Tecnología

El milagro Linux 25 años después (I)

Ring.

—¿Quién osa molestarme? —tronó una voz desde el interior de aquella casa.

Era una tarde de agosto poco habitual. Un calor pegajoso se había apoderado de la ciudad, aunque afortunadamente la cercanía de la casa al lago Oswego, a 15 kilómetros del centro de Portland, suavizaba el clima.

Eso era importante para aquel hombre que había cambiado el mundo sin pretenderlo. Como casi todos los que lo hacen para bien, pensó Harry. Cuando lo cambió, hacía 25 años, utilizó un PC de sobremesa con un procesador Intel 386 a 33 MHz y 4 MB de memoria.

Era otra era, y desde luego otro lugar. Más fresco, porque en Helsinki era difícil ver el termómetro por encima de los 20º en ninguna época del año. Eso no le importaba demasiado a Linus Torvalds, que por entonces pesaba la mitad que ahora -lo mismo que yo, pensó Harry una vez más- y que tenía una idea en la cabeza.

Lo que sí le importaba -y mucho- era el hecho de que MS-DOS era por entonces una basura -siempre lo fue, pensó Harry, que estaba pensando un montón ese día- y que él quería usar algún sistema como los UNIX con los que había podido trastear en su Universidad. Qué gracioso, recordó Harry. Justo aquel año comenzó su etapa en una faculta de informática de infausto recuerdo. Mientras él asistía a todas las clases de álgebra, cálculo, física, química y dibujo -todas ellas vitales para aprender a aprovechar un ordenador- Linus estaba cambiando el mundo.

Qué injusticia.

El caso es que a Linus la situación no le convencía, así que como no tenía novia ni un grupo de amigos que le llevaran de botellón en botellón -y si tenía alguna de esas dos cosas, nunca pareció afectarle- se dedicó a aporrear el teclado. Había oído hablar de Minix, un pequeño clon de UNIX que había sido creado por un ya por entonces legendario Andrew Tanenbaum -“anda de ese tuve yo que estudiarme un libro“, pensó una vez más Harry con su efervescente mente esa tarde-, pero no le convencía eso de que el código fuente no era completamente público, y además no podía equiparase en rendimiento a aquellos sistemas Unix comerciales cuyas licencias partían de los 5.000 dólares.

Linus no tenía 5.000 dólares -como todo universitario de pro, apenas tendría 50- en el bolsillo, así que decidió comenzar a darle al teclado para, con sus conocimientos de sistemas operativos, crear su propia versión del componente esencial de todos ellos. El núcleo de sistema o kernel. Aquellos meses primaverales y estivales fueron productivos, y el 25 de agosto se conectó a Usenet -pongo enlace a Wikipedia para los más jovencitos/as- y escribió un pequeño pero singular mensaje:

Message-ID: 1991Aug25.205708.9541@klaava.helsinki.fi
From: torvalds@klaava.helsinki.fi (Linus Benedict Torvalds)
To: Newsgroups: comp.os.minix
Subject: What would you like to see most in minix?
Summary: small poll for my new operating system

Estoy creando un sistema operativo (gratuito) (ólo como hobby, no será grande y profesional como gnu) para los clónicos AT 386 (486). La idea ha ido madurando desde abril, y está comenzando a estar preparada. Me gustaría recibir comentarios sobre lo que a la gente le gusta y le disfusta de minix, ya que mi SO se parece en cierta manera a él (casi la misma disposición del sistema de ficheros por razones prácticas) entre otras cosas.

La cosa acabaría yendo más rápido de lo que él mismo pensaba. Linus se encerró en casa, dejó a la novia, dejó el grupo de WhatsApp de sus amigos, abandonó los botellones y se dedicó a programar. El 17 de septiembre de aquel año completó la versión 0.01 de su sistema operativo, y a los quince días la versión 0.02. Aquella versión era, como diría en un mensaje en el mismo grupo de Usenet “utilizable“. Ya podías ejecutar un shell bash y compilar programas por sí mismo gracias al uso de utilidades como gcc, gnu-make, o gcc-make.

A 6.300 km., en Massachusetts, un genio barbudo con muy mala baba no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Richard M. Stallman había desafiado los cánones establecidos hacía 8 años. Los mismos foros de Usenet que el joven Linus había usado para su proyecto personal habían servido para que un no menos joven Stallman anunciaraUna nueva implementación de UNIX” en septiembre de 1983. Harry ni siquiera había visto un Spectrum en acción en aquella época, lo que daba más mérito a Stallman, que no obstante se creció un poco:

Relay-Version: version B 2.10 5/3/83; site utzoo.UUCP
Posting-Version: version B 2.10.1 6/24/83; site mit-eddie.UUCP
Path: utzoo!linus!security!genrad!mit-eddie!RMS@MIT-OZ
From: RMS@MIT-OZ@mit-eddie.UUCP (Richard Stallman)
Newsgroups: net.unix-wizards,net.usoft
Subject: new UNIX implementation
Message-ID: <771@mit-eddie.UUCP>
Date: Tue, 27-Sep-83 13:35:59 EDT
Article-I.D.: mit-eddi.771
Posted: Tue Sep 27 13:35:59 1983
Date-Received: Thu, 29-Sep-83 07:38:11 EDT
Organization: MIT AI Lab, Cambridge, MA
Lines: 90

¡Unix libre!
Este próximo día de acción de gracias voy a escribir un software completo y compatible con Unix llamado GNU (por GNU’s not Unix) y lo voy a regalar a cualquiera que pueda usarlo. Las aportaciones en tiempo, dinero, programas y equipamiento son muy necesarias.
[…]

El bueno de Richard se encargó de crear algún que otro programita por las buenas. Un editor (emacs) y un compilador (gcc) que como siempre ocurre en estos casos no tenía ni idea de lo importantes que llegarían a ser. El problema es que acabó dejando de lado la acción para pasar a la reflexión. No le gustaba las tornas que estaba tomando el mundo tecnológico, así que dejó el ordenador y proclamó que el mundo estaba contaminado por el software propietario y que todo debía ser libre, compartible y editable, como el amor (bueno, más o menos). Muy del rollo de Woodstock. Soltó el teclado (pero se llevó los donuts) y con su polo rojo rojísimo rollo U.R.S.S. inició una guerra encarnizada contra cualquiera que no aceptase la pureza de aquel enfoque. Era un estáis conmigo o estáis contra mí.

La mayoría estuvieron contra él.

No así Linus, que conocía la labor de Stallman y que estaba de acuerdo con el movimiento GPL que había inciciado. Eso es precisamente aquello por lo que Harry quería preguntarle cuando llamó a esa puerta esa calurosa tarde de agosto.

— Ring —tocó de nuevo el timbre

— ¡He dicho que quién osa molestarme! —tronó una voz cada vez más cercana.

— Soy Harry, le llamé para una entrevista hace unos días. Le prometo que jamás he utilizado un puntero mal. Bueno, ni bien ni mal.

Linus abrió la puerta. De aspecto afable, con unas gafas sin apenas montura y algo más saludable de lo que debería, relajó el gesto.

— Ah, sí, sí. Ya me acuerdo. Pasa hombre — comentó con una sonrisa—. ¿Y dices que nunca has usado un puntero, ni bien ni mal? ¿Sabes acaso lo que es?

— Lo cierto es que estudié informática, como usted. Somos de la misma quinta.

— Anda, ¿sí? ¿Dónde? —replicó Linus con curiosidad.

— En la Universidad Politécnica de Madrid, en el Campus de Montegancedo.

— He oído hablar de él. Cuentan cosas terribles.

— Todas ciertas. Algún día escribiré un libro. Allí aprendí a programar, pero no porque me enseñaran. Digamos que apoyaban el autoaprendizaje. Por decir algo.

— Entiendo. ¿Por eso te hiciste escritor?

— Sí. Me gustaba la tecnología, pero en lugar de crearla acabé decidiendo que me gustaba hablar sobre cómo y quién la creaba.

— Eso está bien — A Linus parecía caerle bien Harry. Y a Harry, Linus. Era lo bueno de no haber usado nunca un puntero. Ni bien ni mal, claro.

— Bueno, y dime, ¿de qué querías hablar? A ver si lo adivino: de Linux.

— Pues sí. 25 años ha cumplido la criatura, así que quería escribir algo sobre ese aniversario que reflejase lo mucho que se ha logrado tras todo este tiempo.

— Sí, la verdad es que no ha ido mal del todo —sonrió Linus. Quién me lo iba a decir cuando era un piltrafilla que con una cerveza ya iba medio borrachis. Por cierto, ¿quieres una? Ahora ya resisto un poco mejor el tema birras.

— Uy, pues en España beber cerveza es deporte nacional —explicó Harry—. Venga esa cerveza.

Linus salió brevemente de aquella habitación en la que desarrollaba su trabajo y que era más caótica y simplona de lo que Harry hubiera esperado. No había entornos de desarrollo holográficos, ni siquiera entornos multimonitor o una súper battlestation de las de Reddit con varios teclados, ratones y equipos conectados con lucecitas de colores. Quizás porque Linus se dedicaba a trabajar con su ordenador, y no a tirarse horas jugando al Battlefield 1 en su equipo de gaming. Harry prefirió no comentar nada al respecto.

—Toma —le dio la cerveza bien fría abierta, sin vaso —. Bueno, pues tú dirás.

— Vamos allá. Hábleme de Stallman.

— Empiezas fuerte. A ver, en realidad no tengo nada contra él. Es un tipo que ha hecho muchas cosas importantes por el software libre. El problema es que su enfoque es demasiado radical: yo creo en las opciones, en que las cosas pueden ser algo más que blancas y negras. Para él no hay grises.

—Pero al principio trabajaron juntos.

—Claro, y de hecho seguimos haciéndolo aunque sea de forma indirecta. Cuando él anunció el proyecto GNU se dio cuenta de que no tenía un kernel sobre el cual poder aprovechar todo lo desarrollado en su proyecto. A mí me pasaba lo contrario: tenía el kernel, pero no los componentes y aplicaciones que le darían sentido a un sistema operativo. La solución era obvia: unimos fuerzas y de allí salió Linux.

—Querrá decir GNU/Linux.

No empieces. Aunque es cierto que esos componentes forman parte del sistema operativo, otros muchos lo hacen sin que se les mencione cuando hablamos de Linux. Nadie dice GNOME/X.org/GNU/Linux, por ejemplo. Por eso los desarrolladores de distribuciones ponen sus propios nombres a sus ediciones, para diferenciarse un poco unas de otras.

—Claro, pero me temo que eso no convence a Stallman.

—Correcto. Y me da bastante igual. Tengo mejores cosas que hacer que entrar en esa polémica. De hecho, hace tiempo que me da bastante igual todo lo que se refiere a Stallman. Está librando una guerra en la que no creo.

—Perfecto. Y tras aquel principio, ocurrió lo inesperado: de repente Linux cobró sentido para mucha gente.

—Así es. Y sin comerlo ni beberlo, como suele decirse. La bola se hizo más grande casi por inercia. Lo hizo porque como en otros casos aquel problema que yo trataba de resolver en el año 91 no era un problema que solo tuviera yo. Resulta que mucha otra gente se sentía igual. Un poco frustrada por la castaña que era MS-DOS, y bastante frustrada por el hecho de que acceder a un sistema Unix era complicado. Minix tampoco era una buena opción.

—El Sr. Tannenbaum igual no opina igual.

—Bueno, 25 años después el tiempo le ha dado la razón a uno de los dos. Adivina a quién —dijo Linus con sorna.

—Touché.

—El caso es que lo bueno de Linux es que creció solo, pero sobre todo animó a que otros muchos desarrolladores con talento (y que usaban bien los punteros) comenzasen a construir cosas importantes alrededor de Linux. Como el sistema de ventanas o los entornos de escritorio. Cosas que hicieron que Linux fuese más accesible.

—No lo suficiente.

—Probablemente ahí me equivoqué. O nos equivocamos todos. Linux creció siendo un sistema desarrollado por friquis para friquis. Debió convertirse en un sistema para todos los públicos desde el principio, pero tardó en hacerlo. Hubiéramos necesitado a alguien con visión e influencia para lograr dirigir muchos pasos a ese objetivo.

—Bueno, en cierto modo hubo quien tuvo esa visión e influencia. Así nació Ubuntu, por ejemplo.

—Aquí al César lo que es del César. Shuttleworth hizo que de repente Linux dejara de ser considerado como complejo y oscuro. De repente parecía ser amigable y usable. Pero como otros muchos, acabó yendo demasiado por su cuenta. Era la bendición y la maldición de Linux y del software Open Source. Las opciones.

—Eso mismo creo yo. ¿Así que las opciones son malas?

—Para nada. Creo en las opciones. Sí, pueden ser confusas, y sí, pueden causar que el mercado esté más fragmentado, pero por otro lado, también genera competitividad. Y la competitividad es buena, y es buena incluso dentro de un mismo proyecto. Es lo que hace que la gente intente cosas distintas, y termina siendo súper motivacional. Así que personalmente no creo que hubiéramos llegado a ningún lado sin todas esas locas y salvajes distribuciones. Preferiero tener una discusión animada e incluso luchas internas que un pasiaje aburrido con un único proveedor (o con dos que sean los que perfilen el mercado).

—Bien dicho. Lo cierto es que tengo que irme, llevamos un rato y también quiero dejarle tranquilo. ¿Podemos retomar la entrevista otro día?

—Claro Harry, sin problema. Es una lástima que no programes. Pareces un tipo coherente. Igual usarías bien los punteros y todo —bromeó Linus.

—Uy, qué va, pero gracias. Bueno, nos vemos, ¡gracias!

¿Continuará?

PD: Esto empecé a escribirlo el verano pasado y lo dejé en borradores. Me lo he encontrado hoy y lo he extendido un poco, pero ya ni recuerdo cuál era la idea original del post. Ahí queda como pequeño experimento. Si os gusta comentad, quizás lo continué más adelante. O quizás no…

 


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15 comentarios en “El milagro Linux 25 años después (I)

  1. Jesus dice:

    Me alegra ver que por fin has visto la luz y vuelves a Linux …… perdón GNU/Linux 😉

    Esto es un puntero que llega a un restaurante y le dice el camarero:
    –Me temo que sin reserva no voy a poder darle mesa–

  2. Desenfoque Selectivo dice:

    “Linus se encerró en casa, dejó a la novia, dejó el grupo de WhatsApp de sus amigos”

    Ja, ja con ese anacronismo de WhatsApp, me pareció estar oyendo una de las historias de Vicente Fuentes de viajeros en el tiempo.

  3. Gracias chicos 😉 Pues nada nada, continuaré en cuanto pueda. Ya sabéis que estas historias llevan más tiempo y no siempre tengo el que querría, y de hecho esto está escrito un poco de pasada, sin editar y sin mirar muchas cosas que debería haber mirado primero para darle a la ficción algo más de realidad.

    A ver si la segunda parte llega pronto. Y lo de la novela de ficción (más probable que una de no ficción) es probable… en cuanto tenga una idea decente para escribirla. En ello ando, pero como todo lo demás, me falta tiempo para ponerme. Gracias por los ánimos de nuevo!

  4. Adoro las historias de los orígenes de Linux, así empecé yo, sobre el año 98 a empezar a usar Linux y yo por desgracia, aún habiendo estudiado también informática, no sirvo ni para los punteros ni para escribir.

    Sigue con los experimentos, que se te dan muy bien 😀

  5. Sam dice:

    Podrías recomendar una distribución de Linux de referencia, lo más amigable posible, para que un portátil con un procesador Intel Pentium M 1,7Ghz y 1GB de RAM, que es capaz de ejecutar modestamente W10Pro, pueda ser funcional para tareas básicas?