Incognitosis

Qué habéis hecho con mi Pérez-Reverte

·

Cada uno tiene sus referentes, y para mí uno de ellos es Arturo Pérez-Reverte, ex-reportero y que desde hace unos años dejó de escribir mientras vivía las guerras desde dentro para escribir sobre ellas desde fuera. Escribe también de otras cosas, pero es evidente que los conflictos bélicos —sea relativamente recientes o sean de un pasado más lejano— siempre suelen tener protagonismo.

Es el caso de sus dos últimas novelas. ‘Línea de fuego’, de 2020, estaba centrada en la querra civil española. La última, ‘El italiano’, de 2021, se sitúa en la primera guerra mundial. Antes estuvieron ‘Sidi’, la serie de ‘Falcó‘ (en cierto modo, un Alatriste trasladado al siglo XX), ‘Hombres buenos‘ o una insólita ‘El francotirador paciente’ (2013) en la que se salía totalmente de sus temáticas habituales y narraba la historia de unos grafiteros. Aquella novela no me convenció.

El caso es que desde hace un tiempo me cuesta reconocer al Pérez-Reverte que tanto he admirado en su forma de escribir. Me llevé un chasco total con ‘Línea de fuego’, que tiene el dudoso honor de ser la única novela del académico que no logré terminarme: me pareció tan pesada que acabé dejándola tras darle dos o tres oportunidades. Entiendo que probablemente para él fue una novela importante, pero ni la historia ni el estilo de contarla me parecieron adecuados.

Tenía muchas ganas de que aquella decepción quedara sepultada con su nuevo libro, pero cuando hace poco comencé a leer ‘El italiano’, me di cuenta de que algo no funcionaba. Don Arturo, que distraía poco a sus lectores con descripciones y detalles secundarios, se recreaba en ellos. Yo, que soy poco amigo de largos párrafos descriptivos, me descubrí leyendo en diagonal esas páginas para intentar reemprender la lectura cuando pasaban cosas. No necesariamente acción: también reflexiones y esas leccioncitas que solía dar Pérez-Reverte de cuando en cuando en sus libros. Párrafos que uno subraya y se guarda para luego siempre.

Pero en ‘El italiano’ no hay apenas párrafos de esos. La novela vuelve a recordar mucho a esos héroes suyos de siempre, con Alatriste a la cabeza. Tipos duros y serios para los que el honor y la amistad —muy lejos está el amor— son definitorios de su existencia. Sin embargo aquí la protagonista no es él, sino ella: una tipa dura y seria que acaba siendo clave para el desarrollo de una historia que, atención, está basada en hechos reales.

Es curioso como esta novela es una especie de ‘Director’s Cut’ con algún que otro capítulo intercalado en el que Pérez-Reverte, en primera persona, habla de cómo fue logrando testimonios para narrar la historia. Ya lo había visto en alguna otra novela, y aunque creo que es llamativo, quizás no intercalaría esos capítulos, sobre todo porque acaban desvelando qué pasará en la historia antes de que lo vivan sus personajes. Es como si Pérez-Reverte hiciera sus propios spóilers sin que nadie se lo pidiese. Los dejaría para el final, como un conjunto de pies de página, pero él los intercala para que sirvan de introducción a los siguientes acontecimientos que se van produciendo.

El caso es que como decía Pérez-Reverte aquí no parece Pérez-Reverte. No digo ya al de antiguas novelas, sino también a ese Reverte que sigue escribiendo columnas estupendas en su sección ‘Patente de corso‘ de XL Semanal. Allí por ejemplo está ya fraguándose ‘Una historia de Europa’, que podéis leer por entregas como ya ocurriera con ‘Una historia de España’, que acabó convirtiéndose en un (estupendo) libro.

Pero como digo, ese Reverte y este Reverte no parecen el mismo. A esa sorprendente afición por describir paisajes y situaciones durante páginas se le une algo también llamativo para mí, y aquí un poco de destripe ligero: no parece querer dejar mal a nadie. Ni al lado inglés ni al lado italiano del conflicto que se narra en la novela. Ambos acaban quedando como estupendos y honorables soldados, tanto en la victoria como en la derrota. No me creo que quienes perdieran y ganaran reaccionaran como él dice que pudo ser, y eso me estropea un libro que peca un poco de buenista y políticamente correcto. Sorprendente, cuando él en sus columnas y entrevistas es todo menos eso. Es como si no quisiera molestar a nadie.

A estas alturas, Don Arturo, qué quiere que le diga. Con los palos que ha dado. En cantidad y en calidad.

No sé. A mi Pérez-Reverte me lo han cambiado.

¿Quieres recibir un correo de aviso cuando publique nuevas entradas?

Standard

5 comentarios en “Qué habéis hecho con mi Pérez-Reverte

  1. Lambda dice:

    A Reverte, se le puede decir que hace en sus novelas, como hacía el inclícito Rajoy, : No mancha, pero tampoco limpia. Es decir, no arriesga nada.

    Quédate con el descaro y el descojone de «La sombra del águila» y de algunas novelillas más que hizo, algunas bastante potables. Hace mucho que ya solo escribe por cumplir, y por darse un gusto. Ya no está para berenjenales: «Cría fama y échate a dormir».

    Como escritor, ha tenido suerte. No está mal, no es un Cela, ni un Marsés, pero tampoco lo ha buscado (sensatamente).

    • Me quedo con muchas más cosas de él. Más cosas aparte de las novelas, de las cuales varias más son estupendas. Lo de que no está para berenjenales es precisamente lo que más me sorprende de tu comentario: si alguien suele decir lo que piensa, y lo hace además de forma bastante acertada, es él. Quizás no con sus novelas, que no creo que vayan a eso.

      Me temo que no he leído ni a Cela ni a Marsés y no puedo comparar, pero para mí Pérez-Reverte está muy arribita. Todo son gustos, claro.

  2. Carlos Iglesias dice:

    Amigo Javier, para que disfrutes más consigue algún libro de Heinz Gunther Konsalik. El más famoso es El Médico de Stalingrado, entre otros. Sus libros novelados sobre la guerra mundial te emocionan y son un alarde de escritura.

    • Hombre Carlos, no sabía que me tenías fichado por aquí, qué bueno. Pues me apunto la recomendación. Justo el otro día comentaba con un amigo aquella historia que nos contabas de Hitler y Franco en Hendaya 😉

      Saludos

  3. Jorge dice:

    Totalmente de acuerdo, leí hace poco este libro, y me dejó muy frio. Poca cosa, mucho autobombo del autor y su proceso de investigación, y muy mediocre el libro en mi opinión.

    A menos para mi, un nuevo libro de Reverte ya no equivale a calidad o garantía de un buen libro.

Comentarios cerrados