Tecnología

Sony y el adiós a los videojuegos físicos

Estados Unidos creó hace tiempo un concepto legal muy chulo llamado doctrina de la primera venta (first-sale doctrine), también conocida en el mundo de las patentes como doctrina del agotamiento (exhaustion doctrine).

La idea es muy simple: una vez compras un bien físico a una empresa o creador, los derechos de ese bien físico dejan de estar en su poder y pasan al tuyo. Esto, y aquí viene lo importante (I), se aplica a los bienes físicos que tienen derechos de autor. Un CD de música, una película en DVD o un libro en papel son desde ese momento absolutamente tuyos.

Y como son tuyos, puedes hacer lo que quieras con ellos. Puedes quemarlos, tritutarlos o rayarlos, pero, y aquí viene lo importante (II), puedes prestárselos o regalárselos a quien quieras, y por supuesto puedes revenderlos. Llevamos décadas haciendo eso con nuestros libros, nuestra música o nuestras películas. Y es maravilloso que podamos hacerlo, claro. Hablo bastante de ello en ‘Suscriptocracia‘, porque el problema es que las suscripciones son en esencia una forma de matar la propiedad. En especial, la que afecta a los bienes físicos.

‘Suscriptocracia’ en papel: un bien físico estupendo, diría yo.

El debate, que no para de estar a la orden del día, se volvía especialmente inquietante la semana pasada, cuando Sony anunciaba dos cosas. La primera, que eliminaba el acceso a 551 películas en formato digital de su catálogo de Playstation Store. Si compraste alguna en algún momento, mala suerte, chavalote, porque nunca fue tuya.

La segunda, aún más terrible, es la de que dejará de ofrecer videojuegos en formato físico a partir del 1 de enero de 2028.

Desde el punto de vista empresarial, la decisión es impecable por varias razones. Los discos físicos son caros: no solo es fabricarlos y crear las copias, sino distribuirlos. Empresas como Sony se ahorran una pasta al evitar las copias físicas, y poder ahorrarse esos costes y distribuir copias digitales es una bicoca. Sobre todo cuando las empresas tienen el morro de vender las copias digitales al mismo precio que las copias físicas.

También está la otra ventaja fundamental: con la desaparición del producto físico, desaparece también la doctrina de la primera venta y, por supuesto, algo que siempre ha sido un infierno para la industria audiovisual o la de videojuegos: la reventa. Cada juego que comprabas de segunda mano era un juego que el fabricante dejaba de vender. Eso podía ser maravilloso para ti, que ahorrabas unos eurillos, pero terrible para esos fabricantes.

De hecho todos ellos llevan años acercándonos a este futuro. Cuando se lanzó la PS4 en 2013, solo un 13% de los juegos que se compraban se adquirían en formato digital. En marzo de este año ese porcentaje en la PS5 era del 80%. Supongo que en la Xbox esa evolución será muy similar, y no digamos ya en el mundo del PC, donde las copias físicas de videojuegos brillan por su ausencia porque Steam y las descargas digitales se ha comido el mercado. No sé si lo recordáis, pero durante el lanzamiento de la Xbox One, también en 2013, el fracaso en ventas se debió en parte a la intención inicial de Microsoft de evitar la reventa físicas. Tuvieron que dar marcha atrás y eso salvó un poco los papeles, pero aquel error (junto a otros) determinó un lanzamiento plagado de meteduras de pata.

Hace 13 años no lo consiguieron pero eso no significa que no siguieran empujando. El lanzamiento de la PS5 Digital Edition fue la demostración clara de ello, y mientras tanto Microsoft ni siquiera movía esa ficha porque ya tenía su Xbox Game Pass para convencernos a todos de lo que molaba eran los juegos digitales.

Y ciertamente molan, debo decir. Tienen muchas cosas buenas, y como todo lo digital una ventaja imperial: acceso. Lo digital permite que accedamos a ello desde cualquier sitio y en cualquier momento. Pero eso no debería estar reñido con la propiedad, que es de lo que va esto.

Porque con los videojuegos digitales desaparece la doctrina de la primera venta. No puedes revenderlos ni regalarlos, y el control pasa totalmente a ser del creador del contenido (en este caso, Sony), que decide además si podrás jugar a ese videojuego digital de forma indefinida. Ya lo sabréis seguro: cuando compras un juego en digital, no compras el juego, sino una licencia para disfrutar de él mientras la distribuidora lo permita. Y ocurre que a menudo les da por no permitirlo. Es cierto que de momento los casos son casi anecdóticos, pero la realidad está ahí: un día podrías no poder jugar a un juego que compraste por la sencilla razón de que Sony o Microsoft o quien sea retira esa opción.

En Gizmodo publicaban poco después del anuncio de Sony un curioso artículo titulado «Los juegos en disco merecen morir«. Tenían argumentos potentes para defender el texto, pero frente a todos ellos sigue habiendo dos que los ganan a todos:

Control y propiedad.

Esa es la clave del tema. Esto no va de que los juegos físicos sean mejores o peores que los digitales, sino de propiedad, como decía este otro usuario en otra estupenda reflexión. Control y propiedad para revender los videojuegos si te apetece, para preservarlos (aunque se han anunciado cosas chulas últimamente al respecto) y para seguir teniendo esas y otras opciones que desaparecen con los videojuegos digitales. Y es lo que ocurre al final: que las opciones son buenas, pero Sony ha decidido que quienes tienen que tenerlas son ellos, no los clientes.

Qué tragedia, de verdad. Mal vamos.

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2 comentarios en “Sony y el adiós a los videojuegos físicos

  1. R.Torres dice:

    Un juego en disco, físico, tampoco es garantía de poder jugarlo siempre.

    Hace unos años intenté instalar un juego en PC y el hardware ya no era compatible, era demasiado moderno. También intenté instalar otro, y necesitaba el Launcher de la empresa, un Launcher que ya no estaba disponible para descarga ni conectaba con ningún servidor. Juegos físicos a los que no puedo jugar.

    Sony nos estará engullendo, pero no nos hemos dado cuenta de cuando nos metieron en su boca ni del montón de veces que nos han masticado antes.

  2. Fede dice:

    Si es que poquito a poco hemos ido pasando por el aro.

    Desde un principio teníamos que haber reaccionado, pero no lo hicimos.

    Nunca es demasiado tarde. Lo mismos podríamos dejar de comprar digital, pero conociendo al ser humano, eso es una quimera.