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Análisis a ciegas: Apple Magic Keyboard

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Inauguro hoy en Incognitosis una nueva y estupenda sección: la de análisis de productos que ni siquiera he tocado y de los que solo hablo en base a lo que he visto en otros análisis. En realidad es algo que llevo haciendo toda la vida en Incognitosis, pero hoy se me ha ocurrido que podía ir englobándolos todos en base a esa pseudosección. La idea es de hace cinco minutos, así que si veis que muere con esta primera entrega, que no os extrañe.

No he podido resistirme a inaugurarla sobre todo después de ver el vídeo que han hecho en The Verge con el Apple Magic Keyboard, ese accesorio para el iPad Pro que permite convertirlo por primera vez en una tableta convertible con su teclado y, atención, con su trackpad.

Hablé del Magic Keyboard hace menos de un mes. Me quedé tan atontolinado como muchos otros al ver ese sistema de sujección magnética que lograba «suspender» el iPad en el aire, y tenía ganas de ver cómo se comportaba en la vida real un periférico que tenía un problema inicial claro: el precio.

El Magic Keyboard no tiene chips ni un hardware específico más allá del mecanismo que se usa bajo el teclado o su sistema de retroiluminación. En eso Apple no puede engañar demasiado a nadie: esto es un teclado con trackpad, y ya. Lleva haciendo estos componentes desde hace décadas, así que no creo que puedan presumir mucho de revoluciones en ese aspecto.

De lo que sí presumen —y con lo que justifican ese precio— es con el diseño de este teclado para el iPad Pro, que es un pequeño prodigio por esa bisagra que permite sostener al iPad Pro de una forma que nunca habíamos visto (o yo no recuerdo) en un portátil. Los soportes para tabletas, como los que hemos visto durante años en los Surface Pro, usan dos puntos de apoyo: el propio soporte, pero también la tableta.

Entre ambos se consigue el equilibrio, y lo cierto es que el resultado en los Surface Pro es estupendo salvo por una cuestión: la de la ‘lapability‘ de la que hablé hace años: usarlo encima de las piernas es un poco tostón porque el soporte acaba «alargando» las dimensiones del equipo. O te lo pones separado de la barriguita, o te lo pones más junto pero con la pantalla más hacia los 90 grados. Con un portátil tradicional eso no ocurre, y puedes ponértelo encima de las piernas sin problemas:

Ese boceto —que fácilmente se podría atribuir a Leonardo o Miguen Ángel, no sé si os habéis fijado en el torso ovalado, reflejo de nuestro cuerpo actual en el confinamiento— refleja un poco lo que me rechina de ese tipo de soportes. Con el Magic Keyboard eso no ocurre, y el resultado es muy parecido al que mostraba en esa imagen. En un alarde de creatividad he querido hacer una actualización de ese esquema prodigioso, y tras horas de esfuerzo he conseguido este resultado:

Nuestro prota ha ganado en felicidad y energía —insisto, estos días es lo que toca—, pero más allá de eso el punto que quería exponer es ese: mantenerlo encima de las piernas, si lo necesitas, parece que es mucho más cómodo que con una Surface Pro.

El problema es que para lograr ese funcionamiento el Magic Keyboard necesita hacer algunos sacrificios. El más importante, el del peso. En Macrumors indican que el modelo para el iPad Pro de 12,9 pulgadas pesa 710 g (Apple no lo había comunicado), y eso hace que unido a ese modelo del iPad Pro el peso total ascienda a 1,35 kg, que es más que el del MacBook Air (1,29 kg) y casi el mismo que el del MacBook Pro de 13 pulgadas (1,37 kg). La conclusión es evidente:

Molar no solo es caro. Además pesa.

Así es, y de hecho es un dato con el que jugaba Dieter Bohn con sus miraditas sobreactuadas (pero simpáticas) y sus cambios de tono en el vídeo. A mí me gustaba especialmente la parte final del vídeo en la que lo comparaba el Magic Keyboard con la Type Cover de los Surface Pro, que yo diría que ganaban casi todas las batallas:

  1. Teclas de función: la Type Cover tiene una útil fila superior de teclas de función que Apple no incluye (por alguna razón) en su periférico
  2. Ángulos: la Type Cover permite jugar con muchos más ángulos a la hora de colocar la pantalla. Puedes incluso poner la Type Cover hacia atrás completamente para ver por ejemplo una peli.
  3. Webcam: la Surface Pro tiene la webcam donde debe tenerla —una queja habitual de los usuarios de iPad que se ha hecho aún más potente en estos días con tanta videoconferencia— así que usarla en modo apaisado resulta aún más natural. El ipad sigue estando diseñado como un producto para ser usado en modo retrato (mmm, reflexión ahí).
  4. Es más delgada: el Magic Keyboard no es muy gordito, pero sí más que el teclado-carcasa de las Surface Pro.
  5. Es más pesada: lo que decía.
  6. Es más cara: la Type Cover más cara cuesta 179 euros. La Magic Keyboard más cara para el modelo de 12,9 pulgadas cuesta 399 euros.

Hay dos cosas en las que empatan (ambas tienen teclado y ambas tienen trackpad/touchpad) y una en la que pierde la Surface Pro: ese mecanismo tan chulo que sostiene el iPad por encima del teclado en una posición más ergonómica (y más chula).

Todos esos argumentos no sirven de mucho porque al final lo importante es si al usuario de turno todo eso le convence para tirar revender su MacBook, sea el que sea, y apostar por ese cambio de paradigma en el que el iPad Pro es el único equipo que necesitas en tu vida. De elló hablé hace algo más de un año en las charlas de Applesfera con mi compañero Miguel López. El vídeo salió tan bien que espero que lo veáis si no lo habéis hecho ya. Y si no, también:

Allí hablaba de que para mí al iPad Pro le faltaba soporte para ratón para convertirse en una alternativa viable al portátil, y mira tú por dónde, aquello se cumplió hace poco. Por eso el anuncio del nuevo iPad Pro no importaba tanto como el de iOS 13.4 y ese soporte mejorado de ratón y trackpad que ha justificado la aparición de este singular periférico. Parte de la inspiración de este post viene de hecho de Miguel, que me avisaba hace unos minutos de que precisamente le había llegado su Magic Keyboard y ya es un converso del iPadcomoportatilismo. O como se diga.

Para mí Dieter lo decía muy bien: no es que esto pueda hacer que el iPad sea un ordenador mejor. Lo que hace es que el iPad sea un mejor iPad. Más versátil, más productivo si lo necesitas. Él hacía la broma estupenda de su descubrimiento con esta funda teclado: lo que más le gustaba, decía, era usarla como soporte en la que apoyar el iPad mientras no lo usaba para luego «arrancarlo» de ese sistema magnético y llevársela al sofá sin más, sin teclado, sin trackpad y sin la madre que los trajo a todos.

Dudo mucho que yo pudiera trabajar así hoy en día. Lo intenté un poco y lo conté en Xataka hace poco, pero creo que los inconvenientes superan las ventajas. Quizás sea el (o mi) futuro, pero desde luego no es el presente, ni mi presente. Creo que solucionas todos sus defectos con un portátil puro (como el MacBook Air) o incluso convertible, y siempre puedes acudir a un iPad estándar si necesitas una tableta maja. Pero oye, es vuestro dinero amigos, haced lo que queráis con él.

Mi forma de dar puntuación en estos análisis a ciegas va a ser simple y contundente. No soy de blancos y negros, pero como esto es un análisis personal y me lo aplico a mí mismo, responderé a una pregunta sencilla y directa.

¿Me compraría yo el Magic Keyboard?

No.

Ale. Primer análisis a ciegas terminado. No está mal para no haberlo tocado, ¿no os parece?

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6 comentarios en “Análisis a ciegas: Apple Magic Keyboard

  1. Land-of-Mordor dice:

    Se nota que el vídeo era para Applesfera, iPad chulísimo, delgadísimo y moderno como él solo y portátil «tocho y feote» de oferta de derribo del MediaMarkt XD

  2. Trufeitor dice:

    Pues chico, que el teclado es tope chulo y mola mogollón, no discuto ni una coma, pero si el conjunto pesa como un portátil ligero de 15″ y bastante más que muchos ultraportátiles de 13 o 14″ (que le ganan en tamaño de pantalla aunque no por mucho) y respecto del precio tres cuartos de lo mismo, pues no entiendo cual es la ventaja para trabajar de esta solución siendo que renuncias al sistema operativo de escritorio Mac o Win, por mucho que hayan mejorado el soporte de ratón, trackpad o lo que sea.

    Que sí, que hay gente «pa tó», pero quitando el asunto de la batería y lo de molar porque mi iPad flota «in the air» no le veo el sentido por ningún sitio. Ya le puedes decir a tu compi que nos lo cuente cuando lleve un par de meses usándolo.

    • Estoy contigo. No le veo mucho sentido más allá del «se puede». Veremos a la larga. No digo meses, sino un par de años. No sé, sigo creyendo que esto no resuelve ningún problema de momento. Mejora el iPad, lo hace más versátil, pero telita los contras.

  3. Pablo dice:

    Apple es sobresaliente copiando ideas de otros que en su momento pasan desapercibidas y cuando las presentan ellos son calificadas de geniales. Esta forma de teclado y de bisagra que suspende la pantalla en el aire la presentó Acer unos años atrás. Me pareció genial, pero no tuvo éxito, ahora lo presenta Apple y todo el mundo se queda asombrado. Conste que soy usuario de productos Apple, tengo el IPad Pro.

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