Tecnología

Gmail, deja de ser tan perfecto

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Seguro que algunos de los que me leéis no lo recordáis, pero aquel 1 de abril de 2004 lo de Gmail realmente sonaba a broma. Era el día de los inocentes en Estados Unidos así que lo normal es que lo fuera, pero de eso nada. En Google lanzaron un producto absolutamente imbatible en prestaciones y que pronto se convertiría en referente en el mundo del correo electrónico web.

Aquel producto que nacía con la tradicional etiqueta «Beta» de Google —sus betas eran mejores que muchos productos finales de la competencia— ya era alucinante entonces por su interfaz, por su concepción de las conversaciones anidadas, por su gestión de etiquetas y, claro, por su espacio de almacenamiento: ¡1 GB de capacidad! ¡Que crecía cada día! Aquello era la pera limonera, y aún recuerdo cómo todos andábamos detrás de una invitación.

Bendita opción de deshacer mensaje.

Yo la conseguí meses después (mi mail de bienvenida es del 6 de septiembre de 2004) gracias a un contacto de trabajo, y desde entonces no he parado de usar este servicio de correo electrónico que con todas sus pegas en materia de privacidad me tiene atrapado en sus redes. Para alguien que como yo es fan absoluto del correo electrónico ahora y por siempre, eso es bastante interesante.

De cuando en cuando hago el propósito de escaparme, pero parece que los responsables de Gmail se esfuerzan en ponérmelo más y más difícil. Precisamente hablaba de ello con un amigo hace unos días. Gmail es la pera, nos decíamos. Tanto es así que acabé guardándome la idea para publicar una entrada al respecto y hablar de esas grandes opciones de Gmail que hacen de este servicio una alternativa casi perfecta para mucha gente como yo, sobre todo cuando estamos con el correo constantemente abierto en una de las pestañas del navegador en el PC o portátil. Veamos algunas:

  • Botones de acción: pasar por cada mensaje y poder realizar una acción (archivar, borrar, marcar como leído/no leído o posponer) a golpe de clic es una idea genial que tardó en llegar al escritorio pero que desde luego simplifica la gestión de los mensajes. Yo soy muy de borrarlos así en cuanto veo el tema para pasar al siguiente mensaje no leído, así que esta opción me parece alucinante. Por cierto, falta un botón en esa lista: marcar como spam. Google, ponte a ello, por favor.
  • Posponer: esta es una novedad reciente y es una absoluta maravilla, sobre todo para los que usamos el correo como recordatorio de cosas pendientes. No solo eso: esconder correos no leídos para procrastinar y acudir al «ya lo leeré más tarde» es estupendo, porque aplazar esa lectura libera la mente. Al menos a mí, que ver mensajes sin leer me causa teleles varios. Sé que hay gente que puede ver miles de mensajes no leídos ahí con el asunto en negrita, pero yo soy incapaz de trabajar así: necesito tener el buzón sin mensajes nuevos.
  • Deshacer el envío: otro de los inventos geniales de los desarrolladores de Gmail, que permite cancelar el envío de un mensaje durante unos segundos. En realidad no lo envía en esos segundos, lo que te permite echar un pensamiento rápido sobre si realmente querías enviar ese mensaje a esas personas en ese momento. Ya sabéis, esas situaciones en las que C nunca debió enterarse son peligrosas, y conozco más de un caso en el que un correo acaba llegando donde no debe porque pone a parir al susodicho, por ejemplo
  • Notas y calendario: tener acceso al calendario rápido es una chulada, y aquí de nuevo es algo que a nivel personal me resuelve muchas molestias. Es una lástima que no sea un calendario más potente porque no deja editar eventos ahí mismo y tienes que abrir el calendario real en otra pestaña, pero no está mal. Las notas las he usado menos, pero poco a poco voy apreciándolas. Las tareas, eso sí, ni las cato. Soy bastante enemigo de las to-do list, ya lo he comentado en alguna ocasión. No las uso a pesar de tener una mujercita muy aficionada a ellas o de haber tenido un padre con un sistema de organización alucinante.

Hay desde luego otras opciones llamativas que me atraen aunque use de forma menos habitual. Lo de las respuestas inteligentes (Smart Reply) es curiosete pero la mayoría de las veces necesito añadir algo más a la respuesta por defecto. Lo mismo con la característica recién llegada que te permite autocompletar frases y que creo que no me servirá de mucho.

Y luego, claro, están esas opciones tradicionales que siguen venciendo y convenciendo. La organización en conversaciones o hilos es para mí ya algo tan natural que no concibo un cliente en el que cada mensaje esté por separado, y la búsqueda de correos o los filtros para crear etiquetas siguen siendo algo imprescindible para mí. Gmail es tan fantástico que no sentí en ningún momento que el recientemente desaparecido Inbox (RIP) –lo probé y ni fú ni fá– me hiciera falta. De él, por cierto, van integrando cosas poco a poco, como esa programación de emails que de momento no me han activado pero que puede ser curiosa para según qué escenarios.

Gmail no es perfecto, insisto: su constante amenaza a la privacidad es algo que (por ahora) asumo y concedo, y la interfaz, aun siendo estupenda, podría ser aún más minimalista –este experimento lo demuestra-. Con todo y con eso esas opciones que he destacado hacen que cada día me resulte más difícil deshacerme de un servicio que Google ha sabido mimar año tras año. Bien por Gmail. A por otros 15 años.

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6 comentarios en “Gmail, deja de ser tan perfecto

  1. jhalexi dice:

    Me ha confundido el título. Pensé que Gmail empezaba a perder su perfección, pero por el contenido asumo que es una frase dirigida a Gmail. Ambigüedades de nuestro lenguaje.
    Por cierto mi mensaje de bienvenida es de diciembre de 2004. Es mi correo asociado a tantos servicios en internet, aunque guardo igual uso para Hotmail que fue mi primer correo electrónico.

Comentarios cerrados