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Impresiones tras el primer viaje largo con el Tesla Model Y

Pocos días después de que nos entregaran el Tesla Model Y hicimos una excursión a Soria (¡pipi!) para ver qué tal se portaba y allí pudimos comprobar y probar varias cosas. Por ejemplo, probé el modo autogiro (beta) que me pareció estupendo: eso de tener las manos en el volante y que sea el coche el que tome las curvas y mantenga velocidad y distancia con el coche de delante es mágico y fascinante.

En aquellas pruebas el coche hizo un par de frenadas extrañas —creo que porque volvíamos de noche y por ejemplo un camión parecía un árbol de Navidad y se debió confundir—pero en general me pareció súper interesante. De momento, eso si, prefiero el modo de control de crucero sin más, y sobre todo es molesto (aunque supongo que es por seguridad) que para poder usar el Autogiro tienes que activarlo estando aparcado: no lo puedes seleccionar en marcha, mientras que lo que sí puedes hacer durante la marcha es pasar de Autogiro a control de crucero.

Lo otro que ya conocía un poco pero que me fascina: conducir con un pedal. El freno está ahí, sí, pero al final lo usas poco o nada. El hecho de que al levantar el pie del acelerador el Tesla comience a frenar y a recargar batería con la frenada regenerativa es casi adictivo, porque ves la barrita verde y dices: caray, voy a 100 (en bajada) y no solo no estoy consumiendo «combustible», sino que además lo estoy «generando». Es flipante, y la suavidad con la que funciona es espectacular. Mágica.

El caso es que en ese primer viajecito ya pudimos ir comprobando que 1) el coche es una maravilla y 2) Soria no tiene apenas cargadores en la ciudad así que más te vale poder cargar en casa. Pero esta Semana Santa hemos aprovechado la novedad para hacer un viaje algo más largo a la zona de Biarritz y alrededores que no conocíamos y que nos pareció (y ha sido) una sabia decisión. Qué bonito aquello pardiez.

Estar allí y disfrutar de los pueblecitos (o pueblacos, Biarritz es enorme con más de 20.000 habitantes) fue genial, pero es que queríamos experimentar cómo es eso de hacer un viaje más largo en un Tesla, porque la típica crítica que se hace tanto a los Tesla como a los eléctricos es lo de «uf, es que para viajes largos menudo tostón».

Debo decir que yo también lo pensaba, pero es que además en casa siempre hemos sido de parar poco o nada en trayectos largos. Salvo necesidad imperiosa, para nosotros viajar era llegar al sitio bien y en un tiempo razonable. Soy de los que ponen la velocidad de crucero a 120 km/h en autopista y me olvido de historias: nuestro Kuga no era precisamente un Fórmula 1. Era de esos coches en los que cuando vas a 140 o 150 parecía que ibas a 240 o 250, rollo Tom Cruise yendo a Mach 10 en Mavericks: aquello sonaba de una forma que no invitaba a pisarle demasiado por si las moscas. Se portó genial durante todos estos años, pero un coche tranquilote.

Todo esto lo cuento para que quienes lean esto entiendan que no soy de correr pero sí de no hacer muchas paradas. Pensar en hacer una o dos de esas paradas para recargar batería a priori me parecía un tostón, pero tras este viaje he descubierto algo curioso: que no me importa un pimiento. Tanto a la ida como a la vuelta llegué sorprendentemente fresco después de conducir esos más de 500 km, y si lo hice fue probablemente por esas paradas que te obligan a estirar las piernas y descansar un ratito. Un viaje que normalmente nos hubiera llevado cinco horas y medias sin paradas nos llevó unas siete horas a la ida porque paramos a comer y como diez horas a la vuelta… porque no fuimos del tirón: paramos en San Juan de Luz algo más de una hora a dar una vuelta (un pueblo más manejable y cuco, me gustó casi más que Biarritz) y luego volvimos a parar a comer un par de horas para comer muy tranquilamente en Idiazábal. Añade las dos paradas de unos 15 minutos para recargar un poco, y apañao.

Lo curioso es que de repente el viaje ya no era solo llegar. Te lo planteas un poco de otra forma, y nos lo tomamos con mucha más calma que de costumbre para visitar ese par de sitios y aprovechar el trayecto porque «total, ya sabemos que vamos a tardar más». No sé si esa sensación seguirá en futuros viajes o intentaremos acortar al máximo las paradas —supongo que habrá de todo—, pero algo curioso del Tesla y del resto de eléctricos es que te obligan a parar, pero eso hace que te puedas tomar el viaje de otra forma.

También empezamos a aprender cómo es eso de vivir el estrés de las recargas, y también a fiarnos del navegador de Tesla que está especialmente preparado para que precisamente no tengas que preocuparte por eso. Tú le pones el destino y él te dice «OK, pero vas a tener que llegar a la primera parada con un 12% de carga y pararás 12 minutos y llegarás a la segunda parada de carga con un 15% y tendrás que parar otros 15 minutos allí para llegar a casa con un 10% de carga». Y aquí que conste que tú puedes personalizar, porque si quieres llegar a destino o a casa con un 50% de batería, mueves la barrita de la pantalla y recalcula todo para decirte cuánto tiempo tienes que estar en cada parada. Es súper cómodo y dinámico.

Me invento las cifras, pero lo curioso es que las paradas que nos sugiere siempre son un poco de «uf, 10% parece poco de carga restante para llegar». Está todo calculado para que precisamente como tienes poca batería la carga sea especialmente rápida y la parada sea lo más corta posible. Puedes cargar más y ahorrarte la segunda parada (y jugarte un Sudoku mientras en la pantalla o ver algo en YouTube, por ejemplo), pero lo normal es que eso salga peor en tiempo total de parada.

Aquí, insisto, fiarte de Tesla parece lo mejor. Nosotros a la ida por ejemplo nos quedamos un rato más cargando porque queríamos llegar a destino con bastante carga «por si las moscas», pero no hubiera pasado nada si no lo hubiéramos hecho. Simplemente a la vuelta hubiéramos tenido que cargar algo más de tiempo en alguna de las dos paradas de carga más que hicimos, pero vamos, aquí está claro que tras tantos años funcionando si alguien sabe cuánto tienes que cargar de forma óptima, esa es Tesla. No vas a ser más listo que ella, aunque por supuesto puedas «personalizar» esas paradas si te da la gana (pero no serán óptimas).

Una vez en marcha, pequeñas curiosidades que hemos ido descubriendo y comentando. Hablaré en otra ocasión más en detalle del que para mí es el gran problema de los Tesla: nada de Waze. Para alguien que como yo lo usaba casi de forma automática al subirse al coche, no poder disponer de él de forma nativa me parece el único gran punto que Tesla debería reconsiderar en su software, que casi en todo lo demás es estupendo. Como digo, el software del Tesla (incluido Grok) merece post aparte, y caerá ese texto, creedme.

Hay cosas a las que estamos intentando acostumbrarnos, como lo de las cámaras traseras para aparcar: no me aclaro con la guía de las dos líneas (¿cuál es el truco?), y acabo mirando más la vista «superior» del coche en el que se muestra el radio de giro y que detecta a la perfección las líneas y los coches entre los que quieres aparcar: es casi como jugar a un videojuego, aunque sigo sin pillarle la medida bien al coche y me parece curioso que el sensor de proximidad no funcione como el del Kuga: cuanto más te acercabas, más rápido hacía los pitidos hasta que si estabas a punto de golpearte, pitaba de forma continua. Aquí el Tesla es como «amable» al avisarte, y también peca de cauto: cuando te dice que pares lo normal es que puedas acercarte bastante más al obstáculo que detecta. Por cierto: el coche es enorme, bastante más que nuestro querido Kugita, y eso hace que haya que buscar plazas algo más amplias para evitar problemas porque lo normal es que sobresalga por delante o por detrás.

Nos resulta curioso también la ausencia del típico «asa» encima de la puerta. pero es que esta es una de las señas de identidad de un coche que es minimalista a tope. Yo también pensaba que echaría de menos más botones y controles físicos, pero la verdad, ahora mismo no los echo nada de menos. Me preocupaba tener que controlarlo todo —incluidas las marchas— desde una pantalla táctil, pero es que las marchas solo las tocas desde parado (o pones D para ir hacia delante, o R para ir hacia atrás, o mantienes el dedo para la P de aparcar), así que va a ser difícil que eso te ponga en riesgo. Sí es verdad que con tanta chorradita si el copiloto está mirando cualquier cosa —como el consumo energético del trayecto— puedas distraerte un poco mirando lo eficiente (o poco eficiente) que estás siendo, pero de momento no veo ahí tampoco gran peligro.

Y luego, claro, está lo de conducir el Tesla sin más, algo que me tiene absolutamente conquistado por cosas como el silencio. Si hace viento (lo hizo en la ida) sí se oye ese viento fuera si vas medio rápido, claro, pero en la mayoría de las situaciones, la sensación es casi la de flotar, la de ir en una nube. Es maravilloso, sobre todo cuando como digo veníamos de coches que no paraban de hacer ruiditos. Veremos cómo envejece el Tesla, claro, pero hoy por hoy la sensación es maravillosa.

De momento el primer viaje largo ha servido para aprender unas cuantas cosas. La primera, que después de todo parece que con un Tesla (u otro eléctrico) se hace más cierto que lo importante es el viaje, no el destino. La segunda, que hoy he cogido mi viejo (22 años) Peugeot de combustión y no echo de menos ni las marchas ni el runrún del motor. Y la tercera, queridos lectores, que lo que desde luego no echo de menos es pagar 80 o 100 euros por llenar un depósito de gasolina. No he mirado bien los consumos del trayecto, pero cuando miré a la vuelta a medio camino llevábamos un consumo de, creo recordar, 14,8 kW/h, que la verdad, me parece estupendo yendo casi siempre a 120 y con bastante viento en el viaje de ida.

Ese post de ahorro, por cierto, también lo haré más adelante, cuando tenga más claras algunas cifras, pero una cosa es clara: hoy por hoy —y más con la guerra en Irán— el ahorro es brutal. Durante el viaje vimos alguna que otra cola de coches esperando a repostar en gasolineras abarrotadas y a mi solo me salió torcer el gesto. Uf, no sé. No lo echo tampoco nada de menos, insisto, por muy rápido y práctico que sea.

Bien por el Tesla. Esto promete.

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