Incognitosis

Javi a los 10

Mi pitufo. Mi bonituyo.

Diez añazos cumples hoy, mi vida. Por delante tienes una década fantástica y con muchos cambios. Te nos vas haciendo mayor, mi bonito, y me da un poco de miedo que lo hagas. Que pase lo inevitable y seas un poquito menos cariñoso. Y mientras tanto, yo disfruto de ti cada día, a cada momento. No paro de darte besitos cuando tengo ocasión, como cuando vienes por la mañana, aún medio dormido, y te sientas conmigo en mi silla de trabajo. Dejo de aporrear el teclado y me dedico a abrazarte y a comerte a besos un poco. Tú te dejas. No solo eso: me devuelves los abrazos y los besos. Eso, mi bonito, no quiero que deje de pasar nunca.

Pero claro, dejará de pasar. No te preocupes, que es como tiene que ser. Mientras, yo seguiré aprovechándome y estrujándote y dándote abrazos y besos en cuanto te despistes. Pero desde esta carta que te escribo con una semana de retraso te quiero pedir un favor.

Ya sabes que siempre intento hacer que Lucía me haga una promesa. La de que me siga contando cosas y cogiendo de la mano y hablando y peinando el flequillo cuando tenga 12, 13, 14 años.

Pues contigo igual, mi pitufo. Ya sabes, ¿eh? No vayas luego a pasar de mí y dejar de contarme cosas y de cogerme de la mano y hablarme y darme besitos. Hazlo siempre pitufo. Aunque tengas 20 o 30 años. Tú nos cuentas muchas cosas —a menudo demasiado rápido, con prisa por contarlo todo, como si quisieras llegar al final cuanto antes—, y me encanta. No dejes de hacerlo: la mayoría de la gente lo hicimos con nuestros padres cuando nos fuimos haciendo mayores, así que intenta seguir contándonos cosas y dándonos besitos de cuando en cuando al hacerte mayor. Eso será un regalo para nosotros, como lo es ahora que lo haces continuamente.

Tus 9 años han sido fantásticos, mi pitufo. Comenzaron en la playa, —¿te acuerdas?— y en estos meses han pasado muchas cosas y otras siguen como siempre. Como lo de que cantas hasta debajo del agua. Cantas en el coche, en el ascensor, yendo de compras, en la ducha —cómo no—, nada más levantarte, al acostarte. No paras, y claro, nosotros acabamos pidiéndote que te calles un poquito, aunque yo creo que ahora nos hemos acostumbrado un poco y te lo decimos menos. Así que tú dale, mi vida. Sigue cantando, que cada vez lo haces mejor gracias a esas clases con tu súper profe.

Pero ha habido tiempo para muchas otras cosas. Te lo has pasado pipa con tus amigos en el equipo de fútbol, con esos viajes y excursiones chulas que hemos hecho, y también leyendo (porque ahora lees un montón) y dibujando tus cómics de Hielo-man. Y por supuesto también hemos visto pelis y series juntos. Un poco patata la de de ‘Wandavisión’, pitufo, pero como sale tu adorada Elizabeth Olsen oye, yo feliz de verla contigo, como la última del Dr. Extraño, en la que tu Wanda es un poco mala malísima. Y a ti te da igual porque te encanta. Y a mí me encanta que te encante. Y mientras las vemos seguimos acurrucándonos juntos, y te doy besos y te hago cosquillas en el ombligo.

Este año hemos descubierto además cómo eres un vendedor nato, mi pitufo. Como sigas explotando esa capacidad vas a acabar ganando mucho dinerito, que en esta vida saber vender es una pasada. Así que ya sabes: si lo de cantar no te hace rico y famoso, vas a tener otras opciones de ganar mucha pastuki, mi vida. Eso sí: hemos jugado poco al pádel (¡y al ping-pong!), y eso que ya habías hecho clic. Bueno, ya jugaremos más con Lucía. Solo tengo que convenceros de que soltéis el iPad, que parece que estáis pegados a él. Si yo lo hubiera tenido a tu edad seguro que también hubiera estado pegado, pero hazme caso: es importante hacer otras cosas. Jugar (sin pantallas), leer, dibujar, hacer deporte. Incluso es bueno aburrirse un poco de vez en cuando, sentarse y pensar en tus cosas. Si confías en mí, hazme caso, mi bonito.

Y luego está lo de Lucía contigo. Me sigue pareciendo un milagro cómo tú y Lucía cuidáis el uno del otro. Cómo os queréis, cómo no paráis de jugar juntos aunque alguna vez también necesitéis vuestro propio espacio. Cómo disfrutáis haciendo de todo. Viendo series, jugando al iPad o viendo (demasiados) TikToks allí, viendo al tonto de los videojuegos de miedo, viendo los dibujos esos japoneses de las adolescentes que no paran de quejarse de sus novios y amigos. Disfrutáis hasta haciéndoos el Nesquik del desayuno o la cena. Disfrutáis constantemente, y eso es alucinante. No paréis de hacerlo, porque la relación que tenéis es especial y maravillosa. Insito: si confías en mi —Lucía, esto va también para ti—, hazme caso, mi bonito. Eso es aún más importante que lo de antes.

Me pasa que mientras escribo esto repaso las fotos de estos meses y te veo crecer y pienso otra vez que qué rápido se ha pasado este año. Teníamos que haber hecho más viajes y más cosas contigo y tu preciosa hermana. Y haceros más fotos —oye, ya haces el salto del tigre bastante bien— y más vídeos, y reírnos más con vuestras tonterías. Y daros más abrazos y más besos. Esos no vuelven: hay que darlos ahora.

Y mientras termino de escribir este post vienes un momento al despacho. Cantando, claro. Yo estoy escuchando música mientras escribo, pero paro, escondo la ventana donde estoy escribiendo esta carta y te digo que te sientes conmigo en mi silla del despacho. Y me dices que cambie la canción de Sting que estoy escuchando, que no la conoces. La siguiente es ‘Lovely’, de Billie Eilish. Te digo, «hombre, es Billie Eilish», y me dices «Ya, pero… bah». Y me dejas que te dé besitos mientras empiezas a escucharla. Y en cuanto empieza a cantar, te unes a ella y la cantas a la perfección, en perfecto inglés —porque el inglés cantado te sale como si fueras inglés, mi pitufo— y yo alucino y te como.

Y te doy más besitos, y no quiero que cumplas otro año más. No tan pronto.

Te quiero infinito, mi vida. Felices 10.

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8 comentarios en “Javi a los 10

  1. Fefo dice:

    Felicidades Javi!!

    Como dice tu Padre, juega y juega mucho… por ejemplo a las cartas que tu Abuelo era un crack a la Pocha y cualquier juego de cartas, además de gustarle mucho la música (jazz creo recordar) tb

  2. josemi dice:

    No se si lo harás ya, y se que es un poco anticuado, pero creo que todos estos artículos que has ido escribiendo durante años los deberías además imprimir en físico, guardarlos, y así en cierto hito importante de la vida de tus hijos (graduación, boda, nacimiento de su primogénito, etc.) puedas dárselos 🙂