Tecnología

Just for fun

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No soy alguien que idolatre a la gente famosa. Tengo mis debilidades, claro (Sally es mi Meg Ryan particular) pero en general no soy de perseguir a famosos y famosas o de pedirles autógrafos o selfies. Soy bastante pragmático en esto, y siempre que veo a algún famosete por ahí sea de mi ramo o de otro ramo cualquiera, suelo actuar con total indiferencia. Sobre todo porque bastante atufados estarán ya de no podir salir de casa sin que les asalten para un autógrafo o un selfie. Si aparece por el mini-resort burgués Blake Lively igual falto a mi costumbre (¡pipi!), pero vamos, soy un tipo tranquilote en ese sentido.

Eso no quita, como decía, para que tenga mis debilidades. Entre ellas está desde luego Linus Torvalds, creador del kernel Linux y que siento en cierta medida como más cercano, quizás porque tuvo unos inicios en la informática que (salvando las distancias) no estaban tan lejos de los míos. Su forma de pensar y de actuar ante la vida -al menos, por lo que sé- es también muy un poco de mi palo. Total, que yo creo que nos caeríamos bien.

El caso es que tenía una deuda pendiente con Linus. Hace años que tenía en mente leer su viejo libro ‘Just for Fun: The Story of an Accidental Revolutionary‘ (Harper Business, 14,58 euros), y por fin lo he hecho. Lo acabé el otro día, así que aquí va un pequeño comentario al respecto.

Para empezar, un problema: el libro fue escrito en el año 2000, así que a estas alturas es evidente que es un libro incompleto: Linux ya iba como un tiro en 2000, pero es que la situación de entonces no tiene nada que ver con la que es ahora. Linux está por todas partes, o casi. Le falta conquistar el escritorio (¿2020 no era el año de Linux en el escritorio? Ah, no, y tampoco el año pasado, pero casi), pero por lo demás, está por todos lados. En móviles, en wearables, en servidores, en dispositivos IoT, en coches, en lámparas… por todos lados.

Precisamente por eso molaría que hubiera un ‘Just for Fun II’. La historia de cómo comenzó todo está estupenda. Es entretenida y te enteras de un montón de curiosidades sobre la vida de Linus, que no parece tener problema alguno en contar detalles personales. Por ejemplo, cómo su tío abuelo le introdujo en ese mundillo y cómo aprendió a programar en ordenadores infames (primero un VIC-20, luego un Sinclair QL, tras el cual se haría con su primer PC). Cómo se separaron sus padres, cómo no se llevaba especialmente bien con su hermana, cómo en su familia había sobre todo periodistas (anda), o cómo era la viva imagen del friqui que no sale de casa y casi ni de su habitación para estar con el ordenador. Y cuando salía, era para ir a un club de aficionados a los ordenadores.

Ya conocía la historia por encima, pero me ha encantado poder conocer al fin los detalles de esos comienzos. Unos comienzos que desde el primer momento él narra como si todo aquello hubiese pasado sin querer. Como por casualidad. Que por cierto, es como suelen aparecer algunas de las más grandes ideas, productos y empresas tecnológicas de nuestra era.

Muchas de ellas se crearon porque algún tipo quería resolver un problema que tenía él. No porque pensaran en hacer un mundo mejor, no. Se pusieron a picar código porque algo les molestaba, porque había algo que no funcionaba y que sentían que ellos podía funcionar.

Con Linus pasó igual. No le molaba Minix, así que decidió crear su propio sistema operativo, primero creando un bash y luego creando el kernel y los componentes que rodeaban a ese intérprete de comandos. Antes de darse cuenta tenía ya las bases de un sistema operativo, y tras mandar un mensaje legendario a un foro de usuarios de internet, comenzó el despegue definitivo de un proyecto que poco a poco fue convirtiéndose en buena parte de su vida.

Esa historia está aderezada por algunas reflexiones personales. Desde el principio explica cómo él ve en todo nuestro mundo que todo funciona en tres fases distintas: la supervivencia, el orden social y el entretenimiento:

“They are the motivational factors for everything in your life-for any­ thing that you do or any living thing does: The first is survival, the second is social order, and the third is enter­tainment. Everything in life progresses in that order. Everything is moving in the same direction, but not at the same time. So basically sex has reached entertain­ment, war is close to it, technology is pretty much there. The new things are things that are just survival. Like, hopefully, space travel will at some point be an issue of survival, then it will be social, then entertainment. Look at civilization as a cult. I mean, that also follows the same pattern. Civilization starts as survival. You get together to survive better and you build up your social structure. Then eventually civilization exists purely for entertain­ment. Okay, well, not purely. And it doesn’t have to be bad entertainment. The ancient Greeks are known for having had a very strong social order, and they also had a lot of entertainment. They’re known for having had the best philosophers of their time.

De esta idea es de la que de hecho sale el título del libro. Para Linus su proyecto nació de la necesidad de sobrevivir frente a alternativas como Windows o Minix. Luego le permitió llenar esa parte de su vida de relaciones sociales que apenas había cuidado, y por último se convirtió en algo entretenido para él (aunque diría que siempre lo fue). De eso va Linux, al fin y al cabo. Por eso lo hace. Por que, simplemente, es divertido.

Los ejempos que da en esa reflexión anterior son desde luego convincentes, pero no he pensado mucho sobre eso. Estaba más interesado en la historia del desarrollo de Linux y su crecimiento, así que esos primeros capítulos me parecieron realmente estupendos. Al final la cosa se tuerce un poco: parece añadir dos o tres capítulos casi por obligación para hablar de la propiedad intelectual, los derechos de autor o por qué el Open Source s importante. Supongo que es de esperar que un libro sobre Linux trate de esos temas, pero no están escritos con demasiada pasión. Son, diría, mediocres, incluso viniendo de mano de alguien que es absoluto referente en esto. Podría haberlos escrito yo casi igual de bien. O sin el casi.

Lo cierto es que el libro me ha parecido chulo. Recomendable para quien quiera conocer cómo se gestó todo en esos primeros años, pero como decía, incompleto. La forma de escribir de Linus (hay algún capítulo en el que escribe el co-autor, un amigo suyo periodista que le ayudó a dejarlo todo bien pulidito) es amena, pero en estos libros siempre echo de menos la oportunidad perdida de novelarlos, de convertirlos en algo aún más entretenido. Yo de hecho empecé un pequeño relato con Harry como prota (cómo no) hace años, pero nunca llegué a continuarlo.

Quién sabe. Igual por ahí hay idea para un librito. Je.

Por cierto, he aquí algunas citas que marqué en el libro (traducción automática de DeepL, apenas he tocado):

Un padre no debe pensar que es él quien hace a sus hijos lo que son

Lo mismo ocurre con los ordenadores. Puedes hacer algo a la manera de la fuerza bruta, la manera estúpida de «moler el problema» hasta que ya no sea un problema, o puedes encontrar el enfoque correcto y de repente el problema desaparece. Miras el problema de otra manera, y tienes esta epifanía: Era sólo un problema porque lo mirabas de manera equivocada

Déjame reformular eso. Buena parte del éxito de Linux puede ser atribuido a mis propios defectos de personalidad: 1) Soy perezoso; y 2) Me gusta recibir crédito por el trabajo de otros.

¿Dictador benévolo? No, sólo soy perezoso. Intento arreglármelas no tomando decisiones y dejando que las cosas ocurran naturalmente. Ahí es cuando obtienes los mejores resultados.

Debería ser el propio innovador quien decidiera por sí mismo si desea aplicar la GPL al proyecto o utilizar un enfoque más convencional de los derechos de autor. Lo que me vuelve loco de Richard [Stallman] es que ve todo en blanco y negro. Y eso crea divisiones políticas innecesarias. Nunca entiende el punto de vista de nadie más. Si le gustara la religión, lo llamarías un fanático religioso

Soy un gran creyente de que deberías ser capaz de hacer lo que quieras en la privacidad de tu propia casa siempre y cuando no hagas daño a nadie más.

Resulta que me encantan los derechos de autor, pero no creo en llevar los derechos de los autores demasiado lejos. No hasta el punto de fastidiar al consumidor. Y digo esto no sólo como consumidor, sino como productor de material con derechos de autor, tanto en la forma de este libro como en la del propio Linux.

Si todavía estamos hablando a lo grande de sistemas operativos dentro de quince años, algo está seriamente mal en algún lugar

Nadie quiere ni siquiera un ordenador. Lo que todo el mundo quiere es este juguete mágico que puede ser usado para navegar por la web, escribir trabajos, jugar a juegos, equilibrar la chequera, etc.

[Predicción de Linus] Mi apuesta para el próximo Microsoft sería Sony

Algún día, dentro de veinte años, alguien vendrá, dirá que ya es está bien de Linux, y comenzará su propio sistema operativo llamado «Fredix».

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6 comentarios en “Just for fun

  1. Manuel dice:

    A todo esto, solo por curiosidad, ¿sigue existiendo UNIX?, y en caso afirmativo, ¿donde se usa?… Hace años, cuando compraba revistas de informática, UNIX era un término usual, pero lejano, origen de OSX y Linux, por ejemplo. Se que era un sistema operativo, pero a mi me sonaba mas como un ente abstracto, algo superior que funcionaba (supongo) en grandes maquinas, mainframes o algo así. Para los mortales que usabamos maquinitas de andar por casa estaba Linux y OSX.
    Pues eso, al leer tu artículo me ha picado la curiosidad.

    • No controlo mucho del tema pero viendo esto parece que los UNIX tradicioanles han ido cayendo poco a poco. Solo el AIX de IBM parece seguir vivito y coleando. Aquí Linux ha ido ganando la batalla lenta pero inexorablemente.

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