Tecnología

Ballmer y Microsoft: un estudio sobre las luces y las sombras del gigante

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No puedo evitarlo. Cada vez que leo la palabra «Ballmer» en algún lado mi mente hace ‘clic’ y recupera esa imagen a lo Camacho del actual CEO de Microsoft. Sudoroso, exhausto y con pinta de todo menos de CEO, gritando su famoso «Developers, developers, developers». Probablemente a mucha gente le pase igual, porque para bien o para mal aquel momento definió a Ballmer como directivo. En mi caso, desde luego, fue para mal. Ballmer me parece un gestor sin carisma y sin la visión que creo imprescindible en una empresa tecnológica, sobre todo si se habla de un gigante como Microsoft, tal y como recalqué hace unos meses.

Lo que sí parece tener Ballmer es claridad de ideas. Desde que es responsable de Microsoft se ha rodeado de gente de su confianza para liderar las distintas divisiones de la empresa, algo que ha dado buenos resultados en ciertas áreas, y no tan buenos en otras. Y aquí es donde viene mi balance de una empresa que hace apenas 10 años parecía no poder tener rival, y que hoy en día, a pesar de su relevancia y magnitud, sí está claramente detrás de otras grandes en sectores de primer nivel como Internet o la movilidad.

El propio Ballmer lo reconocía en una reciente entrevista en BusinessWeek a la que hacía referencia Antonio hace bien poquito y que de hecho ha sido el detonante de este artículo. Ballmer comentaba:

€œFour years ago, you know, I can remember statistically when we would have looked far more like the overdog in everything,€ he says. €œNow we€™ve got battles where we€™re big and strong and powerful, and we€™ve got battles where other guys are moving, and it€™s fun to work both from the front of the pack and from the back of the pack sometimes. They€™re different kinds of competition, but they both drive you, push you.€

Es cierto (aunque cuatro años es una cifra corta), y sus conclusiones también parecen sinceras: puede que en algunas cosas vayan detrás de otros, pero tanto ser líderes como no serlos les impulsa a mejorar. La pregunta es: ¿lo están consiguiendo?

Mi respuesta, a continuación.

(Aviso: coged algo para picar. Me ha dado por escribir)

Siendo optimistas, yo diría que sí, y puede que al fin y al cabo Ballmer sí tenga la culpa de ello. La célebre «era post-PC» les cogió un poco despistados, algo normal si tenemos en cuenta que Microsoft ha vivido de Windows y de Office -y sigue haciéndolo- durante muchísimos años. Pero Windows y Office han perdido interés. Los usuarios viven ahora en un escenario en el que la movilidad y los servicios en la red de redes son claves, y ahí Microsoft ha cogido el ritmo muy tarde. Puede que no demasiado, pero recuperar el tiempo perdido les va a costar mucho tiempo y mucho dinero.

Ballmer se convirtió en CEO de Microsoft en enero de 2000, hace la friolera de 12 años, pero durante buena parte de ese tiempo el líder visible de Microsoft seguía siendo Bill Gates. Parece que las cosas se torcieron entre los dos al final, lo que pudo acelerar la decisión de Gates de abandonar totalmente Microsoft para dedicarse a la filantropía, algo que haría en junio de 2006.

Cinco años y medio después Ballmer admitía de una forma bastante coherente el hecho de que ningún CEO puede emular al anterior:

The fact of the matter is that the new guy will never quite look exactly like the visionary founder no matter how hard they try

Y eso le ha perjudicado, porque aunque Gates no tuviera ni mucho menos el carisma de Steve Jobs, sí encarnaba la visión y la filosofía de la Microsoft original, una empresa implacable a la hora de copiar e intentar mejorar las buenas ideas (algo que, admitámoslo, todos hacen) y que parecía tener aún más claro que Ballmer por donde tenían que ir los tiros.

Sea como fuere, Ballmer tuvo que lidiar con lo que se le venía encima. Google fue probablemente su primera gran pesadilla, a la que ahora se le han sumado otras como Apple, Amazon o Facebook. Todas ellas la han superado en uno u otro mercado, y Microsoft ha reaccionado o tarde o mal ante muchas de esas amenazas. ¿Cómo le va a Microsoft en sus principales apuestas?

Windows Phone

Ya he hablado del tema en otras ocasiones, pero hay que reconocer que Windows Phone es probablemente el producto más sorprendente de Microsoft en muchísimo tiempo. Lo dijo hasta David Pogue, el célebre fanboy de Apple que además trabaja como columnista en The New York Times.

Never in a million years would you guess that it came from the same company that cooked up the bloated spaghetti that is Windows and Office

Así es. La interfaz Metro -que a mi no me gustó nada al principio- es todo un ejemplo de originalidad en un mercado en el que la interfaz del iPhone parecía la única alternativa. De hecho, esa carta de presentación ha sido aplicada a Kinect, y pronto la veremos en PCs de sobremesa y portátiles gracias a Windows 8.

Personalmente tengo cierta confianza en la alianza de Microsoft y Nokia, pero era más optimista antes del lanzamiento del Lumia 800, un móvil poco sorprendente que tendrá que verse muy mejorado para atraer a los amantes del iPhone o de móviles Android, que lo único que quieren -aparte de que el móvil pirule, claro- es ser los más chulos. Los que más molen. Y el Lumia 800 no es lo suficientemente molón.

Windows 8

El próximo sistema operativo de Microsoft sí que me huele a muerto, pero es sin duda la gran incógnita de ese intento de transición. De hecho, puede que me equivoque, porque hay dos factores que influirán de forma clave en el éxito o fracaso de Windows 8.

  1. Una interfaz para tablets: Microsoft quiere aplicar la magia de Metro a su sistema operativo de escritorio, y eso a mi entender es un gran error. Los usuarios no quieren enfrentarse a ese cambio radical, y una interfaz que sólo debería estar disponible en dispositivos móviles y sobre todo táctiles será la gran novedad de un sistema operativo que miles de millones de personas usarán con su teclado y ratón de toda la vida.
  2. Tablets con SO de PCs: los dispositivos de moda, los tablets, han heredado hasta ahora sistemas operativos móviles. Tanto el iPad como los tablets Android o los tablets BlackBerry tienen un sistema de móviles, con una tienda de aplicaciones para móviles. Microsoft da un giro: sus tablets tendrán un sistema operativo de PCs, con una tienda de aplicaciones para PCs. La idea es interesante -todas las aplicaciones actuales de Windows podrían ser usadas desde esos tablets- pero también arriesgada: las actuales aplicaciones de Windows no están preparadas para ser controladas con una interfaz táctil. Uf.

Skype

Microsoft se gastó unos milloncejos de nada en la empresa por excelencia en el segmento VoIP, pero hasta ahora no se ha visto ningún resultado. Skype sigue funcionando como siempre, y solo ahora hemos sabido que pronto habrá cliente de Skype en Windows Phone, aunque no del todo nativo, algo que llegará con Windows Phone 8.0 «Apollo».

Pero Skype puede ser muy importante para Microsoft, sobre todo tras una reflexión que también vi hace poco vía @andresvegas y que enlazaba a una interesante columna en Expansión: la tecnología VoIP amenaza las bases mismas de la telefonía móvil, y si las operadoras no juegan bien sus cartas pronto podría pasar con Skype en móviles y llamadas de voz lo que está pasando con Whatsapp (y similares) y los SMS. Puede que Microsoft tenga un as en la manga realmente ganador.

Xbox 360 y Kinect

La consola de Microsoft ha ido evolucionando de forma espectacular en un mercado en el que también llegó tarde. Nintendo y Sony dominaban, pero Microsoft ha sabido darle la vuelta a la tortilla, y a un catálogo cada vez más potente le ha añadido un periférico que tiene la capacidad de revolucionar el mundo del videojuego. Kinect tiene un potencial fantástico, pero por ahora los desarrolladores le han sacado poco partido, convirtiéndolo en poco más que una ligera evolución del Wiimote. Los juegos son demasiado simples, demasiado orientados al jugador ocasional, y no han atraído al gamer de toda la vida, que podría aprovechar Kinect hasta límites insospechados.

A esa esperanza en el mundo de los videojuegos se le une el papel de Xbox como dispositivo de entretenimiento digital. Los acuerdos televisivos que han comenzado a hacerse realidad en el último refresco del Dashboard de la Xbox 360 podrían suponer la reconversión real de la Xbox 360 -ya hay nuevo mandamás en esa división para lograrlo- como dispositivo para convertir nuestra tele en un dispositivo mucho más inteligente. Sin necesidad de comprar otra tele, además, algo que sí será necesario con bastante probabilidad tanto en el caso de Google TV como de esa hipotética Apple TV de la que todo el mundo habla.

Azure

La plataforma Cloud Computing de Microsoft podría ser su secreto mejor guardado. Aunque poca gente la conoce -seguramente ni siquiera los que siguen el mundo de la tecnología tengan muy claro de qué va Azure- esta división de Microsoft tiene todas las papeletas para convertirse en responsable de gran parte del negocio de Microsoft en el futuro. Mi conocimiento de Azure es muy limitado, y mi primera y única experiencia ha sido mala, pero no necesariamente por culpa de Azure. Lo que me ha quedado claro tras esa experiencia es que puede que Azure no sea competidora de Amazon S3 y EC2, como yo habría creído inicialmente.

En realidad Azure tiene mucho más centrado su punto de mira en la empresa: mientras que Amazon y su infraestructura Cloud parecen mucho más accesibles al usuario final y al friqui de turno -aunque también tengan esa faceta empresarial- Azure está mucho más enfocada en este último mercado, y no lo oculta: el acceso a Azure por parte del usuario final es pedregoso, pero la cosa cambia si es una empresa la que quiere implantar sus soluciones Cloud con la plataforma de Microsoft. Les falta comunicar y educar a los usuarios, porque la cosa por dentro -para los que la hemos conocido mínimamente- pinta bien.

Office

La suite ofimática de Microsoft es otro de los bastiones del imperio, pero parece que su relevancia va perdiendo enteros porque, sinceramente, nadie parece necesitar mucho más de lo que ya hacen las suites ofimáticas.

La única cuestión no reside ya en si Office debe renovarse cada 2 o 3 años, sino qué ocurre con su versión online. Office 365 es otra de las apuestas en Internet de Microsoft que no han logrado atraer a los usuarios -al menos en mi caso- porque Google Docs (por ejemplo) cumple con solvencia aquello que muchos solemos hacer con documentos ofimáticos. Si logran separar Office de Office 365 -esa manía por las interdependencias es muy, muy mala- puede que Office 365 tenga una oportunidad.

Bing

Despacito y sin hacer demasiado ruido. Así es como Bing está logrando captar el interés de más y más usuarios, algo hartos de que Google diga aquello del «Don’t be evil» con la boca cada vez más pequeña. El buscador de Microsoft es bonito, es eficiente, es rápido y, además, se centra en lo que tiene que hacer. La ambición de Google y sobre todo de sus ganas de triunfar con Google+ están provocando que comiencen a ensuciar demasiado los resultados abogando a aquello de las búsquedas personalizadas, que quizás deberían reservar para un producto paralelo.

Bing, además, no está solo: le arropan algunos servicios interesantes, honestos y bien resueltos, y el mejor ejemplo es Bing Maps, un servicio cartográfico que en la mayoría de los casos -como sucede con Bing- es tan bueno como Google Maps.

Internet Explorer

Batalla perdida. Da igual lo que haga Microsoft al respecto, porque las tendencias no mienten, y llevan así demasiado tiempo. La imagen que dio Microsoft en el pasado al imponer su navegador y la falta de criterio para renovarlo de forma adecuada y acorde con los tiempos le ha condenado. Da igual que IE tenga buena fama en materia de seguridad, porque le ocurre algo similar a lo que le sucede por ahora a sus móviles con Windows Phone: que no molan.

Y usar Internet Explorer tampoco mola. Está mal visto. Internet Explorer 8 e Internet Explorer 9 han mejorado las cosas y han solucionado pegas importantes, pero Chrome es mucho Chrome. Su soporte de extensiones, su fantástico motor JavaScript V8, su concepción con procesos aislados con sandboxing, y el nuevo mundo de aplicaciones web con su Chrome Web Store a la cabeza son características que llaman mucho la atención, quizá demasiado, e Internet Explorer, que sigue anclado en la gran empresa y en las marujis, no aprende.

Tienen además un hándicap demasiado importante: mientras que Chrome e incluso Firefox u Opera actualizan a sus usuarios de forma automática y sin piedad, los usuarios de Internet Explorer 6 tienen que dar el paso para actualizar la versión de su navegador. Demasiado trabajo: les hacen pensar. Ahí la empresa impone una barrera (¿Y si nuestra aplicación web empresarial no funciona bien con IE7/8/9?), pero Microsoft debería liberarse de las cadenas del pasado y mirar con convicción al futuro para levantar una losa que es muy, muy pesada ya. Un pequeño apunte: parece que este año aplicarán actualizaciónes automáticas en IE.

El hardware

Es algo que no logro entender. La división hardware de Microsoft es una pequeña joya, pero apenas le sacan partido. Los ratones, teclados o webcams muestran una excelente ambición de diseño y prestaciones, pero la división parece casi anecdótica, con muy poco peso en una estructura en la que el software ha sido siempre el foco de atención. Esta claro que Microsoft sabe hacer hardware. Quizás debería ser más ambiciosa en ese terreno.

Fracasos

A este balance seguramente le falten muchas cosas, pero no quería olvidarme de hablar brevemente de los actuales fracasos de Microsoft, empezando por aquel intento de reproductor multimedia llamado Zune HD. El dispositivo no parecía estar mal -de hecho, fue el primero en incluir elementos visuales que luego heredaría la plataforma Windows Phone, como las grandes y elegantes tipografías-, pero nunca lo sacaron de Estados Unidos, así que solo los yanquis pudieron juzgarlo realmente. Microsoft debería haber podido hacerlo mejor en este campo, pero probablemente el iPod era demasiado fuerte.

Aunque he hablado de varias de sus soluciones en el ámbito de la movilidad e Internet, está claro que hoy por hoy Windows Phone no es desde luego un éxito. La aceptación general es escasa, y aunque la plataforma tiene su aquel, me temo que aún queda tiempo para que la situación -que seguramente cambiará- cambie efectivamente. Algo parecido ocurre con Bing, que tiene los suficientes ingredientes para comenzar a crecer gradualmente si siguen centrándose en lo único que tienen que hacer: buscar. Y sin embargo, a pesar del pegote de millones que Microsoft ha invertido, del acuerdo en búsquedas con Yahoo!, y de lo que a mi entender son fallos de Google con una sobrecarga de funciones, Bing sigue siendo un pequeño fracaso, sobre todo fuera de Estados Unidos.

Las tiendas físicas son otra de las oportunidades desaprovechadas de Microsoft, que solo ha abierto 14 -con otras 75 en preparación por lo visto- y que podría haber situado dichas tiendas como verdaderos puntos de encuentro y de referencia para los usuarios, que son muchos, de la plataforma. Nunca he estado en ninguna así que no sé que falla, pero parece que copiar (malamente, por lo que se  ve) el modelo de las Apple Store no era suficiente.

Por último, y probablemente lo más importante, Microsoft ha sido un fracaso durante muchísimo tiempo en márketing y publicidad. Todo lo que hace Apple se publicita de forma que parece que no podamos vivir sin ello. Mola. En Microsoft la publicidad ha sido normalmente casposa y poco graciosa -ejemplo, el fracaso de Gates con Seinfeld-, y aunque en algún momento han hecho algún esfuerzo interesante -me gustó la campaña de Windows vs. Walls, y por supuesto, el anuncio de la canija en la campaña «I’m a PC»- lo normal es que la publicidad de Microsoft haya sido, por decir algo, aburrida.

No sé si deberían cambiar de agencia, o de directivos en este sentido -¿quizás contratar a Don Draper?- pero tienen que cambiar de forma radical su forma de vender. Cuidado, no todo es malo: los blogs técnicos de Microsoft son excepcionales, y por ejemplo no hay mejor información para conocer el futuro de Windows 8 que leerse los artículo de Steven Sinofsky -crack entre los cracks de Microsoft- en Building Windows 8.

Conclusiones

Como indican en el artículo de BusinessWeek, las críticas hacia Ballmer y hacia Microsoft han sido muchas y permanentes durante los últimos tiempos. El propio Steve Jobs dejó clara su postura al respecto en la célebre entrevista que hizo conjuntamente con Bill Gates en las conferencias D5 (aquí la transcripción, aquí el vídeo: si no lo habéis visto, no os lo perdáis) y sobre todo en la biografía de Walter Isaacson publicada tras su muerte. El párrafo sobre su opinión acerca de Microsoft y Ballmer es bastante contundente.

€œThey€™ve become mostly irrelevant,€ Jobs said of Microsoft. He then got going on how salesmen like Ballmer and formerApple (AAPL) CEO John Sculley tend to ruin product-focused companies. €œApple was lucky, and it rebounded,€ Jobs told Isaacson. €œBut I don€™t think anything will change at Microsoft as long as Ballmer is running it.€

Y sin embargo, algo debe estar haciendo bien Ballmer, cuando ingresos y beneficios se han triplicado durante su mandato. Puede que al fin y al cabo ese crecimiento solo sea simple inercia, pero como mínimo hay que reconocerle a Microsoft la voluntad de querer recuperar terreno en segmentos que parecían perdidos.

Con todo y con eso, sigo pensando que Ballmer no es la persona ideal para estar al frente de Microsoft. Ray Ozzie, Craig Mundie o el propio Steve Sinofsky parecían mucho más adecuados por tener ese lado de visionarios del que Ballmer carece. Dudo que sepamos qué hubiera pasado, porque ninguno de los tres -Ozzie se fue de Microsoft hace unos días y ya ha fundado su propia startup- parece que vaya a coger ese testigo, y de hacerlo quién sabe si ese carácter visionario impediría el otro lado importante de ejecución operativa.

Con Ballmer al frente Microsoft seguirá siendo lo que es: un gigante cuyos productos (casi todos) no molan. Veo complicado que una campaña de márketing cambie esa imagen, pero al menos están dando unos cuantos pasos por el buen camino.


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7 comentarios en “Ballmer y Microsoft: un estudio sobre las luces y las sombras del gigante

  1. Sesaru dice:

    Te lo has currado … pero como ves es demasiado «profundo» para generar «polémica». A la gente le gusta discutir de si una pantalla es mejor que otra (y ahí matan), pero el temas como, simplemente, digamos, el futuro de toda nuestra industria … ¿y eso a quien le importa?

    Coincido contigo en cada vez más … se nota que andamos parejos en edad y experiencia. Temas profundos y bien tratados. Ojala hubiera más gente como tu, que se preocupa por las coas … pero no te dejes engañar por algunos buenas respuestas de este blog. La mayoría de la gente (y hablo de Ingenieros Informáticos, no de usuarios) se la trae todo al peo … lo se bien. Así nos va.

    A todo esto, que imagino que habrás leído el artículo sobre donde están los trabajos del iPhone que salió este finde en el NYTimes. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

    Y por supuesto lo de Megaupload… Curioso como lo trata la prensa. «Los cines han tenido más gente este fin de semana». Hay que joerse…

    • Gracias por los ánimos, las felicitaciones y el comentario 🙂 Sí, el post quizá es demasiado largo, pero no pasa nada.

      Lo de los iPhone no lo leí, se me ha escapado, y lo de Megaupload -eso sí que lo he tratado- es grave, desde luego, y casi tanto -o más- es el tratamiento como dices de los medios, que rápidamente han hecho propaganda (errónea) de lo bien que han ido cines y algunos servicios de alquiler.

      Así funcionan las cosas, pero la gente cada vez sabe más por dónde van los tiros y no se fía tanto de telediarios o de periódicos. Y de eso Internet tiene mucha culpa…

  2. edge dice:

    Me ha ENCANTADO el post. Así, con mayúsculas.

    Por fin algo con más de 2 míseros párrafos, un artículo de opinión en el fondo, pero bien fundamentado y argumentado, con citas textuales y enlaces.

    De verdad, uno que se va a marcadores.

Comentarios cerrados