Tecnología

Mis Vision Pro de hace seis años: así es trabajar con las HP Mixed Reality Headset

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Aquí ando, conectado con mis gafas de realidad mixta, unas HP Mixed Reality Headset que compré en 2018 de oferta por 150 euros. Las he usado muy de cuando en cuando, sobre todo para que mis niños disfrutasen de alguna partida con un par de juegos —Epic Roller Coaster, Beat Saber— y para probar cositas muy ocasionalmente.

Me compré el Super Hot VR hace unos meses, por ejemplo, y aunque le tenía ganas al final me cansé a los cinco minutos porque desde hace un tiempo los mandos no parecen estar del todo bien configurados en mi portal de realidad mixta en Windows 11. Por cierto, ya han anunciado que dicho proyecto ya está abandonado, así que aunque entiendo que las gafas seguirán funcionando de momento, puede que en el futuro dejen de hacerlo oficialmente.

Usar el teclado virtual con el mando es absurdo, casi tanto como usar el de las Vision Pro. En cuanto empiezas a escribir con el teclado físico (aunque no lo ves), el teclado virtual desaparece.

Pero hoy me las he vuelto a poner para hacer algo que recordaba que podía hacer pero que nunca hice en realidad de forma completa. Me refiero a trabajar con las gafas de realidad mixta puestas, que es lo que estoy haciendo ahora mismo mientras escribo esto. El panorama actual es este que veis en la foto.

Lo cierto es que trabajar, se puede trabajar. No lo haría salvo que me obligaran, eso sí, porque el campo de visión es bastante limitado con estas gafas, y tengo acercar bastante la ventana para poder escribir y leer de forma relativamente cómoda. La calidad visual es decente, pero solo en esa zona central en la que la imagen está enfocada, y como veis hay un pequeño problema también a la hora de manejar las ventanas con ratón y teclado: la coordenada Z solo se puede controlar con el mando de las gafas: el ratón puede mover ventanas, pero solo en los ejes X e Y.

Ese campo de visión es, diría, la principal limitación: normalmente trabajo con dos ventanas a pantalla dividida en mi Dell UP2715K, y aquí colocar el vídeo de YouTube por ejemplo hace que tenga que ponerlo muy pequeño. Eso sí: se ve muy bien si te enfocas solo en él, y lo cierto es que la sensación de poder verlo como si fuera una pantalla flotante en medio del océano no está mal.

Pero obviamente mi pequeño experimento va dirigido a esa ambición que tienen las Vision Pro de convertirse (entre otras cosas) en un puesto de trabajo en el que pasar horas. Está claro que la calidad de la imagen es sin duda muy superior a la de mis gafas de realidad mixta cutresalchicheras de HP, dsadsapero aún así diría que estar con unas gafas todo el día no parece especialmente cómodo, salvo que la diadema superior opcional (se ve en el vídeo de MKBHD) parece hacer las cosas más llevaderas.

Lo que se ve en pantalla es lo que yo estoy viendo en un entorno 3D en realidad virtual. Trabajar directamente en el monitor es más cómodo de aquí a Lima.

Y en mi caso, desde luego, no tener passthrough es un rollete. Las Vision Pro, como las Meta Quest 3, permiten ver al mismo tiempo el exterior y, como sucede con la realidad aumentada, imágenes generadas por ordenador. Esto es: ventanas, iconos, texto y aplicaciones que se superponen a esa realidad. Eso es bastante útil para trabajar, porque aunque yo puedo escribir sin mirar el teclado (lo estoy haciendo todo este rato), me equivoco y estar con prueba y error a ver cuál era la tecla buena es un poco tostón. Igual es un buen entrenamiento para mi mecanografía, ojo, pero no es una solución óptima.

Es cierto que mis gafas tienen un modo «linterna» súper cutre que permite «apreciar» el exterior, pero su comportamiento es terrible: no vale prácticamente para nada. Aquí está claro que las Vision Pro plantean una forma más realista de trabajar: estás con ellas conectadas y te puedes aislar del mundo. La corona superior controla el passthrough, bloqueándolo totalmente o dejando que veas el exterior casi como si no tuvieras las gafas puestas. Si habéis visto vídeos de las Vision Pro, seguro que me entendéis: mola mucho. He aquí a Tech Santos —no lo conocía— reaccionando ante esa opción:

Mis impresiones tras leer y ver los primeros vídeos no fueron especialmente espectaculares. Las Vision Pro no me convencían. Sin embargo, esas impresiones están cambiando poco a poco hacia una fascinación inevitable. Me la han contagiado quienes han ido probando las gafas desde ayer, que fue el momento en el que se pusieron a la venta para el gran público. Gente que en su mayoría eran ya fanboys y que por tanto es difícil que vean debilidades en las gafas, pero también gente que es aficionada o entusiasta del mundo de la realidad virtual. Tanto en uno como en otro caso hay visiones algo críticas en según qué apartados, pero el sentir general es el mismo y se puede resumir en una palabra.

Wow.

La gente alucina con esas nuevas fotos que puedes sacar con el iPhone 15 y luego disfrutar en las Vision Pro como si te «metieras» en ellas, por ejemplo. Es algo que que ahora mismo es para mí la killer app de las Vision Pro, y que supera a otras experiencias como la de ver películas en 3D (o no 3D) con una sensación de inmersión que debe ser también bastante espectacular. Yo puedo hacerlo con mis HP Mixed Reality Headset y la experiencia no está mal, pero prefiero verlas en mi tele o en el proyector… por mucho que aquí pueda simular que estoy en una sala de cine privada.

Lo sé, lo sé. Las fotos y los vídeos parecen de un dispositivo antiguo con una resolución (1440×1440, pero parece menos) y definición demasiado modestas, pero es que estamos hablando de unas gafas que se lanzaron en octubre de 2017, hace más de seis años, y con unas prestaciones que ya en su momento no eran del todo ambiciosas. Lo de esas líneas circulares blancas, por cierto, es porque por lo visto me había salido de la zona «segura» en la que puedo usarlas, quizás porque no la había configurado bien tras tanto tiempo sin probarlas.

La experiencia de trabajar con las gafas de HP es desde luego curiosa y me sirve como punto de partida para saber cuánto habrá avanzado Apple en este ámbito. Teniendo en cuenta el precio de las Vision Pro y los avances tecnológicos que aprovecha el salto debe ser bastante espectacular, y como digo, cuandos más vídeos veo y más leo de las Vision Pro, más me parece que aunque puedan haber nacido con sus defectos, estamos ante un producto especial. No sé si disruptor. No sé si todos acabaremos con unas gafas plantadas en la cara. Pero sé que no me importaría nada tener unas.

Lo malo, claro, es que no querría gastarme 4.000 euros en ellas. Y eso, me temo, va a ser impepinable de momento. Al menos, hasta que los competidores traten de lanzar alternativas válidas y más asequibles.

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