Incognitosis

Harry & Sally: cuatro historias de Airbnb

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Harry respiró aliviado tras reservar el último destino. La idea de tomarse unas merecidas vacaciones era estupenda: la de organizarlas, no tanto. Cada año Sally y él pasaban por esa pequeña tortura que consiste en elegir lugares y fechas, y luego en ponerle una velita a los santos para ver si todo cuadraba y si lo hacían sin tener que pedir una segunda hipoteca.

Así eran las vacaciones de nuestra pareja favorita: el mini-resort burgués molaba mucho, pero como buenos autónomos tenían una gran desventaja frente a los trabajadores por cuenta ajena. Las vacaciones pagadas eran una utopía, así que Harry y Sally tenían que andar haciendo algunos números de más. Sally siempre se lo recordaba a Harry en esos procesos de búsqueda.

— Uy Harry, mira qué alojamiento tan estupendo y tan Instagram.

— A 600 euros la noche se nos va un poco de presupuesto, Sally.

— No no, si solo lo decía por decir. En realidad no quiero PARA NADA dormir en un sitio así, maridete mío —mintió Sally, casi con lágrimas en los ojos.

— Ya. Bueno. Algún día, Sally. Algún día.

— Claro que sí. Tú guarda el enlace, que cuando tenga un trabajo en el que me den unas vacaciones pagadas se va a enterar el Gianluca Vacchi ese.

— ¿Cualo?

— El que se pasa la vida bailando en fardapaq, en un yate estupendo y con un pibón igual de estupendo o más al lado.

—Ah, ya sé quién dices. El referente de las nuevas generaciones. Antes admirábamos a Einstein, a Picasso o a Turing, y ahora míranos, todos atontaos con este elemento.

No empieces, Harry.

—Vaaale —respondió Harry, dando por terminada la pausa. Había que seguir buscando.

Tres horas más tarde acababa la búsqueda. Habían conseguido reservar cuatro emplazamientos muy distintos y que le iban a dar un toque especialmente curioso a sus vacaciones. Esa era la magia de Airbnb: era posible alquilar sitios en los que uno jamás pensó que podría dormir. Y ahí estaban ellos, esperando a que esas vacaciones comenzasen lo antes posible para disfrutarlas con sus dos pequeños. Esta es la historia de esos cuatro destinos.

Parte I. Pon un molino en tu vida

Cuando plantearon qué hacer en vacaciones, Harry y Sally tenían claro que querían hacer una gira portuguesa que tendría un final estupendo: sus amigos Travis y Audrey —sí, los mismos con los que vivieron un frenesí gastronómico hacía poco— les habían invitado a su mini-mansión burguesa en Santiago de Compostela.

Antes, eso sí, habría tiempo para explorar unos cuantos destinos en Portugal, y el primero de ellos fue Ericeira. No por el sitio en sí, sino porque por allí se encontraba su primera residencia veraniega, que además era la primera gran sorpresa para sus enanos. El sitio era ni más ni menos que un molino, restaurado y reacondicionado para que hasta cuatro personas (dos de ellas de pequeño tamaño) pudieran dormir en él.

Así es como comenzó la aventura: con un pequeño despiste horario. Habían quedado a una hora con la dueña del molino, y resulta (qué cosas) que en Portugal la zona horaria es una hora menos que Madrid, con lo que todos sus cálculos se truncaron y de repente tenían una hora que gastar (y que le robaron al sueño, porque el madrugón fue de aquí te espero para evitar la operación salida). Eso no importaba, porque tras dar una vuelta por Mafra (espectacular palacio nacional, pardiez) ponían rumbo al molino. Lo encontraron gracias al bendito Waze, compañero inserparable durante toda la gira, y nada más verlo Sally lo tuvo claro.

—Buenobuenobueno Harry. Qué pasada. Qué instagram.

—Y dale. Olvídate de Instagram, que aquí venimos a desconectar.

—Oye Harry, no seas hipócrita que solo te ha faltado traerte la Xbox One.

—¡Dios mío! ¡Se me ha olvidado la Xbox One! —bromeó Harry.

—Ja. Bueno, no dirás que no es una chulada.

—Ya lo creo. Menuda flipada.

Así era. La dueña, una portuguesa que falaba lo mismo de español que ellos de portugués, les explicó cómo iba todo como si Harry y Sally hubieran nacido allí. Harry, que dominaba a la perfección el inglés y el español y también se manejaba con el gabacho francés, no se pispaba de nada. Sally, en cambio, parecía entenderlo todo. Una vez se fue la dueña, Harry se quiso cerciorar.

—Oye, Sally, ¿tú has entendido algo de lo que ha dicho o decías que sí y sonreías como yo, por educación?

—No no, lo he entendido todo. No te preocupes que esto está controlado —comentó con convicción.

—Bueno, bueno, me fío. Si PHP no tiene secretos para ti, qué voy a decirte del portugués.

Exatamente.

—Querrás decir exactamente, con c.

—No, mi querido Harry. En portugués es sin c.

—Anda la osa. Lo que hay que ver.

Harry reflexionó sobre aquello del portugués y creyó llegar a una conclusión: los españoles no se esfuerzan un pimiento en hablar en portugués porque están seguros de que en Portugal nos entienden y pueden hablar perfectamente en español sin esfuerzo. La idea le sorprendió, sobre todo porque era una situación análoga a la de los americanos que vienen a España (creen que todo el mundo habla el mismo inglés de Kentucky que Harry), pero a la inversa.

—Va a ser por eso que me da la impresión de que les caemos un poco gordos —comentó Harry en voz alta.

—¿Cómo?

—Nada Sally, que igual los portugueses nos odian porque deben creer que venimos aquí en plan superiores cuando al menos en mi caso de eso nada de nada.

—Qué tontería. No nos odian.

—Pues me parece a mí que muy simpáticos no acabamos de caerles. Ahí el Madrid hizo bien fichando a CR7 para estrechar lazos.

—Ese sí que es chulo, y no Gianluca.

—Al menos CR7 hace algo más que bailar en yates con pibonazos (que también).

—Touché. Minipunto y punto para ti, maridete mío.

La conversación, jovial y animada, servía para ir aderezando esos primeros minutos de estancia en el molino, una especie de chalet de tres plantas pero en versión apretujada. En total la superficie habitable no debía superar los 25 metros cuadrados, pero aquello era una cucada por todas partes. No había cocina como tal, pero sí una parrilla para poder hacer una barbacoíta o calentar comida en la finca que rodeaba el molino. El salón tampoco existía como tal, y la planta baja hacía las veces de hall-salón-cocina-baño (con ducha), todo en uno. Era un canto al espacio aprovechado. Cualquier japonés habría elogiado aquella distribución.

La segunda y la tercera planta estaban reservadas a las suites. Por decirlo de algún modo, porque en ellas solo cabían las camas para las cuatro personas. El piso de arriba, donde dormirían los pequeños, estaba además parcialmente ocupado por el antiguo mecanismo de ruedas dentadas del molino. Todo perfectamente restaurado, como si fuera un museo, con las maderas barnizadas y algunos toques decorativos tradicionales aquí y allá. Sally estaba fibrilando con cada detalle.

—Por dios, qué instagram es esto. Y esto. Y esto otro.

—Que de tejes de Instagram. Anda, vamos a comer unos caracoles, que por lo visto es plato estrella por esta zona.

—Pues fíjate que no me inspiran mucho.

Sally, una vez más, había hecho gala de unas dotes premonitorias excelentes. El plato de caracoles que se comieron era una patraña digna de Le Cocó. Habría como 200 agolpados en un plato, y aquello debía ser algo así como las pipas (imposibles encontrarlas en nuestro país vecino) en versión lusa. En realidad no se parecían demasiado, porque unas pipas hubieran sido una bendición después de probar los caracolillos, que eran incómodos de comer, totalmente insípidos salvo por la salsa (que tampoco daba mucho de sí) y, además, con un ROI bajísimo.

—Esto no mola, Sally. Habrá que ir pensando en pedir algo que comer. Me refiero a algo que comer de verdad.

—Pues sí. Al menos no son caros.

Eso era cierto. Como podrían comprobar a lo largo de todo el tour portugués, comer no salía nada caro en ese país estupendo que por cierto, ese verano estaba siendo asolado por los incendios. Harry y Sally tuvieron que tener en cuenta la información disponible en sitios web como el simpático Fogos.pt o el sitio de Protección Civil para comprobar que no tenían que salir por pies de repente.

Esas dos primeras noches en el molino fueron estupendas. Muchas excursiones y mucho peixe que tendrían la culpa de que al final del tour a Harry se le pusiera cara de pan gallego. Que por cierto, también estaba de rechupete, como ambos pudieron comprobar al final del viaje. Pero me estoy adelantando. Harry, Sally y sus dos infantes habían vivido una primera experiencia fantástica en Airbnb. La segunda no lo sería tanto.

Parte II. Cuidado con lo de cozy

Cuando Harry y Sally buscaron su segundo destino, sabían que querían algo que les permitiese moverse dentro y fuera de Lisboa fácilmente, así que cuando vieron un cozy apartment en una localidad cercana llamada Paço de Arcos se quedaron encantados con el aspecto limpio y moderno del pisito, y sobre todo con el precio, que estaba realmente bien para aquel sitio.

En ningún momento se preguntaron como algo tan cozy podía ser tan barato en precio. Pronto lo descubrirían.

—Oye Harry, esto es un poco raro —comentó Sally. Habían salido de la autopista y se adentraban en una zona extraña, entre industrial y extrarradio bronxítico.

—Sí, bueno, no te preocupes, seguro que luego mejora —dijo Harry sin estar nada convencido.

—No sé. A mí la zona esta me parece de todo menos cozy.

—Bueno, sigamos a ver.

Siguieron. A medida que avanzaban hacia su segunda residencia Airbnb portuguesa la cosa se tornaba en algo más y más preocupante. La gente que veían por la calle no les inspiraba un rollo mini-resort burgués precisamente. Más bien mini-gueto jincho. Aquello, efectivamente, no tenía de cozy ni la i griega.

A los 3 minutos llegaban a su destino, y lo que se encontraron ante sí les dejó a los dos con una sensación poco agradable. Aquella estupenda tarde soleada (eran las cinco, hora de Lisboa) no lo era tanto en aquel rincón del mundo, donde una panda de 5 o 6 chavales daba gritos mientras uno de ellos ponía música todo meter en un móvil con altavoz (o eso le pareció a Harry). Lo hacían además frente al portal por el que se supone que tenían que entrar Harry y Sally, que tampoco tenía nada de cozy. Lo que sí tenía, como todas las ventanas y portales de aquella fachada, eran rejas. Un montón de ellas. Aquello no molaba nada. Pero nada de nada. Aparcados a una distancia prudencial, asistían al espectáculo asustados.

—Yo ahí no meto nuestros dos maletones, Harry. Mucho menos a nuestros niños. No llegamos ni al recibidor del portal. Nos los secuestran.

—La verdad es que tiene mala pinta. Pero también hay que contar con que sé boxear y puedo hacer mi patada del tigre —dijo Harry tratando de bromear un poco para aliviar la tensión.

—Harry, por dios, no digas tonterías. En primer lugar, todo el mundo sabe que tu patada del tigre es postureo. En segundo, por muy bien que boxees dudo que puedas contra esos cinco chavales, que tienen pinta de tener cierto know-how en peleas callejeras. Y en tercero, éste no es un sitio para niños. No digo para los nuestros, que tampoco. Digo para ningún niño del mundo mundial.

—Yep. Tienes razón Sally. Menos en lo de la patada del tigre, que lo sepas. Otra cosa es hacerla contra cada uno de ellos. Igual tengo fuerzas para hacer dos o tres.

—Venga ya Harry, de verdad. Yo aquí no me quedo.

—Ni yo. Voy a llamar al tipo del apartamento para cancelarlo ahora mismo.

Harry, efectivamente, llamó al dueño del piso, con el que habían quedado a esa hora allí delante. El tipo, que había sido amable por escrito, aceptó la cancelación con una tranquilidad pasmosa. Le dijo que lo sentía, sin más, y allí acabó la conversación.

—Pues no te creas que le ha afectado mucho, Sally. Qué raro. Voy a mirar un momento qué supone la cancelación.

Tras mirar en su móvil —bendito nuevo roaming europeo que le permitía usar su cuota de datos allí sin costes adicionales— Harry se dio cuenta de que de buenas a primeras habían perdido toda la pasta de la reserva. Eran tres noches perdidas de las cuales esperaba poder recuperar al menos parte del coste total.

—Será posible. El tipo tiene política de cancelación estricta en su cuenta de Airbnb —comentó Harry.

—¿Y eso qué significa?

—Pues que si cancelas una semana antes te devuelve la mitad. Después de eso, nada.

—Qué cabrón perro. Con razón no ha dicho nada cuando has cancelado ahora mismo. Seguro que sabe que al ver el barrio mucha gente cancelará y con esa política se asegura ganar la pasta sin tener siquiera que limpiar el sitio.

—Pues igual. Y ni siquiera sabemos cómo es el piso. Igual ni siquiera era tan cozy como parecía en las fotos.

—Ya ves. La pregunta es, maridete mío ¿qué hacemos ahora, Harry?

Esto, contado ahora, no transmite la tensión de la situación. Nuestros protagonistas estaban de todo menos lo tranquilos que refleja esa conversación. La estampa era de aquí te espero: Un 15 de agosto, en plenas vacaciones, en Lisboa (que un poco de turismo sí tiene), a las 6 de la tarde, y nuestros Harry y Sally sin tener sitio donde caer muertos las próximas tres noches. A lo que se sumaba otra circunstancia: de repente sus pequeños habían decidido que había una fiesta del pijama anticipada en la parte de atrás del coche. Todo eran gritos y risas. No se enteraban de nada, y eso hacía que la tensión creciese en Harry (vena en la frente incluída) y Sally.

Afortunadamente nuestros héroes salieron del paso. Tras explorar una primera opción en Lisboa ciudad que encontraron en Booking.com y no les convenció, acabaron viendo una oferta de cerca de 180 euros por dormir en un hotel de cuatro estrellas, uno de los pocos donde parecía haber sitio. Tampoco era mucho, pero se pasaba del presupuesto que se habían creado Harry y Sally por noche, y además había que sumarles los cerca de 300 que habían pagado ya en el maldito apartamento cozy de las narices. La broma les iba salir cara, pero cualquiera que se vea en una situación así coincidirá con Harry y Sally: en momentos como ese, como si costara 3.000.

—Mira Harry, este Holiday Inn está a unos 180 la noche, incluido el párking.

—Adjudicado. Como si cuesta 3.000. Lo que quiero es darle una colleja a estos niños solucionar el tema de una vez —dijo Harry mientras miraba nervioso a sus hijos, que no paraban de gritar a pesar de sus amenazas —. Pero antes de reservar vamos al hotel directamente, a ver qué precio hacen ellos, y si cuesta más lo reservamos con Booking.

Aquello les salió (medio) bien. En el mostrador del hotel pidieron tres noches en una habitación para cuatro, y al final el precio fue de 140 euros, párking incluido. Harry, que había escrito un artículo sobre el tema, confirmó que antes de reservar con un intermediario era buena idea preguntar directamente en el hotel. Una vez les dieron las llaves de la habitación, Harry y Sally respiraron aliviados. Misión cumplida.

—Madre mía Harry, de la que nos hemos librado. Mira este hotel. Esto sí que es cozy a tope.

—Ya te cuento, esposa mía. Vamos a darnos una duchita de cuatro estrellas, anda. Hay que hacer gasto. Luego celebramos en los alrededores, pero primero voy a ver si puedo reclamar algo a Airbnb.

—Dale, Harry. Algo se podrá hacer.

Así era. Harry vio que había un apartado para casos como el suyo en el que Airbnb se situaba como parte neutral: tú reclamabas parte de la devolución al anfitrión argumentando el tema y pidiendo una cantidad que estimabas justa, y luego el anfitrión aceptaba la cantidad, la modificaba o se negaba a devolver nada, en cuyo caso actuaba Airbnb. Harry reclamó algo menos de la mitad de la reserva (entendía que para el anfitrión también era una gaita si es que este era realmente legal), y el anfitrión acabó concediendo algo menos de esa cantidad. Harry aceptó el tema, que quedó resuelto. La pérdida, inevitable, quedaba algo mitigada.

La segunda experiencia Airbnb les había salido rana. La tercera iba a ser otra historia totalmente distinta.

Parte III. Pon un yate en tu vida

Las tres noches en Lisboa habían dado para mucho. Harry y Sally sometían a sus pequeños a un pateo constante y superaban sobradamente el objetivo de los 10.000 pasos diarios que Harry había puesto en Google Fit para cotillear esos datos a posteriori. Incluso aprovecharon allí para ver un buen rato a Mason, vecino del mini-resort burgués, y a su familia, con los que coincidían en destino vacacional.

Mucho ver cosas y mucho contagio de ese inevitable efecto «yo estuve allí» que les llevaba a puntos de interés tradicionales por lógica aplastante: Lisboa y los alrededores estaban llenos de dos cosas: puntos de interés turístico (algunos ciertamente cozy) y gente.

Pero aquella etapa terminó, y dirigieron sus pasos y su coche hacia Oporto, donde les esperaba la tercera de sus residencias Airbnb, que era la gran flipada del viaje: nada más y nada menos que un yate en el puerto cercano a Oporto, en la zona de la Afurada. Tras una parada en Aveiro para ver «la Venecia portuguesa» —bastante decepcionante, coincidieron Harry y Sally, que habían estado en la auténtica hacía unos años— pusieron rumbo a Oporto mientras veían con tristeza las humaredas provocadas por un par de incendios a lo lejos durante el trayecto.

El puerto deportivo era muy de Winnerlandia, aunque estaba pegado a una pequeña y humilde aldea de pescadores. Allí habían quedado con Frank, dueño (o al menos gestor) del yate, que apareció con una sonrisa de winner sin parangón. El chico era más majo que las pesetas y Harry y Sally decidieron que desde ese momento quedaba declarado como su mejor amigo portugués para toda la vida. Tras explicarles cómo funcionaba todo y hacer un tour por el yate, les dejó solos para que comenzaran a disfrutar de la estancia. Harry y Sally, como sus pequeños, alucinaban.

—Buenobuenobueno Harry. Menuda pa-sa-da. Esto es instagram a más no poder. Me voy a tener que contener a tope para no publicar cien fotos con miles de hashtags de lo más estupendos.

—Y dale. Que te dejes de Instagram Sally. Pero sí, esto es la pera limonera. Mira a los niños, ya instalados en su camarote. Esto tiene de todo, me esperaba algo en plan más submarino, más incómodo.

—Uy, pero si tiene de todo. Fíjate en los dos baños con sus duchas, nuestro camarote con cama circular, el de los niños con las dos camitas, el salón-loft-cocina (con microondas, vitro, tele por satélite —que no iba muy allá, comprobaron los peques— y WiFi gratis —también cortita de canal de subida y bajada— y su mesita comedor), y la terraza exterior para comer fuera. Quiero uno igual.

—Uy, pues ya he mirado el modelo. Por 300.000 dólares de nada nos agenciamos uno de segunda mano, más los gastos de mantenimiento y de tenerlo atracado, claro.

—Bueno, mejor lo alquilamos de verano en verano, maridete mío.

—Mejor, mejor.

Aquello, efectivamente, era la bomba. El dueño ofrecía paseos en yate por el Duero, pero aquello suponía ya un sobrecoste importante que ya no podían permitirse. Harry, en cambio, prefirió disfrutar del momento yate en plan Gianluca. O sea, bailando con su pibonazo particular (¡pipi!) y, además, con sus pibitos particulares, que era ciertamente diferente a lo que hacía el ídolo de masas instagrammeras pero que para Harry tenía mucho más valor.

Aquellas dos noches en el yate fueron, como esperaban, espectaculares. Salvo por algún mosquito zumbón —condena vacacional doquiera que fueran, y si Harry detectaba uno tenía que matarlo o si no era incapaz de dormirse— durmieron como bebés portugueses. Lo de que el barco se mueve (atracado, claro) es un mito: esto, salvo alguna olita ocasional de 10 segundos, era como dormir en tierra firme. Para sus pequeños aquello era una súper aventura, y también lo disfrutaron a tope, como las cenas y desayunos que hicieron cual famosos, en la parte de fuera de un yate mientras veían el percal, que no era mucho porque el acceso a los pontones estaba restringido con tarjetitas RFID.

—Así que así es como viven los ricos —comentó Sally.

—Pues sí. No se está mal del todo —confirmó Harry mientras se terminaba su Nesquick portugués (que también se llamaba Nesquick).

—Podría acostumbrarme. Lástima que haya que estar vigilando a tu hijo, que como nos descuidemos nos saca del puerto a alta mar —el pequeño Harry Jr, que no se pispaba de la conversación, andaba sentado en el puente de mando sin tocar nada tras la advertencia de sus padres, pero con tentación de tocarlo todo.

—Bueno, tampoco estaría mal escaparse. Nos falla lo de no ser patrones de barco y el tema de la WiFi y la cobertura móvil. Yo sin mis conexiones de datos no soy nada.

—Bueno, y a eso hay que sumarle que no somos precisamente lobos de mar, maridete mío —comentó Sally con perspicacia.

—También, también. El mar que se quede así, muy bonito desde nuestra orilllita.

La felicidad era total, pero tras esas dos noches y un larguísimo día de pateo en Oporto —a Harry le gustó incluso más que Lisboa, aunque aquí el yate influyó positivamente— tocaba volver al coche, a recorrer las carreteras portuguesas (y sus peajes, de los que era difícil librarse si no querías tardar el doble) para volver a su querida España. Les esperaba su cuarta y última residencia en Airbnb.

Parte IV. Las lavadoras pueden cambiarte la vida

Esa cuarta etapa llevaría a nuestros protagonistas a Muros, localidad gallega con un encanto especial que les había recomendado una vecina del mini-resort burgués y donde habían reservado su cuarta estancia de Airbnb. En aquella ocasión, no obstante fueron mucho menos creativos: Harry y Sally querían algo normal para descansar esas dos noches un poco antes de visitar a Travis y Audrey, pero además cuando cogieron ese último destino faltaban apenas 10 días para llegar y no había muchas otras opciones. En vacaciones, como en la vida, el que no corría (para reservarlas) volaba.

Eso, claro, limitaba las opciones, y ese cuarto alojamiento tenía más bien poco encanto. Se trataba de un zulito que, eso sí, estaba muy bien situado, pegadito al centro del pueblo. Los lujos del yate se convirtieron en concesiones en su pequeño zulo gallego, que ni siquiera tenía ventanas —dos tragaluces daban algo de luz durante el día— y que contaba con todo lo necesario, pero en plan humilde.

A Harry y Sally a estas alturas ya les daba un poco igual. El sitio estaba limpio, ordenado, en el centro del pueblo y servía para lo que querían: dormir y si acaso tomarse allí el café o el Nesquick nocturno y mañanero. Los niños, eso sí, estaban encantados con la litera de su habitación, que se intentaron rifar para ver quién dormía arriba (ambos querían, qué graciosos) y quién abajo. Sally sonreía mientras lidiaba con la condena de los maletones, que iban de lado a lado siendo usadas como maletas-armario.

—Fíjate tú que esta vez voy a usar los armarios ahora que los tengo con algo de espacio decente. Porque el molino y el yate muy cucos, pero ahí los espacios eran justitos.

—Y míranos ahora, en un sitio mucho más baratusqui y en el que por fin puedes desplegar la ropa. Por cierto, me ha dicho la dueña que podemos usar el cuarto de la lavadora que está abajo.

—¿¡¿¡Puedo lavar la ropa sucia!?!? —Sally entró en colapso. Esos ocho días la ropa sucia se había ido acumulando sin piedad y sin posibilidades (ni tiempo material) para lavarla. Su ordenada organización mental estaba comenzando a desmoronarse ante la amenaza de verse sin ropa limpia para la familia.

—Sí sí, se puede lavar abajo.

—¡Síiiii! —gritó Sally como si le hubiera tocado la lotería —. Ale, descansa un poco y ponle a los niños la tele que voy a poner ahora mismo una y organizo un poco el percal.

Dicho y hecho. Dejaron la lavadora en marcha y Harry y Sally salieron del zulito con sus pitufos. Sally estaba exultante, relajada y, por supuesto, dispuesta a comerse todos los pimientos de Padrón disponibles en la zona.

—Ale Harry, vamos a celebrarlo con unos pementos de Padrón.

—Ea.

Y lo celebraron, ciertamente. La cara de pan gallego se iba acentuando en un Harry que ahora ya solo podía presumir de genio (y no de figura), pero nada importaba. Las vacaciones, se decían, eran para alimentar todos los sentidos.

Epílogo

Dejando a un lado el modo Harry&Sally —la quinta y última etapa del viaje fue igualmente fantástica, pero se sale de la temática porque no hubo Airbnb, ya que sus amigos les hospedaron un par de noches—, debo decir que si ya era un fan absoluto de Airbnb, ahora lo soy aún más. Las vacaciones han sido espectaculares, y lo han sido porque con este servicio uno puede acceder a sitios a los que jamás habría podido acceder hace unos años y hacerlo además a precios estupendos y casi siempre muy coherentes con lo que ofrecen esos lugares en los que te quedas.

Airbnb no es perfecto, y quedó claro con el fracaso de ese segundo alquiler en Lisboa, donde se demostró que lo que muestran las fotos —o incluso lo que dicen los textos de cada anuncio— pueden ser verdades a medias. Hay un factor aventurilla prácticamente imposible de evitar, algo que no suele suceder con el método tradicional de reservar un hotel y a vivir que son dos días.

Al final, no obstante, ese factor aventurilla compensa, y aunque aquí no me queda del todo claro el tipo de regulación que afecta Airbnb —y me temo que por el momento disfrutan de un vacío regulatorio similar al que ha dado lugar a los conflictos entre taxis, Uber y Cabify—, lo que está claro es que este servicio es un verdadero win-win para todos. Para anfitriones, para huéspedes y —sobre todo—para Airbnb, que ha logrado el sueño de todo intermediario: cobrar comisiones por todo sin hacer (prácticamente) nada. Menudo pelotazo y menuda ideaza. Cómo no se me ocurrió a mí 🙁


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  • MSI Modern 15 A5M-010XES: un portátil de 15,6" con un AMD Ryzen 5 5500U, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, está a 499 euros en PcComponentes (baja de 699).
  • Acer Predator Helios 300 PH315-53: 15,6" FullHD con un Core i7-10750H, 16 GB de RAM, 1 TB de SSD, y una RTX 3060 para jugar a tope. Sin sistema operativo, teclado retroiluminado español, está a 1.049 euros en Amazon (baja de 1.199).
  • Acer Chromebook 311: un portátil básico de 11,6" con un Intel Celeron N4020, 4 GB de RAM, 32 GB de eMMC, ChromeOS, está a 119 euros en PcComponentes (baja de 269).
  • Lenovo Legion 5 15ITH6H: un portátil gaming de 15,6" a 165 Hz con un Intel Core i7-11800H, 16 GB de RAM, 1 TB de SSD, una potente RTX 3070 para jugar, sin sistema operativo, está a 1.399 euros en PcComponentes (baja de 1.799).
  • Lenovo IdeaPad 3 Gen 6: un portátil de 15,6" Full HD con un potente Ryzen 5 5700U, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, gráfica Radeon RX Vega 7, sin SO, teclado portugués (casi idéntico al español), está a 523,24 euros en Amazon (baja de 649,99).
  • MSI Optix G27CQ4: un monitor curvo de 27" QHD a 165 Hz, está a 229,95 euros en PcComponentes (baja de 359).
  • Acer Chromebook Spin 311: un portátil convertible con pantalla táctil de 11,6", un MediaTek MT8183, 4 GB de RAM, 32 GB de eMMC, basado en ChromeOS, está a 149 euros en PcComponentes (baja de 299).
  • Samsung LU32J590UQRXEN: un monitor de 31,5" con resolución UHD 4K, FreeSync, HDMI, DP, está a 249,99 euros en PcComponentes (baja de 349).
  • Samsung QE75Q75A (2021): una Smart TV de 75" con resolución UHD 4K, Quantum Dot, Tizen, HDR, está a 1.099 euros en El Corte Inglés (baja de 1.899).
  • HyperX Cloud Core 7.1: Auriculares Gaming con micrófono, está a 49,99 euros en El Corte Inglés (baja de 79,99).
  • Corsair Gaming Bundle: 4 en 1 K55 RGB PRO+HS50 PRO+HARPOON RGB PRO+MM100 Gaming, está a 79,99 euros en PcComponentes (baja de 89,99).
  • Gigabyte G5 Md-51es121sd: un portátil de 15,6" a 240 Hz con un Intel Core i5-11400H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, una RTX 3050 Ti para jugar, sin sistema operativo, está a 698,99 euros en PcComponentes (baja de 959).
  • HP Victus 16-e0066ns: un portátil de 16,1" a 144 Hz con un AMD Ryzen 5 5600H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, una Radeon RX 5500M, sin sistema operativo, está a 599 euros en PcComponentes (baja de 899,01).
  • Western Digital Blue SA510 (1 TB): una unidad SSD M.2 SATA 3 con 1 TB de capacidad, transferencias de hasta 555 MB/s, está a 89,99 euros en PcComponentes (baja de 124,39).
  • MSI GeForce RTX 3060 VENTUS 2X OC LHR: MSI GeForce RTX 3060 VENTUS 2X OC LHR, está a 399,91 euros en PcComponentes (baja de 469,90).
  • LG 50NANO813PA: una Smart TV de 50" LED NanoCell UltraHD 4K HDR10 Pro, está a 419 euros en PcComponentes (baja de 519,01).
  • Lenovo IdeaPad 3 14ALC6: un portátil de 14" Full HD con un Ryzen 5 5700U, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, USB-C, HDMI, Windows 11 Home 64 bits, está a 499 euros en PcComponentes (baja de 709).
  • Apple Mac Mini M1: el nuevo modelo del Mac mini basado en el procesador M1, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, fantástico como equipo de trabajo, está a 698 euros en Amazon (baja de 799).
  • Benq EL2870UE: Monitor 28", panel LED, resolución UltraHD 4K, soporta AMD FreeSync, está a 199,99 euros en PcComponentes (baja de 286,24).
  • Sony WH1000XM4: auriculares con cancelación activa de ruido, Bluetooth, soporte Alexa y Google Assistant, control táctil, está a 251,99 euros en Amazon (baja de 380).
  • Monitor LG 32UN500: un monitor de 32 pulgadas con resolución QHD (2.560 x 1.440), HDMI, DP, Hub USB, HDR10, ajustable en altura, está a 259,99 euros en Amazon (baja de 435,84).
  • Honor MagicBook X15: un portátil ultrafino de 15,6" Full HD con un Core i3-10110U, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, Windows 10, está a 399 euros en Amazon (baja de 469).
  • ASUS TUF Gaming F15 FX506HCB-HN200: un portátil gaming de 15,6" Full HD a 144 Hz con un Core i5-11400H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD y una RTX 3050 para jugar, sin sistema operativo, está a 766,35 euros en Amazon (baja de 1.099).
  • Huawei Matebook 14s (2021): fantástico, 14,2" a 90 Hz, resolución 2.520 x 1.680 px, un Core i7-11370H, 16 GB de RAM, 512 GB de RAM, Windows 10, batería 60 Wh, lector de huella, está a 899 euros en Huawei (baja de 1.399).
  • Microsoft Surface Laptop Go: Ordenador portátil 2 en 1 de 12.4" (Intel Core i5-1035G1, 8GB RAM, 128 GB SSD, Intel Graphics, Windows 10) Platino - Teclado QWERTY Español, está a 568,19 euros en Amazon (baja de 799).
  • Xiaomi 12: 6,28" a 120 Hz, Snapdragon 8 Gen 1, 8 GB de RAM, 256 GB de capacidad, cámara triple (50+13+5), 4.500 mAh, Carga rápida a 67 W, NFC, está a 698 euros en Amazon (baja de 899,99).
  • Western Digital 8 TB (WDBVXC0080HWT-EESN): disco duro externo, app My Cloud Home, almacenamiento en la nube personal, 8 TB de capacidad, Color Blanco y Gris, está a 258 euros en Amazon (baja de 399,99).
  • Apple MacBook Pro 14 (M1 Pro, 16 /512 GB): con pantalla retina XDR de 14", chip M1 Pro, 16 GB de RAM, 512 GB de capacidad, MagSafe 3, SDXC, HDMI, TB4, está a 2.019 euros en Amazon (baja de 2.249).
  • Oppo A94 5G: 6,43" a 90 Hz, MediaTek Dimensity 800U, 8 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara quad (48+8+2+2), 4.310 mAh, NFC, está a 254 euros en Amazon (baja de 379).
  • Monitor Huawei MateView GT 34": un monitor curvo (1500R) ultrapanorámico 21:9 con resolución 3.440 x 1.440, tasa de resfresco con 165 Hz, doble altavoz de 5 W, control táctil de volumen, está a 499 euros en Huawei (baja de 549).
  • Samsung The Frame (55"): una Smart TV con panel QLED de 55 pulgadas, resolución 4K UHD, HDR10+, formato "cuadro" con la famosa versión The Frame, está a 718,99 euros en PcComponentes (baja de 999,99).
  • Logitech POP: un ratón inalámbrico con emoji personalizable, tecnología SilentTouch, precisión y velocidad, Bluetooth y USB, está a 27,50 euros en Amazon (baja de 41,50).
  • Razer Seiren Mini: Micrófono compacto para USB para streaming, (compacto con patrón polar supercardioide, soporte inclinable, amortiguador integrado) Negro, está a 42 euros en Amazon (baja de 59,99).
  • OPPO Find X3 Pro 5G: 6,7" a 120 Hz HDR10+, Snapdragon 888, 5 G, 12 GB de RAM, 256 GB de capacidad, cámara quad (50+50+13+3 MP), 4.500 mAh, Carga Rápida 65W, Dual SIM, NFC, está a 685 euros en Amazon (baja de 1.169).
  • Lenovo IdeaPad Duet Chromebook: un convertible modesto pero súper resultón. Pantalla de 10,1" Full HD, MediaTek P60T, 4 GB de RAM, 128 GB eMMC, ChromeOS, teclado español desmontable, está a 207,04 euros en Amazon (baja de 279,99).
  • Garmin Venu: un reloj intelignete elegante y muy llamativo, pantalla AMOLED de 1,2", 5 días de autonomía, GPS, Garmin Coach, ritmo cardíaco, multiples actividades deportivas (sumergible, natación), Garmin Pay, está a 269 euros en Amazon (baja de 379,99).
  • Medion Akoya S15449: un portátil de 15,6" con un Core i5-1135G7, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, gráficos Intel Xe, sin sistema operativo, está a 449 euros en Amazon (baja de 599).
  • Sony SRS-XB43: Altavoz Bluetooth Potente, con Luces, Extra Bass, Resistente al Agua, Polvo, óxido y Larga duración de batería de hasta 24h, Negro, está a 135 euros en Amazon (baja de 239).
  • Motorola edge 20 Lite: antalla 6.7" Full HDR+ OLED, Procesador MediaTek Dimensity 720, TurboPower™, cámara 108MP, batería 5000 mAH, Dual SIM, 8/128GB, Android 11, está a 259 euros en Amazon (baja de 349).
  • MSI Modern 15 A5M-010XES: un portátil de 15,6" Full HD con un Ryzen 7 5700U, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, sin SO, WiFi 6, está a 649 euros en Amazon (baja de 899).
  • LG Slim 13U70P: un portátil ultraligero (980 g) de 13" Full HD con un Ryzen 7 4700U, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, Windows 10, está a 801,39 euros en PcComponentes (baja de 1.089).
  • Realme Book Prime: un portátil de 14" 2K (2.560 x 1.440, formato 3:2), con un Core i5-11320H, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, gráficos Intel Iris Xe, Windows 11, USB-C (TB4), lector de huella, sonido DTS, está a 676,51 euros en Amazon (baja de 999,99).
  • Motorola Moto g51 5G: 6,8", Snapdragon 480, 5G, 4 GB de RAM, 128 GB de capacidad (ampliables), cámara triple (50+8+2), 5000 mAh, NFC, radio FM, minijack, carga rápida a 20 W, Android 11, está a 199 euros en Amazon (baja de 259).
  • Huawei MateBook 16: un portátil estupendo de 16" con resolución 2,5K (2.520 x 1.680, formato 3:2), un Ryzen 7 5800H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, Windows 11 Home, está a 999 euros en Amazon (baja de 1.349).
  • Xiaomi Smart TV P1E (2021, 55"): una Smart TV de 55 pulgadas con resolución 4K UHD, HDR 10, triple sintonizador, Android, HDMI 2.0, USB, BT, WiFi, altavoces de 10+10 W, está a 349,98 euros en PcComponentes (baja de 569).
  • Impresora Fotos Móvil con Batería Recargable: Liene WiFi Impresora Fotográfica Portátil con 20 Papeles 10x15cm, Impresora Foto de Calidad Instantánea, Sublimación Térmica 300PPP para iOS/Android/PC, está a 129 euros en Amazon (activad cupón, baja de 169).
  • SanDisk microSDXC (128 GB): una tarjeta MicroSD de 128 GB de capacidad, con licencia de Nintendo, hasta 100 MB/s, está a 20 euros en Amazon (baja de 39,99).
  • Motorola Moto g41: Pantalla 6.43" Full HD+ OLED, cámara Triple 48MP, procesador Octa Core, batería 5000 mAH, Dual SIM, 128GB/6GB, Android 11, Negro [Versión ES/PT], está a 199 euros en Amazon (baja de 259,90).
  • Xiaomi 11 Lite 5G NE: 6,55” AMOLED FHD+ de 90 Hz, Snapdragon 778G, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara triple (64+8+5 MP), 4.250mAh, está a 259 euros en Amazon (baja de 369,99).
  • Auriculares Samsung Galaxy Buds Live: unos auriculares totalmente inalámbricos con sonido AKG, hasta 6 hora de autonomía (24 con el estuche), cancelación activa de ruido, está a 86,10 euros en Amazon (baja de 199).
  • SSD WD Green SN350 2 TB: una unidad SSD interna en formato M.2 NVMe PCIe 3.0, hasta 3.200 MB/s de transferencia, 2 TB de capacidad, está a 184,89 euros en Amazon (baja de 235,99).
  • Apple AirPods MAX: los auriculares de diadema de gama alta de Apple con cancelación activa de ruido, sonido envolvente, hasta 20 horas de autonomía, está a 502 euros en Amazon (baja de 629).
  • Huawei Matebook D15: un portátil de 15,6" FullHD con un Core i3-10110U, 8 GB de RAM, 256 GB SSD, Windows 10, teclado en español, está a 498 euros en Amazon (baja de 649).
  • OPPO Find X3 Neo 5G: Pantalla 6,55 (OLED 90 Hz, 12+256 GB, Snapdragon 865, Batería 4500 mAh, Cuádruple cámara 50 + 16 + 13 + 2, carga rápida 65W) Negro, está a 488,99 euros en Amazon (baja de 500).
  • ASUS Chromebook Flip CM1400FXA-EC0021: ortátil 14" Full HD, Táctil y Convertible (AMD 3015Ce, 4GB RAM, 64GB eMMC, Radeon Graphics, Chrome OS) Plata - Teclado QWERTY Español, está a 271,16 euros en Amazon (baja de 349).
  • LG UltraGear 32GN650B: un monitor gaming de 32 pulgadas y resolución 2.560 x 1.440, formato 16:9, 350 cd/m2, 3000:1, 144 Hz, DP, 2 x HDMI, AMD Freesync Premium, HDR10, está a 263 euros en Amazon (baja de 399).
  • Seagate One Touch SSD (500 GB): 500 GB, velocidad de hasta 1030 MB/s, con app para Android, 1 año de Mylio Create, 4 meses del plan Adobe Creative Cloud Photography y servicios Rescue (STKG1000400), está a 94,99 euros en Amazon (baja de 129,99).
  • Realme Pad: WiFi Tablet, 2K Display 10,4 Pulgadas WUXGA+, Quad Speakers Dolby, MTK Helio G80, Batería de 7100mAh, Quick Charge 18W, Cuerpo Metálico, 6.9mm, Android11, 4GB+64GB, up to 1TB,Grey, está a 196 euros en Amazon (baja de 259).
  • ASUS ZenBook 13 UX325EA-KG407T: un portátil con pantalla OLED Full HD de 13,3", Core i5-1135G7, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, gráficos Iris Xe, Windows 10 Home, está a 721 euros en Amazon (baja de 849).
  • TicWatch GTX Shadow Black: un smartwatch con pantalla de 1,28 pulgadas, 14 modos de entrenamiento, protección IP68, hasta 10 días de autonomía seguimiento de sueño, está a 37,99 euros en Amazon (baja de 59).
  • Monitor BenQ Mobiuz EX2710R: un monitor gaming curvo de 27 pulgadas, resolución 2.560 x 1.440 px, 1 ms de tiempo de respuesta, HDR 400, FreeSync Premium Pro, control remoto, 144 Hz, está a 301 euros en Amazon (baja de 599).
  • Samsung Galaxy Watch4: Smartwatch con caja de 42 mm, Control de Salud, Seguimiento Deportivo, Batería de Larga Duración, Bluetooth, Color Negro (Version ES), está a 199 euros en Amazon (baja de 369,90).
  • Samsung Galaxy M12: un móvil de 6,5" con un Exynos 850, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad (ampliables), cámara quad (48+5+2+2), 5.000 mAh de batería, NFC, está a 158,26 euros en Amazon (baja de 209).
  • Apple Watch Series 6 (GPS + Cellular, 40 mm): caja de 40 mm, Wi-Fi, GPS, 4G, ritmo cardíaco, TCG, pantalla retina siempre activa y más brillante, chip S6 SiP, SpO2, monitor de sueño, está a 389 euros en Amazon (baja de 529).
  • AOC Monitor Gaming C24G2AE: un monitor curvo (1500R) gaming de 24 pulgadas Full HD, 165 Hz, 1 ms de tiempo de respuesta, FreeSync Premium, VGA, 2 x HDMI, 1 x DP, está a 169 euros en Amazon (baja de 239).
  • SanDisk Ultra Luxe: Memoria flash USB 3.1 de 256 GB y hasta 150 MB/s de Velocidad, está a 19,99 euros en Amazon (baja de 30,57).
  • Apple AirPods (3ª Gen, 2021): nueva versión de los auriculares totalmente inalámbricos de Apple con audio espacial, ecualización adaptativa, resistencia a salpicaduras y sudor, sensor de presión, está a 175 euros en Amazon (baja de 199).
  • Samsung QE55Q80AATXXH: una Smart TV con panel QLED de 55" con resolución 4K UHD, HDR 10+, HLG, Quantum HDR1500, altavoces 60 W, puerto HDMI 2.1, está a 679 euros en PcComponentes (baja de 809,89).
  • Lenovo D27-30: un monitor de 27" con resolución FullHD, panel VA a 75 Hz, HDMI, VGA, FreeSync, está a 139,99 euros en Amazon (baja de 159,99).
  • Monitor AOC CQ27G2U: un monitor gaming curvo de 27" con resolución QHD (2.560 x 1.440), 1 ms de tiempo de respuesta, 144 Hz, altavoces incorporados, está a 289,99 euros en Amazon (baja de 349).
  • Logitech G604 Lightspeed: ratón gaming inalámbrico con sensor Captor Hero 25K, hasta 25600 DPI, 15 botones programables, batería de 240 horas, está a 70,97 euros en Amazon (baja de 105).
  • WD_BLACK D30 (1 TB): una unidad SSD externa especialmente pensada para las Xbox Series S/X o las PS5. Cuenta con 1 TB de capacidad, transferencias de hasta 900 MB/s, está a 135,80 euros en Amazon (baja de 254,99).
  • SanDisk Extreme: Tarjeta de memoria microSDXC de 64 GB con adaptador SD, A2, hasta 160 MB/s, Class 10, U3 y V30, está a 13,99 euros en Amazon (baja de 24,99).
  • Razer Barracuda X: Auriculares Gaming inalámbricos y móviles multiplataforma (PC, Playstation, Nintendo Switch y Android) Negro, está a 63,20 euros en Amazon (baja de 99,99).
  • Viewsonic VX Series VX2758: un monitor gaming de 27 pulgadas con resolución 2K (2.560 x 1.440), VGA, DP, HDMI, 144 Hz, 1 ms de tiempo de respuesta, altavoces integrados, está a 264 euros en Amazon (baja de 299).
  • Samsung Galaxy A22: 6,6", MediaTek Dimensity 700 5G, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad (ampliables), cámara triple (48+5+2), 5.000 mAh, NFC, está a 165 euros en Amazon (baja de 229).
  • Philips 43PUS8506: una Smart TV de 43 pulgadas con resolución 4K UHD, asistentes de voz, Ambilight de 3 lados, HDR, Dolby Vision, Dolby Atmos, está a 519 euros en Amazon (baja de 749).
  • AMD Ryzen 7 5800X: Procesador (8C / 16T, 36 MB de caché, hasta 4.7 GHz Max Boost) , está a 330,45 euros en Amazon (baja de 434,39).
  • Logitech Keys-To-Go: Teclado Inalámbrico Bluetooth para iPhone, iPad, Apple TV, ligero, Ultraportátil, Disposición QWERTY Español, Negro, está a 53 euros en Amazon (activad cupón, baja de 71,99).
  • Medion Classmate E11201: un portátil orientado a la educación. 11,6" HD (1.366 x 768), Celeron N3450, 4 GB, 64 GB de eMMC, Windows 10, está a 179 euros en Amazon (baja de 299,99).
  • Samsung Galaxy Tab A8 LTE: una tableta de 10,5" con Unisoc Tiger T618, 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento (ampliables), cámara de 8 MP, Android 11, conectividad 4G/LTE, 7.040 mAh, está a 205,98 euros en Amazon (baja de 259).
  • TCL 20Y 64GB: Smartphone de 6.52" HD+ con NXTVISION (MediaTek Helio P22, 4GB/64GB Ampliable MicroSD, Dual SIM, Cámaras 48MP+2MP+2MP, Batería 4000mAh, Android 11) Negro, está a 129 euros en Amazon (baja de 149,99).
  • Monitor Philips 273V7QDAB: un monitor de 27" Full HD a 75 Hz con resolución Full HD, montura VESA, VGA, HDMI, está a 169 euros en Amazon (baja de 189).
  • Sabrent Rocket Q SSD 1 TB: una unidad SSD con formato M.2 NVMe, hasta 3200 MB/s de transferencia, 1 TB de capacidad, está a 116,99 euros en Amazon (baja de 129,99).
  • Samsung Galaxy S21 5G: smartphone con pantalla de 6,4" Dynamic AOLED a 120 Hz, Snapdragon 888 5G, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara triple (12+8+12), 4.500 mAh, NFC, WiFi 6, está a 742 euros en Amazon (baja de 859).
  • Huawei Watch GT 3 (42 mm): n smartwatch con caja de 42 mm, monitorización cardiaca y SpO2, 100 modos entrenamiento, llamadas por BT, hasta 7 días de autonomía, sumergible 5 ATM, está a 189 euros en Amazon (baja de 209).
  • Micro SD SanDisk Extreme 128 GB: una tarjeta microSD con su adaptador para SD y velocidad de hasta 160 MB/s, clase 10, está a 20,50 euros en Amazon (baja de 46,99).
  • SSD Crucial BX500 1 TB: si buscábais una unidad SSD para el portátil o el PC asequible, atentos: esta de Crucial ofrece hasta 540 MB/s de transferencias, formato SATA, 2,5 pulgadas, está a 84,99 euros en Amazon (baja de 111,36).
  • WD_BLACK SN850 1 TB: SSD interna para juegos ; tecnología PCIe Gen. 4, velocidades de lectura de hasta 7000 MB/s, M.2 2280, 3D NAND, está a 153 euros en Amazon (baja de 199).
  • SSD Crucial MX500 1 TB: una unidad interna con conexión SATA, hasta 560 MB/s, 1 TB de capacidad, está a 92,99 euros en Amazon (baja de 115,99).

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12 comentarios en “Harry & Sally: cuatro historias de Airbnb

  1. SrPerroverde dice:

    Harry debería saber que, además de mirar las fotos cozy del apartamento en Airbnb, hay que echar un vistazo a los alrededores en Google street view.

    Lo de Airbnb está muy bien, mientras no pillen al dueño por tema impuestos, por tener registrada la vivienda como piso turístico, etc. En el momento en que se miren en serio esos temas, los precios subirán y dejarán de ser tan interesantes.

    • Lo de StreetView no es mala idea, aunque las fotos solo cuentan parte de la historia. Probablemente solo viéndolas la cosa no me hubiera parecido tan mal (de hecho las vi a posteriori y no parecía el paraíso, pero tampoco el Bronx). Había que verlo en directo para entenderlo.

      En cuanto a la regulación, que venga, que es lo que es justo. Si luego los precios suben, como seguramente harán, habrá que valorar qué compensa más. Las opciones, sea como fuera, serán buenas.

  2. Bardolobo dice:

    Nosotros llevamos 14 días en Creta (hoy nos despedimos 🙁 ) y todos han sido con Airbnb. La experiencia ha sido mixta. Dos de los alojamientos estaban sucios y viejos mientras que los otros dos han sido absolutamente espectaculares (en uno de ellos, incluso, el dueño, que era cocinero, nos hizo la comida 😀 ).

    Yo pienso que aparte de ver las fotos (en los dos malos que comento no se ajustaba a la realidad) y los alrededores (gran idea esa) hay que tener mucho cuidado con las opiniones. Tengo la impresión de que mucha ente viaja con un nivel de exigencia muy bajo y eso se refleja en los comentarios que hacen sobre las viviendas. Es imposible que alguien con unas expectativas medias pueda poner que un sitio pequeño, sucio y con muebles de los 60 sea un apartamento amplio, funcional y cuidado. Puedes buscar explicaciones de «compra de votos» en algún comentario, pero cuando hay 10-15 diciendo cosas semejantes, significa que tus estándares y los de los otros son distintos (y sí, soy algo sibarita :p , pero aún así si reservó un sitio «moderno, amplio y bien situado» espero que cumpla levemente con las 3, y en nuestro caso no se ha dado en esos dos lugares que he comentado).

    Dicho todo lo cual,seguiremos usando Airbnb siempre que nos venga bien, porque maravillas como las de los dos pisos bueno casi que compensan la parte mala. Simplemente habrá que tener mucho mucho más cuidado al elegir las viviendas.

    PD: Javipas, me alegro de tu vuelta por la parte que toca como lector del blog, aunque no como trabajador al que se le terminan las vacaciones como a ti y sabe lo que viene jejejejej

    • Pues algo de eso hay desde luego. Creo que confiamos demasiado en las opiniones de los demás cuando simplemente la gente tiene distintos baremos, como dices. Ya ni planteo esa sospecha de opiniones compradas, que es tradicional en muchas redes en las que votos y opiniones pesan mucho.

      Me alegro de que lo pasaras tan bien, lástima las dos malas experiencias, pero ya sabes lo que toca: crítica argumentada para que otros lo tengan en cuenta.

      Y lo de la vuelta al modo trabajo es un poco gaita, pero como me encanta lo que hago la cosa tiene su aquel. Y el retorno a la rutina, de la que soy fan, también 😉 Saludos!

  3. Sesaru dice:

    Eso de win-win lo dices porque no vives de alquiler… Vente a Madrid o Barcelona y hablamos, que es más fácil ligarte a una rubia de metro ochenta 25 años con todo en su sitio (por decirlo finamente) que encontrar una casa decente para vivir…

    Bueno para el turista y el especulador, un horror para el ciudadano.

    • Los precios de los alquileres en Madrid y Barcelona están hiperinflados en muchas zonas creo yo, pero ya sabes cómo funciona lo de la burbujita. Hasta que explote otra vez. De todos modos Airbnb no está pensado (creo yo) como vía de encontrar alquileres normales, sino más bien para alquileres de poco tiempo, vacacionales o de escapada.

      De hecho yo creo que Airbnb no le quita mercado al alquiler tradicional, simplemente ha cubierto un nicho que no existía: el de la gente que no podía o no quería alquilar una segunda vivienda en largas temporadas y sí puede (y quiere) hacerlo en largas.

      Vamos, que sí que es un win-win… y como expliqué hace poco, vivo de alquiler desde hace unos años en Madrid, así que tengo claro cómo está el tema.

  4. Conocido + dice:

    Jaja gran post Javi!
    Buenas ideas para un futuro, me voy a pensar lo del yate, mola!

    Lo de la lavadora es una verdad como un templo, a mi Sally le pasa igual, cuando ve una en un apartamento de alquiler empieza a fibrilar

    • Gracias Conocido+!! Lo del yate es una maravilla, igual que lo del molino. Ambos destinos especiales para los niños (el yate más para mayores, je).

      Nuestras Sallys es que son del mismo palo 😀

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