Tecnología

Tres historias sobre esfuerzos y recompensas

Nacemos siendo egoístas. Pataleamos y berreamos desde el minuto cero de nuestra vida, y seguimos haciéndolo —con bastante más disimulo— a lo largo de los años. Nos mueve ese egoísmo que podríamos resumir con el preciosista “quiero ser feliz” y que en realidad tiene matices muy oscuros, porque intentar ser feliz puede hacerte precisamente lo contrario. Un infeliz.

Qué metafísico te has levantado hoy, JaviPas“, diréis. Pues sí. Así soy yo. Impredecible y metafísico. Y como me voy haciendo mayorcito y miro de reojo a los que vienen detrás —no les envidio demasiado de momento— me encuentro con algunas certezas personales (para mí lo son) que sigo consolidando cuando leo ciertas cosas.

Entre esas certezas probablemente la más clara es la de que lo de vivir para trabajar no es buena política. He hablado ya otras veces del tema, y por ejemplo lo recordaba con aquel ‘Comprar tiempo para ser feliz‘ o ese ‘Teletrabajar es como cobrar 30.000 euros más‘ en los que hablaba un poco de esa filosofía mía del trabajo. Me considero un absoluto privilegiado, ojo: amo lo que hago. Bueno, lo de amar es un poco fuerte, pero suena como muy yanqui y muy hollywoodiense, así que seguro que me entendéis. Amo lo que hago y amo cómo lo hago. El teletrabajo es para mí como el Valhalla Profesional, y las horas se me pasan volando mientras aporreo el teclado tratando de poner un poco en perspectiva lo que pasa en el mundo tecnológico cada día.

Creo que lo que hago es útil para algunas personas, pero es que además ahí entra una relación entre esfuerzo y recompensa que en mi caso es fantástica, porque como no me cuesta nada estar sentado 10 horas al día frente a una pantalla, poder ganarme el pan haciendo lo que me gusta es casi como un milagro. Que sí, que me gustaría ganar más y hacer menos y jugar más al Battlefield 1 estar más tiempo con mi familia, pero ahí es donde esa relación esfuerzo-recompensa debe entrar para ponerte las cosas claras. Si no te esfuerzas lo suficiente probablemente te veas pasándolo bastante mal. Lo malo es que hay gente para la que la relación entre esfuerzo y recompensa no parece funcionar.

No hablo aquí de ese otro mundo de los profesionales de éxito que uno se imagina (o del que está cerca) con traje, ganando sueldos estupendos y viajando de un lado para otro. No entiendo muy bien esa forma de ver la vida y no la comparto, y no me cambiaría ni de blas por toda esa gente. Y lo mejor de todo es que ellos tampoco se cambiarían por mí: es un win-win, porque cada cual es egoísta con lo que le parece.

De lo que hablaba, que se me va el hilo, es de todos los que se esfuerzan demasiado y no logran su objetivo por diversos motivos. No diría yo que me pueda meter en ese escenario del todo, pero desde luego me esforcé mucho con el 100 Montaditos —primera historia del post— que monté con mi hermano. Creedme que lo intentamos y metimos mucha pasta (mucha) y muchas horas (muchas) que nos costaron muchas tensiones (muchas) con nuestras respectivas mujeres y también entre nosotros. Cinco años duró la pesadilla de la que quizás algún día hable con más detalle, pero en la que os aseguro que jamás hubo una noticia realmente buena. Todo eran problemas, malas noticias y más problemas. Y aún así nos decíamos que todo acabaría remontando. Menos mal que nos dimos cuenta de que el esfuerzo estaba siendo exagerado y la recompensa estaba siendo nula económicamente y negativa emocionalmente. Aquello no pirulaba, y logramos salir de la pesadilla sin rompernos nada más que el bolsillo. Y como el dinero es eso, dinero, salimos adelante.

No pienso ya mucho en aquello afortunadamente, pero de cuando en cuando leo algo que me recuerda aquello y me vuelve a hacer pronuniciar en silencio ese “virgencita, virgencita que me quede como esté” (¡pipi!). Esta semana me ha pasado al leer no uno sino dos textos, ambos relacionados con el mundo del desarrollo de videojuegos. Os recomiendo que os leáis los dos de cabo a rabo, porque cada uno es importante y extrapolable a otras muchas industrias.

El primero —segunda historia—es ‘Esto no es otro postmortem‘, la historia real de un estudio de videojuegos llamado No Wand Studios que trabajó casi cinco años en el desarrollo de ‘The Fall of Lazarus‘. La historia está narrada de una forma estupenda, pero es que además de ella están las enseñanzas que comparte uno de los chavales que formó ese equipo y que cinco años después acabó perdiendo amigos (diría que algunos falsos y otros verdaderos), dinero y, sobre todo, tiempo. Tiempo que jamás recuperará.

Lograron lanzar el videojuego y muchos diréis lo que me decían a mí cuando hablaba del fracaso del 100M. “Bueno JaviPas, pero esto ha sido como un máster de la URJC vital para ti” o “De los errores se aprende” o “la experiencia no te la quita nadie“. A ver, que yo entiendo que esa es la visión fácil desde fuera, pero creedme si os digo que no necesitaba esa experiencia en la vida, ni ese error, ni ese máster vital. Cuando visto en perspectiva te arrepientes de algo que has hecho es que todas esas excusas baratas no sirven. No es ya por el dinero, os lo aseguro: mi experiencia con el 100M no me ha dejado más que la certeza de que si pudiera volver atrás jamás volvería a hacerlo.

Dudo que para esos chicos la lección haya sido muy distinta. Yo podría decir lo mismo: “Caray, pero deberíais estar orgullosos, habéis hecho un videojuego de la nada, sin tener experiencia y con recursos mínimos“. Y creo que me dirían lo mismo que yo he dicho aquí. Que muy bien el jueguico —son de Zaragoza, así que el sufijo era obligatorio—, pero que el marrón se lo podía haber comido otro.

Y luego está la otra historia. La tercera a la que hacía referencia en el post, publicada en Kotaku con el título ‘Inside Rockstar Games’ Culture Of Crunch‘. En ella —en inglés y bastante larga— el autor se curra un reportaje de investigación espectacular en el que analiza qué hay de cierto y qué no en esos comentarios de que trabajar en el desarrollo de ‘Read Dead Redemption 2’ ha sido un infierno en horas, presión y estrés. Hace unos días aparecían comentarios de uno de los desarrolladores asegurando que la gente había tenido que trabajar 100 horas a la semana (eso son 14 horas al día los 7 días de la semana) en la última fase del proyecto. En el artículo se incluyen comentarios de decenas de empleados y ex-empleados de Rockstar Games, desarrolladora de este juego, y aunque no hay demostración clara de ese hecho, sí que parece claro que lo de hacer semanas de 80 horas es lo normal en esta empresa. No por el desarrollo de RDR2, ojo, sino que esa es la tónica desde que iniciaron su andadura con la primera entrega y con juegos como GTA V. Verdaderos petardazos que han logrado hacer muy ricos a los responsables de la empresa y menos ricos a sus empleados (por los bonus).

¿Qué conclusiones se sacan de la investigación? Que todos confirman que trabajaban un huevo de horas y que su trabajo allí fue para la mayoría de lo mejor que han hecho en su vida profesional (si no lo mejor). La pregunta que me falta a mí en todas esas entrevistas es: ¿volveríais a hacerlo sabiendo cómo os ha ido? Muchos de los entrevistados están ahora fuera de la empresa, y algunos reconocen que esas jornadas de trabajo causaron problemas emocionales —de pareja y personales— importantes en sus vidas. Eso sí, el bonus estupendo.

Y yo me pregunto si ese bonus era realmente tan estupendo. Que sí, que con ese background esta gente podrá si quiere currar en cualquier otro lado, pero yo diría que al menos si eligen el mismo sector acabarán teniendo el mismo problema. El de los videojuegos es un segmento infernal para quienes intentan hacer algo importante, sean grandes desarrolladoras o programadores independientes como los chicos de No Wand Studios. Aquí recuerdo aquel documental absolutamente brutal y prodigioso llamado ‘Indie Game: The Movie’ del que hablé hace (madre mía) 6 años. Lo tenéis en Netflix, así que ya estáis viéndolo. Es una maravilla, en serio.

Una vez más me voy del hilo. Como os decía, al final la pregunta que haría a todos los que se esfuerzan tanto, a los que sacrifican partes de su vida que son (para mí) fundamentales es: ¿valió la pena? ¿De verdad valió la pena? ¿Volverías a hacer aquello que hiciste sabiendo lo que sabes ahora?

Si la respuesta es un sincero sí, amigo mío, enhorabuena. De verdad.

Esfuerzos y recompensas.


Incognichollos

Esta es una selección con las mejores ofertas tecnológicas actualizadas casi diariamente, como expliqué aquí. Aunque estés en un post “antiguo” las ofertas son de última hora, los Incognichollos los actualizo aparte. Aprovecha, que no suelen durar mucho tiempo.

  • Xiaomi Mi Mix 2S: completamos este póker de telefonazos a buenos precios con este otro prodigio de Xiaomi por su pantalla sin marcos (aunque la cámara frontal está en una posición rara), su Snapdragon 845, 6 GB de RAM y 64 Gb de capacidad. La cámara dual, por cierto, también mola. Está a 299,99 euros en Banggood con el cupón 11M2S64Z. También lo tenéis en color blanco al mismo precio.
  • Xiaomi Mi 8 Pro: la versión más brutal del telefonazo de Xiaomi: 6,21 pulgadas, el célebre diseño con la carcasa semitransparente (de pega, pero es curiosa), Snapdragon 845, 8 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara dual de 12+12 MP, cámara frontal de 20 MP, sensor de huella bajo la pantalla, en fin, de todo. Está a 480,60 euros en GearBest con el cupón GBMPM8P
  • Auriculares inalámbricos Sony MDR-XB950B1B: tienen un pintón estupendo, conectividad Bluetooth y soporte de la tecnología extra-bass, así que si queréis ir felices escuchando música por ahí, los tenéis a 79 euros en Amazon
  • Tablet Amazon Fire 7: básica, pero a este precio es casi impepinable: está a 49,99 euros en Amazon.
  • Pack Breaking Bad: la serie completa en Blu-ray está de rebajas en Amazon a 65,99 euros.
  • Silla de oficina giratoria Mc Haus 9702R: si buscáis un recambio para vuestra silla de oficina, atentos a ofertas como esta, que también está disponible en color negro-gris. Tiene pinta de ser bastante cómoda y ergonómica. Está a 59,90 euros en Amazon. La versión gamer, más agresiva en diseño y con más elementos ergonómicos, está a 99,90 euros.
  • Monitor HP24ea: un monitor de 24 pulgadas con resolución 1080p que no está nada mal como opción para verlo todo mejor en vuestro puesto de trabajo. Está a 129 euros en Amazon. Más barato aún es este modelo similar de ASUS por 109,99 euros,
  • Microcadena LG CM2760: si buscáis una minicadena o una microcadena, este modelo de LG tiene 160W de potencia, 3 vías, soporte Bluetooth 4.0 y puerto USB, muy buenas críticas y está bastante rebajado: 119 euros en Amazon.
  • Samsung Galaxy Note 9 con S Pen: el súper telefonazo de Samsung con pantalla QHD+ de 6,4 pulgadas, un Exynos 9 9810 a toda pastilla, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad ampliables, cámara dual 12+12, batería de 4.000 mAh y sumergible. Una maravilla por 619 euros en eBay.
  • iPad 9,7” 32GB (2018): el modelo de este año con soporte para el Apple Pencil está a precio estupendo en eBay: 269,99 euros.
  • Bombilla inteligente Xiaomi Yeeligh: el nuevo modelo de la bombilla que tiene un 33% más de brillo que la anterior, hasta 800 lúmenes. Puedes elegir la intensidad desde 2700K hasta 6500K, y tiene un consumo de 10 vatios y una vida útil de 25.000 horas. Está a 10,9 euros en Banggood con el cupón YFB117. Si compráis más de una tenéis el pack de dos por 18,5 euros en Aliexpress con el cupón 1111correos o 1111iberia
  • Tarjeta gráfica Gigabyte GeForce GTX 1070 G1 Gaming 8G: una muy parecida tengo yo, así que ya sabéis, una gran opción que está a precio más que interesante ahora mismo, 399 euros en Amazon.
  • Memoria RAM Corsair Vengeance LPX 16 GB DDR4: dos módulos de 8 GB DDR4 para vuesto PC que están a precio espectacular: 109 euros en Amazon. Creedme, yo me gasté 170 euros en mis 16 GB hace apenas 4 meses, esto es un chollazo.
  • Bombillas inteligentes Philips HUE: el pack de 3 sale bastante bien de precio este Black Friday. Son regulables en intensidad, programables y compatibles con Alexa, HomeKit o Google home. Están a 34,9 euros en Amazon.
  • Xbox One X: la consola más potente de la historia está de rebajas. Es la versión con 1 TB de disco y que además incluye el Battlefield V, y la tienes por 399 euros en Amazon. Tentación. Hay otros packs con juegos distintos, pero este es bastante brutal porque incluye además el Battlefield 1 y el Battlefield 1943. Si te van los coches la versión con el Forza Horizon 4, el Forza MotorSport 7 también mola por esos 399 euros también.
  • Zapatillas Nike running Revolution 4: están simpáticas y tienen buena pinta, así que igual os queréis agenciar unas. En distintas tallas y colores por 29,90 euros en eBay.
  • Tarjeta gráfica GeForce GTX 1060: tenéis tres modelos para elegir. La Gigabyte con 3 GB de memoria de vídeo a 199,99 euros, la ASUS también con 3 GB un poquito más cara con 209,99 euros y la MSI con 6 GB a 264,90 euros, que sería la que yo elegiría porque esos 3 GB adicionales marcan la diferencia. En ese rango están también la ASUS RX 580 4 GB a 209,99 euros y la Gigabyte RX 580 8 GB a 219 euros, mucho más recomendable de nuevo por tener más memoria.
  • Tarjeta gráfica GeForce GTX 1050 Ti: los modelos más económicos os permitirán jugar a buen ritmo sin gastar demasiado. Aquí tenemos la EVGA con 4 GB a 159 euros y la ASUS a 164,99 euros. De nuevo como competidora está la Sapphire Radeon RX 570 4 GB a 159,99 euros.
  • Amazon Fire TV: el competidor del Chromecast también está a precio irrepetible, 29 euros en Amazon.
  • Altavoces inteligentes Amazon Echo: a mí me gusta especialmente el Echo Spot a 99,99 euros con su pantallita en plan despertador súper moderno, pero el modelo Echo Dot de 3ª generación a 34,99 euros es perfecto para probar esta tecnología. Si queréis más, el Echo de 2ª generación a 59,99 euros es otra opción súper curiosa, aunque el Echo Plus de 119,99 euros es aún más llamativo como altavoz de calidad y no solo asistente.
  • Consola Xbox One S 1 TB + juego: más barata que nunca o casi, porque te incluye eun juego como el Battlefield V (199 euros), el Fortnite (199 euros), el Forza Horizon 4 (199 euros), el Minecraft (199 euros), el PUBG (189,95 euros), el Shadow of the Tomb Raider (189,95 euros) o el pack especial con 2 mandos y 3 meses de Game Pass (199 euros) que yo creo que es aún más interesante.
  • Micrófono Blue Yeti: un modelo de alta gama para podcasters, youtubers y twitchers si ya lo sois o queréis convertiros en uno. Está a 99,99 euros en Amazon.
  • Disco duro externo Seagate 6 TB: de repente los discos duros de 6 TB están a precios de los de 4 TB. Buena oferta para esta unidad externa con velocidades de transferencia de hasta 100 MB/s que se conecta vía USB 3.0 y que es compatible con consolas. Está a 114 euros en Amazon.
  • Ratón Gaming Logitech G403: un señor ratonazo para jugones que es uno de los más conocidos del sector. Tiene 6 botones programables, ajustes de DPI programables, y está a 39,99 euros, mientras que el Logitech G502 Proteus Spectrum, con 11 botones programables y hasta 12000 DPI, está a 42,99 euros.
  • Televisor Sony KD49XF7004BAEP: una tele de 49 pulgadas armada hasta los topes con 4K, HDR y una calidad de imagen tope gracias al motor 4K X-Reality Pro. Está a 499,99 euros en Amazon. Precio mínimo previo a la oferta: 627,9 euros.
  • Portátil Lenovo IdeaPad 330: un portátil de 15,6 pulgadas muy bien plantado con resolución 1080p, un Core i7-8750H, 8 GB de RAM, 1 TB de HDD (nada de SSD, podéis añadírselo vosotros), Windows 10 y sobre todo una NVIDIA GeForce GTX 1050 para jugar con mucha soltura. Atentos al precio: 699,99 euros en Amazon, súper brutal. Acabo de analizar un equipo similar que cuesta 1500 euros y que no es mucho mejor, así que imaginad. Iría de cabeza a este.
  • Unidad SSD Crucial MX500 250 GB: una unidad de estado sólido perfecta por ejemplo para mejorar ese portátil de antes. Velocidades de transferencia de 560 MB/s y tecnología NAND Micron 3D. Estupenda por 49,99 euros en Amazon.  La Samsung 860 EVO con esa capacidad cuesta casi igual, 49,90 euros en Amazon, otra gran opción, y si queréis más, este modelo con un 1 TB de capacidad está a 159 euros en Amazon.
  • Ratón Gaming Logitech G900: si queréis ir a tope en ratones gaming, atentos a este modelo inalámbrico que también se puede usar con cable (análisis, lo ponen como una bestia aquí) y que está a 87,99 euros en Amazon.
  • Xiaomi Mi A2 Lite: el telefonazo chollo por excelencia, 5,84 pulgadas, Snapdragon 625, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual 12+5 MP, batería de 4.000 mAh, sin NFC eso sí pero aún así triunfada. Atentos porque el modelo de 3 GB y 32 GB es impresionante en precio: 145,60 euros en Amazon.
  • Mando inalámbrico Xbox One: también válido para el PC, y a precio especialmente llamativo: 39,99 euros en Amazon, suele estar a 60 euros.
  • Patinete Eléctrico Xiaomi: ya que hace poco hablaba de patinetes eléctricos, aquí tenéis uno de los referentes, el modelo de Xiaomi con 30 km de autonomía, hasta 25 km/h, plegable y muy bien valorado. Está a 329,30 euros en GearBest.
  • Cargador USB con QuickCharge 3.0: si necesitáis un cargador extra para vuestros móviles aquí tenéis una opción con QuickCharge 3.0 que tantos móviles Android soportan gracias a estar basados en muchos casos en micros Snapdragon con ese soporte. Precio ridículo, 1,81 euros en JoyBuy.
  • OnePlus 6T: el nuevo súper teléfono de OnePlus con un curioso y minimalista notch, sensor de huella bajo la pantalla y una cámara dual bastante maja (aunque no compita con las mejores). Con el Snapdragon 845, 6 GB de RAM y 128 GB de capacidad va muy bien servido. Está a 549 euros en Amazon.
  • Pendrive USB SanDisk Ultra 128 GB: tremenda capacidad para una llave USB que sirve para guardar muuuchos datos. Está a 25,99 euros en Amazon.
  • Unidad SSD Crucial MX500 1 TB: si queréis ampliar a tope el almacenamiento en vuestro PC atentos a esta alternativa rápida y con un precio sorprendente para ser un SSD. Está a 148 euros en Amazon.
  • Chuwi Lapbook SE: parecido al Jumper ezBook X4, con un Celeron N4100, 4 GB de RAM, 32 GB eMMC y 128 GB de SSD (curiosa combinación) y pantalla de 13,3 pulgadas 1080p, además de batería de 5.000 mAh y 1,44 kg de peso. Un buen equipo de batalla por 231,40 euros en GearBest.
  • Jumper EZBook 3 Pro: va de portátiles baratos: este modelo llega con un Intel Atom N3450, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad (eMMC, más lentorro que un SSD), ranura Micro SD, y pantalla 13,3 pulgadas 1080p. Es peor que el Chuwi por especificaciones, pero también cuesta menos: está a 178 euros en GearBest con dos años de Garantía en España.
  • Huawei P20 Lite: el pequeño de la familia con pantalla de 5,8 pulgadas, Kirin 659, 4 GB de RAM, 64 GB de ROM y doble cámara (16+2 MP) es un buen contendiente en la gama media (análisis) y está a buen precio: 249,99 euros en Amazon.
  • Xiaomi Redmi Note 5: mejor que los Mi A1, cercanos a los Mi A2, a caballo en precio y prestaciones: pantalla de 5,99 pulgadas, Snapdragon 636, 4 GB de RAM, 64 GB de memoria ampliables, cámara dual (12+5 MP), lector de huella. Muy barato en Aliexpress, donde el modelo en color negro está a 137,57 euros.

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18 comentarios en “Tres historias sobre esfuerzos y recompensas

  1. Josete dice:

    No te puedo asegurar si volvería a hacerlo o no, solo se que soy lo que soy , por lo que hice. Y si no, ahora sería otro . He vivido 2 semanas currando hasta las 2.a.m, ( de eso hace ya muchos años ), y no, no volvería a hacerlo . Pero ahora sería otra persona, e igual no te seguiría en tu fantástico blog ?

    Recuerda , yo soy yo y mi circunstancia .

    • Menos mal que “solo” fueron 2 semanas, y si sacaste algo positivo eso que te llevas. Yo no me llevé nada positivo de mi experiencia, por ejemplo 🙁

      No sé si pillo lo de que tú eres tú y tus circunstancias (es en plural, por cierto). Supongo que te refieres a que cada caso y situación es distinto para cada persona. Lo es, ciertamente, simplemente hablo de mi experiencia y de lo que extraigo de ella. Puede que haya gente que opine de forma totalmente opuesta y tenga otras prioridades. Fíjate que hay gente que paga 1.500 eurazos por un iPhone, pero es que lo que la gente haga con su dinero (y su vida) es cosa suya (mientras no perjudiquen a los demás). Aquí, como siempre, RESPECT.

  2. Land-of-Mordor dice:

    Después de haber leído (y llorado algo por dentro, para qué engañarnos) la historia de esos mañicos llenos de ilusiones y fuerza de voluntad me queda cada vez más claro que hacen falta más “Pesadilla en la Cocina” pero con otros sectores. A todo el que tenga un poco de entendederas le queda claro que abrir un restaurante no es ponerse a cocinar como en tu casa, pero cobrando, tras ver un par o tres de esos programas. A estos chicos les faltó experiencia empresarial (la mínima) además de la del ámbito en el que querían moverse. Y humildemente creo que asesoramiento. En vez de una SL (que no es necesario crear con dinero, se puede usar un bien cualquiera al que se le asigne un valor de 3.000€) o una cooperativa deberían haberse dado de alta uno de ellos o varios como autónomos. Es más rápido (puedes estar operando en una tarde haciéndolo todo por internet con certificado o DNIe) y cuando se está tanteando un mercado que no se conoce el riesgo es menor. Pero vamos, que nada que recriminarles porque hay que recordar que esos dos apuntes tan básicos les son desconocidos a la mayoría de nuevos empresarios…incluso tras estudiar empresariales.

    A muchos les hubiera gustado poder decir que han participado en crear su idea y ponerla a disposición del público de la nada. Ellos lo han hecho. Otros sólo lo piensan o lo sueñan. La experiencia se la llevan y les enriquece y tal, pero como dice Javi por mucho que te pueda convertir en más sabio una mala experiencia, siempre es preferible no tener que haber sufrido tan amarga situación (personal, vital, financiera, laboral) para obtener como beneficio un puñado de revelaciones vitales. Javi tuvo su ración con su aventura a lomos de los montaditos. Los mañicos con su videojuego. Otros las hemos tenido en otros aspectos y sectores. Son formas de curtirse como personas y tratar de sacar lecciones, pero la perspectiva de los años al final te lleva a la misma conclusión: aprender esas lecciones no debería ser tan doloroso.

    • Al menos en mi caso no diría yo que me he llevado revelaciones vitales. Han sido más bien revelaciones que intuía, y la mayoría malas. Han sido la confirmación de cosas que sospechaba y que la verdad, no necesitaba confirmar.

      Vamos, que ni por las revelaciones vitales hubiera pasado por ese trago. Que sí, que el fracaso es a menudo valioso, pero es que menudos tortazos nos hemos dado unos cuantos para aprender ciertas lecciones. Como dices, igual no era necesario pegársela en cinemascope. Maldición.

  3. Pues yo no me atrevo a decir que me arrepiento de mis grandes errores estratégicos (al terminar justo sí, claro, porque te encuentras fatal). Ni siquiera me atrevo a decir que no los cometería de nuevo.

    Al menos en mi caso, las dos cosas que más me han consumido y que menos me han reportado, que son sacarme la ingeniería industrial y levantar una startup sobre trading algorítmico, me han traído una seguridad en mí mismo, precisa y únicamente por haber pasado por ellas, que hace que, a su (perversa) manera, en cierto modo sí compensen.

    Porque, la realidad es jamás sabría lo que ahora sé, si no hubiese pasado por ahí, incluso aunque mi yo del futuro me hubiese chivado el desenlace.

    Me cuesta reconocerlo, pero es cierto.

    También es cierto que la amnesia post-traumática ayuda mucho a decir estas tonterías.

    • Aquí lógicamente hablo a toro pasado y puedo equivocarme. Puede que de no haber pasado por esas experiencias no me hubiera convertido en lo que soy, desde luego, pero al menos en el caso del 100M, no tengo nada que agradecer a dichos años o a las lecciones aprendidas. Insisto: no hubiera pasado nada si no me hubiera metido en ese berenjenal.

      Otro caso distinto es el de la carrera que cursé. Mis estudios en la Facultad de Informática fueron casi igual de infructuosos. Tardé mucho en acabar y cuando lo hice fue solo por cerrar ciclo, sin ganas. Aún así reconozco que esa base que me dieron todos esos tostones ha servido para que luego pueda manejarme bien con prácticamente todo lo que me echan encima en términos de tecnología.

      De todo hay, supongo. Viéndolo ahora, jamás hubiera hecho la carrera superior, pero claro, entonces no habría contactado vía Talk (algo así como un Hangout de los 90 para máquinas VMS) on aquel chico que estudiaba teleco en Barna, y él no me hubiera ofrecido escribir sobre el Amiga en su revista, y no me hubiera aficionado para acabar en PC Actual, etc, etc.

      Ahí me temo, sí he sacado algo importante del saco. Pero eso sí, podía haber cortado bastante antes con algo que luego no me ha aportado casi nada en la vida. En fin.

  4. Lambda dice:

    Y es que la jodida frase (que tiene su humor negro…)” lo que no te mata te hace mas fuerte” tiene su trampa también: survivor bias. Tuviste suerte al detectar el momento de “salirse”, Javi. No se hacen canciones épicas sobre quien se cae con todo el equipo (para no levantarse después, que también pasa ). Al menos te queda la experiencia, la “sabiduría”, con suerte… pero qué cara se paga a veces, carajo. Por lo demás me alegro que te ganes la vida con algo que te gusta, se nota 🙂

    Saludetes!

    • El momento de salir estuvo claro mucho antes, pero aquí nos creímos que aún así la cosa podría salir adelante. Como dije en el post de despedida, fuimos una vez más estúpidos al creerlo. Pero sí, eso se queda en un mal recuerdo y puedo dar gracias por hacer lo que hago y cómo lo hago. ¡Saludos Lambda!

  5. Pakolo dice:

    Aún así de alguna manera, somos un poco privilegiados. Llevo oyendo yo desde hace años esto del vivir para trabajar o trabajar para vivir, la primera vez que lo oí me lo dijo precisamente el que era mi jefe por aquel entonces, uno que era poco mejor que un negrero, lo único que le diferenciaba era que pagaba un sueldo bajo a final de mes, muy inferior al esfuerzo y la implicación que exigía, en mi caso por aquel entonces esa cuestión en parte fue lo que hizo que terminara mandándolo donde ya todos sabéis donde, tuve que elegir si seguir su camino y prosperar a base de trabajo duro y no tener vida familiar (o al menos aquella promesa que según pasaban los meses veía que no llegaba y nunca iba a hacerlo estando bajo su yugo), que fue lo que hizo él allá por los años 90, cuando todavía se podía, o ponerme las pilas y buscar por otro sitio donde uno no entre directamente machacado por su jefe o los compañeros, que fue el primer error que cometí, dejar que me machacara desde el minuto 1. Hoy en día he tenido la suerte de poder terminar trabajando para poder vivir, sin mucho capricho pero tampoco sin miserias, y digo suerte porque en mi caso lo ha sido del todo. Sea como sea, tengo que agradecerle (pero poco mas) aquello, porque para mi fue como un servicio militar que no tuve que hacer por edad y por prórrogas de estudios, lo que no mata te hace mas fuerte. Me da mucha pena tener que ver hoy en día gente que a pesar de todo su esfuerzo no consiguen la situación en la que me encuentro yo, de verdad que para muchas cosas este país tiene con esto una tara muy grande, tener que ver que muchos de nuestros mejores jóvenes no podrán prosperar aquí por mucho que se esfuercen y terminen haciendo su vida en otro país, por lo menos para mi es muy desalentador, porque en parte ha sido por el triunfo de los mediocres jefes tiranos, como aquel que tuve yo.

    • Uf, eso da para otro post. Lo de alejarse de los malos jefes, los malos compañeros y, por extensión, las malas personas.

      Me lo apunto como idea, pero tienes razón: quizás sí hay algo positivo de todas esas experiencias, y es el hecho de valorar lo que tiene uno luego. Parece que yo haya estado en la guerra, caray, tampoco es para tanto. Y sin embargo es inevitable sentir nuestros problemas como especialmente graves cuando (probablemente) no lo son.

  6. Trufeitor dice:

    No sé si soy el único, pero cada vez que sueltas una píldora de los 100 montaditos me quedo con más ganas de saber la historia completa. A ver si un día te animas y nos lo cuentas. 😉

    Respecto al trabajo hace ahora más de diez años que tuve la suerte (y los santos bemoles, por qué no decirlo) de sacarme una plaza en una empresa pública con unas estupendas condiciones de trabajo y un salario más que digno, en la que he podido progresar profesionalmente. Así que puedo decir con toda sinceridad que trabajo para vivir y voy muy contento a trabajar (a pesar de los madrugones).

    Ahí es nada. 😀

    • xD En realidad aunque quisiera arrancarme con esas anécdotas no podría dar detalles, porque hay un tema legal por medio. No poder hablar de algo ya deja claro que lo que hay detrás no es precisamente bonito.

      Y enhorabuena por ese trabajo y esa filosofía, ole 🙂

      • Trufeitor dice:

        Me dejas ojiplático con lo de las limitaciones legales…

        Pero bueno, ya sabes como son estas cosas, que tienes un muy buen amigo que se llama Harry, que vive en Springfield, Massachussets y al que le podría haber sucedido un caso muy similar cuando abrió su local One Hundred Little Riders, y cuya experiencia si nos podrías transmitir porque a diferencia de tí el no está limitado por cuestiones legales.

        😉

  7. Vicent dice:

    Gran texto , Javi, felicidades .
    Y coincido. Ya con una cierta edad a cuestas , hay cornadas que nos podíamos haber ahorrado . Siempre se aprende , dicen ; pues oye , en algunos casos ser un poco más ignorante no parece , a toro pasado , mala opción.
    Suscribo lo de “entregas por fascículos “ de la historia de 100 montaditos.
    Sin presión, cuando te lo pida el cuerpo.

    • Gracias Vicent 😉 Es otra de las grandes verdades de la vida. La ignorancia hace la felicidad. Tengo una imagen nítida en mi mente de un ejemplo que lo demuestra, pero en realidad es algo que suele cumplirse una y otra vez.

      Y del 100M, lo dicho: mis labios están “sellados legalmente”, así que salvo poner a parir la experiencia de forma general, poco puedo aportar por aquí que si no me meto en líos. Pero si alguien me llama o escribe porque quiere montar un 100M queda patente cuál va a ser mi consejo 😛