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‘Suscriptocracia’, año y medio después

Empecemos con un mensaje real y potente.

Nadie leerá tu libro.

Es una frase un poco dura y algo exagerada, pero es bueno tenerla como referencia porque está mucho más cerca de lo que cualquiera que haya escrito un libro o vaya a escribirlo normalmente piensa.

Que es justamente lo contrario. Que tu libro es fabuloso y que lo va a comprar muchísima gente y te vas a volver el próximo Andy Wair y van a adaptar tus novelas al cine y madre mía qué bien poder vivir de esto porque soy buenísimo.

Yo también tuve ese sueño, claro. No creo que nadie que haya escrito no lo piense. Al menos en plan hipótesis, como uno de esos célebres «¿Y si…?» que tanto nos gustan a los aficionados a los cuentos de la lechera.

Pero yo tenía bastante claro que iba a estar más cerca de esa primera frase. Se la leí a una chica escritora antes incluso de ponerme a escribir mi libro, y guardé el enlace en un borrador en Incognitosis. Y ahí ha permanecido durante casi cinco años junto a algunos enlaces más como este de ‘Por que no debes escribir un libro‘ o este otro relacionado con una historia de The Atlantic en la que explicaban por qué la gente lee tan poco.

También estuve metido en Reddit, donde el subrredit r/selfpublish parece más bien un grupo de alcohólicos anónimos («Hola, me llamo Javi, he escrito un libro») en el que todos se animan y algunos cuentan que se están forrando (difícil creerlo) con sus libros o que están ganando algo de dinero (menos difícil) o que simplemente para ellos ha sido una aventura y se lo han pasado pipa (¡ding ding! ‘respuesta correcta!). Precisamente en uno de esos hilos encontré la respuesta al gran misterio de quién gana dinero al escribir un libro:

La única forma de ganar dinero en el mundo de la literatura es hacer cualquier cosa menos escribir.

Así es. Salvo contadísimas excepciones, la única gente que gana pasta en la industria editorial es la que no escribe pero hace todo lo demás. Todos los que te venden que necesitas una portada increíble, un editor, un revisor, un corrector, un maquetador, un traductor, un comercial, o alguien que te sujete la pipa y la pluma cuando vayas de gira a firmar tu libro. Eso está muy bien y me alegro de que haya gente que se gane la vida así, pero gastarte un pastizal en tu libro con toda esa gente te da casi cero garantías de que vas a vender tu libro porque ni siquiera importa que tu libro sea maravilloso. En mi opinión, la única forma de que vendas es gastar mucho en marketing y promoción, y esa es una batalla y una inversión que dudo que a mucha gente le compense (porque aún así probablemente palmes pasta).

Sobre todo porque insisto, nadie va a leer tu libro.

Esto, claro, es una simplificación, pero como digo, se acerca mucho más a la realidad de la inmensa mayoría de autores que la otra de convertirse en el nuevo Andy Weir o el nuevo Pérez-Reverte. En The New York Times comentaban en 2021 que en la industria del libro de EEUU, «el 98% de los libros que las editoriales lanzaron en 2020 vendieron menos de 5.000 copias».

Oye, pues no está tan mal, diréis. Igual acabo en ese 2% y vendo más de 5.000 copias caray. Estar en ese 2% significa estar entre el 2% de los más vendidos entre cuatro millones de libros publicados en EEUU en 2023 (aprox) y claro, ¿cómo no pensar que tu libro no va a ser de los 80.000 mejores?

En España la cosa es más chunga, claro. El País publicaba estos días los resultados de un estudio de Cegal según el cual solo el 4,5% de los libros que llegan a librerías venden más 100 ejemplares al año. Dos tercios no venden más de un ejemplar, y la mitad venden cero ejemplares.

Es importante señalar que esos datos tan tétricos no incluyen al que probablemente sea el principal medio para vender de los escritores actuales: Amazon. No digamos ya si te autopublicas como yo. Poner un libro en librerías y cadenas comerciales es mucho más común entre las editoriales, y aunque no es imposible hacerlo vía Amazon (Kindle Desktop Publishing tiene opciones para ello), no creo yo que muchos autores lo hagan.

Por si alguien está interesado, la llamada «Distribución Ampliada» permite que las librerías físicas pidan tu libro, pero lo raro es que te lo pidan. Solo si un cliente llega y lo pide para comprar, la librería lo pedirá a Amazon para que se lo envíe. Además, KDP no acepta devolucioones y la comisión de Amazon sube del 40 al 60% (menos los gastos de impresión). Vamos, que difícilmente sale a cuenta aunque haya otras ociones como IngramSpark en este ámbito.

Pero me estoy desviando. Como digo, esos datos de libros vendidos en EEUU o en España desanimarían a cualquiera, pero es que son absolutamente lógicos. Solo tenéis que entrar a una librería cualquiera. ¿Cuántos libros veis disponibles? Cientos, miles. Y solo son una pequeña parte del catálogo anual. No digamos si venden libros de otros años. ¿Cómo vender entre tantas opciones, cómo hacer que os elijan? De nuevo, marketing. promoción y, con suerte, que tu libro haya cuajado y el boca a boca haga el resto. No hay casi nadie que consiga eso, así que para la mayoría de la gente escribir un libro es (o debería ser, creo) casi una aventura vital.

Para mí lo ha sido. Por supuesto, me encantaría haber entrado en ese 2% de EEUU, pero no lo he hecho. No he vendido 5.000 copias, queridos. Al menos sí estoy en ese 4,5% español, porque sí que he vendido más de 100.

¿Cuántos más? Me temo que estoy más cerca de los 100 que de los 5.000, pero es que cada persona que me compra es un regalito para mí, sobre todo ahora que ya no hago promoción casi nunca. El libro está en Amazon (y Kobo) para quien lo quiera comprar, pero es que no soy yo bueno dando la tabarra con «he venido a hablar de mi libro». Ya hice algunas entrevistas en la tele —nada de ferias, pero sí tuve mi momento TED Talk en Rooted Con— Lo comento de vez en cuando en Twitter y debo reconocer que eso puede funcionar, pero es que no quiero ser el pesao que todos los días vuelva a dar el tostón con su libro. Ayer, por ejemplo, alguien me lo compró (¡gracias, comprador anónimo!), y hace unos días vendí otro (¡gracias, comprador anónimo 2!), pero ocurre que a no ser que estés todo el rato «trabajando» hablando de tu libro y prmocionándolo es muy complicado vender de forma regular.

Qué gran libro, pardiez. Ah, ¿que está en Amazon? 😉

Pero es que yo no perseguía eso. Mentiría si os dijera que no me hubiera gustado ser un bestseller, no soy tonto, pero con ‘Suscriptocracia‘ cumplí un pequeño sueño y además lo hice justo como quería: a mi ritmo, sin prisas, disfrutando del proceso. Estoy súper orgulloso del resultado, y varias personas que se lo han leído me han dicho que les encantó. Para mí ese es el verdadero regalo (más allá de poder pagarme un viajecito por España con lo recaudado, creedme, no da para mucho más) junto a la citada experiencia.

Pero oye, lo bueno de ‘Suscriptocracia’ es que no solo no se pasa de moda, sino que cada día que pasa parece hacerse más relevante. Eso me da de hecho pie a seguir hablando de él de vez en cuando —lo seguiré haciendo— y a tuitear porque a ver, no me gusta dar la tabarra pero tampoco voy a esquivar la oportunidad si se presenta.

Así que a todos los que lo comprásteis y lo habéis leído, mil gracias. Espero de verdad que os haya gustado Y a todos lo que no lo habéis hecho, estáis tardando, leñe. Prosa tecnológica prémium, queridoslectores. Y sin una palabra escrita por la IA, que ya es difícil en estos tiempos 🙂 Los enlaces:

Abrazos para todos.

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1 comentario en “‘Suscriptocracia’, año y medio después

  1. Fede dice:

    Pues enhorabuena.

    Yo también estoy en plena campaña de dar a conocer mi video juego para MegaDrive, y me está costando horrores que la gente sepa que vamos a lanzar un juego nuevo al mercado.

    ¡Deseadme suerte! Que de verdad me hace falta. 🙂