico, porque tanto a ti como a mí nos darán 1.000 km de recarga en los supercargadores de Tesla con este código. ¡Ole!

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