Tecnología

Anochece en Instagram

No, no es el nombre de una foto que he publicado en la red social porque aunque tengo cuenta allí. De hecho solo llegué a publicar siete fotos, la última de las cuales es de agosto de 2016. Desde entonces (y antes) he publicado varios posts relacionados con esta red social, y seguro que si me habéis leído un poco estos últimos años sabéis que básicamente odio Instagram.

O más bien, en lo que se ha convertido, que es básicamente un escaparate de vanidades. La red social nació como una estupenda alternativa a Flickr, una buena herramienta para fotógrafos que querían compartir sus capturas en el móvil cuando se inició la era de la fotografía móvil (de calidad).

Luego empezaron las mamonadas con las fotos de comidas, viajes, y vidas estupendas. Instagram se convirtió en la herramienta por excelencia del postureo online y que convirtió a más de la mitad de los españoles en multimillonarios. El pilar de la (bastante triste) industria de los influencers y una fantástica fuente de desinformación, autoayuda barata y dudosas recomendaciones de productos.

Que igual no ha quedado claro con el párrafo actual, pero insisto, esta red social me parece abominable —aunque sigue habiendo cuentas totalmente válidas, ojo—. Pero como suele decirse con otras muchas cosas, tenemos el Instagram que merecemos, porque somos los usuarios los que la hemos convertido en eso.

Precisamente por todo esto me alegro un poco —rollo maquiavélico— por todo lo que está pasando en esta red social, que no está dando una a derechas en los últimos tiempos. Lo contaba esta mañana en Xataka, donde básicamente contaba cómo Instagram está tratando de convertirse en TikTok y está metiendo la pata por el camino. ¿Por qué? Pues porque los usuarios de Instagram quieren que Instagram sea Instagram, no TikTok.

Pero las audiencias y las tendencias mandan, y si hay algo que está de moda en redes sociales estos últimos meses son los vídeos cortos. Lo comentaba al hablar de cómo ‘internet se ha convertido en una bolsa de M&M’s‘: esos vídeos cortos son dopamina pura. y enganchan aún más que las imágenes —y mucho más que el texto porque, ¿para qué leer? Cansa mucho—.

En Axios hacían un buen resumen de la situación con Facebook —la empresa que todo lo copia para anular a sus competidores—, pero además hacían otra reflexión importante: la de que las redes sociales nos han fallado en una de sus grandes promesas. Que era justamente la de servir como impulsoras de la libertad de expresión y la democracia justa. Recuerdo cuando se hablaba del auge del periodismo ciudadano con la Primavera Árabe y todo lo que se logró con Twitter, y cómo todo eso se quedó en agua de borrajas. Twitter es ahora famosa por sus problemas con la moderación y la desinformación, y mejor no hablemos de Facebook, que sirvió directa o indirectamente para que alguien como Donald Trump acabase convirtiéndose en presidente de los EE.UU.

Instagram no ofrecía esa promesa, claro. Era un estupendo ejemplo de la magia de las gratificaciones instantáneas, y aunque inicialmente pudiera tener buenas intenciones, todo lo que han hecho con el tiempo ha ido corrompiendo aquella idea original. A Instagram le queda mucha cuerda, claro, pero igual todo lo que ha pasado estos días acaba siendo el principio del fin para Instagram, como ya ha ocurrido gradualmente con una Facebook que ya ni siquiera parece querer competir. El futuro, después de todo, es el metaverso, dicen.

Y mientras, insisto, anochece en Instagram. Veremos si para ver un nuevo día o no.

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4 comentarios en “Anochece en Instagram

  1. je dice:

    Yo solo usó Reddit, de social nada por que mis amigos no están ahí y si están ni idea por que es anónimo.

    También Feedly para seguir tu RSS obviamente.

    Nunca he usado las dichosas redes sociales y no siento que me hagan falta, además casi todos mis amigos que las usan las tienen es para seguir mujeres que publican desnudos y otras morbosidades y la verdad no me parece útil.

    • Entiendo que cada uno tenemos nuestra visión de lo útiles que son las redes sociales para nosotros (o lo ¿felices? que nos hacen). Yo uso Twitter de forma totalmente profesional —solo sigo a medios y gente que comparte enlaces interesantes para mí— y también estoy en Reddit aunque ahí es un poco más entretenimiento y descubrimiento que otra cosa.

      Sea como fiere, diría que somos la excepción, y no la norma. La mayoría de la gente está en redes sociales, así que está claro que les compensa de una u otra forma.