En mi repaso de las series que he visto en 2025 había solo eso, series, pero en el miniresort burgués tenemos una pequeña tradición que supongo que es la misma en todo el mundo. Pero da igual, porque como la hacemos mi mujer, mis maravillosos niños y yo, es una tradición mejor que todas las demás. He dicho.
La tradición no tiene un nombre muy top. La llamamos «peli familiar» (oro en naming, como diría Sally) y es un momento especial porque como mis enanos se van haciendo mayores sucede algo normal: ellos son más independientes, y nosotros también acabamos haciendo nuestras cosas por separado. Así que la peli familiar es un nexo de unión. Un momento nuestro, especial y estupendo.
Llevamos haciendo esto desde siempre, aunque hubo épocas oscuras. Por ejemplo, cuando durante el confinamiento me dio por ver con ellos las nueve películas de Star Wars, pero con una condición: tenían que hacer luego una redacción breve sobre las películas. Javi Jr. tenía 8 años por entonces y Lucía 10, así que las redacciones, que he guardado como un tesoro, son como podéis imaginar eso mismo: un tesoro. Tanto es así que quedaron inmortalizadas en un post que quizás algún día vea el Sr. George Lucas.
Pero de un tiempo a esta parte las pelis familiares son solo disfrute, sin deberes. Suele haber palomitas, pizzas y tableta de chocolate con leche Nestlé para cerrar el tema (buen reclamo, pardiez), y aunque mis niños eligen alguna que otra peli, la mayor parte de las veces las elijo yo. Al menos, por ahora.
Esa es una de las cosas que nadie te cuenta de ser padre y que es absolutamente maravillosa: vuelves a revisitar todas las películas de tu infancia y juventud —y también de tu vida adulta—, pero lo haces con tus niños. Y como tantas otras cosas que uno revisita y revive con sus hijos, hacerlo es algo mágico. A ver, obviamente no es como cuando viste tú esa peli o bajaste esa pendiente esquiando o subiste en un avión, pero en cierto modo es incluso mejor, porque las vives con todo tu bagaje, con toda tu perspectiva, pero a través de sus ojos.
Es especial. Seguro que si sois padres coincidiréis conmigo.
El caso es que estas Navidades han sido especialmente caseras, así que hemos organizado de forma involuntaria un pequeño ciclo de películas dedicadas al género del thriller psicológico de los 80 y los 90. Y ha sido alucinante, porque hemos disfrutado como enanos (y sufrido también, claro) con los malos malísimos de esas pelis. De verdad, cómo se puede ser tan capullo y tan hijo de la Gran Bretaña. Cómo se puede ser tan z**** y tan hija de su madre. Qué ganas de entrar en la tele con un bate y darles a todos esos grandísimos actores una paliza mortal. Por favor, qué capullos y capullas, insisto. Qué bien lo hacen, los cabrones. Qué papelazos.
Las elegidas es que son de órdago: vimos (no recuerdo el orden exacto):
- ‘Misery’: esta me tocó la patata porque yo también soy un escritor de éxito y sé cómo se sentía James Caan. Mon Dieu.
- ‘El cabo del miedo’ («Abogaaadooooo»)
- ‘De repente un extraño’: doy gracias a Dios por no hacer que Michael Keaton estuviera delante de mi en la cola del Carrefour al día siguiente.
- ‘Mujer blanca soltera busca’: qué rica era Bridget Fonda, y qué maldita zumbada era Jennifer Jason Leigh. Qué hija de ****
- ‘La mano que mece la cuna’: hay que ver lo estupenda que estaba Rebecca de Mornay y lo absolutamente cabrona que era en la peli. Ese momento en el que le quita los inhaladores de asma a la madre… Argh.
- ‘Las dos caras de la verdad’: qué grandísimo actor es Edward Norton, qué bien lo hace, qué bastardo hijo de la gran p***. Grabé el momento final en mi móvil para ver cómo reaccionaban mis enanos. Me encantó.
- ‘El silencio de los corderos’: qué decir aquí. Qué obra de arte, por favor. Legendaria.
Nos faltan algunas, claro —podéis sugerir ideas—, pero aún es pronto para ver algunas que están un poco fuera de su rango de edad. ‘Atracción fatal’ y por supuesto ‘Instinto básico’ son dos de ellas, por supuesto, pero ya habrá tiempo para revisitarlas.
Qué capullos y qué capullas, por favor. Qué maravilla. ¿Por qué ya no se hacen pelis así?
Que vivan las pelis familiares.

Mi sugerencia es cambiar el chocolate a chocolate Valor ?