Tecnología

Stadia y la crónica de una muerte anunciada

Lo prometía todo sin demostrar nada. Así se titulaba en marzo de 2019 mi valoración inicial de Google Stadia, un servicio que a pesar de todo a mí siempre me pareció una idea fantástica.

Creo que en Google se equivocaron con los enfoques —lo del servicio Stadia Pro era un poco robo— y desde luego con su mensaje, que los medios odiaron. Daba igual. A mí Stadia me parecía el futuro. No el único, sino una señal de hacia dónde iba ese futuro. El de los videojuegos.

La propuesta nació desinflada. Demasiados quiero y no puedo, demasiadas expectativas y pocas realidades. Google lo tenía casi todo para ganar a sus competidores, pero se fue quedando en tierra de nadie. Las propuestas de NVIDIA con GeForce Now y de Microsoft con xCloud no paraban de mejorar, y hoy por hoy son desde luego mucho más potentes en catálogo y prestaciones.

Yo probé Stadia de forma muy limitada. En su día salió una oferta de un cupón de 10 euros yel NBA 2K22 estaba a ese precio, así que lo pillé para darle un tiento. Lo hice en el ordenador, pero también en la tele a través de mi Chromecast con Google TV yel mando de la Xbox. El funcionamiento y la respuesta fue estupenda, pero claro, no soy muy de ese juego y al final no le dediqué mucho más tiempo. Dio un poco igual, porque la sensación no hubiera cambiado: yo a esto le veía potencial.

El servicio llevaba desapareciendo casi desde sus inicios. En marzo se quedó en casi nada y apuntaba a un servicio llave en mano para empresas. Ni siquiera ha podido ser eso, y hoy en el blog de Google han anunciado que abandonaban el proyecto.

Es algo que no acabo de entender. Google, con una de las mayores infraestructuras en la nube en todo el mundo, fracasa en algo que debería tener bastante controlado. Aquí miro de reojo también a Amazon Luna, que se supone que debería estar creciendo pero parece estar también un poco en el limbo.

Y mientras, Microsoft petándolo con su Game Pass Ultimate, del que Xbox Cloud Gaming (o xCloud a secas) es parte fundamental. El servicio está ganando enteros poco a poco, y lo está haciendo con la ayuda de los móviles y de esas nuevas consolas portátiles que están cada vez más de moda gracias a la imparable Steam Deck.

No lo entiendo, insisto. Google tenía ahí otra oportunidad, pero yo creo que no han tenido la voluntad o el liderazgo de lograr convertir a Stadia en un éxito. Podrían haber planteado alianzas —incluso con Steam, yo que sé—, pero en lugar de eso se rinden. No es la primera vez que lo hacen —hay todo un cementerio de productos Google—, pero en esta ocasión la cosa duele un poco más.

Hasta siempre, Stadia. Qué pena. Tanto potencial desaprovechado.

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3 comentarios en “Stadia y la crónica de una muerte anunciada

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