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El País me enseña cómo no debe cancelarse una suscripción

Llevo un par de años suscrito a «El País», y como en otros casos en los que he pagado una suscripción, lo hago no porque me compense, sino sencillamente porque con este diario tenía claramente una deuda pendiente. Llevo muchos más años leyendo sus artículos gratuitamente —porque eran gratuitos—, así que cuando por fin pusieron muro de pago decidí que me apuntaría un año.

Y luego, cuando fui a cancelar la suscripción, resulta que me ofrecieron unas condiciones demasiado estupendas. De aquellos 60 euros del primer año me bajaban a 36 euros para el segundo año. Así que seguí. Y el año pasado, aunque no lo conté por alguna razón, la cosa fue mejor aún: solo pagué 18 euros.

Y ocurre que como algo sé de suscripciones siempre hago una cosa cuando me suscribo a un servicio: me pongo una alarma en el calendario unos días antes de que se vaya a renovar. De ese modo puedo valorar si sigo con esa suscripción o no.

Con El País ese aviso ha saltado hoy. La suscripción estará activa hasta el próximo 20 de enero, pero esta vez estaba decidido a cancelarla. No recordaba que había contado esto mismo hace dos años y medio, pero curiosamente las cosas no han cambiado y El País tiene el peor método posible para gestionar las cancelaciones.

Tienes que llamar.

Eso, claro, les da a ellos la oportunidad de convencerte de que te quedes. De hecho, es justo lo que ha vuelto a pasar. Al llamar por teléfono al teléfono que indican en su web (el 919 49 52 85) y esperar unos buenos 4 o 5 minutos —telita—, al fin me ha atendido una mujer muy amable y que lógicamente se sabía muy bien cómo hacer las cosas.

En cuanto les dices que quieres cancelar la suscripción, revisan ligeramente los datos y te indican que tienen una oferta porque eres un cliente importante para ellos. Así que de los 115 euros anuales que cuesta normalmente (como bien indica el punto 6.1 de los Términos y condiciones generales) me ofrecieron la oferta: 29 euros al año.

Tentador… si realmente leyera mucho El País. Pero no lo leo ya tanto, lo que hace que una de mis grandes máximas vitales —invierte en aquello que usas— no se cumpla. Aunque he estado tres años suscrito y la experiencia ha sido buena, creo que ya he saldado un poco la deuda, así que he tomado la (¿difícil?) decisión de cancelar definitivamente mi suscripción a El País.

Que conste que esa cancelación no significa que tenga algo contra El País como diario. Lo leo como leo otros, sabiendo de qué pie cojean, y seguiré haciéndolo de vez en cuando si el muro de pago me lo permite. Pero de aquí sale una conclusión preocupante: el proceso de cancelación de suscripción no debería ser así. No en 2026.

De hecho, jamás deberías pedirle a un cliente que llame por teléfono para cancelar una suscripción a un servicio. Eso ya es una señal de alerta, porque ningún servicio te pide que llames para suscribirte. Te lo ponen fácil para que te apuntes, y difícil para que te quites, y eso es preocupante. No solo eso: te enfrenta al proveedor y te hace ya ponerte de malas. Deberías, como mínimo, poder elegir si quieres cancelar o quizás hablar con un agente y negociar con él.

Pero se me ocurre una opción mucho más obvia: que esa cancelación se lleve a cabo a través de un chatbot. Es un escenario acotado y perfecto para este tipo de agentes de IA, así que no veo por qué no podría llevarse a cabo. Que solo pudieses preguntarle sobre la suscripción a El País, que te comprobara los datos, que le dijeras que quieres cancelar y que luego él, si acaso, te ofreciera precios rebajados. Con apenas fricción y de forma automatizada y escalable por parte de la empresa.

A estas alturas es algo que uno esperaría, pero esa obsesión por presumir de número de suscriptores —lógico, es un dato importante para los medios— hace que las empresas recurran a tácticas discutibles como lo de «si quieres cancelar, llama por teléfono».

En realidad esta es solo la última gota de un vaso que ya lleva un tiempo colmándose. Es el vaso de la mierdificación de las sucripciones, tema que por supuesto comento en mi libro ‘Suscriptocracia’, que por supuesto os animo a comprar porque un año después de su publicación lo curioso es que es más relevante que nunca. Un libro lleno de historias curiosas que como ya he dicho alguna vez ayudan a entender porqué al final todas las empresas del mundo se han apuntado al filón de las suscripciones.

Y que conste que aunque el libro habla sobre suscripciones, no se vende como una suscripción. Chúpate esa, suscriptocracia. ¿No vale eso 13,99 euros en tapa blanda y 6,99 euros en formato eBook?

¡Estáis tardando!

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13 comentarios en “El País me enseña cómo no debe cancelarse una suscripción

  1. Diego dice:

    Hola! Pues me lo dejas botando para contarte mi caso. Llamé para darme de baja, que como comentas ya tiene tela, y todo más o menos «normal» hasta que me dicen que el mes siguiente lo cobran y bueno, accedo, por un mes más tampoco pasa nada. Después de ese período en lugar de darme de baja proceden a cobrarme otra vez así que vuelvo a llamar; resulta que al parecer tienen dos correos mío, aunque solo una suscripción y una tarjeta y con eso se han liado. Procedo a la baja de nuevo y me sueltan otra vez que el mes siguiente lo tienen que cobrar y eso ya no, así que ahí estoy, con la tarjeta apagada esperando a que se pase el mes y me den de baja automáticamente o tengan el morro de llamarme a reclamar.
    Es una pena, la suscripción me ha gustado pero todo tiene su momento y ahora mismo se ha acabado, lo único que van a conseguir es que no vuelva nunca o que me lo piense mucho, pero mucho. Espero que en tu caso no haya complicaciones, saludos!

    • Uf, pues vaya infierno Diego. En mi perfil sale como cancelada la suscripción así que espero no tener sustos, no me dijeron nada de que tendría que pagar el mes siguiente (mi suscripción era anual) pero ya me has dejado preocupado. Estaré atento, gracias y siento tu particular pesadilla.

  2. Lisardo Bello dice:

    Hola, Javi
    Yo vivo en Asturias y he estado suscrito a dos diarios (El Comercio, La Nueva España -el nombre de este último «telita», ya lo sé, fue un diario del franquismo que se vendió en la transición y decidieron no cambiarle de nombre).

    En el diario «El Comercio» la estrategia para darse de baja es llamar para cancelar. Ni siquiera te dan la opción de borrar la tarjeta de pago, con lo que, para listo yo, me suscribí con una tarjeta virtual de las que dan los bancos y que cancelé nada más suscribirme. Obvia decir que cuando llamé para cancelar, acabé colgando porque me saltaba una musiquita y colgué a los 5 minutos. Pues bien, me estuvieron dando la lata con emails por no haber cancelado a tiempo y que «debía» dinero. Los obvié todos.

    En «La Nueva España» al principio era todo más sencillo: online te dabas de alta, te dabas de baja y cancelabas la tarjeta de pago. Pero el último año han anulado esta opción estando solo disponible la opción de escribirles un email, al que no contestan, y llamar por teléfono. Obviamente, lo que he hecho es cancelar la tarjeta virtual con que me suscribí y que cobren en otro lado.

    NO ES LEGAL lo que hacen, Javi, porque la norma dice que uno se puede dar de baja por el mismo medio que se dio de alta, pero es una estrategia para retener clientes. Lo que no se dan cuenta es del efecto perverso: la gente si ve que es difícil darse de baja, cancela la tarjeta (nadie usa ya tarjetas físicas para estas suscripciones) y en vez de volver a renovar, lee las noticias con las extensiones que permiten saltarse el muro de pago, con lo cual pasa como con Vodafone hace años, cuando era imposible darse de baja incluso mandando burofaxes, que siempre perdían: que la gente acaba no contratando sus servicios.

    • No sé si será legal, pero desde luego no debería serlo. Es terrible, y sobre todo yo creo que a la larga es mala idea porque lo que haces es provocar rechazo y que si alguien te pregunta digas «ni se te ocurra». En fin, ellos verán.

      Por cierto, lo de la tarjeta virtual es MUY buena idea. Apuntada.

  3. Goyo dice:

    En mi caso estoy suscrito a El Mundo, oferta de Black Friday: 6 meses por 6 euros y luego 3 euros al mes. En el área de gestión de cuenta hay un apartado de «Mis suscripciones» que te lo detalla todo bastante bien, y que aparentemente te deja cancelar la suscripción con un clic. Me gustaría poner la imagen pero no puedo en comentarios me parece.

    Tiene mejor pinta, pero ya os contaré en abril o mayo si decido cancelar la suscripción como ha ido el proceso. Quizás no lo haga porque yo también creo que no es tanto dinero y a mi me aporta mucho valor y me gusta que los autores puedan vivir de su obra, en este caso periodistas, pero lo hago extensivo a escritores, músicos, cineastas… artistas varios. Hay que pagar para disfrutar de sus obras.

    • Pues espero que no tengas problema Goyo, y desde luego por lo que dices parece que en El Mundo lo hacen mucho mejor. A disfrutar de esa suscripción que como dices tiene sentido especialmente para quienes crean contenido. Ole.

  4. Yo he estado suscrito a dos periódicos contrapuestos, por eso de que me gusta enfrentar puntos de vista diferentes, el ABC y El País. Con El País tuve que llamar y trataron de convencerme, pero apuntaré lo de la tarjeta virtual que he leído en los comentarios para futuras referencias; en el caso de ABC, como me permitía pagar con PayPal, simplemente eliminé ese pago automático y, tras un mes mandándome mensajes diciendo que no se había podido procesar el pago, me cancelaron ellos la suscripción.

  5. Anti Suscripciones Mafiosas dice:

    Yo uso Abanca y creo tarjetas virtuales con límite de dinero y de tiempo (1 o 2 meses)

    Así nunca tengo que desuscribirme, simplemente no me pueden volver a cobrar ????

  6. Elena dice:

    Buenos días. Ese mismo problema lo tengo yo ahora; quiero darme de baja de la suscripción, y no hay forma, de hecho envié un mail pero me vino devuelto. Si para darte de alta lo puedes hacer con un clik, solo faltaba que para darte de baja tengas que realizar una llamada telefónica.
    Lo publicaré en redes sociales para que otras personas no cometan el mismo error.