Tecnología

Diaspora*, el Facebook descentralizado y con buenas intenciones

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Ya sabéis que no soy precisamente un admirador de Facebook, una red social que para muchos es imprescindible y que para mí no sirve más que para perder el tiempo. Pero cada uno pierde el tiempo donde quiere -totalmente respetable- y de hecho el servicio que proporciona esta empresa se está convirtiendo poco a poco en otro medio de comunicación en tiempo real que es una alternativa a Twitter interesante para los medios, aunque quizá no tanto para los que ya tiramos del servicio de microblogging, más adecuado para estas lides.

Sin embargo, Facebook como cualquier otro proyecto de ese tamaño, ha logrado congregar a tantos admiradores como detractores. La mayor crítica que se la hecho a Facebook -y con razón- es el de la gestión de la privacidad, que últimamente ha generado bastantes estudios. Y atentos, porque esto es una de mis parrafas.

Uno de los más interesantes es el que revela la evolución de los cambios en la gestión y control de la privacidad desde el año 2005 en un gráfico interactivo creado por Matt McKeon hace tan solo unos días.

El gráfico animado, mucho más divertido, aquí.

A esa evolución le acompaña la imagen del New York Times, en la que es posible -aunque jodidillo- entender el fantástico laberinto por el que Facebook le hace pasar a los usuarios para configurar todas las opciones de privacidad de sus respectivas cuentas.

Esas críticas han sido además sazonaditas con un puñadito de mala leche de Zuckerberg. En realidad yo diría que una mala leche caducadísima, porque los comentarios, publicados en Silicon Alley Insider, son de cuando este crack tenía 19 añitos y era básicamente lo que llamaríamos un yogurín con una simple pero gran idea en la cabeza: crear una red social que ni él imaginaba a dónde podría llegar 7 años después. La charla con un amigo nada más haber comenzado a lanzar CaraLibro dejaba claro lo que entonces pensaba Zucky de la privacidad:

Zuck: Yeah so if you ever need info about anyone at Harvard

Zuck: Just ask.

Zuck: I have over 4,000 emails, pictures, addresses, SNS

[Redacted Friend’s Name]: What? How’d you manage that one?

Zuck: People just submitted it.

Zuck: I don’t know why.

Zuck: They «trust me»

Zuck: Dumb fucks.

No es el mejor momento para que esa charla haya salido a la luz, pero en realidad, no hay buen momento para este tipo de descubrimientos, aunque de nuevo hay que resaltar que mucho ha llovido desde aquellas declaraciones. Unas 400 millones de veces, para ser exactos, que son el número de personas que se han apuntado a Facebook. No creo que de haber sabido cómo estaba la cosa entonces Zucky hubiera sido tan cristalino sobre lo que pensaba de la gente que se apuntaba a su red en aquella época.

Todo esta parrafada previa -hoy me siento creativo e inspirado, será esta lluviosa primavera- sirve básicamente para poner un poco el telón de fondo de una noticia que se ha ido popularizando en los últimos días y sobre la que yo comencé a ver algo hace un par de días en el New York Times. Se trata de la aparición de una red social descentralizada y abierta, llamada Diaspora* (sí, con asterisco al final).

De izquierda a derecha: Ilya Zhitomirskiy (20 años), Dan Grippi (21), Max Salzberg (22) y Raphael Sofaer (19).

En aquel primer artículo  un periodista llamado Dim Dwyer entrevistaba a cuatro jovencitos de entre 19 y 22 años que aspiraban básicamente a lo mismo a lo que aspiraba Zucky hace unos añitos: crear una red social que sirviese para que la gente se comunicase y compartiese todo tipo de historias en Internet. Sin embargo, los chicos de Diaspora* aspiran a crear su red social solventando de golpe y porrazo el mayor problema de Facebook, la ya citada privacidad.

¿Cómo pretenden hacerlo? Pues haciendo que cada usuario sea responsable de su propia información, y convirtiendo su cuenta de Diaspora* en un nodo (o como lo llaman ellos en una semilla o seed, el mismo término que se usa en redes BitTorrent). Los nodos podrán agruparse en los llamados hubs, y esto hará que el concepto que ya ha triunfado en las citadas redes BitTorrent también pueda funcionar en el mundo de las redes sociales.

Esos clientes -si es que son clientes, algo que no tengo del todo claro- tendrán además otra característica clave: se publicarán bajo código abierto, de modo que cualquiera podrá ponerse a modificar el proyecto y crearse su propia versión si así lo desea, siempre y cuando respete los términos de la licencia Open Source que decidan usar.

El proyecto, cuentan en Wired, fue inspirado por Eben Moglen, fundador del Software Freedom Law Center y profesor de derecho en la Universidad de Columbia, que dio una charla en la New York’s Internet Society en la cual acusó a mark Zuckerberg de haber «provocado más daños a la raza humana que nadie de su edad en toda la historia«. La frase puede ser exagerada, pero para algunos es una verdad como un templo. Los jovencitos se sintieron animados por aquella charla, y ahora Moglen -al que pude ver en directo hace unos años, y que me pareció un crack- les asesora en temas legales para que no cometan los errores que cometió Facebook.

Lo cierto es que Diaspora* no es el primero -ni, probablemente, será el último- de los proyectos que tratan de crear una red social descentralizada. OneSocialWeb y Appleseed son dos de los más conocidos -también hablan de ellos en Wired-, pero la alineación de los astros las circunstancias han hecho que de repente Diaspora* se haya convertido en la gran esperanza blanca.

Cuando escribo esto su cuenta en Twitter dispone de 18.403 seguidores (eran 2.000 hace dos dias), y su petición de donaciones ha sobrepasado con creces el objetivo inicial de sus creadores, que ya han recaudado más de 135.000 dólares (y siguen, y siguen, como las pilas Duracell) y que prometen una primera versión del software el próximo mes de septiembre. Veremos si cumplen con las expectativas que han generado. De momento, como mínimo, han hecho que al menos se valore esta refrescante iniciativa.

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2 comentarios en “Diaspora*, el Facebook descentralizado y con buenas intenciones

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