Incognitosis

Javi a los 14

Mi pitufo. Mi bonituyo. El chipirón de mamá.

Felices 14. Caray. 14 ya.

Otro año ha pasado, uno estupendo, lleno de poppy times. Abrazitos por allí —rolleyes de Lucía incluidos— y abrazitos por allá porque sigues siendo plastoso a más no poder. Y me encanta.

No solo eso claro. Eres un pequeño cachondo mental, siempre haciendo bromas chorras, como con la abuela, que se enmorece toda cuando imitas el acento canario y le dices cualquier tontería. Siempre ilusionado, siempre disfrutón, como en las fiestas de Soria a las que fuisteis por primera vez este año. Ahí estábais los dos, pequeños sanjuaneritos, debutando con honores. Ole.

Este año te nos has hecho mayor, pitufo. Sobre todo en altura, ya sabes. Por primera vez desde que naciste, ha pasado lo que tenía que pasar (normalmente): ya eres más alto que Lucía, que obviamente ahora que hace muchos rolleyes hizo uno cuando os medimos en la pared de las mediciones. Qué momentazo. Lo peor no es eso: es que a este paso no tardarás mucho en ser más alto que yo, que estoy en mi prime mientras no paro de decir «ella jura» y «OK mañana». Qué fuerte. Locuuuura. No entiendo qué significan ninguna de esas frases y mucho menos cuándo hay que decir «six seven», pero claro, soy un padre súper moderno y enrollao y las digo, aunque sea para sacaros una sonrisa. Como lo otro de «Ohhh, so CCCCCute!» 🙂

Tú ya estás en otra onda, como decía. Empiezas a darte cuenta de algunas cosas importantes sobre la gente y el mundo, y aun así ninguna de ellas te cambia. Sigues cantando a todas horas y seguimos diciéndote que te calles porque tú eres tú y nosotros somos nosotros, y sigues siendo tan creativo o más creativo que nunca con tus diseños, tus cómics y tus novelas —solo te falta acabar alguna y la publicamos, majete—. No dejes de crear, de inventar, de soñar. Es cierto que estás (estáis) con pantallas más de lo que nos gustaría, pero también que al menos de rato en rato las usáis no solo para consumir contenido (y dale con Uve, ¡¡es que no le soporto!!) sino para crearlo a vuestro estilo. Y nos encanta especialmente que además parte del contenido que consumes es nuestro contenido. Nuestras fotos y vídeos, que además revisitas una y otra vez para luego enseñárselo a mamá —»os comía, es que os comía», dice cuando os ve lo bonituyos que érais de pequeñuskis— y también a mí, que os comería igual, pero ya sabes, primero vuelta y vuelta en el horno a 200 ºC para que estuviérais crujientitos por fuera porque es que era para comeros a mordiscos de lo ricos que érais.

No dejes tampoco de sorprenderte y maravillarte como lo haces. Eso es mágico, porque a la mayoría se le acaba esa sensación y tú la conservas intacta. Como cuando os damos alguna sorpresa, por pequeña que sea, y siempre la vives de una forma especial. Tienes también tus momentos teenager claro: aunque no uses casi los rolleyes en los que Lucía es bastante pro, también tienes tu carácter y a menudo aguantas en plan indignadito un ratito antes de rendirte y soltar lo de «poppy time!«. Eso es lo importante, pitufo: que los enfados pasan rápido, y que tú mismo te das cuenta de que así es como debe ser porque ya tendrás tiempo de indignarte por cosas que sí lo merecen.

Ha sido un año también con novedades chulas. Está el Tesla, claro, que te flipó ver por primera vez y en el que Lucía y tú siempre estáis tan a gusto que cuando llegamos a destino, decidís que ya saldréis del coche si eso. Mamá y yo siempre igual, preguntándonos cómo es posible que tardéis tanto en salir, y vosotros erre que erre, tomándooslo con paciencia. O nuestro súper curso de tiro con arco, que estuvo también lleno de momentazos. O ese miniviaje a Biarritz con crepes de chocolate gigantes incluidos.

Y en todos esos momentos y muchos más, siempre, sobre todas las cosas, Lucía y tú. Los dos siendo los mejores hermanos del mundo. Es algo que siempre digo en estas cartitas y que siempre quiero seguir diciendo, así que cuidad eso porque es mágico y maravilloso. Es increíble que crezcáis, que Lucía se haga ya mayorcita y que a pesar de que tanto tú como sobre todo ella busquéis vuestro propio espacio y vuestros momentos «para mí», sigáis estando tan increíblemente unidos. Es algo que a mamá y a mí nos entusiasma. Es muy 6-7. Muy Prime. Muy Locura. OK, ella jura. Basto. Me da mucho fomo cuando no demostráis esa unión vuestra. Me da cringe. Me falta lore. Menos mal que tras este post tendré +1.000 de aura. No seré un NPC como Uve. Y aquí se termina mi momento frases chorras de vuestra edad.

Y ya en serio, mi deseo para dentro de un año es, sobre todo, que no cambies. O al menos no mucho. Te dejo que me ganes en altura, pitufo, pero sigue siendo tan artista, tan divertido, tan cariñoso y sensible y tan creativo como eres. Por pedir, quizás un poquito menos caos, ya sabes, que si no a mamá un día le va a dar un telele. Uno pequeñito, claro, porque ella, como yo te adora hasta el infinito y más allá.

Te quiero tres mil kilotes, pitufo.

Felices 14. Que sea un año increíble.

Poppy time?

Poppy time!!

Suscríbete a Incognitosis

¡Recibe en tu correo las nuevas entradas!

Standard

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *