Tecnología

Cuando la IA se convierta en imprescindible

Xavi es un muy buen y muy viejo antiguo amigo con el que me junto de vez en cuando. Los dos somos bastante frikis y antes, cuando nos reuníamos, hablábamos de frikadas y nos jugábamos un campeonatillo de ‘Match Day II’ en su Commodore 64 o probábamos algún otro título en alguna otra máquina retro que tiene.

Últimamente no hacemos nada de eso.

Solo hablamos de IA y de cómo nos flipa programar cosas sin tener ni idea de programar.

Los dos estamos haciendo cosas que no soñábamos que podríamos hacer, y los dos estamos absolutamente fascinados y extasiados y preocupados y aterrados por lo que se nos viene encima. A nosotros dos y al resto del mundo. De nuestras conversaciones suele salir alguna idea de post para Incognitosis, y cuando no sale de ahí salen de nuestros intercambios en WhatsApp. El mejor ejemplo es que este post sale precisamente de una cosa que él me comentaba hace unos días:

Seguro que te ha pasado un montón de veces. Estás usando ChatGPT, o Claude, o Gemini, y de repente el chatbot te avisa de que has alcanzado tu límite de consultas y que podrás retomar la sesión dentro de equis horas. Y tú, que estabas on fire con la conversación, programando o conversando normalmente, te quedas bloqueado y mosqueado. «¿¡Cómo que qué!?».

Eso corta el rollo a lo bestia. Que sí, que puedes saltar a otro chatbot y probablemente continuar en él la sesión mal que bien, pero no siempre se puede o al hacerlo el otro chatbot no tiene todo el contexto y esa conversación pierde su sentido.

Las empresas de IA lo saben, claro. Implementan sus límites de uso de forma personalizada para hacerte la puñeta lograr lo de siempre: que te suscribas a algún plan de pago con el que ese límite de uso desaparezca. Además, uno nunca sabe cuándo se va a acabar la cuota, porque si lo supiera yo por ejemplo iría generando un prompt con lo que llevo de conversación. Así podría luego usar ese prompt en otra sesión u otro chatbot con ese contexto perfecto. Pero no: los malditos chatbots te muestran ese mensaje a traición, sin aviso.

Si buscáis «claude usage limit» en X, os aparecerán una buena ristra de mensajes de gente quejándose de esto. El vídeo que incluye ese tuit que he embebido es especialmente chungo, porque muestra una escena de ‘Breaking Bad’ en la que Jesse está (creo recordar) pasando el mono por su problema de adicción. O algo así. Sea como fuere, la analogía es muy chunga: nos estamos convirtiendo en adictos a la IA.

De hecho, mi sensación es que poco a poco la IA está volviéndose más y más imprescindible en nuestras vidas, como antes lo fue el ordenador, o la conexión a internet, o el móvil. Nos quitan algo de eso y nos sentimos un poco perdidos, aislados. Diciéndonos eso de «Y ahora, ¿qué hago?».

Para mucha gente aún no es así, claro. De momento pasan de la IA, la ven como algo que vale, está ahí, pero que a ellos no les aporta nada, así que no la usan. Porque lógicamente no saben lo que les puede aportar ahora y lo que probablemente les pueda aportar en el futuro. Yo aquí ya he dejado claro que mi sensación es que lo va a cambiar absolutamente todo, y eso provocará también que se vuelva casi absolutamente imprescindible. Que dependamos de ella para casi todo, como ahora dependemos de internet o de la electricidad. Se corta cualquiera de esas dos cosas de forma masiva y duradera, y a ver quién es el guapo que logra sobrevivir al caos que eso produciría.

Y como decía Xavi en su mensaje, eso es un poco lo que está pasando. Que estamos construyendo sin darnos (mucha) cuenta una dependencia total de la IA. La criticamos y sabemos que es imperfecta, pero cada vez la usamos más porque oye, es genial y muy cómoda y mira qué guapo que puedo crear imágenes estilo Studio Ghibli sin saber dibujar o aplicaciones sin tener ni idea de programar o cosas chungas, que también las hay y habrá, porque la IA es una herramienta y se puede usar para el bien y para el mal.

Seguíamos chateando Xavi y yo en WhatsApp y él, que lo tenía tan claro como yo, decía eso de la imagen. Esa misma IA que nos está permitiendo a todos hacer cosas que sin ella no podríamos hacer también se está convirtiendo en una amenaza, porque cuando algo o alguien hace todo por ti (aunque tengas que pagar por ello), te acomodas y lo usas porque es práctico y lógico y normalmente razonable. ¿Para qué voy a ir andando a Soria si puedo ir en coche? ¿Para qué voy a hacer esta multiplicación a mano si tengo la calculadora? ¿Para qué voy a usar esta aplicación si puedo decirle a la IA que me haga una a medida?

Y claro, todas esas cosas te vuelven un poco más inútil y más vago y más tonto y te hacen pensar menos y te permiten estar todo el día con TikTok o Instagram o la madre que las parió. Y entonces nos convertimos en algo que ‘WALL-E’ mostró de forma magistral:

Google ya logró que nos volviéramos un poco tontos y vagos. Que no intentásemos recordar muchas cosas porque total, ya las recuerda él todas. Por eso publiqué aquel ‘Quedémonos sin saberlo‘ que comenzaba así:


Hace algún tiempo un amigo conocido+ me recomendó una película curiosa: ‘Mientras seamos jóvenes‘. Ben Stiller y Naomi Watts se encuentran con una pareja jovencita, Adam Driver y Amanda Seyfried, que parecen muy enrolladetes. Una noche quedan a cenar, surge una duda en la conversación y Ben Stiller hace el gesto que todos haríamos: saca el móvil y dice, un momento, voy a buscarlo. Entonces Adam Driver se pone en plan gurú y con cara seria y reflexiva le dice:

—No. Quedémonos sin saberlo.

La frase es genial, y deja a Stiller y Watts atontados. Que es como nos quedaríamos todos si alguien nos impidiera ahora mismo recurrir al teléfono o al smartwatch para consultar ese dato del que no nos acordamos y del que ni siquiera nos tenemos que acordar ya. No lo necesitamos, porque para eso tenemos estos cacharritos que nos vuelven un poquito más perezosos cada día.

Pues con la IA esto se multiplicará por 1.000, yo creo. Y nos volveremos más cómodos y vaguetes que nunca. Y nos acostumbraremos a olvidar lo poco que sabíamos, que ya era poquísimo por culpa de Google. Y entonces estaremos chateando o hablando con nuestro chatbot en el móvil, absolutamente encantados de la vida, sin tener que pensar o recordar nada, y cuando le preguntemos algo tipo:

—Qué bien me lo paso contigo, chatín. Así da gusto. Uy, se me han apagado todas las luces de casa, ¿cómo se arreglaba esto?

Y el chatbot responderá:

—Claude usage limit reached. Your limit will reset at 7.00 AM.

Mal rollito, querido lector/a. Mal rollito.

Imagen | Milad Fakurian

Suscríbete a Incognitosis

¡Recibe en tu correo las nuevas entradas!

Standard

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

1 comentario en “Cuando la IA se convierta en imprescindible

  1. Si, concuerdo en todo. En mi caso hice pequeñas aplicaciones con IA que ni soñando iba a poder a hacer sin aprender a programar. ¿Me volvió más vago? No lo sé, pero sí más creativo. En mi caso nunca tuve intención de aprender programación en serio porque era mucho tiempo invertido para algo que no quería dedicarme y solo lo iba a utilizar para realizar pequeñas aplicaciones para mi uso personal.

    Es un tema largo y extenso para hablar. Pero ¿acaso le enoja a uno tener que usar el GPS porque su uso nos hizo olvidar el nombre de las calles?