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Como si no hubiera un mañana

Algo está pasando. Yo no sé qué es, pero algo está pasando. Lo he comentado ya con varios amigos y conocidos, y todos coinciden. Quienes han ido ya de vacaciones o están en ello no paran de contar lo mismo: los sitios están petaos.

Da igual donde se hayan (u os hayáis) ido. Que puede ser a Benidorm, a Sanxenxo, al pueblo. O a Italia, o a Tailandia. O a las Maldivas. Lo que se oye, lo que se ve, es que todo está petao. Los aviones van petaos, los trenes van petaos y en los cruceros no hay sitio.

Y mejor no hablar de restaurantes, queridos míos. En los normales, los de andar por casa que están en destinos turísticos, mejor llamar con algo de tiempo. Si sois de probar restaurantes tipo Le Cocó la cosa es mucho peor: o reservasteis hace semanas/meses, u os encontraréis con un amable «estamos completos» cuando lo intentéis. Porque, insisto, esos restaurantes, chiringuitos, bares, terrazas, locales, discotecas, garitos, están total y absolutamente petaos.

Da igual donde vayas, porque prácticamente todo está (o parece estar) petao. Gente consumiendo y disfrutando, porque para eso España es el país con más multimillonarios del mundo. El Insta está echando humo con escenas de #felicidadmáxima de gente disfrutando de viajes y comidas inolvidables y de vidas de ensueño. Yo no uso esa red social, ya sabéis, pero aquí a mi vera tengo a Sally que me cuenta dimes y diretes. Ambos alucinamos y nos solemos hacer la misma pregunta a cada poco.

¿De dónde saca la pasta la peña?

Yo no lo entiendo. La vida está más cara que nunca y nuestro dinero ya no da para tanto como daba. Lo decían ayer en El País: el IPC se ha disparado al 10,8% en julio, y los sueldos han subido un 2,56%. Los precios suben, pero nuestras nóminas lo hacen mucho menos (si es que lo hacen). Es inexplicable y alucinante. Es, de hecho, como si hubiera dos realidades. Dos multiversos, ahora que están tan de moda gracias a Marvel.

En uno, al que llamaré el multiverso trágico, el de los telediarios y periódicos, todo son malas noticias. La cosa ya estaba complicada tras la pandemia, pero la Guerra de Ucrania ha sido un verdadero desastre que ha provocado que la luz, el gas y el petróleo se conviertan en productos de lujo. De momento el agua no lo es, pero con esta olita de calor que estamos teniendo ya es imposible descartarlo. Da igual, porque probablemente a estas alturas sería simplemente un tortazo más. Supongo que a vosotros también os pasa (como a los del telediario): todo ha subido, así que lo que antes os costaba 60 ahora os cuesta 100. En casa parece que estamos comprando todos los días ostras y champán, y os lo prometo: hace un montón que no como de las primeras y no me gusta lo segundo. Algo falla, porque en ese multiverso trágico todo está mal fatal. Y muy caro.

Luego está el otro. El multiverso de la felicidad. El que ves por la calle o el que te cuentan esos amigos y conocidos que se han ido de vacaciones. O el que ves, claro, en Instagram y otras redes sociales. El de la gente que no para de hacer cosas, ir a sitios y gastar pastuki como si no hubiera mañana. Porque o realmente la tienen o, como decían en Twitter estos días, porque están a dos nóminas de la indigencia. Da igual: el multiverso de la felicidad es también el multiveso del viva la Pepa, el multiverso del Carpe Diem. El multiverso de vivir como si no hubiera mañana.

Lo que pasa es que a mí no me cuadra todo esto. No puede ser que tanta gente pueda ser tan feliz y gastar tanta pastuki. No cuando en el multiverso de la tragedia se masca la ídem. Al comentarlo con la gente mi sensación y la suya suele ser siempre la misma.

La de que nos vamos a dar un tortazo colosal.

Y como vamos a dárnoslo y todo el mundo presiente que va a pasar, están (estamos) tirando la casa por la ventana y dándolo todo. Gastando lo que tienen y lo que no porque oye, al menos podremos decir eso de que nos quiten lo bailao.

Hace tiempo yo entoné también el Carpe Diem e intenté forzarme a disfrutar de la pasta ahora (un poco más) y no cuando sea demasiado tarde. Es de hecho lo que voy a hacer en mis vacaciones, que comienzan justo ahora. Van a ser más largas y caras que de costumbre —ostras lo de ir de vacances en agosto cómo sube la factura, chavales—, y en casa estamos un poco medio temblando ante este experimento. Sobre todo con cosas como lo de nuestra particular pesadilla con el coche. Por cierto: a día de hoy siguen sin solucionarlo y en el taller también cogen vacas, veremos ya en septiembre. Ante el panorama que se nos presenta con esto y el que se presenta en general, la cosa pinta, como poco, curiosilla.

Pero oye, que estoy de vacas. A disfrutar.

Como si no hubiera mañana.

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16 comentarios en “Como si no hubiera un mañana

  1. tzinm dice:

    Llevas razón, es el comentario que más estoy escuchando de la gente que se ha ido o está de vacaciones. No sé si se debe a que la gente está pensando en que pueden venir meses muy duros o que después de los dos últimos veranos con restricciones, hay que aprovechar el verano a tope.

    De todos modos, agosto nunca ha sido el mejor mes para irse de vacaciones. Los precios más altos y los sitios más llenos de gente. Es cierto que hay personas, parejas o familias que se ven obligados a disfrutar de sus vacaciones en agosto, pero a ser posible, mejor julio o septiembre.

    ¡Disfruta de las vacaciones en familia!

    • Gracias Tzinm, cierto, este año estamos un poco experimentando pero muy bien se tiene que dar la cosa para que no volvamos a nuestro habitual rollo de veranear más bien en julio. A ver qué tal se da, disfruta (y disfrutad) todos igualmente 🙂

  2. Land-of-Mordor dice:

    Han sido dos años sin vacaciones y eso ha provocado cierto ahorro en la economía de muchos, que visto que sea real o no la «tormenta» que se prevé para otoño-invierno-primavera (también hay que tener en cuenta que a muchos les conviene exagerar «por el propio suyo beneficio propio» que diría aquel poeta), la reacción instintiva es aprovechar este verano al máximo. Que si hay que pasarlo mal se aplica la lógica de los «años pandémicos» y así se vive con poco.

    Me asusta más ese «dejarse llevar» por la corriente que lo que dicen los datos fríos. Me explico. La gente está asumiendo que este verano hay que disfrutarlo al máximo, que hacer otra cosa es «hacer el tonto» y que luego vendrá lo peor. El creer a pie juntillas que lo que viene va a ser catastrófico puede hacer que lo que venga sea bastante peor. En el fondo la economía es la disciplina que intenta explicar la subjetividad humana con respecto al gasto y la inversión, no es una ciencia «pura» como la física (para mí la economía no es ciencia). Si lo que mueve la economía es la subjetividad de los que en ella intervienen, exagerar lo que viene (en este caso para mal) sólo hace aumentar la probabilidad que ese escenario ocurra. Sin exageración la situación a futuro puede no ser tan mala o tan buena.

    Que estamos viviendo los «locos años 20» condensados en una primavera y un verano, puede, que luego vienen los «tristes años 30», pues ya se verá. En mi caso al haber crecido en zona de veraneo intenso tengo claro que julio y agosto no son meses vacacionales. Mayo y septiembre molan más, incluso para destinos playeros.

    • Sí, eso se me olvidó comentarlo pero probablemente también ha afectado. Lo que pasa que lo que pudimos ahorrar en esos dos años ya nos lo gastamos en compras online y en el previo a este verano, porque llevamos meses con el todo a tope.

      Es curiosa esa teoría económica, sí. Y probablemente tenga sentido, así que veremos qué pasa…

  3. Miguel Angel dice:

    Yo no creo que se esté gastando «como si no hubiera un mañana»
    Que los destinos turísticos estén llenos no quiere decir nada. Solo que unos cuantos más han salido al mismo tiempo a los mismos sitios.
    Pero por cada persona que ves en una playa o en un restaurante o en un festival, hay 100 en su casa con un abanico una cerveza de lata y un abanico.
    Y no es por que muchos de esos 100 no pudieran ir a esas playas o a esos sitios fantásticos (esto de fantástico es discutible, ya que lo que para unos es una experiencia de lujo, por ejemplo la playa, para otros es un suplicio), si no por que no quieren gastar lo que luego puede hacer falta para otras cosas.
    Y lo de Instagram tampoco es indicador de nada. Todo es pose y postureo. Mis hijas lo usan y a veces van a la playa con las amigas y sacan fotos que son «postizas» Todo es falso. Y se gastan en una tarde de playa lo que vale el bocata que se comen a mediodía y la cocacola en el lugar chulísimo de playa (también todo postizo) dónde se hacen la foto a la puesta de sol.
    También, claro está lo contrario. Yo me he ido este mes de Julio a Escocia. No he visto ninguna aglomeración por ningún lado. Y no he subido ni una sola foto a ninguna red social.
    Como vemos, todo es muy relativo.

  4. Lambda dice:

    Belle époque. O los felices 20. ?

    Ni tanto ni tan poco. Lo que pasa, es que si los que tienen pasta ahora, están gastando, será por algo. Supongo que mucha gente está en modo «carpe diem» (aunque sea terraceando por ahí) porque prevén que con o sin «colchón» , irán al día.

    Muy poca gente piensa en expectativas positivas hoy en día, mucho menos hacer planes ambiciosos confiando en la marcha de la economía del país. Pero vamos, esto es así desde hace décadas.

    Disfrutad del verano!

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