Quienes lleváis un tiempo leyéndome sabéis que soy un creyente confeso de las gafas como wearable por excelencia. Estoy fascinado con las Vision Pro y las Galaxy XR aunque ambas tengan el mismo problema, y gastar 2.000 o 4.000 euros en un producto así me parece arriesgado. En los últimos tiempos he considerado optar por una opción distinta como las XReal 1S que acaban de salir al mercado (499 euros) o las Meta Quest 3 (549 euros) que llevan ya un tiempo y son el estándar de referencia en el mundo VR.

Está claro que las primeras son para lo que son (pantallas externas que conectas a cualquier dispositivo, llevártelas a todas partes) y las últimas están sobre todo enfocadas a jugar a juegos VR, pero ambas son menos «futureproof» porque no tienen realidad aumentada ni tampoco IA, así que eso de usarlas por la calle en plan Meta Ray-Ban Display es imposible. Poco a poco se van definiendo esas categorías de gafas, y está claro que hay de todo y para todos.
El caso es que estaba intrigado por ambas opciones (XReal y Quest 3), y he podido probar estas últimas gracias a mi cuñado, que hace unos meses compró unas. Me las ha dejado unos días y he podido probar algunas cosillas que me han permitido decidir si las compraba o no.
Espectacular para pelis, terribles para contenido «espacial»
Una cosa que no he hecho es jugar a juegos de VR. Lo probaré un poco más tarde, pero todas esas experiencias ya las conozco bien porque como sabéis tengo las HP Mixed Reality Headset y sé que aunque las experiencias pueden ser muy chulas, solo las usaría así de forma ocasional. Estaba más interesado en la calidad de las pantallas y cómo se comportarían para consumo de contenido (películas, series, YouTube) y, sobre todo, si servirían para tratar de aprovechar las opciones de fotos y vídeos «espaciales» de las que presumen las Vision Pro y las Galaxy XR.

El primer apartado, debo reconocer, es fantástico. Ver pelis, series y vídeos de todo tipo es una verdadera pasada en las gafas. Es como tener una tele gigante virtual para ti solo. El audio que proporcionan los altavoces integrados en las «patillas» es decente, pero aquí está claro que es mucho mejor conectar tus propios auriculares.

La calidad de las pantallas de las Quest 3, aunque lejos de las Micro OLED de las Vision Pro y las Galaxy XR, es estupenda, así que si la calidad del vídeo es buena, la experiencia es muy, muy chula. Entiendo que la gente disfrute aún más con las Vision Pro o las Galaxy XR porque están muy preparadas para ello, pero aquí la experiencia es, insisto, fantástica.
De hecho probé a disfrutar de pelis que tengo en mi servidor Unraid. Tengo un servidor Jellyfin montado con algunas pelis, y es posible acceder a ellas mediante el navegador de las Quest y la URL que proporciona el servidor de Jellyfin. La experiencia es de nuevo estupenda, y lo de ver pelis que tienes en un NAS es realmente chulo.

Lo segundo ha sido de momento un pequeño fracaso. Encontré un post en Reddit en el que un usuario explicaba cómo había convertido en 3D SBS (Side By Side) varias imágenes usando un proyecto de GitHub, y estuve probándolo ayer.

El proceso es algo engorroso: al ejecutarlo desde la terminal te crea una webapp a la que accedes mediante Gradio en una IP local y un puerto específicos. Cargas una imagen (cuidado con la resolución, no debe ser muy grande porque el proceso de conversión necesita mucha VRAM), eliges ciertos parámetros (el más importante, el Depth Input Scale, en mi Mac mini M4 no pasé de 0.5 por el tema de la memoria) y te la convierte en esa imagen SBS que se ve en pantalla.
El problema era luego ver esa imagen estereoscópica en el visor. Hay apps para ello en la tienda de las Meta Quest, pero las buenas (Skybox, ImmerGallery) son de pago y no tienen versiones de evaluación. Encontré una gratis llamada Deo VR pero al intentar «subir» mi foto para poder verla primero la procesa y genera su propia versión SBS, que la verdad, se veía bastante regulinchis. Es cierto que aporta cierto efecto 3D, pero el resultado es muy cutre, nada que ver con las imágenes espaciales que vi con las Vision Pro cuando las probé hace un par de años. Entiendo que debe haber formas mejores y más directas de hacerlo, pero al menos en estas primeras pruebas la decepción ha sido importante.
He podido ver algún vídeo «inmersivo» de YouTube en las Quest 3 y también alguno de los vídeos que ofrece la tienda, como un concierto de ColdPlay que se puede ver gratis. La verdad, la experiencia es peor de lo que esperaba, sobre todo porque es idéntica a la que ya había experimentado con mis gafas HP Mixed Reality Headset hace años. El efecto 3D es «antiguo» y cutre, y hasta marea un poco. Esto de «espacial» tiene poco, y compararlo con las Vision Pro hace que la experiencia sea mucho más cutre y pobre. No hay color, sinceramente, y aunque estoy seguro de que debe haber opciones mejores, en mis pruebas no las he encontrado.
«Trabajando» con las Quest 3
Una de las cosas que sí tenía ganas de probar era la opción de poder conectarlas a mi MacBook Air M1 —por ejemplo— para usar las gafas como monitores virtuales con los que poder trabajar.

Para ello hay una aplicación que funciona muy bien, y es Immersed. La instalé tanto en el Mac como en las Quest 3 y tras logarme en Immersed con la cuenta de Facebook pude obtener el usuario y código con la que la app valida que te conectas a tu Mac y no a otro equipo de otra persona. Todo bien pensado para evitar cotillas y conexiones no deseadas.
Una vez dentro Immersed ofrece hasta tres monitores virtuales (cinco en la versión de pago), pero yo en realidad solo quería probar a escribir un pequeño post como este en un escritorio virtual sin más. Mi gran duda era si la resolución y definición de la pantalla sería un problema y si trabajar así es factible para periodos de tiempo más o menos prolongados.

Lo cierto es que la definición de la pantalla es bastante decente. Uno puede leer sin problemas lo que tiene delante, aunque a medida que tratas de abarcar más con el ángulo de visión y mirar de reojillo a la parte derecha o izquierda de la pantalla, la definición se pierde un poco, lo que demuestra que el campo de visión (FoV) es el que es. No es algo especialmente molesto, pero está ahí. En mi caso con el tema de la presbicia noto que tampoco puedo trabajar con resoluciones súper altas, y de ello puedes elegir la resolución de cada escritorio virtual y en mi caso lo cómodo era trabajar con una pantalla virtual de 1.440 x 900 píxeles para ver sin problemas. Un poco barco de vapor, pero la edad no perdona, queridos lectores.

Eso sí: la definición y calidad de los elementos visuales y la tipografía, aunque aceptable, no es comparable a un monitor o pantalla física real. Y claro, trabajar con las gafas puestas puede resultar muy molón, pero no es especialmente práctico en el día a día porque las gafas pesan. Está claro que las Quest 3 no son para esto, pero solo tener esa opción —que además funciona bien y rápido– es interesante.
Es curioso porque aunque estás «inmerso» (y nunca mejor dicho) en el entorno virtual, si miras hacia abajo hay una franja inferior en la que está activado el passthrough así que puedes ver tu teclado, ratón y el resto de objetos reales que tengas en esa zona o cualquier otra en la que mires. Es una forma útil de no perderte con las teclas, aunque esto está claramente pensado para quienes no necesitan mirar el teclado para escribir en el ordenador.
Y este es un poco el resultado de mis pruebas iniciales con las Meta 3. No he podido hacer mucho en realidad y las he probado unas tres horas, pero eso me ha permitido sacar ya algunas conclusiones claras. Me quedan por probar cosas como el portal Sidequest para acceder a ese «sideload» de apps distintas y no oficiales, y ahí creo que puede haber cosas chulas.
Lo de jugar, como digo, no sería mi primer foco, así que por ese lado las Quest 3 pierden un poco de sentido para mí. Me parecen un producto estupendo para disfrutar de contenidos de vídeo y para jugar a VR, y entiendo que Meta esté logrando tener un éxito bastante decente con ellas. No tengo nada claro que al final me las compre —si lo hago, será en todo caso vía Wallapop—, pero seguro que por aquí alguno las tenéis y me podéis contar más cositas.
Desempolvando las HP Mixed Reality Headset
Tenía las HP Mixed Reality Headset cogiendo polvo pero esta mañana he decidido intentar recuperarlas un poco. Como actualicé a Windows 11 25H2 me quedé sin soporte para Windows Mixed Reality Portal (lo quitaron en la actualización 24H2), pero un ingeniero llamado Matthieu Bucchianeri logró resucitar todos estos dispositivos con el Oasis Driver para Steam.

Total, que he logrado hacerlo funcionar todo. Ha sido un poco pesado, sobre todo para desbloquear los mandos, que no acababan de ser detectados. He tenido que desinstalar Oasis, emparejarlos de nuevo vía Bluetooth y, siguiendo la guía que casi nadie se lee, hacer que todo pirulara.
Y claro, hay diferencias claras con las Quest 3, sobre todo en la resuolución de las pantallas (2 x 2.054 x 2.208 píxeles, cuando en las HP es de 1.440 x 1.440 píxeles), aparte de la tasa de refresco (90 Hz vs los 120 Hz de las Quest 3) o el FoV (95º horizontal vs 103,8º). Pero es que además las lentes fresnel pierden claramente frente a las pancake, lo que hace que en general la definición de la imagen sea bastante peor. De hecho me he puesto un par de tráileres —siempre pruebo estas con uno de los de ‘Top Gun: Maverick’, que me encanta— y claro, la diferencia se nota.
Pero curiosamente la interfaz de SteamVR y de las propias opciones de Windows que aparecen al pulsar los botones de los menús es bastante similar a la de Meta —de hecho, esta última parece una copia o adaptación—, y lo cierto es que si no fuera por la calidad de imagen, la experiencia sería casi idéntica. Mola porque aunque no acabe comprando las Quest 3 siempre tendré esa pequeña opción, aunque claro, ya se le notan los años: las HP son de 2017, las Quest 3 de 2023. Pero que me quiten lo bailao. Y a las gafas Mixed Reality, también. Curioso que aquí Microsoft se quisiera quitar de encima esto.
Experimentando con la conversión de 2D a 3D SBS
Ya puestos a terminar de quedarme tranquilo he querido ver si podía lograr algo más con el tema de las fotos y los vídeos inmersivos. Tras preguntar ayer en Reddit resulta que acabó contestando la persona que había publicado algún detalle sobre ese proceso de conversión en sus Quest 3. Le pedí que si podía darme más datos y acabó enviándome el enlace a su repo de GitHub.

¿Qué he hecho? Clonarlo, abrirlo con Antigravity y pedirle que modificarse el código para adaptarse a mis necesidades. En concreto su repo solo convertía vídeos así que le pedí que también convirtiese imágenes. Y de paso, que lo adaptase al Mac mini M4, así que eliminó soporte y dependencias de CUDA para centrarse en usar MPS (Metal Performance Shaders). Eso, por supuesto, lo sugirió él y yo le dije que perfecto.
Tras un par de errores leves ya tenía un proyecto Jupyter preparado. ¿Qué es Jupyter? Pues no tenía ni idea hasta hoy, pero es como un entorno de ejecución que coge un script de instalación y ejecución de comandos (un «notebook») y permite como resultado tener una especie de aplicación autocontenida en forma de webapp (más o menos). Le he preguntado a Gemini dentro de Antigravity cómo ejecutarlo, me lo ha indicado (es curioso, al principio suena a chino) y al final tenía lo que tocaba tener: la webapp con Gradio ejecutándose en localhost:7860, y a partir de ahí, a probar a convertir imágenes y vídeos a SBS.

El proceso es leeeento. Una imagen 2K ha tardado cerca de dos minutos, y un vídeo MP4 de 13 segundos unos 15 minutos. Entiendo que con una gráfica sería mucho más rápido, pero quería probar algo así rápido en el Mac mini M4, que al final ha resuelto.

Lo que no es muy allá es el resultado. Tenía dudas sobre cómo poder ver las fotos/vídeos SBS en las Quest 3, pero había solución medio sencilla en ambos casos. Para pasar las fotos bastaba instalar en el Mac la app OpenMTP. Conectas por USB-C las Quest 3 al Mac, aceptas la notificación que aparece en las gafas y acto seguido aparecen los directorios de las Quest 3 como si fueran los de un móvil Android, es curioso.

A partir de ahí he encontrado una versión demo de ImmerGallery que al menos me ha permitido ver las fotos SBS bien y, como digo, no se ven mal del todo pero de nuevo el efecto 3D es un poco artificial. En cuanto al vídeo, he podido verlo con la versión gratuita de Deo VR, que ya había instalado en las Quest.

Con el vídeo está claro que la conversión a SBS da como resultado un vídeo 3D muy cutre, muy de los de antes, de la época de Avatar. Es un efecto profundidad muy pobre y que no tiene nada que ver con los vídeos inmersivos que en su día vi en las Vision Pro. Ese era mi objetivo: ver si con las Quest 3 era posible lograr algo similar, pero qué va. Esto es mucho más «rudimentario».
Pero oye, me he quedado a gusto con el experimento. Un poco de cacharreo para cerrar las navidades, oye, no está mal 😉

Yo he tenido las Oculus Quest 2 y era un producto fantástico. Me pareció buenísimo desde el primer día, para video inmersivo (no puedo comparar con la experiencia de las vision pro) para juegos (el Beat Saber era adictivo)… Pero la verdad acabaron relegadas a lo alto de una estantería y no encontraba tiempo para ellas, así que terminaron en Wallapop.
Creo que tienen un gran futuro para las experiencias deportivas, como la que el Real Madrid está impulsando, pero también para otros deportes como Fórmula 1 o conciertos de música, festivales… Seguro que veremos como este tipo de contenido se empieza a consumir con este tipo de dispositivos, además es bueno para las ventas de estos eventos y de los dispositivos. Blanco y en botella.
Siguen siendo un poco caras para el público general, al menos en España, yo estuve mirando las Quest 3S que son posteriores pero más baratas. Pero sé que el resultado sería igual que con las Quest 2 y terminarían en ese mismo sitio.
Sí, ese es mi miedo también si acabo comprando algún cacharrito de estos. Pasa igual entre los usuarios de las Vision Pro, de hecho, y no me extraña. Es algo que o te acaba capturando y lo sigues usando, o te sorprende mucho al principio pero luego no aprovechas demasiado.
Veremos si esos esfuerzos por transmisiones deportivas avanzan, desde luego son una opción espectacular si logran sacarlas adelante.
¡Te ha quedado sumamente Xataka, Javipas, jajaja!
Un poco sí 🙂 Supongo que tras tantos años es inevitable!