Tecnología

Instagram como escaparate de las vanidades

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Soy poco amigo de las redes sociales. Bueno, soy fan absoluto de Twitter, pero no la considero del todo una red social. Y si lo es aún mejor, porque es la excepción a esa regla que mencionaba. 

El caso es que el resto de redes no me van. LinkedIn me parece un rollo, Facebook (el feis) me parece peligrosa, Snapchat me parece absurda y Google+…. Bueno, Google+ me da más bien penita. Pero a Instagram básicamente la odio no la soporto.

Es la peor de todas las redes sociales. Con diferencia. 

Esta red social que partió de una idea sencilla y genial se ha convertido en el peor ejemplo de esta cultura del postureo fácil en el que estamos cayendo una y otra vez. Es el Telecinco de nuestra era. Es lo peor. No es el primer caso de ese culto al entretenimiento ligero en el que hemos caído —YouTube era y es claro referente en este ámbito—, pero sí el más flagrante.

La red social empezó con buen pie. Convirtió aquello de que una imagen vale más que mil palabras en el pilar perfecto de una plataforma que permitía compartir de forma fácil y rápida todo tipo de imágenes. Lo que empezó estando orientado a fotógrafos aficionados ha acabado revelándose como refugio perfecto para millones de mentirosos. Es cierto que sigue habiendo muchos usuarios y usuarias que la usan con buena intención, y conozco a alguno/a que otro/a. Esto no va para vosotros, queridos/as. La crítica va para quienes han acabado contaminando Instagram y convirtiéndola en un escaparate de vanidades. 

Todos esos mentirosos, lo sean con buena o mala intención, solo nos enseñan aquella cara vista de la canción de Mecano. Ya sabéis, la del anuncio de Signal. Todo sonrisas, sol, vino, flores, musculitos, comida rica rica, gafas fashion, felicidad, todo muy cool. El problema es que detrás de cada una de esas imágenes siempre está la cara oculta, que esconde la realidad tras el escaparate. Una realidad que suele ser bastante menos fotografiable y que desde luego apetece bastante menos compartir.

Evidentemente uno es muy libre de publicar lo que quiera en estas redes sociales, aquí habría poco que criticar porque al fin y al cabo yo soy igualmente libre de seguir esa cuenta si me apetece. El problema no es ese, que dios me libre de criticar un derecho tan básico como el de la libertad de expresión que me permite entre otras cosas decir todo tipo de cosas por aquí. 

El problema es, como decían en Quartz, que:

Nuestros  flujos adictivos de modelos de fitness, viajes exóticos y momentos fotográficos perfectos no pueden compararse a menudo con nuestras vidas sombrías y monótonas. El descontento causado por esa desconexión es tal que una cantidad cada vez mayor de estudios sugiere que las redes sociales contribuyen a problemas mentales como la ansiedad, depresión, privación del sueño y problemas con la imagen física en la gente joven, que es la que más usa estas redes sociales.

Diría que el problema afecta a mucha otra gente (no necesariamente jovencita) que vive una existencia algo más triste y apagada porque creen que nunca podrán vivir esa vida maravillosa que nos pinta Instagram. Nunca podrás cocinar un plato con ese aspecto, estar en un sitio tan ideal, tener esa tableta de chocolate por barriga o tener los #mejoresamigosdelmundomundial. Tú seguirás con tus filetes empanados, veraneando en Torrevieja, mirando con cierta sorpresa tu barriguita (“¿de dónde habrá salido este michelín?“) o quedando con tus amigos de toda la vida, que por alguna razón parecen mucho más aburridos y mucho menos cool que los de esos y esas a los/las que sigues en Instagram. 

Pero Instagram, como decía, es solo la cara vista. Parte de una ecuación que puede ser una mentira total. Puede que el plato fuera un asco al probarlo, o que el cocinillas se tirara 3 horas para cocinarlo y sudara tinta. Puede que en ese sitio tan ideal te haya hecho un tiempo de perros todo el día menos en ese instante de la foto, que te hayan robado (a mí me pasó, y en parte de las fotos parecemos tan felices riéndonos de nosotros mismos, pero no las publiqué en Instagram) o que los niños te hayan hecho las vacaciones imposibles porque a pesar de lo que dices en las fotos estás un poco hasta el gorro de ellos. Puede que el de la tableta de chocolate por barriga jamás haya gozado el placer de comerse una (o que se la haya currado a base de Photoshop, o que se la coma para luego hacer mal uso de sus deditos), y puede que esos grandes amigos sean más bien amigos de esos de #porelinteréstequieroandrés, que también los hay. 

Puede, claro, que no pase ni una cosa ni la otra. Lo normal es que en realidad esas felices fotos cuenten, como casi todas, mentiras a medias o verdades a tercios. Pero ocurre que entre tanta sonrisa Profidén, tanto filtro y tanto comentario con hashtags de mentira yo acabo por no creerme de la misa la media.

Seguro que muchos de vosotros conocéis a una chica como esta.

Instagram, además, ha convertido el acto de compartir en una rastrera competición. Quiero tener más likes y más seguidores, y haré lo que sea por conseguirlos. Es como aquel  capítulo absolutamente fantástico de la serie ‘Black Mirror’ titulado ‘Nosedive‘. En aquella entrega, primera de la tercera temporada, se hacía una crítica ácida y cruda a esa cultura del postureo, de la fama gratuita y colaborativa, y de lo triste y patético que puede llegar a ser un mundo dominado por algo tan estúpido como los likes que tiene una foto publicada en tu red social. 

Por no hablar —y esa es la segunda parte de mi gran crítica— de Instagram como enorme y perfecto jardín amurallado. En PijamaSurf (mola el nombre del blog) encontraba una crítica bastante alineada (aunque un poco farragosa) con la mía en este sentido. “Sitios como Instagram son callejones sin salida en la red, mundos artificiales autocontenidos y monopólicos“, decía el autor. Me gusta especialmente esta parte de su post (negritas mías): 

Ningún medio se parece más a un reality show que Instagram, la red social que comprueba que sólo necesitamos parecer para ser, y donde cualquiera (que se vea suficientemente sexy o cool) puede hacerse famoso. Instagram, entre likes (y la dopamina que producen), nos susurra que todos somos Kim Kardashian o que todos podemos ser el artista conceptual o el hombre o mujer popular (que nunca pudimos ser en la vida real). En las redes sociales todos somos DJs o curadores de nuestra imagen, pero mientras que en Facebook y sobre todo en Twitter ayuda mucho saber editarnos a través del texto, en Instagram una persona versada exclusivamente en la imagen puede conquistar la indivisa admiración de las multitudes.

Ahí le has dado, majo. Instagram es el reflejo de una sociedad bastante lamentable a mi modo de ver. Una en la que solo cabe la falsa felicidad, una dominada por el selfie, una en la que nuestros modelos de referencia ya no nos llevan a la Luna, no curan la polio, no ganan diez Roland Garros (por ahora), no pintan Giocondas o no escriben Quijotes. Ahora esos modelos de referencia lo son porque se lo pasan bomba, porque se ponen un nuevo modelo cada día que les queda #estupendodelamuerte y porque bailan en un yate con un pibón al lado. Como mucho cocinan bien y son graciosos (para según qué público). Como mucho. 

Fijaos cómo será mi visión de esta patética red social (que no es patética en sí misma, pero así han acabado haciéndomela percibir quienes la usan), que no he criticado algo absolutamente increíble. Es alucinante que Instagram se nutra de internet y de la gran telaraña mundial y que lo haga de una forma tan absolutamente egoísta. Instagram viola el principio básico de la red de redes: el hiperenlace. 

No hay enlaces en Instagram. 

Es algo asombroso, inaudito, y lamentable. Algo que se une a otros vetos absurdos, como el de esas imágenes sobre las que apenas se puede hacer zoom y que solo parecen tener sentido dentro de la pantalla de un móvil. 

¿Os acordáis de aquello de que os odiaba, y la culpa la tienen las redes sociales? Pues si hay una red social por la que pueda odiaros, esa es Instagram. Bueno, igual odiar es una palabra muy fuerte, pero para el caso me vale. Menos likes, menos followers, y a tratar de vivir la vida real en lugar de querer simular una perfecta pegado/a al móvil.  

Lo dicho. No te soporto, Instagram. 

Dedicado a Sally, usuaria convencida (y feliz, dirá ella) de Instagram (¡pipi!). 


Incognichollos

Esta es una selección con las mejores ofertas tecnológicas actualizadas casi diariamente, como expliqué aquí. Aunque estés en un post “antiguo” las ofertas son de última hora, los Incognichollos los actualizo aparte. Aprovecha, que no suelen durar mucho tiempo:

  • PocoPhone F1: telefonazo que Xiaomi se acaba de sacar de la manga. Un Snapdragon 845, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad
    (ampliables), pantallón de 6,18 pulgadas y dos cámaras de 12+5 Mpíxeles, además de batería de 4.000 mAh y conector de auriculares. Si no os importa que no tenga NFC, compra estrella de la temporada, sobre todo a este precio. La edición de 6 GB y 64 GB de capacidad está a 254,40 euros en Banggood con el cupón 1F1BG2EU. La edición de 6 GB y 128 GB está a 279,50 euros en Banggood con el cupón 12F1BG62. La comparación es odiosa, porque el de 64 GB de capacidad está a 279,65 euros en AliExpress Plaza, aunque claro, en este último el envío es desde aquí y garantía de dos años en España, mola.
  • Portátil Xiaomi Notebook 15,6 pulgadas: el modelo con esa pantalla Full HD, un Core i5-8250U, 4 GB de RAM, 128 GB de SSD y 1 TB de disco duro (ole) por 531,88 euros en Banggood con el cupón 19BG89621.
  • Portátil Xiaomi Notebook Air 13: con un Core i5-7200, 8 GB de RAM, 256 GB de capacidad, está a 631,11 euros en Banggood con el cupón 19BG1025.
  • LG V30: este telefonazo destaca por su pantalla de 6 pulgadas, su chip de sonido Quad DAC, un Snapdragon 835, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara de 16+13 MP y un precio bastante estupendo para ser este modelo: 399 euros en Amazon. Preciazo.
  • Unidad SSD M.2 Crucial MX500 1 TB: difícil encontrar algo así a este precio normalmente. Un terabyte de capacidad en una unidad SSD M.2 estupenda por 130,36 euros en Amazon.
  • LG G7 ThinQ: un señor telefonazo con una cámara que impresiona. Pantalla de 6,1 pulgadas 2K, Snapdragon 845, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual 16+16 MP, está a 375 euros en Amazon.
  • OnePlus 6T: el telefonazo de este fabricante (análisis) está a precio más que interesante. Con pantalla de 6,44 pulgadas con “mini-notch”, Snapdragon 845, 6 GB de memoria, 128 GB de capacidad, batería de 3,700 mAh, cámara trasera dual de 20+16 MP, cámara frontal de 20 MP, lector de huella integrado en pantalla. Está a 449,88 en Banggood con el cupón 1BGOP6T1.
  • Xiaomi Mi 8 (Global): con dos años de garantía en España, envío inmediato. Pantalla AMOLED de 6,21 pulgadas FHD+, Snapdragon 845, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara trasera 12+12 MP, cámara frontal de 20 MP, lector de huellas trasero, batería de 3.400 mAh. Está en color negro a 330,78 euros en GearBest. Desactivad el seguro de envío, ya sabéis. En Amazon está a 379 euros, por si preferís esta opción.
  • Portátil Xiaomi Air 12: el modelo con un Core m3-7Y30, 4 GB de RAM y 128 GB de SSD está a 527,55 euros en Banggood con el cupón 1912BGNEW3. Tenéis la versión “potente” con un Core i5-7Y54, 4 GB de RAM y 256 GB de SSD por 616 euros en Banggood con el cupón 1912BGNEW1.
  • Monitor Acer V6 V226HQL: monitor de 21,5 pulgadas Full HD (1920 x 1080) con entradas VGA, DVI y HDMI. Atentos al precio: 83,48 euros en AliExpress Plaza, envío desde España y garantía de dos años.
  • Consola Xbox One S 1 TB + Battlefield V: una oferta fantástica para haceros con la consola de Microsoft y uno de los juegos del año. Este pack con la consola blanca y esa capacidad de 1 TB más el juego está a 204 euros en Amazon. Hay opciones con otros juegos al mismo precio (con Fortnite, con Forza Horizon 4, con Shadow of The Tomb Raider) pero a mí me gusta la consola sin juegos pero con dos mandos y 3 meses de Game Pass por 264,40 euros.
  • Monitor BenQ GW2270H 21,5 pulgadas: un monitor 1080p de 21,5 pulgadas con conexión dual HDMI por 103 euros en Amazon. Y si queréis ir a un monitor gaming, el BenQ XL2411P ZOWIE con soporte de 144 HZ está a 246 euros en Amazon.
  • Xiaomi Mi A2 Lite: el telefonazo chollo por excelencia, 5,84 pulgadas, Snapdragon 625, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual 12+5 MP, batería de 4.000 mAh, sin NFC eso sí pero aún así triunfada. Atentos porque el modelo de 3 GB y 32 GB es impresionante en precio: 143,04 euros en GearBest. En Amazon está a 163,99 euros ahora mismo.
  • Cámara Canon EOS 4000D: una réflex de gama de entrada perfecta para dar un salto respecto a lo que se consigue con (la mayoría de) móviles. Con su sensor de 18 MPx, pantalla LCD de 2,7 pulgadas, conectividad WiFi y su objetivo 18-55 es un buen regalo: 279,80 euros en Amazon.
  • Xiaomi Redmi Note 6 Pro: con pantalla 6,26 pulgadas, un Snapdragon 636, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad y cámara dual de 12+5 MP (frontal dual de 20+2) estamos ante un señor teléfono para el precio que tiene. Lo podéis encontrar a 151,98 euros en GearBest.
  • Patinete Eléctrico Ninebot ES1 No. 9: otro patinete similar al anterior pero algo menos potente. Hasta 20 km/h y hasta 25 km de autonomía, muy bien también por su precio, 278,57 euros en GearBest con el cupón GB12ES1 con dos años de garantía en España. Desactivad el seguro de envío, eso sí.
  • Módulo DDR4 Ballistix Sport 4GB: nada mal poder conseguir un módulo de esta capacidad y tipo (PC4-19200) por 29,15 euros en AliExpress. Los 16 GB saldrían por 120 euros y con módulos de calidad, así que atentos si estáis construyendo un PC.
  • Xiaomi Mi Drone 4K: un cuadricóptero con cámara HD que graba también en 4K, 27 minutos de autonomía y diversos sistemas de retorno seguro y de estabilización. Está a 321 euros en Banggood con el cupón 502C6B.
  • Impresora HP Envy Photo 6234 + 1 año Instant Ink: una impresora simpática de inyección térmica de tinta con calidad 4800×1200 puntos que mola por tener suscripción Instant Ink de 100 páginas (o fotos) al mes gratis (5€/mes) durante un año y otros 25 euros extra para seguir con el plan que luego nos apetezca. Hablé de ello hace tiempo, es una opción curiosa. Está a 69 euros en Amazon. La alternativa es la HP Deskjet 2630, más básica pero con 3 meses gratis de Instant Ink y otros 25 euros gratis para la suscripción. Está a 39 euros en Amazon.
  • Juegos hasta al 50% de descuento para PS4 y Xbox One: en Amazon tenéis un buen número de títulos con descuentos de hasta el 50%. Yo he visto por ejemplo The Division (PS4, Xbox One) a 14,90 euros. Relacionado: Gears of War 4 (digital, Xbox One/PC) a 4,50 euros en CDKeys.
  • La Abadía del Crimen Extensum: remake en versión extendida del juego original que rompió moldes en los 8 bits. Lo tenéis gratis en Steam.
  • Tablet Chuwi Hi9 Air: una tableta de 10 pulgadas con resolución 2.560×1.600, procesador Helio X20, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara de 13 MP, batería de 8.000 mAh y ranura Dual SIM, basado en Android Oreo. Curiosa sobre todo por estar a 139,80 euros en Banggood con el cupón a0ba42.

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2 comentarios en “Instagram como escaparate de las vanidades

  1. Gracias por poner el comentario de Quartz en traducción libre; y es que a los que no somos muy hábiles en “eso” del inglés, cuando lo refieren no comentarios, no se saborean igual al no entenderlos he.

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