Category Archives: Incognitosis
Las chicas de las noticias
Alguno de mis amiguetes me ha dicho que qué ha pasado con aquellos posts más desenfadados que de cuando en cuando publicaba en Incognitosis… la verdad es que últimamente me centro demasiado en temas tecnológicos, pero como es bueno hacer una pausa kit kat me he decidido a publicar un tema que es éxito seguro […]
Mi post número 1.000 en Incognitosis
Mucho ha llovido desde aquella primera entrada en mayo de 2005. Han tenido que pasar casi 5 años para celebrar con esta pequeña entrada que llego al post número 1.000 en Incognitosis, una cifra importante para cualquier blogger. He tenido épocas de mayor y menor productividad, pero la idea ha sido siempre la de escribir […]
Japón sin parangón
Viaje alucinante el que nos hemos pegado mi flamante esposa (¡pipi!) y yo para celebrar la no menos flamante boda de la que hablaba hace unos días… Las dos semanas saben a poco por la cantidad de cosas que uno puede ver allí, pero también dan pie para una más que posible nueva visita (o […]
Cagaprisas
Este finde he estado de bodorrio (¡churriiiiiis, sois los primeros, pero no seréis los últimos!) en Santiago de Compostela, y además de pasármelo de coña con los amigos (Yakozumas al poder 😉 ) y de ponerme feo de pulpito y pimientos de Padrón he podido volver a comprobar que los viajes en avión confirman que […]
Incognitosis cumple 4 años
Todos los San Isidro -patrón de Madrid, y fiesta en la capital española para los que no lo sepan- tengo doble motivo de celebración. Primero, por la citada fiesta que le deja a uno tiempo libre para celebrar en la Pradera de San Isidro la fiesta más castiza del mundo 😉 , y segundo, porque […]
36 castañas
Ya es el cuarto cumpleaños que celebro por aquí (ver las 33, 34 y 35 castañas que cayeron en el pasado), y como ya dije el año pasado, es curioso tener el blog como una pequeña referencia de cómo andaba mi vida hace ahora justo un año. Este ha sido si cabe mejor que el […]
Me estoy haciendo mayor
Y no lo digo porque los niños ya me traten de usted o me suelten aquello de: «¿Señor, me dice la hora?» Que ya es de por sí bastante hiriente. Los niños son ingenuos e inocentes (más o menos), los pobres, así que hay que aguantar las ganas de decirles, «oye, chavalote…» y pegarles un […]