Incognitosis

Harry & Sally: cuatro historias de Airbnb

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Harry respiró aliviado tras reservar el último destino. La idea de tomarse unas merecidas vacaciones era estupenda: la de organizarlas, no tanto. Cada año Sally y él pasaban por esa pequeña tortura que consiste en elegir lugares y fechas, y luego en ponerle una velita a los santos para ver si todo cuadraba y si lo hacían sin tener que pedir una segunda hipoteca.

Así eran las vacaciones de nuestra pareja favorita: el mini-resort burgués molaba mucho, pero como buenos autónomos tenían una gran desventaja frente a los trabajadores por cuenta ajena. Las vacaciones pagadas eran una utopía, así que Harry y Sally tenían que andar haciendo algunos números de más. Sally siempre se lo recordaba a Harry en esos procesos de búsqueda.

— Uy Harry, mira qué alojamiento tan estupendo y tan Instagram.

— A 600 euros la noche se nos va un poco de presupuesto, Sally.

— No no, si solo lo decía por decir. En realidad no quiero PARA NADA dormir en un sitio así, maridete mío —mintió Sally, casi con lágrimas en los ojos.

— Ya. Bueno. Algún día, Sally. Algún día.

— Claro que sí. Tú guarda el enlace, que cuando tenga un trabajo en el que me den unas vacaciones pagadas se va a enterar el Gianluca Vacchi ese.

— ¿Cualo?

— El que se pasa la vida bailando en fardapaq, en un yate estupendo y con un pibón igual de estupendo o más al lado.

—Ah, ya sé quién dices. El referente de las nuevas generaciones. Antes admirábamos a Einstein, a Picasso o a Turing, y ahora míranos, todos atontaos con este elemento.

No empieces, Harry.

—Vaaale —respondió Harry, dando por terminada la pausa. Había que seguir buscando.

Tres horas más tarde acababa la búsqueda. Habían conseguido reservar cuatro emplazamientos muy distintos y que le iban a dar un toque especialmente curioso a sus vacaciones. Esa era la magia de Airbnb: era posible alquilar sitios en los que uno jamás pensó que podría dormir. Y ahí estaban ellos, esperando a que esas vacaciones comenzasen lo antes posible para disfrutarlas con sus dos pequeños. Esta es la historia de esos cuatro destinos.

Parte I. Pon un molino en tu vida

Cuando plantearon qué hacer en vacaciones, Harry y Sally tenían claro que querían hacer una gira portuguesa que tendría un final estupendo: sus amigos Travis y Audrey —sí, los mismos con los que vivieron un frenesí gastronómico hacía poco— les habían invitado a su mini-mansión burguesa en Santiago de Compostela.

Antes, eso sí, habría tiempo para explorar unos cuantos destinos en Portugal, y el primero de ellos fue Ericeira. No por el sitio en sí, sino porque por allí se encontraba su primera residencia veraniega, que además era la primera gran sorpresa para sus enanos. El sitio era ni más ni menos que un molino, restaurado y reacondicionado para que hasta cuatro personas (dos de ellas de pequeño tamaño) pudieran dormir en él.

Así es como comenzó la aventura: con un pequeño despiste horario. Habían quedado a una hora con la dueña del molino, y resulta (qué cosas) que en Portugal la zona horaria es una hora menos que Madrid, con lo que todos sus cálculos se truncaron y de repente tenían una hora que gastar (y que le robaron al sueño, porque el madrugón fue de aquí te espero para evitar la operación salida). Eso no importaba, porque tras dar una vuelta por Mafra (espectacular palacio nacional, pardiez) ponían rumbo al molino. Lo encontraron gracias al bendito Waze, compañero inserparable durante toda la gira, y nada más verlo Sally lo tuvo claro.

—Buenobuenobueno Harry. Qué pasada. Qué instagram.

—Y dale. Olvídate de Instagram, que aquí venimos a desconectar.

—Oye Harry, no seas hipócrita que solo te ha faltado traerte la Xbox One.

—¡Dios mío! ¡Se me ha olvidado la Xbox One! —bromeó Harry.

—Ja. Bueno, no dirás que no es una chulada.

—Ya lo creo. Menuda flipada.

Así era. La dueña, una portuguesa que falaba lo mismo de español que ellos de portugués, les explicó cómo iba todo como si Harry y Sally hubieran nacido allí. Harry, que dominaba a la perfección el inglés y el español y también se manejaba con el gabacho francés, no se pispaba de nada. Sally, en cambio, parecía entenderlo todo. Una vez se fue la dueña, Harry se quiso cerciorar.

—Oye, Sally, ¿tú has entendido algo de lo que ha dicho o decías que sí y sonreías como yo, por educación?

—No no, lo he entendido todo. No te preocupes que esto está controlado —comentó con convicción.

—Bueno, bueno, me fío. Si PHP no tiene secretos para ti, qué voy a decirte del portugués.

Exatamente.

—Querrás decir exactamente, con c.

—No, mi querido Harry. En portugués es sin c.

—Anda la osa. Lo que hay que ver.

Harry reflexionó sobre aquello del portugués y creyó llegar a una conclusión: los españoles no se esfuerzan un pimiento en hablar en portugués porque están seguros de que en Portugal nos entienden y pueden hablar perfectamente en español sin esfuerzo. La idea le sorprendió, sobre todo porque era una situación análoga a la de los americanos que vienen a España (creen que todo el mundo habla el mismo inglés de Kentucky que Harry), pero a la inversa.

—Va a ser por eso que me da la impresión de que les caemos un poco gordos —comentó Harry en voz alta.

—¿Cómo?

—Nada Sally, que igual los portugueses nos odian porque deben creer que venimos aquí en plan superiores cuando al menos en mi caso de eso nada de nada.

—Qué tontería. No nos odian.

—Pues me parece a mí que muy simpáticos no acabamos de caerles. Ahí el Madrid hizo bien fichando a CR7 para estrechar lazos.

—Ese sí que es chulo, y no Gianluca.

—Al menos CR7 hace algo más que bailar en yates con pibonazos (que también).

—Touché. Minipunto y punto para ti, maridete mío.

La conversación, jovial y animada, servía para ir aderezando esos primeros minutos de estancia en el molino, una especie de chalet de tres plantas pero en versión apretujada. En total la superficie habitable no debía superar los 25 metros cuadrados, pero aquello era una cucada por todas partes. No había cocina como tal, pero sí una parrilla para poder hacer una barbacoíta o calentar comida en la finca que rodeaba el molino. El salón tampoco existía como tal, y la planta baja hacía las veces de hall-salón-cocina-baño (con ducha), todo en uno. Era un canto al espacio aprovechado. Cualquier japonés habría elogiado aquella distribución.

La segunda y la tercera planta estaban reservadas a las suites. Por decirlo de algún modo, porque en ellas solo cabían las camas para las cuatro personas. El piso de arriba, donde dormirían los pequeños, estaba además parcialmente ocupado por el antiguo mecanismo de ruedas dentadas del molino. Todo perfectamente restaurado, como si fuera un museo, con las maderas barnizadas y algunos toques decorativos tradicionales aquí y allá. Sally estaba fibrilando con cada detalle.

—Por dios, qué instagram es esto. Y esto. Y esto otro.

—Que de tejes de Instagram. Anda, vamos a comer unos caracoles, que por lo visto es plato estrella por esta zona.

—Pues fíjate que no me inspiran mucho.

Sally, una vez más, había hecho gala de unas dotes premonitorias excelentes. El plato de caracoles que se comieron era una patraña digna de Le Cocó. Habría como 200 agolpados en un plato, y aquello debía ser algo así como las pipas (imposibles encontrarlas en nuestro país vecino) en versión lusa. En realidad no se parecían demasiado, porque unas pipas hubieran sido una bendición después de probar los caracolillos, que eran incómodos de comer, totalmente insípidos salvo por la salsa (que tampoco daba mucho de sí) y, además, con un ROI bajísimo.

—Esto no mola, Sally. Habrá que ir pensando en pedir algo que comer. Me refiero a algo que comer de verdad.

—Pues sí. Al menos no son caros.

Eso era cierto. Como podrían comprobar a lo largo de todo el tour portugués, comer no salía nada caro en ese país estupendo que por cierto, ese verano estaba siendo asolado por los incendios. Harry y Sally tuvieron que tener en cuenta la información disponible en sitios web como el simpático Fogos.pt o el sitio de Protección Civil para comprobar que no tenían que salir por pies de repente.

Esas dos primeras noches en el molino fueron estupendas. Muchas excursiones y mucho peixe que tendrían la culpa de que al final del tour a Harry se le pusiera cara de pan gallego. Que por cierto, también estaba de rechupete, como ambos pudieron comprobar al final del viaje. Pero me estoy adelantando. Harry, Sally y sus dos infantes habían vivido una primera experiencia fantástica en Airbnb. La segunda no lo sería tanto.

Parte II. Cuidado con lo de cozy

Cuando Harry y Sally buscaron su segundo destino, sabían que querían algo que les permitiese moverse dentro y fuera de Lisboa fácilmente, así que cuando vieron un cozy apartment en una localidad cercana llamada Paço de Arcos se quedaron encantados con el aspecto limpio y moderno del pisito, y sobre todo con el precio, que estaba realmente bien para aquel sitio.

En ningún momento se preguntaron como algo tan cozy podía ser tan barato en precio. Pronto lo descubrirían.

—Oye Harry, esto es un poco raro —comentó Sally. Habían salido de la autopista y se adentraban en una zona extraña, entre industrial y extrarradio bronxítico.

—Sí, bueno, no te preocupes, seguro que luego mejora —dijo Harry sin estar nada convencido.

—No sé. A mí la zona esta me parece de todo menos cozy.

—Bueno, sigamos a ver.

Siguieron. A medida que avanzaban hacia su segunda residencia Airbnb portuguesa la cosa se tornaba en algo más y más preocupante. La gente que veían por la calle no les inspiraba un rollo mini-resort burgués precisamente. Más bien mini-gueto jincho. Aquello, efectivamente, no tenía de cozy ni la i griega.

A los 3 minutos llegaban a su destino, y lo que se encontraron ante sí les dejó a los dos con una sensación poco agradable. Aquella estupenda tarde soleada (eran las cinco, hora de Lisboa) no lo era tanto en aquel rincón del mundo, donde una panda de 5 o 6 chavales daba gritos mientras uno de ellos ponía música todo meter en un móvil con altavoz (o eso le pareció a Harry). Lo hacían además frente al portal por el que se supone que tenían que entrar Harry y Sally, que tampoco tenía nada de cozy. Lo que sí tenía, como todas las ventanas y portales de aquella fachada, eran rejas. Un montón de ellas. Aquello no molaba nada. Pero nada de nada. Aparcados a una distancia prudencial, asistían al espectáculo asustados.

—Yo ahí no meto nuestros dos maletones, Harry. Mucho menos a nuestros niños. No llegamos ni al recibidor del portal. Nos los secuestran.

—La verdad es que tiene mala pinta. Pero también hay que contar con que sé boxear y puedo hacer mi patada del tigre —dijo Harry tratando de bromear un poco para aliviar la tensión.

—Harry, por dios, no digas tonterías. En primer lugar, todo el mundo sabe que tu patada del tigre es postureo. En segundo, por muy bien que boxees dudo que puedas contra esos cinco chavales, que tienen pinta de tener cierto know-how en peleas callejeras. Y en tercero, éste no es un sitio para niños. No digo para los nuestros, que tampoco. Digo para ningún niño del mundo mundial.

—Yep. Tienes razón Sally. Menos en lo de la patada del tigre, que lo sepas. Otra cosa es hacerla contra cada uno de ellos. Igual tengo fuerzas para hacer dos o tres.

—Venga ya Harry, de verdad. Yo aquí no me quedo.

—Ni yo. Voy a llamar al tipo del apartamento para cancelarlo ahora mismo.

Harry, efectivamente, llamó al dueño del piso, con el que habían quedado a esa hora allí delante. El tipo, que había sido amable por escrito, aceptó la cancelación con una tranquilidad pasmosa. Le dijo que lo sentía, sin más, y allí acabó la conversación.

—Pues no te creas que le ha afectado mucho, Sally. Qué raro. Voy a mirar un momento qué supone la cancelación.

Tras mirar en su móvil —bendito nuevo roaming europeo que le permitía usar su cuota de datos allí sin costes adicionales— Harry se dio cuenta de que de buenas a primeras habían perdido toda la pasta de la reserva. Eran tres noches perdidas de las cuales esperaba poder recuperar al menos parte del coste total.

—Será posible. El tipo tiene política de cancelación estricta en su cuenta de Airbnb —comentó Harry.

—¿Y eso qué significa?

—Pues que si cancelas una semana antes te devuelve la mitad. Después de eso, nada.

—Qué cabrón perro. Con razón no ha dicho nada cuando has cancelado ahora mismo. Seguro que sabe que al ver el barrio mucha gente cancelará y con esa política se asegura ganar la pasta sin tener siquiera que limpiar el sitio.

—Pues igual. Y ni siquiera sabemos cómo es el piso. Igual ni siquiera era tan cozy como parecía en las fotos.

—Ya ves. La pregunta es, maridete mío ¿qué hacemos ahora, Harry?

Esto, contado ahora, no transmite la tensión de la situación. Nuestros protagonistas estaban de todo menos lo tranquilos que refleja esa conversación. La estampa era de aquí te espero: Un 15 de agosto, en plenas vacaciones, en Lisboa (que un poco de turismo sí tiene), a las 6 de la tarde, y nuestros Harry y Sally sin tener sitio donde caer muertos las próximas tres noches. A lo que se sumaba otra circunstancia: de repente sus pequeños habían decidido que había una fiesta del pijama anticipada en la parte de atrás del coche. Todo eran gritos y risas. No se enteraban de nada, y eso hacía que la tensión creciese en Harry (vena en la frente incluída) y Sally.

Afortunadamente nuestros héroes salieron del paso. Tras explorar una primera opción en Lisboa ciudad que encontraron en Booking.com y no les convenció, acabaron viendo una oferta de cerca de 180 euros por dormir en un hotel de cuatro estrellas, uno de los pocos donde parecía haber sitio. Tampoco era mucho, pero se pasaba del presupuesto que se habían creado Harry y Sally por noche, y además había que sumarles los cerca de 300 que habían pagado ya en el maldito apartamento cozy de las narices. La broma les iba salir cara, pero cualquiera que se vea en una situación así coincidirá con Harry y Sally: en momentos como ese, como si costara 3.000.

—Mira Harry, este Holiday Inn está a unos 180 la noche, incluido el párking.

—Adjudicado. Como si cuesta 3.000. Lo que quiero es darle una colleja a estos niños solucionar el tema de una vez —dijo Harry mientras miraba nervioso a sus hijos, que no paraban de gritar a pesar de sus amenazas —. Pero antes de reservar vamos al hotel directamente, a ver qué precio hacen ellos, y si cuesta más lo reservamos con Booking.

Aquello les salió (medio) bien. En el mostrador del hotel pidieron tres noches en una habitación para cuatro, y al final el precio fue de 140 euros, párking incluido. Harry, que había escrito un artículo sobre el tema, confirmó que antes de reservar con un intermediario era buena idea preguntar directamente en el hotel. Una vez les dieron las llaves de la habitación, Harry y Sally respiraron aliviados. Misión cumplida.

—Madre mía Harry, de la que nos hemos librado. Mira este hotel. Esto sí que es cozy a tope.

—Ya te cuento, esposa mía. Vamos a darnos una duchita de cuatro estrellas, anda. Hay que hacer gasto. Luego celebramos en los alrededores, pero primero voy a ver si puedo reclamar algo a Airbnb.

—Dale, Harry. Algo se podrá hacer.

Así era. Harry vio que había un apartado para casos como el suyo en el que Airbnb se situaba como parte neutral: tú reclamabas parte de la devolución al anfitrión argumentando el tema y pidiendo una cantidad que estimabas justa, y luego el anfitrión aceptaba la cantidad, la modificaba o se negaba a devolver nada, en cuyo caso actuaba Airbnb. Harry reclamó algo menos de la mitad de la reserva (entendía que para el anfitrión también era una gaita si es que este era realmente legal), y el anfitrión acabó concediendo algo menos de esa cantidad. Harry aceptó el tema, que quedó resuelto. La pérdida, inevitable, quedaba algo mitigada.

La segunda experiencia Airbnb les había salido rana. La tercera iba a ser otra historia totalmente distinta.

Parte III. Pon un yate en tu vida

Las tres noches en Lisboa habían dado para mucho. Harry y Sally sometían a sus pequeños a un pateo constante y superaban sobradamente el objetivo de los 10.000 pasos diarios que Harry había puesto en Google Fit para cotillear esos datos a posteriori. Incluso aprovecharon allí para ver un buen rato a Mason, vecino del mini-resort burgués, y a su familia, con los que coincidían en destino vacacional.

Mucho ver cosas y mucho contagio de ese inevitable efecto «yo estuve allí» que les llevaba a puntos de interés tradicionales por lógica aplastante: Lisboa y los alrededores estaban llenos de dos cosas: puntos de interés turístico (algunos ciertamente cozy) y gente.

Pero aquella etapa terminó, y dirigieron sus pasos y su coche hacia Oporto, donde les esperaba la tercera de sus residencias Airbnb, que era la gran flipada del viaje: nada más y nada menos que un yate en el puerto cercano a Oporto, en la zona de la Afurada. Tras una parada en Aveiro para ver «la Venecia portuguesa» —bastante decepcionante, coincidieron Harry y Sally, que habían estado en la auténtica hacía unos años— pusieron rumbo a Oporto mientras veían con tristeza las humaredas provocadas por un par de incendios a lo lejos durante el trayecto.

El puerto deportivo era muy de Winnerlandia, aunque estaba pegado a una pequeña y humilde aldea de pescadores. Allí habían quedado con Frank, dueño (o al menos gestor) del yate, que apareció con una sonrisa de winner sin parangón. El chico era más majo que las pesetas y Harry y Sally decidieron que desde ese momento quedaba declarado como su mejor amigo portugués para toda la vida. Tras explicarles cómo funcionaba todo y hacer un tour por el yate, les dejó solos para que comenzaran a disfrutar de la estancia. Harry y Sally, como sus pequeños, alucinaban.

—Buenobuenobueno Harry. Menuda pa-sa-da. Esto es instagram a más no poder. Me voy a tener que contener a tope para no publicar cien fotos con miles de hashtags de lo más estupendos.

—Y dale. Que te dejes de Instagram Sally. Pero sí, esto es la pera limonera. Mira a los niños, ya instalados en su camarote. Esto tiene de todo, me esperaba algo en plan más submarino, más incómodo.

—Uy, pero si tiene de todo. Fíjate en los dos baños con sus duchas, nuestro camarote con cama circular, el de los niños con las dos camitas, el salón-loft-cocina (con microondas, vitro, tele por satélite —que no iba muy allá, comprobaron los peques— y WiFi gratis —también cortita de canal de subida y bajada— y su mesita comedor), y la terraza exterior para comer fuera. Quiero uno igual.

—Uy, pues ya he mirado el modelo. Por 300.000 dólares de nada nos agenciamos uno de segunda mano, más los gastos de mantenimiento y de tenerlo atracado, claro.

—Bueno, mejor lo alquilamos de verano en verano, maridete mío.

—Mejor, mejor.

Aquello, efectivamente, era la bomba. El dueño ofrecía paseos en yate por el Duero, pero aquello suponía ya un sobrecoste importante que ya no podían permitirse. Harry, en cambio, prefirió disfrutar del momento yate en plan Gianluca. O sea, bailando con su pibonazo particular (¡pipi!) y, además, con sus pibitos particulares, que era ciertamente diferente a lo que hacía el ídolo de masas instagrammeras pero que para Harry tenía mucho más valor.

Aquellas dos noches en el yate fueron, como esperaban, espectaculares. Salvo por algún mosquito zumbón —condena vacacional doquiera que fueran, y si Harry detectaba uno tenía que matarlo o si no era incapaz de dormirse— durmieron como bebés portugueses. Lo de que el barco se mueve (atracado, claro) es un mito: esto, salvo alguna olita ocasional de 10 segundos, era como dormir en tierra firme. Para sus pequeños aquello era una súper aventura, y también lo disfrutaron a tope, como las cenas y desayunos que hicieron cual famosos, en la parte de fuera de un yate mientras veían el percal, que no era mucho porque el acceso a los pontones estaba restringido con tarjetitas RFID.

—Así que así es como viven los ricos —comentó Sally.

—Pues sí. No se está mal del todo —confirmó Harry mientras se terminaba su Nesquick portugués (que también se llamaba Nesquick).

—Podría acostumbrarme. Lástima que haya que estar vigilando a tu hijo, que como nos descuidemos nos saca del puerto a alta mar —el pequeño Harry Jr, que no se pispaba de la conversación, andaba sentado en el puente de mando sin tocar nada tras la advertencia de sus padres, pero con tentación de tocarlo todo.

—Bueno, tampoco estaría mal escaparse. Nos falla lo de no ser patrones de barco y el tema de la WiFi y la cobertura móvil. Yo sin mis conexiones de datos no soy nada.

—Bueno, y a eso hay que sumarle que no somos precisamente lobos de mar, maridete mío —comentó Sally con perspicacia.

—También, también. El mar que se quede así, muy bonito desde nuestra orilllita.

La felicidad era total, pero tras esas dos noches y un larguísimo día de pateo en Oporto —a Harry le gustó incluso más que Lisboa, aunque aquí el yate influyó positivamente— tocaba volver al coche, a recorrer las carreteras portuguesas (y sus peajes, de los que era difícil librarse si no querías tardar el doble) para volver a su querida España. Les esperaba su cuarta y última residencia en Airbnb.

Parte IV. Las lavadoras pueden cambiarte la vida

Esa cuarta etapa llevaría a nuestros protagonistas a Muros, localidad gallega con un encanto especial que les había recomendado una vecina del mini-resort burgués y donde habían reservado su cuarta estancia de Airbnb. En aquella ocasión, no obstante fueron mucho menos creativos: Harry y Sally querían algo normal para descansar esas dos noches un poco antes de visitar a Travis y Audrey, pero además cuando cogieron ese último destino faltaban apenas 10 días para llegar y no había muchas otras opciones. En vacaciones, como en la vida, el que no corría (para reservarlas) volaba.

Eso, claro, limitaba las opciones, y ese cuarto alojamiento tenía más bien poco encanto. Se trataba de un zulito que, eso sí, estaba muy bien situado, pegadito al centro del pueblo. Los lujos del yate se convirtieron en concesiones en su pequeño zulo gallego, que ni siquiera tenía ventanas —dos tragaluces daban algo de luz durante el día— y que contaba con todo lo necesario, pero en plan humilde.

A Harry y Sally a estas alturas ya les daba un poco igual. El sitio estaba limpio, ordenado, en el centro del pueblo y servía para lo que querían: dormir y si acaso tomarse allí el café o el Nesquick nocturno y mañanero. Los niños, eso sí, estaban encantados con la litera de su habitación, que se intentaron rifar para ver quién dormía arriba (ambos querían, qué graciosos) y quién abajo. Sally sonreía mientras lidiaba con la condena de los maletones, que iban de lado a lado siendo usadas como maletas-armario.

—Fíjate tú que esta vez voy a usar los armarios ahora que los tengo con algo de espacio decente. Porque el molino y el yate muy cucos, pero ahí los espacios eran justitos.

—Y míranos ahora, en un sitio mucho más baratusqui y en el que por fin puedes desplegar la ropa. Por cierto, me ha dicho la dueña que podemos usar el cuarto de la lavadora que está abajo.

—¿¡¿¡Puedo lavar la ropa sucia!?!? —Sally entró en colapso. Esos ocho días la ropa sucia se había ido acumulando sin piedad y sin posibilidades (ni tiempo material) para lavarla. Su ordenada organización mental estaba comenzando a desmoronarse ante la amenaza de verse sin ropa limpia para la familia.

—Sí sí, se puede lavar abajo.

—¡Síiiii! —gritó Sally como si le hubiera tocado la lotería —. Ale, descansa un poco y ponle a los niños la tele que voy a poner ahora mismo una y organizo un poco el percal.

Dicho y hecho. Dejaron la lavadora en marcha y Harry y Sally salieron del zulito con sus pitufos. Sally estaba exultante, relajada y, por supuesto, dispuesta a comerse todos los pimientos de Padrón disponibles en la zona.

—Ale Harry, vamos a celebrarlo con unos pementos de Padrón.

—Ea.

Y lo celebraron, ciertamente. La cara de pan gallego se iba acentuando en un Harry que ahora ya solo podía presumir de genio (y no de figura), pero nada importaba. Las vacaciones, se decían, eran para alimentar todos los sentidos.

Epílogo

Dejando a un lado el modo Harry&Sally —la quinta y última etapa del viaje fue igualmente fantástica, pero se sale de la temática porque no hubo Airbnb, ya que sus amigos les hospedaron un par de noches—, debo decir que si ya era un fan absoluto de Airbnb, ahora lo soy aún más. Las vacaciones han sido espectaculares, y lo han sido porque con este servicio uno puede acceder a sitios a los que jamás habría podido acceder hace unos años y hacerlo además a precios estupendos y casi siempre muy coherentes con lo que ofrecen esos lugares en los que te quedas.

Airbnb no es perfecto, y quedó claro con el fracaso de ese segundo alquiler en Lisboa, donde se demostró que lo que muestran las fotos —o incluso lo que dicen los textos de cada anuncio— pueden ser verdades a medias. Hay un factor aventurilla prácticamente imposible de evitar, algo que no suele suceder con el método tradicional de reservar un hotel y a vivir que son dos días.

Al final, no obstante, ese factor aventurilla compensa, y aunque aquí no me queda del todo claro el tipo de regulación que afecta Airbnb —y me temo que por el momento disfrutan de un vacío regulatorio similar al que ha dado lugar a los conflictos entre taxis, Uber y Cabify—, lo que está claro es que este servicio es un verdadero win-win para todos. Para anfitriones, para huéspedes y —sobre todo—para Airbnb, que ha logrado el sueño de todo intermediario: cobrar comisiones por todo sin hacer (prácticamente) nada. Menudo pelotazo y menuda ideaza. Cómo no se me ocurrió a mí 🙁


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  • Xiaomi Redmi Note 9T 5G: nuevo smartphone de 6,53? con un MediaTek 800U, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, conectividad 5G, cámara triple (48+2+2), NFC, minijack, 5.000 mAh, está a 199,99 euros en Amazon (baja de 249).
  • HP Omen 15-en0017ns: un portátil gaming estupendo de 15,6? Full HD con un Ryzen 7 4800H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, y una RTX 2060 para jugar a tope. Sin sistema operativo, teclado español, está a 999 euros en Amazon (baja de 1.149,99).
  • Apple Mac Mini con chip M1: el nuevo modelo del Mac mini basado en el procesador M1, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, fantástico como equipo de trabajo, está a 734 euros en Amazon (baja de 799).
  • MicroSD SanDisk Ultra 400 GB: una tarjeta microSD alucinante en capacidad con 400 GB. Hasta 100 MB/s, clase 10, viene con adaptador SD. Si quieres ampliar la capacidad de tu móvil a tope, esta es la opción. Está a 57,99 euros con Amazon (baja de 71,14).
  • Disco duro externo WD My Book 24 TB: si necesitas muuucha capacidad, atento. Dual de 24 TB con RAID 0, discos WD Red de 5400 RPM, USB-C, 2 x USB 3.0, y cifrado de datos. Está a 503,99 euros en Amazon (baja de 746,90).
  • HP Pavilion x360 14-dw1023ns: un convertible de 14? con pantalla táctil Full HD, un Core i7-1165G7, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, gráficos Intel Iris X2, Windows 10 Home, teclado español, lector de huella, está a 749,99 euros en Amazon (baja de 899,99).
  • HP All-in-One 24-dp0027ns: un PC de sobremesa en formato Todo-en-Uno (tipo iMac), pantalla de 24? Full HD, AMD Ryzen 5 4500U, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, sin sistema operativo, incluye teclado y ratón, está a 549,99 euros en Amazon (baja de 639).
  • Tableta Samsung Galaxy Tab S6 Lite: una tableta de 10,4? con un Exynos 9611, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad (ampliables), cámara de 8 MP, 7.040 mAh,incluye S-Pen, Android 10, está a 319 euros en Amazon (baja de 399).
  • Monitor Samsung UJ590: un monitor de 32? con resolución 4K UHD, AMD FreeSync, Game Mode, 4 ms de tiempo de respuesta, contraste 3000:1, está a 279,99 euros en Amazon.
  • Razer Raiju Tournament: un mando para PS4 y PC, Bluetooth y cable, botones de acción, sticks intercambiables, aplicación móvil, está a 74,98 euros en Amazon (baja de 149,99).
  • ASUS VivoBook 15 R543MA-GQ1264: un portátil de 15,6? Full HD con un Core i3-1005G1, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, sin sistema operativo, teclado español, simpático sobre todo porque está a 449 euros en Amazon.
  • Xiaomi Mi Band 5: pulsera cuantificadora con pantalla AMOLED táctil a color, mayor resistencia al agua, notificaciones, frecuencia cardiaca, calorías quemadas, batería de hasta 20 días, sin NFC, está a 19,07 euros en eBay con el código PQ22021 (en Amazon 29,99 euros).
  • Disco duro externo WD My Book 8 TB: en formato 3,5?, con conexión USB 3.0 y cifrado hardware. Está a 152,99 euros en Amazon (baja de 269,99).
  • Apple iPad Air 4: tableta de 10,9 pulgadas Liquid Retina con Touch ID en el lateral, 64 GB de capacidad, chip A14 Bionic, USB-C, compatible con Apple Pencil y Magic Keyboard, cámara de 12 MP, está a 584,10 euros en Amazon (baja de 649).
  • Xiaomi Mi Smart Scale 2: una báscula digital y conectada que mide no solo el peso, sino el índice de masa corporal. Se sincroniza con una app móvil, usa 3 pilas AAA, está a 14,99 euros en Amazon (baja de 19,99).
  • Webcam AUKEY 1080P: si tienes una webcam reguleras, atento a este modelo. CMOS de 1/2,9?, graba a 1080p, reducción de ruido exterior, 65° de ángulo de visión, estupenda para estos tiempos. Está a 33,99 euros en Amazon (baja de 49,99).
  • SanDisk Ultra Dual m3.0 64 GB: Unidad Dual con conector micro-USB en un extremo y un conector USB 3.0 en el otro , 64 GB, está a 9,99 euros en Amazon (baja de 16,99).
  • Samsung UE32T4305AKXXC Smart TV de 32? con Resolución HD (1.366 x 768, nada de 1080p, cuidado), HDR, PurColor, Ultra Clean View y Compatible con Asistentes de Voz (Alexa), está a 219 euros en Amazon (baja de 235,50).
  • Huawei Watch GT 2 Sport: un reloj inteligente con caja de 46 mm, dos semanas de batería, más de 100 modos deportivos, natación (5 ATM), monitor de frec. cardíaca, SpO2, manos libres, está a 125 euros en Amazon (baja de 239).
  • Impresora Multifuncional Canon PIXMA MX475: Wifi, inyección de tinta con Fax y ADF, está a 65,60 euros en Amazon (baja de 84,90).
  • Samsung Galaxy Tab A (2019): Tableta de 8? (Wi-Fi, RAM de 2GB, Almacenamiento de 32GB, Android actualizable), está a 99 euros en Amazon (baja de 179,99).
  • WD Elements 5 TB: un disco duro compacto de 2,5? y 5 TB de capacidad con conexión USB 3.0, está a 104,99 euros en Amazon (baja de 132,22).
  • Philips Hue Bluetooth Pack: un pack con dos bombillas inteligentes LED E27, luz blanca y de colores, compatible con Alexa y Google Home. Se incluye puente para controlarlo todo, están reacondicionadas (como nuevas) a 70 ,75 euros en Amazon (nuevas 124 euros).
  • Apple iPhone 12: pantalla Super Retina XDR de 6,1?, CPU A14 Bionic, 3 GB RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual (12+12 Mpx), Face ID, conexión 5G, Ceramic Shield, está a 699 euros en AliExpress Plaza con código IPH12APR100 (envío desde España, en Amazon 827 euros). El modelo blanco con 128 GB de capacidad está a 759 euros en AliExpress Plaza con el mismo código.
  • Apple MacBook Air M1: maravilloso, 13? Retina (2.560 x 1.600), chip M1, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, hasta 18 horas de autonomía, Thunderbolt 4, WiFi6, nueva rebajita, está a 999 euros en Amazon (baja de 1.129).
  • POCO X3 Pro: 6,67? 120 Hz, Snapdragon 860, 5G, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara quad (48+8+2+2), 5.160 mAh, NFC, está a 187 euros en AliExpress Plaza con el código SUM99M (envío desde España, en Amazon 249 euros).
  • POCO X3 Pro: 6,67? 120 Hz, Snapdragon 860, 5G, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara quad (48+8+2+2), 5.160 mAh, NFC, está a 178,97 euros en Amazon.
  • TV LG 75UN85006LA: una Smart TV de 75 pulgadas con resolución 4K, inteligencia artificial, HDR10, HLG, Dolby Vision IQ, altavoces de 20 W, webOS 5.0, procesador alpha7 Gen 3, está a 904,90 euros en Amazon (baja de 1.599).
  • Samsung T5 1 TB: una unidad SSD externa y ultracompacta, conexión USB 3.0, hasta 540 MB/s, nada menos que 1 TB de capacidad, está a 129 euros en Amazon (baja de 219,99).
  • Galaxy Watch Active SM-R500: un reloj deportivo con pantalla Super AMOLED de 1,1?, basado en Tizen, GPS, NFC, 4 GB de memoria, 230 mAh, carga inalámbrica, resistencia al agua (sirve para nadar), y está a 129 euros en Amazon (baja de 158,13).
  • Samsung Galaxy Watch Active: un reloj deportivo con pantalla Super AMOLED de 1,1?, basado en Tizen, GPS, NFC, 4 GB de memoria, 230 mAh, carga inalámbrica, resistencia al agua (sirve para nadar), y está a 129 euros en MediaMarkt (baja de 149). Mismo precio, 129 euros en MediaMarkt, en verde, negro y rosa.
  • Seagate IronWolf 6 TB: un disco duro de 3,5? SATA 6 GB/s, 7.200 RPM, caché de 256 MB, CMR, orientado a NAS, capacidad de 6 TB, está a 210,86 euros en Amazon (baja de 280).
  • Lenovo IdeaPad Flex 5 14ITL05: un portátil de 14? Full HD con un Core i5-1135G7, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, Windows 10, lector de huella, está a 699 euros en MediaMarkt (baja de 799).
  • TV Samsung 65TU7125: una Smart TV estupenda de 65? con resolución 4K UHD, HDR10+, Alexa, Google Assistant, One Remote, Tizen, Crystal Display, PurColor, está a 699 euros en MediaMarkt.
  • Apple iPhone 12 (256 GB): el súper telefonazo de Apple con pantalla XDR de 6,1?, chip A14 Bionic, 256 GB de capacidad, protección IP68, cámara dual 12+12 MP, está a 999 euros en Amazon (baja de 1.079, gracias @polromeu).
  • Xiaomi Mi 11 Lite: pantalla AMOLED de 6,55? a 90 Hz, Snapdragon 732G, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara triple (64+8+5), NFC, 4.250 mAh de batería (carga rápida 33 W), está a 314,10 euros en eBay con el código PQ22021 (baja de 349).
  • Lenovo IdeaPad Gaming 3 15ARH05: un portátil de 15,6? Full HD con un Ryzen 7 4800H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD y una GTX 1650 para jugar. Sin sistema operativo, teclado español retroiluminado, está a 799 euros en PcComponentes (baja de 999).
  • LG 27MK400H-B: un monitor de 27 pulgadas con panel TN, resolución 1080p, formato 16:9, 2 ms de tiempo de respuesta, 75 Hz, está a 129 euros en Amazon (baja de 199).
  • Philips E Line 275E1S: un monitor de 27 pulgadas con resolución QHD (2.560 x 1.440), panel LED IPS, soporte AMD FreeSync, 4 ms de tiempo de respuesta, contraste 1000:1, está a 229 euros en PcComponentes.
  • Lenovo Yoga 920: un convertible de 13,9 pulgadas con resolución UHD (4K!) con un Core i5-8550U, 8 GB de RAM, 512 GB SSD y Windows 10, lector de huella, está a 899,99 euros en Amazon (baja de 1.099,99).
  • WD My Cloud EX2 Ultra 8 TB: un NAS con dos bahías y 8 TB de capacidad, 1 GB de RAM, equipado con My Cloud OS 3, sincronización de archivos, servidor multimedia, etc. Está a 303 euros en Amazon (baja de 599,99).
  • Apple Watch Series 3: el modelo de 38 mm de aluminio con correa deportiva blanca, con GPS, chip S3, acelerómetro, giroscopio, apto para nadar y sensor óptico de frecuencia cardiaca. Está a 199 euros en Amazon (baja de 229).
  • Ratón gaming Logitech G402 Hyperion Fury: un buen ratón para gamers con cable USB, un clic mucho menos ruidoso, diseñado para diestros, hasta 4.000 DPI, 8 botones programables, está a 33,89 euros en Amazon (baja de 59,99).
  • TV LG 75UN85006LA: una Smart TV de 75 pulgadas con resolución 4K, inteligencia artificial, HDR10, HLG, Dolby Vision IQ, altavoces de 20 W, webOS 5.0, procesador alpha7 Gen 3, está a 899 euros en El Corte Inglés (baja de 1.599).
  • TP-Link Tapo P100: un pack con dos enchufes inteligentes que permiten controlar el encendido y apagado de todo tipo de dispositivos de forma remota. Wi-Fi, Bluetooth, soporte Alexa y Google Assistant, están a 19,99 euros en Amazon (bajan de 24,68).
  • Apple AirPods (2ª Gen): con el estuche de carga normal, no el inalámbrico, pero estupendos según las opiniones, están a 109,99 euros en eBay.
  • TV Philips 55OLED804: una Smart TV OLED de 55 pulgadas con Android TV, Ambilight, HDR10+, Dolby Vision, P5 Perfect Picture, Google Assistant, alucinante, lo sé de buena tinta: compré una hace unos días. Está a 1.119,99 euros en Amazon (baja de 1.599). Es genial, y lo sé de buena tinta: la compré hace unos meses ?
  • Moto g30: 6,5? a 90 Hz, Snapdragon 662, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara quad (64+8+2+2), 5.000 mAh, NFC, minijack, está a 175,01 euros en Amazon (baja de 199).
  • LG 29WN600: un monitor ultrapanorámico de 29? con resolución 2.560 x 1.080 píxeles, formato 21:9, hasta 400 nits, 1000:1, 2 x HDMI, 1 x DP, AMD FreeSync, 2 altavoces de 7 W, está a 199 euros en El Corte Inglés (baja de 249).
  • Auriculares Huawei FreeLace Pro: auriculares inalámbricos con cancelación activa de ruido, sistema Dual Mic, hasta 24 horas de autonomía, están a 49 euros en El Corte Inglés (bajan de 119).
  • Huawei P40 Lite 5G + Freebuds 3i: 6,5?, Kirin 820, 6 GB / 128 GB, conectividad 5G, cámara quad (64+8+2+2), 4.000 mAh, lector en el lateral, NFC, sin servicios ni apps de Google, regalan auriculares inalámbricos, está a 302 euros en Amazon (baja de 399).
  • Reloj Xiaomi Amazfit GTS: smartwatch en aluminio, pantalla AMOLED, 12 actividades deportivas, hasta 5 ATM/50 m de profundidad, GPS+GLONASS, 14 días de autonomía, está a 89 euros en Amazon (baja de 129,99).
  • Lenovo IdeaPad 5: un portátil de 15,6? Full HD con un Ryzen 5 4500U, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, lector de huellas, teclado español, sin sistema operativo. Para entrar, el código es ESTUDIANTES. Está a 529,10 euros en Lenovo.
  • ASUS VivoBook S14 M433IA-EB069: un portátil fantástico de 14? con un AMD Ryzen 7 4700U, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, sin sistema operativo, teclado retroiluminado en español, está a 699,99 euros en Amazon (baja de 749).
  • Xiaomi Mi Scooter 1S: el patinete eléctrico de Xiaomi con 30 km de autonomía, hasta 25 km/h, sistema de doble frenado y luces de freno, diseño plegable y portátil, está a 270,30 euros en eBay con el código PQ22021 (baja de 318).
  • Samsung MUF 256 GB: un micropendrive USB con interfaz USB 3.1, hasta 300 MB/s de transferencia, capacidad estupenda de 256 GB, está a 29,98 euros en PcComponentes (baja de 54,29).
  • Xiaomi Mi TV Stick: dongle HDMI, Android 9.0, permite acceder a Netflix, YouTube y otros muchos servicios en la tele de forma sencilla. Soporta comandos por voz con el asistente de Google. Está a 29,69 euros en eBay con el código PQ22021 (baja de 32,99).
  • ASUS ROG Flow X13 GV301QH-K6069T: portátil (¡convertible!) gaming súper curioso. Muy compacto, pantalla de 13,4? WUXGA (1.920 x 1.200) a 120 Hz, el nuevo Ryzen 7 5800HS (mooola!), 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, una GeForce GTX 1650, Windows 10 Home, está a 1.599 euros en Amazon (baja de 1.799).
  • SSD Kingston A2000 1 TB: una unidad SSD en formato M.2 NVMe con una capacidad de 1 TB y tasas de hasta 2.200 MBps, está a 116,99 euros en Amazon (baja de 202,99).
  • Xiaomi Mi AIOT Router AC2350: un router que permite velocidades de hasta 1.733 MHz, puertos Gigabite Ethernet, 7 antenas externas, hasta 128 dispositivos, preparado para IoT, está a 39,99 euros en Amazon (baja de 59,99).
  • Samsung Galaxy A52: 6,5?, Snapdragon 720G, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara quad (64+12+5+5), 4.500 mAh, NFC, está a 317,85 euros en Amazon. Al comprarlo Amazon te da un cheque regalo de 70 euros ?
  • Auriculares Huawei FreeBuds Pro: Bluetooth, con cancelación activa de ruido, conexión de dispositivo dual, hasta 30 horas de autonomía, sistema de 3 micrófonos, carga inalámbrica rápida, están a 117 euros en AliExpress Plaza (color blanco, envío desde España). Otra opción: están a 129 euros en Amazon (bajan de 179).
  • Huawei P40 Lite 5G + Freebuds 3: un smartphone de 6,5?, un Kirin 820, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, conectividad 5G, cámara quad (64+8+2+2), 4.000 mAh, lector en el lateral, NFC, sin servicios ni apps de Google, está a 302 euros en Amazon. De regalo, unos auriculares inalámbricos Freebuds 3i (valorados en 59 euros).
  • Pendrive SanDisk Ultra Flair 128 GB: enorme capacidad para esta llave USB de almacenamiento con interfaz USB 3.0. Está a 18,28 euros en Amazon.
  • Razer Kishi para Android : el mando para móviles con conexión Lightning, diseño ergonómico, ajuste individual, controles analógicos, latencia cero, puerto USB-C, está a 74,98 euros en Amazon, mínimo histórico.
  • Micrófono Razer Seiren X: muy buenas valoraciones para este micrófono muy recomendado para podcasters, twitchers y youtubers. Está a 69,99 euros en Amazon (baja de 109,99).
  • Apple MacBook Pro 13 M1: el nuevo MacBook Pro de 13 pulgadas con pantalla Retina (2.560 x 1.600), la nueva CPU M1 (¡mola!), 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, dos puertos USB-C, Touch Bar, macOS Big Sur, está a 1.289 euros en Amazon (baja de 1.449).
  • Altavoz Bluetooth Ultimate Ears WonderBoom: muy chulo, impermeable, 10 horas de autonomía. Se puede emparejar con otros altavoces. Está a 42,49 euros en Amazon (baja de 99,99).
  • Synology DS220J: versión algo más modesta de este NAS que tiene 512 MB de RAM, no tan óptimo para transcodificación de vídeo. Para todo lo demás, genial: dos bahías (puedes usar solo una y luego ampliar), Gigabit Ethernet, 2 x USB 3.0, está a 179,99 euros en Amazon.
  • Unidad SSD externa SanDisk Extreme 1 TB: no solo mola por su diseño, es un disco SSD externo fantástico en capacidad de 1 TB y con transferencias de hasta 550 MB/s, está a 128,50 euros en Amazon Alemania, envío incluido (baja de 254,99).
  • Chuwi HeroBook Pro: estupendo como equipo de batalla, sobre todo por su Celeron N4000, pantalla de 14,1? Full HD, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, Windows 10, WiFi, USB 3.0, está a 345,09 euros en Amazon (aplicad cupón, baja de 379).
  • Medion Akoya S15449: un portátil de 15,6? con un Core i5-1135G7, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, gráficos Intel Xe, sin sistema operativo, está a 564 euros en Amazon (baja de 629).
  • Disco duro WD Red 4 TB para NAS: un disco duro para NAS, 3,5? SATA 6 Gbps, SMR (modelo WD40EFAX). Más modesto en prestaciones que los CMR (info aquí), pero si buscáis algo más asequible, ahí lo dejo. Está a 102,30 euros en Amazon.
  • Seagate Expansion Desktop 6 TB: un disco duro de 3,5? externo, hasta 160 MB/s de transferencia, conexión USB 3.0, capacidad estupenda de 6 TB, está a 111,34 euros en Amazon (baja de 169,99). El modelo de 12 TB está a 211,99 euros en Amazon.
  • Motorola Moto G Pro: un móvil de 6,4? con un Snapdragon 665, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad (ampliables), cámara triple (48+16+2), 4.000 mAh, minijack, NFC, ¡incluye stylus! está a 222 euros en Amazon (baja de 329).
  • Synology DiskStation DS220j 4 TB: un NAS de dos bahías con dos discos de 2 TB cada uno para un total de 4 TB, sistema operativo DSM, 2 x USB 2.0, Gigabit Ethernet , está a 214,99 euros en Amazon Francia, envío incluido (en Amazon España 365 euros).
  • PC HP All in One 27-DP0067NS: un PC de sobremesa en formato «iMac» con pantalla de 27? Full HD, un Ryzen 5 4500U, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, altavoces de 8 W, WiFi ac, Ethernet, está a 699,99 euros en PcComponentes.
  • Disco duro externo Seagate Portable Drive 5 TB: un unidad de 2,5? con una capacidad estupenda de 5 TB, hasta 120 MB/s de transferencia, está a 113,99 euros en Amazon (baja de 169,99).
  • Huawei Watch GT 2e Sport (46 mm): el nuevo modelo de este reloj inteligente con chip Kirin A1, pantalla de 1,39?, 85 modos de entrenamiento, SPO2, sensor de frecuencia cardíaca, sumergible (5 ATM), GPS, de todo. Está a 99 euros en Amazon (baja de 179).
  • OnePlus Nord N10 5G: el nuevo cholloteléfono de OnePlus de 6,49? a 90 Hz, Snapdragon 690, soporta redes 5G, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara quad (64+8+2+2), 4.300 mAh, está a 208 euros en AliExpress con el código PRIMAVERA27 (envío desde España). Otra opción: está a 299 euros en Amazon (baja de 349).
  • MicroSD SanDisk Extreme 64 GB: para sacar fotos y vídeos en vacaciones sin preocupaciones, 64 GB de capacidad, hasta 160 MB/s (sin problemas para vídeos 4K o ráfagas), incluye adaptador SD, está a 14,99 euros en Amazon (baja de 24,99).
  • Asus Zenbook 14 UX425EA-HM038T: un ultraportátil de 1,07 kg de peso y 13,9 mm de grosor. 14 pulgadas, un nuevo Core i5-1135G7, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, USB-C (TB4), WiFi 6, webcam Windows Hello, Windows 10, está a 899 euros en Amazon (baja de 1.099,99).
  • Tableta Vankyo MatrixPad S20: una tableta de 10? con un procesador octa-core, 3 GB de RAM, 64 GB de capacidad (ampliable), Android 9.0 sin bloatware, USB-C, 6.000 mAh, cámaras de 5 y 8 MP, GPS, modo lectura, está a 119,99 euros en Amazon (activad cupón, baja de 159,99).
  • Huawei Matebook 14: un portátil con pantalla táctil de 14? con resolución 2.560 x 1.440 px, un AMD Ryzen 5 4600H, 16 GB de RAM, 512 GB de SSD, Windows 10 Home, lector de huella y teclado español. Está a 799 euros en Huawei (baja de 899).
  • Sony WH-CH510: auriculares inalámbricos Bluetooth de Diadema con hasta 35h de autonomía, Blanco, están a 35,99 euros en Amazon (bajan de 50).
  • PenDrive SanDisk Cruzer Spark 64 GB: una llave de memoria USB 2.0, hasta 130 MB/s, 64 GB de capacidad y un precio estupendo, está a 8,90 euros en Amazon (baja de 13,99).
  • Ratón Inalámbrico AKSEA: ratón con diseño ergonómico, inalámbrico, adaptador nano USB, hasta 12 meses de autonomía (pilas no incluidas), 6 botones, hasta 1.600 DPPI, está a 7,99 euros en Amazon (baja de 12,99).
  • Realme 6: 6,5? a 90 Hz, Helio G90T, 8 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara cuádruple (64+8+2+2 MP), 4.300 mAh de batería, lector de huella en el lateral, NFC, está a 176 euros en Amazon (baja de 249).

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12 comentarios en “Harry & Sally: cuatro historias de Airbnb

  1. SrPerroverde dice:

    Harry debería saber que, además de mirar las fotos cozy del apartamento en Airbnb, hay que echar un vistazo a los alrededores en Google street view.

    Lo de Airbnb está muy bien, mientras no pillen al dueño por tema impuestos, por tener registrada la vivienda como piso turístico, etc. En el momento en que se miren en serio esos temas, los precios subirán y dejarán de ser tan interesantes.

    • Lo de StreetView no es mala idea, aunque las fotos solo cuentan parte de la historia. Probablemente solo viéndolas la cosa no me hubiera parecido tan mal (de hecho las vi a posteriori y no parecía el paraíso, pero tampoco el Bronx). Había que verlo en directo para entenderlo.

      En cuanto a la regulación, que venga, que es lo que es justo. Si luego los precios suben, como seguramente harán, habrá que valorar qué compensa más. Las opciones, sea como fuera, serán buenas.

  2. Bardolobo dice:

    Nosotros llevamos 14 días en Creta (hoy nos despedimos 🙁 ) y todos han sido con Airbnb. La experiencia ha sido mixta. Dos de los alojamientos estaban sucios y viejos mientras que los otros dos han sido absolutamente espectaculares (en uno de ellos, incluso, el dueño, que era cocinero, nos hizo la comida 😀 ).

    Yo pienso que aparte de ver las fotos (en los dos malos que comento no se ajustaba a la realidad) y los alrededores (gran idea esa) hay que tener mucho cuidado con las opiniones. Tengo la impresión de que mucha ente viaja con un nivel de exigencia muy bajo y eso se refleja en los comentarios que hacen sobre las viviendas. Es imposible que alguien con unas expectativas medias pueda poner que un sitio pequeño, sucio y con muebles de los 60 sea un apartamento amplio, funcional y cuidado. Puedes buscar explicaciones de «compra de votos» en algún comentario, pero cuando hay 10-15 diciendo cosas semejantes, significa que tus estándares y los de los otros son distintos (y sí, soy algo sibarita :p , pero aún así si reservó un sitio «moderno, amplio y bien situado» espero que cumpla levemente con las 3, y en nuestro caso no se ha dado en esos dos lugares que he comentado).

    Dicho todo lo cual,seguiremos usando Airbnb siempre que nos venga bien, porque maravillas como las de los dos pisos bueno casi que compensan la parte mala. Simplemente habrá que tener mucho mucho más cuidado al elegir las viviendas.

    PD: Javipas, me alegro de tu vuelta por la parte que toca como lector del blog, aunque no como trabajador al que se le terminan las vacaciones como a ti y sabe lo que viene jejejejej

    • Pues algo de eso hay desde luego. Creo que confiamos demasiado en las opiniones de los demás cuando simplemente la gente tiene distintos baremos, como dices. Ya ni planteo esa sospecha de opiniones compradas, que es tradicional en muchas redes en las que votos y opiniones pesan mucho.

      Me alegro de que lo pasaras tan bien, lástima las dos malas experiencias, pero ya sabes lo que toca: crítica argumentada para que otros lo tengan en cuenta.

      Y lo de la vuelta al modo trabajo es un poco gaita, pero como me encanta lo que hago la cosa tiene su aquel. Y el retorno a la rutina, de la que soy fan, también 😉 Saludos!

  3. Sesaru dice:

    Eso de win-win lo dices porque no vives de alquiler… Vente a Madrid o Barcelona y hablamos, que es más fácil ligarte a una rubia de metro ochenta 25 años con todo en su sitio (por decirlo finamente) que encontrar una casa decente para vivir…

    Bueno para el turista y el especulador, un horror para el ciudadano.

    • Los precios de los alquileres en Madrid y Barcelona están hiperinflados en muchas zonas creo yo, pero ya sabes cómo funciona lo de la burbujita. Hasta que explote otra vez. De todos modos Airbnb no está pensado (creo yo) como vía de encontrar alquileres normales, sino más bien para alquileres de poco tiempo, vacacionales o de escapada.

      De hecho yo creo que Airbnb no le quita mercado al alquiler tradicional, simplemente ha cubierto un nicho que no existía: el de la gente que no podía o no quería alquilar una segunda vivienda en largas temporadas y sí puede (y quiere) hacerlo en largas.

      Vamos, que sí que es un win-win… y como expliqué hace poco, vivo de alquiler desde hace unos años en Madrid, así que tengo claro cómo está el tema.

  4. Conocido + dice:

    Jaja gran post Javi!
    Buenas ideas para un futuro, me voy a pensar lo del yate, mola!

    Lo de la lavadora es una verdad como un templo, a mi Sally le pasa igual, cuando ve una en un apartamento de alquiler empieza a fibrilar

    • Gracias Conocido+!! Lo del yate es una maravilla, igual que lo del molino. Ambos destinos especiales para los niños (el yate más para mayores, je).

      Nuestras Sallys es que son del mismo palo 😀

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