Es un milagro que a (la) Wikipedia le haya ido tan bien. Si alguien me hubiera dicho que millones de seres humanos debían trabajar unidos para lograr crear una fuente de conocimiento (bastante) neutral y (bastante) completa diría que eso era una utopía. Hubiera pensado que más pronto que tarde el proyecto acabaría corrompiéndose y desapareciendo.
Pero no. Wikipedia ha sobrevivido y se ha convertido en sí misma en un milagro. Tenemos ante nosotros el gran compendio del conocimiento humano, y lo tenemos gracias a la labor de cientos de miles e incluso de millones de editores y usuarios que durante todo este tiempo han aportado su granito de arena para acabar logrando una plataforma absolutamente extraordinaria.

Porque lo es. Es extraordinaria. Imperfecta y extraordinaria. Las críticas son importantes:
- Está sesgada y hay grandes desigualdades entre quienes trabajan en ella: la mayoría son occidentales, anglosajones, y hombres.
- Hay por supuesto sesgos ideológicos y un punto de vista que sobre todo se alinea con los medios «mainstream».
- La «verdad» —difícil no ponerla entre comillas— está condicionada a las fuentes fiables.
- Sigue siendo víctima de vandalismo, de gobiernos y agencias que editan artículos para tratar de imponer sus perspectivas.
- Sigue pidiendo donaciones a pesar de (aparentemente) no necesitarlas
- Hay sin duda una guerra de contenido en la que unos pocos editores tienen poderes especiales para hacer y deshacer
- Y aunque Wikipedia es una de las mayores proezas culturales de internet, no es neutral en sentido fuerte, ni plenamente democrática, ni tan transparente como intenta hacer ver.
Uno lee eso y piensa, «qué desastre», ¿no? Puede ser, pero a pesar de esas sombras, sus luces son absolutamente resplandecientes, porque Wikipedia se ha convertido en un recurso de conocimiento casi inagotable y que con sus más de 65 millones de artículos en más de 300 idiomas cumple una máxima que a mí me parece insólita en el mundo actual: «Wikipedia busca informar, no persuadir».

Y lo hace además sin publicidad (eso ya es asombroso), sin muros de pago, sin recolectar información de los usuarios para luego venderla. Es una fuente de conocimiento en la que cualquiera puede participar —aunque según creo hay cierto rollo ‘Juego de Tronos’ para lograr ciertos privilegios—, y que brilla por esa trazabilidad que uno solo suele encontrar en proyectos como Git: cada cambio a cualquier artículo queda registrado, cada debate guardado para siempre.
Lo explicaban en el estupendo sitio web que conmemora este 25 aniversario: la versión inglesa de Wikipedia «ha mantenido largos debates sobre si el vestido de boda de Kate Middleton debería tener artículo (aquí el debate), sobre si la «i» de ‘Star Trek Into Darkness’ debía ser minúscula (no), si los nuevos artículos generados por IA deberían ser automáticamente elegibles para un borrado rápido (sí) y muchos más».
Solo ya esa forma de hacer las cosas me fascina. Y me fascina aún más, insisto, que funcione tras 25 años (celebré el 10º y 15º aniversario) y tras tanto y tanto trolaco que debe haber pasado por allí. Pero funciona a pesar de todo y de todos, y lo hace con ese pilar fundamental que es el sistema de citas —si no hay cita, no vale— y, por supuesto, esa labor absolutamente desinteresada de los editores. Para ellos, leía en un fantástico perfil de Wikipedia en Wired de 2020, esto no es un trabajo: es diversión. Y precisamente por eso funciona.
Yo acudo constantemente a la Wikipedia y siempre me he fiado casi a ciegas de ella. Aun sabiendo que la información puede estar incompleta o sesgada, estoy bastante seguro también de que no hay mejor alternativa en todo el mundo para obtener conocimiento crudo y neutro. La propia página de Wikipedia sobre Wikipedia es un gran ejemplo de eso. No hay opinión, no hay interpretación. Hay hechos que además se apoyan en fuentes (teóricamente) fiables. El sistema no es perfecto, pero insisto: es maravillosamente imperfecto.
Y con tanto conocimiento, lo que puede llegar a ser también es muy entretenida. Empiezas a leer y los hiperenlaces, absoluto pilar de esta enciclopedia online, te llevan de un lado a otro. Como hoy he dedicado un rato a documentarme para mi aparición en la tele (esto lo cuento más adelante), he estado saltando de un lado a otro y leyendo cosas sobre Wikipedia en español, que yo no recordaba que había tenido unos inicios tan tremebundos. Pero tampoco hay que rebuscar mucho, porque cada día Wikipedia cambia su página principal (ya sea esa en inglés o cualquier otra, como la española, que es distinta) para mostrar artículos destacados, noticias, efemérides y curiosidades que te llevan a más y más lecturas interesantes y fascinantes y neutrales y objetivas y maravillosas. Y si ves que algo está mal no hay problema: puedes editar y corregir y si tienes razón, esa edición acabará quedando ahí. Es maravilloso.
Pero claro, Wikipedia se enfrenta al mayor reto de su historia. La IA generativa se ha convertido en una poderosa alternativa a lo que ofrece Wikipedia. Una que es más atractiva de usar, porque no puedes chatear con Wikipedia. De hecho en Wikimedia Foundation están tardando en hacer un chatbot específicamente construido con ese contenido. No sé si lo harán, pero veo complicado el futuro para una Wikipedia que la gente poco a poco dejará de visitar (creo) porque sabrán que toda esa información ya la ha absorbido la IA.

Wikipedia ya tenía por sí sola merecido este pequeño homenaje en Incognitosis, pero ha ayudado el hecho de que hoy nos han pedido desde Canal 24h que si podíamos hablar de Wikipedia en su programa ‘Diario 24h’, y yo he sido el editor que ha aparecido en pantalla. Es una participación muy cortita, pero si queréis verme podéis hacerlo en el momento 03:20:40 del programa de hoy. Por cierto, una vez más el nombre nos ha traicionado: han puesto Xataca en lugar de Xataka. Argh.
No sé si Wikipedia logrará cumplir otros 25 años, pero espero que lo consiga. Y tanto si lo hace como si no, Wikipedia es y seguirá siendo, como decía Wired, el último mejor sitio de internet. Se lo ha ganado a pulso.
Felices 25, Wikipedia.
