Alerta: hay spoilers.
Hace unos días, en mi repaso de las series que vi en 2025, algunos de vosotros me recomendasteis ‘Pluribus’, la nueva serie del ya casi legendario Vince Gilligan (‘Expediente X’, ‘Breaking Bad’). La tenía ya apuntada así que eso confirmó que debía ser la primera serie que vería este 2026.
Y eso es precisamente lo que ha pasado. Tras ver un par de capítulos estos primeros días del año —estuve ocupado con pelis, ya diré por qué—, ayer nos pusimos pronto a ver la serie y pasó que Sally, a la que no le había hecho especial tilín, se quedó dormida, y como sé que no le importa (jarl), seguí con ella. Y seguí, y seguí, y terminé de verla entera de madrugada.
Reconozco que en algunos capítulos pasé alguna escena rápido. Como en tantas otras series, pelis y novelas, hay bastante paja y el ritmo es bastante lento, así que pasé de tragarme las escenas contemplativas. Si yo hubiera sido el director la habría dejado en una serie de cuatro capítulos en lugar de los nueve que dura esta primera temporada. Pero no soy el director, así que me tragué todos con ciertas licencias de espectador impaciente.
Reconozco que el primer episodio es bastante majo. Sorprendente, sobre todo por la forma en la que esa «invasión alienígena» —que no es invasión como tal— provoca justo lo contrario que pasa en otras ficciones de este estilo. Aquí no hay aliens asquerosos que quieren cargarse a la humanidad para hacerse con el planeta. Qué va. Aquí los aliens ni siquiera existen físicamente: lo que nos invade es un ADN alienígena que una vez entra en contacto con una persona, la convierte en parte de una mente-colmena global y convierte el mundo en una utopía comunista en la que todo se comparte y todo es felicidad porque oye, compartir es vivir. ¿Lo malo?
La pérdida total (y voluntaria) de la individualidad. No hay emociones ni deseos personales.
La idea inicial, como digo, es simpática, pero desde luego no es nueva. Yo no lo sabía, pero ese mismo concepto es el que al parecer exploró el escritor ruso Yevgeny Zamyatin en la novela distópica ‘We‘ escrita en ruso en 1920-21 y publicada en inglés, atención, en 1924. Si Gilligan se ha inspirado en ella no lo ha dicho —que yo sepa—, pero parece que los paralelismos son muchos.
Haya copiado la idea o no, lo cierto es que la serie, aunque lentita, propone ideas y momentos interesantes —como el del reencuentro con Zosia— y el debate inevitable entre qué pasaría si alguien nos diera esa opción. Si pudieras maximizar el bienestar sabiendo que te sentirías plenamente feliz a cambio de perder tu identidad, ¿lo harías?
La pregunta tiene más truco del que parece, y aquí debo reconocer que en la serie se hacen reflexiones y analogías curiosas (como la que propone la prota al hablar de que al final esto sería como vivir drogado a todas horas). Al final son ideas que todos tendríamos ante una situación así, y lo cierto es que dejan ese poso que le da a la serie un punto simpático porque inevitablemente te hacen pensar sobre lo que nos hace humanos. Y lo que nos hace humanos, para bien o para mal, es la individualidad. Pero claro, eso implica sufrir, así que, ¿qué elegirías si se presentara esa opción?
Lo curioso es que aunque Pluribus pinta esa utopía distópica en la que todos somos felices porque nos sumamos a esa mente-colmena que es cómoda y fácil y razonable y lógica, yo creo que hay intentos reales de convertirnos en eso, en una masa moldeable y moldeada, razonablemente feliz (o al menos, satisfecha), y que en cierto sentido pierde su individualidad. Lo vemos en las redes sociales, por ejemplo, que nos meten dentro de pequeñas cámaras de eco en las que se refuerzan afinidades y gustos (y prejuicios) que nos unen mucho a personas con esas mismas afinidades, pero que nos separan en igual proporción a los que no piensan igual. La diferencia es que en Pluribus la red social, la cámara de eco, es global. Aquí Facebook, Instagram, X, TikTok o Reddit son en sí mismos ‘subPluribus’ que nos hacen sentir felices compartiendo vídeos e ideas (entretenidos, estúpidos y/o horrorosos) para que quizás no seamos tan individualistas y originales y humanos. Para que no pensemos tanto y estemos un poco con el encefalograma plano haciendo doomscrolling.
No sé. Igual es que yo me he levantado un poco rayado y con ínfulas de neopensador. Esto último está un poco cogido por los pelos, pero oye, ahí lo dejo. Dicho lo cual, la serie, sin ser espectacular, es ciertamente curiosa. Y deja el final absolutamente abierto a una (diría que inevitable) segunda temporada.

Antes de seguir leyendo. Avisa que hay spoilers, hombre.
Lo mejor es verla sin que te digan absolutamente nada, sino los primeros episodios pierden la gracia, como me pasó a mí.
Respecto a la serie, tiene múltiples lecturas.
Dejé de verla en el cuarto episodio o así, porque la prota se me hace una taliban con mayúsculas y me ponía de los nervios.
Supongo que era porque me puse del lado de los ‘buenos’.
A esta prota se le mete en la cabeza liberar a la humanidad aunque ella no quiera ser liberada.
Esa manera de pensar es típica de religiones, salvadores de la patria y demás dictadores que ni se molestan en conocer a su enemigo.
Incluso así, la recomiendo porque te hace pensar.
Un saludo.
Fede, es la primera frase del post 🙂
Jopé, que mala es la vejez.
Jjajajaj totalmente 🙂
A mí me pasó lo mismo: la prota se me hacía insufrible. Pero hay que decir que tiene su propio arco vital, y si sigues los demás episodios, ves que hay más.
Yo me alegro de haber acabado todos los episodios. Lástima que es algo previsible, pero da para muchas reflexiones (además de los paralelismos evidentes).
A mí la prota me pareció bastante guay, y soy (creo) bastante de su palo. Dicho lo cual, yo también me alegro de haberla visto entera. Una serie que como dices da que pensar, desde luego.
La serie me encantó y no vi momentos lentos, como no quiero spoilear, otro protagonista me ponía nervioso. Me pareció interesante y la disfruté. Espero la segunda temporada.
Yo estaría del lado de ella. Yo ni pendiente de las redes sociales, las tengo pero casi no las miro (solo veo Youtube casi como un mega canal de TV).
Veamos que trae la segunda temporada (si es que la hacen)
También la disfruté, sobre todo al principio, pero genial si a ti no te hizo lento en ningún momento. Yo no estoy tan seguro de qué lado elegiría, siendo sincero. Pero eso es lo interesante: que te hace considerarlo.
Me encanto Breaking Bad y Better Call Saul, y por supuesto esperaba mucho de Pluribus. No decepciono, a mi gusta la cocina a fuego lento, bien hecha y sin prisas, donde todo encaja como en un buen mecanismo de relojeria. Y si bien se intenta retratar a su prota como insufrible, siempre estuve de su lado, aunque reconozco que en su periodo de convivencia me gusto un poco menos. Curioso que haya gente que tire por los zombis… Esperando la continuación.