Incognitosis

Japón sin parangón

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Viaje alucinante el que nos hemos pegado mi flamante esposa (¡pipi!) y yo para celebrar la no menos flamante boda de la que hablaba hace unos días… Las dos semanas saben a poco por la cantidad de cosas que uno puede ver allí, pero también dan pie para una más que posible nueva visita (o visitas) en el futuro, porque una de las sorpresas es que lo de que Japón es un destino caro no tiene que ser cierto ni de lejos.

Y aunque ha habido mucho más aparte del aspecto tecnológico, obviamente como buen friki tenía una curiosidad especial por ese tema y qué tipo de cositas se manejan allí. Y la verdad, no ha habido demasiadas sorpresas en este apartado.

Miyajima 2

La telefonía móvil me ha parecido bastante normalita (por cierto, Simyo en Japón no tiene servicio asociado, así que móvil inservible las dos semanas), aunque la banda ancha móvil que tienen allí sea brutal. Pero luego no ves que la cosa parezca aprovecharse demasiado: o el japonés no da para más, o lo que la gente hace es visitar en gigantescos teléfonos concha páginas con una interfaz totalmente en modo texto. Como en el viejo navegador Links en consola, un poco más claritos, pero desde luego que no van más allá de la presentación plana de información. Nada de TV o vídeo (al menos que yo viera), y eso que la gente va literalmente pegada al móvil en los transportes públicos -cuando no van cuajaditos, algo también bastante normal-.

Por supuesto hubo visita (bueno, varias, para qué voy a mentir) obligada a Akihabara en Tokyo, probablemente el barrio electrónico más famoso del mundo y que es una verdadera pasada. La cantidad de aparatitos y componentes que se puede encontrar allí es impresionante, pero la verdad, los precios (quizá por la paridad actual entre euro y yen) no invitan a comprar prácticamente nada. Las tiendas on-line, eBay y los competitivos mercados actuales hacen que ese atractivo se disipe, aunque desde luego puedes encontrar pijadas -mucha chorrada friki, hay que admitirlo- que pueden ser la perdición de los que vayan con dinero para gastar 😉

Pero así como por nuestros lares Internet y la presencia en Internet de cualquier empresa o negocio es casi omnipresente, allí no hemos visto ese tipo de interés o de relación de empresas con la web. Muy pocos sitios parecían tener su versión on-line, pero lo que sí me ha parecido curioso es la cantidad de códigos QR que se usan en todo tipo de productos, que parecen haber sustituido casi por completo a nuestros códigos de barras en un montón de sitios.

Y la verdad, tecnológicamente hablando poco más que contar: mucha, muchísima Nintendo DS -creo que vi un par de PSPs, qué penita- y muy poca gente con el portátil en cafés o restaurantes. Claro que tampoco les daría tiempo de mucho… Como sabéis los que habéis estado allí, parece que en Japón todo el mundo tenga prisa por comer. Te pides el plato que quieras y todo va súper rápido, así que tampoco parece que lo de tomarte un café tranquilamente mientras te conectas sea una cosa muy habitual… o al menos, no por lo que yo vi.

Pero da igual, porque ha sido un viaje acoixonante. Tenemos un recuerdo especial para David y Jessi, una pareja genial de Manresa que nos adoptó nada más llegar al aeropuerto de Narita y que nos han descubierto sitios chulísimos en Tokyo que no hubiéramos podido encontrar ni de coña sin ellos. ¡¡Ya estamos echando de menos los batidos de cocoa, el melón soda, el Mountain Dew y el curry (de nivel 1, eso sí)!! ¡Abrazos y besos gordos para los dos súper guías incansables!

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5 comentarios en “Japón sin parangón

  1. AnonimoX dice:

    COMO LO SABIA JA JAJA ni de luna de miel puedes dejar de hablar perdon pensar en tu blog ja ja ja olvidate del blog un poco y piensa en tu mujer que luego la cosa camba ja ja ja que luego te arrepentiras 😉 te lo digo por experiencia (20 años casado).

  2. Luis dice:

    Bueno pringao, te habrás comprado mogollón de cosas chulas ¿no? Ya nos contarás más cuando quedamos un día a comer (Los Amigos nos esperan :))
    Un abrazo enorme
    PD: la envidia me corroe…

  3. Jajaja. Te ha molado lo de los saltos ¿eh?

    Me alegro de que lo hayáis pasado genial y como bien dice Luis, «Los Amigos» nos esperan para comer y ver esas pijadillas que seguro que te has comprado.

    Tráete yenes para pagar.

    J.

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