Tecnología

Otras tres historias de ¿periodismo? moderno

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Hace un par de años escribía aquello de ‘Tres historias del periodismo moderno‘ en el que comentaba cómo tres experimentos interesantes estaban intentando darle una vuelta a esto de los contenidos digitales.

De los ejemplos que mencionaba ha sido interesante ver la evolución de Blendle, que hace poco desembarcó en Estados Unidos y parece que funciona razonablemente bien. Pero por uno que lo consigue hay muchos más que no lo logran: aquel proyectito llamado Acuerdo se quedó en nada al poco de nacer (la verdad es que no pintaba bien) y lo mismo ocurrió con PaperLater (el certificado HTTPS no pirula, pero no os asustéis), que por muy original que fuera se quedó en eso: en una idea original pero sin recorrido.

Primera historia: periodismo español 2.0

Así que aquí estamos, dos años después y con un segmento periodístico que tiene nuevos experimentos por doquier. La primera historia va para nuestro país: En España tenemos dos ejemplos eminentes de aparente triunfo 2.0: El Español y ElDiario.es son medios de nuevo cuño por ese enfoque online total que no obstante en contenidos -al menos por lo que he leído- no se diferencian mucho de lo que ya conocíamos. No había que esperar otra cosa aquí, pero lo cierto es que los nuevos modelos de financiación de ambos medios son, desde luego, sorprendentes. Chapeau por ellos, porque abren la puerta a que esas tendencias tengan recorrido en otros medios.

Segunda historia: odio Snapchat

La segunda historia tenía post propio reservado, pero he preferido no hacer demasiada sangre (o al menos, no dedicarle todo un post a hacérsela) a Snapchat, una aplicación que no logro comprender, que tiene la interfaz menos usable que he visto en mi vida y a la que no le tengo (de momento) ningún respeto profesional. Aquí me siento un poco como cuando veo he intentado ver algún vídeo de ElRubius, un chaval que ha entendido a toda una generación -la que yo diría que es la worst-period-generation-period-ever-period parafraseando a Will McAvoy- y que como otros tantos ha sabido ver lo que Telecinco vio en un sector de nuestra población: que la basura ciertos contenidos entretenían y no había que buscarle tres pies al gato.

Snapchat es, a mi modo de ver, basura. Una forma estúpida de atraer a un público que yo no querría tener en mi medio de ningún modo. De darle un giro ridículo a la información y convertirla -si es que no lo era ya- en una pantomima en la que smileys y efectos visuales de Disney Channel son mucho más importantes que lo que estás contando. Veo con asombro lo que ciertos medios están -y estamos- haciendo para conseguir audiencia y me avergüenzo. Y esto lo cuento aquí porque al fin y al cabo siempre hay partes de tu trabajo que no te gustan: publicar cosas en Snapchat es una de las pocas que no me gustan a mí. Por suerte actualmente no contribuyo mucho a ello, pero todo apunta a que tendré que hacerlo más y mejor (si es que se puede hacer algo así bien, que espero que se pueda), y me aterroriza convertirme en lo que no respeto. Pero claro, más triste es robar, dicen. Así que aquí queda eso: si me veis por Snapchat, que sepáis que ha sido pura prostitución profesional. De vocación aquí, cero. Como veis en este tema me pilláis sensible, así que casi mejor dejarlo como parte de un post más genérico.

Tercera historia: Facebook no es internet aunque lo intente

La tercera de esas historias va para Facebook, Google, Apple y todas esas nuevas plataformas creadas por estas empresas que están apuntando a una nueva forma de consumir contenidos. Una en la que internet ya no será una maraña de webs: para mucha gente internet ya es (o será) Facebook, o Google, o Apple.

Internet es (o será) una app.

Eso es al menos lo que parecen querer hacernos ver Instant Articles, o AMP, o Safari y su Content Blocking en iOS 9. “Tú métete en mi aplicación y no te preocupes, que yo me encargo de que toda tu internet vaya suavecito, rápido, y de que las empresas no te trituren con publicidad“. El pastel es apetecible, salvo por el hecho de que esa internet que te ofrecen no es más que una ínfima fracción de lo que hay en realidad y con una publi que sí aparece aunque sea de forma más “elegante“. Esa internet que te ofrecen es además una que ellos controlan y sobre la que apenas tenemos poder de decisión. Al menos, no toda esa gente que lo quiere todo hecho y que confía en que la buena gente de Facebook, Apple o Google les está haciendo el favor de crearles una web a su medida.

Aquí mi visión es de rechazo, como todo lo que atenta contra mi capacidad de control. Que Facebook, o Google o Apple me presenten uno de sus bonitos jardines amurallados -en este caso, de contenidos- no me sirve de mucho si no puedo salir de él. Cierto, puedo salir -basta con cambiar de app- pero para mucha gente eso no será “necesario”, y eso es lo que me asusta: que al final esas plataformas serán la forma en la que mucha gente basará su visión del mundo. Una visión controlada por Facebook, o Apple, o Google.

periodismos

Aquí es obligatorio hablar del movimiento de The Verge, que hoy anunciaba una curiosísima iniciativa: la creación de Circuit Breaker, un blog de gadgets de toda la vida -vuelven a los orígenes- pero que estará totalmente enfocado a ser un medio para usuarios de Facebook. Bueno, en realidad es un “totalmente enfocado” en letra cursiva de 8pt, porque no estarán solo en Facebook. Tienen cuenta en Twitter, y, cómo no, versión ‘blog’ dentro de su medio matriz. Curioso que para llevarlo hayan elegido a Paul Miller, que junto a Patel y Topolsky fundó The Verge y que parecía desaparecido del panorama medios tras su curioso (más o menos) experimento de pasar un año sin usar internet.

Como proyecto me parece muy de avispillas, porque no hay nada mejor que hacer experimentos con gaseosa, y esto es, de momento, gaseosa. Apostarlo todo en Facebook con The Verge no tenía sentido, así que crear un medio con un enfoque ligeramente distinto -muy gadget hardcore- que puedan enlazar con The Verge una y otra vez es bastante inteligente. Pueden presumir de hacer un medio para Facebook, que es lo que pita, y no renunciar a utilizar contenidos de uno y otro lado tanto en FB como en The Verge. No es una apuesta pura aunque sonase a eso cuando lo leí esta mañana en The New York Times, y muestra cómo esta gente está dispuesta a hacer experimentos pero con una buena malla de seguridad debajo. Porque si se la pegan con Circuit Breaker, no habrá pasado nada, y si triunfan eso les enseñará a adaptar y crear otras propuestas para este ámbito. Muy cucos los de Vox.

 


 

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