Tecnología

La gente quiere consolas para jugar, no para ver la tele

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¡Feliz año de nuevo! Espero que todos pasárais una feliz noche y no se os atrangaran las uvas xD. Comienzo este 2015 comentando una noticia de Nilay Patel que vi ayer en The Verge y que me pareció especialmente curiosa: la marcha de varios directivos de la división de Xbox en Microsoft que precisamente estaban relacionados con esa apuesta por convertir a la Xbox One en centro del ocio digital, sobre todo en la rama de las emisiones televisivas.

A la empresa de Redmond le ha salido rana el asunto multimedia. La primera vez que pudimos ver a la Xbox One en acción casi no vimos juegos, y toda la atención se centró en su papel como set-top-box de nueva generación. Lo de poder ver la tele y controlar los canales con la voz parecía chulo entonces, pero no lo suficiente como para merecer tanto protagonismo. La crítica se cebó con aquel error de comunicación -al que luego le siguieron otros muchos- y Sony aprovechó la circunstancia para atraer a los gamers puros, esos a los que ver la tele desde la consola les parecía una memez.

Parece que el tiempo les ha dado la razón, porque la marcha de esos directivos de la que hablan en el artículo original parece dejar claro que la apuesta por convertir a la Xbox One en un dispositivo multimedia se ha quedado en un segundo plano importante. La decepción para Microsoft en ese sentido ha sido tan grande como la que han sufrido probablemente con Kinect, un dispositivo cuyo potencial, fuera el que fuera, se ha quedado reducido a algunos juegos muy de Wii y a algunas aplicaciones prácticas muy interesantes en el área de la medicina y en concreto en el de la rehabilitación.

A mi personalmente me entristece ese cambio de modelo: creía firmemente en las opciones de la Xbox One a la hora de convertirse en el centro del entretenimiento digital en nuestro salón, pero el mercado manda y los jugadores querían jugar, no tener acceso a una solución más versátil. Qué penita.

Y sin embargo no creo que todo esté perdido. La llegada de Windows 10 en unos meses -apostaría por finales de octubre, mes en el que se lanzaron Windows XP, Windows 7 y Windows 8- también se extenderá a esta consola, y ahí podrían aparecer posibilidades interesantes como la utilización de esas aplicaciones universales también desde la Xbox One, que se convertiría sin quererlo en una Steam Machine: un PC disfrazado de consola no solo por sus especificaciones, sino también por su software. No sé si eso logrará tener impacto en el apartado multimedia, pero lo cierto es que en ese terreno seguimos sin ver a ningún caballo ganador. Me gusta la frase final de Patel aunque sea exagerada, así que cierro también con ella:

One thing is clear, however: if your product depends on a damn IR blaster to work, it is definitely doomed to fail.

Eso parece, sí.

PD: Quizás queráis echar un vistazo a mi repaso a la Xbox One un año después, un post larguito en el que comentaba esta y otras impresiones sobre la consola 12 meses después de tenerla en mis manos. Y ya de paso, mi análisis del sintonizador de TV digital para la Xbox One, un periférico muy curiosete que por 30 € permite que cualquiera tenga la opción de convertirla en centro del disfrute de nuestra TDT fácilmente.

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