Tecnología

Réquiem por Kinect

·

En abril de 2010 lo tenía claro. Kinect era el futuro. Lo parecía, desde luego, porque todo lo que mostraba Microsoft era alucinante.

 

El vídeo de presentación en el E3 de 2009 era sencillamente una flipada para la época, y desde luego parecía dejar atrás a todo lo que la Nintendo Wii había creado unos años antes. La Xbox 360, que se lanzó en noviembre de 2005 y parecía estar a punto de morir, de repente se convertía en una nueva consola, y todo gracias a un accesorio.

El problema es que todo era una gran mentira. Lo que el vídeo proponía siempre parecía posible, pero nunca se convertía en una realidad. Es cierto que algunas de esas promesas se cumplieron en parte —control por gestos, reconocimiento facial, reconocimiento de voz—, pero las más importantes, las que transformaban la experiencia de juego, nunca respondieron a las expectativas.

Yo me creí todo a pies juntillas. Me compré Kinect y algunos de aquellos juegos que sacaban partido de aquel periférico, y allí me di cuenta de por dónde iban los tiros. Aquello era una Wii remasterizada, sin más.

Las decepciones fueron continuas. Aunque aquello tenía su gracia con niños y amigos para jugar una partida al año al ‘Just Dance’, ‘Kinect Sport Rivals’ o al ‘Kinect Adventures’, lo cierto es que el periférico casi nunca fue más allá de esos juegos. Recuerdo especialmente el lanzamiento del ‘Kinect Star Wars’ y cómo cuando por fin pude probar el juego aguanté unos cinco minutos. Aquello se basaba en mover el brazo y dar mandobles a diestro y siniestro sin más. No había realismo, no había ningún tipo de seguimiento razonable de los movimientos que sirviese para meterte en las luchas con sables láser. Aquello era una pantomima.

La cosa no mejoró con la Xbox One, y eso que debió hacerlo. Como he contado en mi especial sobre el tema en Xataka, Microsoft cometió muchos errores en el lanzamiento de la consola, pero el peor de todos fue el de obligar a comprar la consola con Kinect y esos 100 euros adicionales que imponía el periférico. El problema era, claro, que Kinect no aportaba nada especialmente diferencial a los juegos.

Cuatro años después de comprarla sigo la mar de contento —lo conté con un extenso análisis un año después— con mi Xbox One. Tanto que no tengo ninguna intención de comprar la Xbox One X, sobre todo porque es una consola que hoy por hoy no me aporta absolutamente nada teniendo en cuenta lo poco que juego y que no tengo una tele 4K. Cuando hablaba de Kinect en noviembre de 2014 volvía a dejar claro mis sensaciones sobre este periférico:

De verdad que lo siento por Kinect. Es un periférico valiente y ambicioso, pero que parece que no llega a cumplir su eterna promesa. Un año después de comprarme la consola, Kinect prácticamente se ha convertido en un adorno más del salón, y en contadas ocasiones logro sacarle partido a ese componente que Microsoft vendió como característica diferencial de su consola.

Ha habido únicamente dos excepciones a esa sensación tan decepcionante de Kinect. La primera, ese reconocimiento de voz que he utilizado de forma ocasional y que por ejemplo me sirve para grabar algún que otro golazo en la consola mientras juego al FIFA. Al amigo con el que suelo jugar le alucinó al principio, ahora solo le revienta porque solo grabo mis golazos, claro no los suyos.

 

 

La segunda, Xbox Fitness. El servicio que te ponía un profesor de fitness en casa si tenías una suscripción a Xbox Live Gold era sencillamente una pasada. Una pa-sa-da, como diría una de mis hermanas mayores. Lo usé durante meses para mantenerme en forma, y de hecho tenía historia a medias con Harry como protagonista narrando la experiencia, pero la dejé de escribir por pereza. Es probable que la acabe algún día, pero lo importante aquí es que Xbox Fitness era un servicio que encantaba a la gente. Lo demuestra el subrredit dedicado a este servicio en el que la gente se lamentó de forma notoria cuando Microsoft anunció que esos vídeos dejarían de estar disponibles el pasado 1 de julio. Microsoft mataba lo único que realmente le daba sentido a Kinect. Lo único que mostraba el camino.

Para mí aquello dejó claro que Kinect no tenía ya ningún sentido. Es una lástima, porque aunque la tecnología de Kinect ha acabado sirviendo para otras cosas (HoloLens, reconocimiento de voz en Cortana e incluso el iPhone X), aquello que prometía Microsoft parecía absolutamente factible.

Lo peor de todo es que esa realidad mixta con la que Microsoft se ha volcado ahora mismo no pinta en mi opinión especialmente bien. El problema es de hecho similar al que afectó a Kinect: las experiencias y juegos disponibles no están logrando responder a la pregunta básica («¿Para qué quiero realmente unas gafas de realidad virtual/mixta¿«), y me temo que tardarán en hacerlo al paso que vamos. Es cierto que aquí el panorama es algo más halagüeño, pero tengo serias dudas de que todo esto que se ha montado alrededor de la realidad virtual no sea más que una enorme nube de promesas y expectativas como la que nos montamos entre todos con Kinect.

Me temo que no podré confirmar esto último hasta dentro de unos años, pero hoy toca despedir a un periférico que como he dicho en Xataka pudo cambiarlo todo y no lo hizo.

Qué penita, Kinect. D.E.P.


Incognichollos

Esta es una selección con las mejores ofertas tecnológicas actualizadas casi diariamente, como expliqué aquí. Aunque estés en un post «antiguo» las ofertas son de última hora, los Incognichollos los actualizo aparte. También puedes seguir los Incognichollos en Twitter o en el nuevo canal de Telegram 🙂 . Aprovecha, que no suelen durar mucho tiempo.

  • OnePlus 7: la evolución del 6T con 6,41?, Snapdragon 855, 8 GB de RAM, mininotch, 256 GB de capacidad (uauh), cámara dual 48+5, 3700 mAh de batería, huella en pantalla. Está a 437,49 euros en AliExpress.
  • Lenovo Yoga 920: un convertible de 13,9 pulgadas con un Core i5-8250U, 8 GB de RAM, 256 GB SSD y Windows 10. Estupendo a este precio, 749,98 euros en Amazon.
  • Auriculares Sennheiser Momentum 2.0: diadema ajustable, micrófono incorporado, diseño chulísimo y una calidad de sonido top según dicen las críticas. Nunca los había visto tan baratos, 108 euros en Amazon Alemania, envío incluido.
  • Altavoz Bluetooth Xiaomi Square Box II: un altavoz portátil con tecnología Bluetooth 4.2, micrófono, manos libres, cancelación de ruido, 1200 mAh, autonomía 10 horas, incluye entrada de minijack de 3,5 mm. Está a 21 euros en Banggood con el código e2db5f
  • Huawei Honor Band 4: con pantalla AMOLED de 0,95?, monitor de sueño, soporte de natación (reconoce distintas brazadas), hasta 50 m de profundidad, lector de frecuencia cardíaca. Muy chula por 24,90 euros en Banggood con el código BGHWBand4es.
  • Xiaomi Mi Band 4: la nueva pulsera cuantificadora con pantalla AMOLED 0,95?, hasta 50 m profundidad y 5 ATM, sensor cardíaco, comandos de voz, notificaciones, brutal por 30,9 euros en AliExpress.
  • OnePlus 7 Pro: el súper teléfono a tope: 6,67 pulgadas a 90 Hz (dicen que son la pera), 8 GB de RAM, 256 GB de capacidad, cámara triple (48+16+8), cámara frontal retráctil 16 MP, lector de huella en apntalla, 4.000 mAh. Está a 657 euros en GearBest.
  • Medion Ultrafino S6445: un ultrabook de 15,6? FullHD con un Core i3-8145U, 8 GB de RAM y 256 GB de capacidad, teclado QWERTY español, Windows 10 Home. Todo por 399,99 euros en Amazon, estupendo.
  • Monitor gaming ASUS MG248QR: con 24 pulgadas y resolución 1080p, pero sobre todo con soporte de tasa de 144 Hz. Fantástico por 239,99 euros en Amazon (299 en PCComponentes).
  • SSD Samsung 2 TB: una unidad SSD con esta capacidad y a este precio es tela. Velocidades de 550 MB/s, está a 195 euros en Amazon Francia, envío incluido.
  • Portátil ASUS VivoBook S14: un 14? Ful HD con un Core i5-8265U, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, teclado español y Windows. El touchpad es además teclado numérico. Está a 499,99 euros en Amazon.
  • Mando Sony DualShock 4 para PS4: el mando en versión 2, inalámbrico, color negro, está a 37,99 euros en Amazon.
  • Windows 10 Pro: una licencia para el sistema operativo de Microsoft. Te la mandan por correo junto a algunas instrucciones. Está a 3 euros en Amazon.
  • Xiaomi Mi 9: si queréis el telefonazo de Xiaomi, atentos. Pantalla de 6,39 euros sin marcos, Snapdargon 855, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara triple de 48+16+12 MP, está a 384,74 euros en Banggood con el código BG6M9128.
  • iPhone X 256 GB: el telefonazo de Apple del año pasado sigue siendo un gran terminal. 5,8?, Apple A11 Bionic, 3 GB de RAM, 256 GB de capacidad, cámara dual de 12 MP, está a 899 euros en Amazon (1.089 precio normal).
  • OPPO Realme X: el rival a batir en gama media rompedora. Tremendo, 6,53? sin marcos, Snapdragon 710, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara dual 48+5, cámara frontal periscópica, 3765 mAh, lector de huellas en pantalla. Brutal por 236,45 euros en Banggood.
  • Xiaomi Redmi Note 7: 6,3» Snapdragon 660, 4 GB de RAM, 128 GB de capacidad (ampliables vía MicroSD), 4.000 mAh, minijack y cámara dual de 48+5 MP realmente estupendo por 180,95 euros en Banggood con el código BG5RN74. La versión de 3/32 está a 141 euros en AliExpress, y la de 4/64 está a 163 euros en Banggood con el código BG5RN7.
  • iPad Air (2019): atentos a la nueva versión de la tableta con pantalla de 10,5? y el potente procesador A12 Bionic, además de cámara de 8 MP y 256 GB de capacidad. A tope por 591,06 euros en Amazon (719 en Apple).
  • Xiaomi Mi 9 SE: y la versión compacta: 5,97 pulgadas, Snapdragon 712, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad, triple cámara (48+12+16), lector de huella en pantalla, está a 266,61 euros en Banggood con el cupón 5BGM96SE. Brutal.
  • Portátil HP Pavilion 15-bc450ns: un equipo de 15,6? Full HD con un Core i5-8300H, 8 GB de RAM, 1 TB de HDD, 128 GB SSD (uauh) y GeForce GTX 1050 (uauh!), sin Windows (hay incognichollo ahí de 1,5 euros para resolver). Está a 629,99 euros en Amazon.
  • Unidad SSD Lexar 120 GB: modelo SATA 6 GB/s, hasta 550 MB/s de velocidad de lectura, fantástico como complemento para tu PC o portátil sobre todo a este precio mísero: 21,29 euros en Amazon. La versión de 240 GB, a 36,19 euros.
  • Asus ZenFone 6: el nuevo telefonazo de Asus con pantalla sin marcos de 6,4 pulgadas, 6 GB de RAM, 64 GB de capacidad y esa cámara desplegable dual que funciona tanto como frontal como trasera. Está a 477 euros en GearBest
  • Xbox One S Digital + 3 juegos: la consola de Microsoft sin unidad de Blu-ray incluye un mando y Minecraft, Sea of Thieves y Forza Horizon 3. Está a 175 euros en AliexpressPlaza con el código «plazaoff«. Envío desde España, 2 años garantía.
  • HP Noteboook 15: portátil de 15,6 pulgadas HD (1366×768, el único fallito), CPU AMD A9-9425 (tipo Celeron), 12 GB de RAM, 256 GB de SSD, Windows 10, teclado español. Modesto en CPU y pantalla pero muy bien lo demás, el precio mola: 449,99 euros en Amazon.
  • Tablet Amazon Fire 7: la renovada tableta de Amazon con mejor procesador y sobre todo con el doble de capacidad que el modelo de 2017. La versión de 16 GB (ampliable vía microSD) está a tan solo 69,99 euros en Amazon.
  • Bolígrafo Xiaomi Mijia Pen + 3 recambios: el boli de 0,5 mm con tecnología suiza (o eso dicen) que enamora. Yo ya he comprado varios, y la verdad es que molan, y por este precio, más. El boli + tres recambios sale por 3,41 en AliExpress.

¿Quieres recibir un correo de aviso cuando publique nuevas entradas?

Standard

6 comentarios en “Réquiem por Kinect

  1. Lambda dice:

    Como cacharro para proyectos expositivos un tanto «on the go» el kinect nos ha ido de miedo. Mínima inversión para crear una instalación interactiva sobre el Sol, por ejemplo. 😉

    Me imagino que ése será el futuro para el cacharro, para la potente comunidad maker estadounidense u otros interesados.

  2. Kheldar dice:

    Creo que gran parte del fracaso de Kinect se debe al jugador, Kinect implica por fuerza actividad física y pues muchos jugadores (por no decir la mayoría) cuando piensan en videojuegos piensan en un sofá. A mi Kinect me parecía un invento muy interesante, yo también lo use como forma de ejercitarme, me parecía impresionante como monitoreaba tu estado físico, cuando te veía muy cansado saltaba la notificación recomendando que descansaras. Sin embargo no recibió apoyo de las desarrolladoras, salvo en contados títulos y la mayoría de ellos no muy pulidos que digamos.

    También en parte lo vi como un movimiento de Microsoft hacía los padres , hacia los críticos de los videojuegos y hacia el sedentarismo y obesidad de tu principal mercado (USA) y pues a los gordos (y a sus padres) no les gusta que les digan «Hey estás gordo, ve a hacer ejercicio»

    • Es cierto que aquí el jugador es el que debe mover el culete, pero eso triunfó en la Wii porque la propuesta era atractiva. En el caso de la Xbox 360 y la Xbox One los juegos aprovechaban poco o nada la característica, pero yo creo que aún apareciendo títulos que lo aprovechasen siempre habría opción para jugar sentado a los juegos de siempre. Eran dos formas distintas de jugar, y tener acceso a ambas era fantástico. Lástima que no le sacaran provecho :/

    • rfog dice:

      Gran parte del fracaso de Kinect es la propia Microsoft, por no exigir juegos que usen el Kinect bien (ya hemos leído a Javi decir lo m*erder que era luchar a espada láser), y por ser tan cazurros y no terminar lo que empiezan.

      Les está pasando continuamente, y el 2020 hablaremos qué parte de MS se va a dedicar al sector doméstico…

      • Hombre, la culpa al final es de Microsoft, desde luego. Diría que tienen un problema gordo a la hora de venderles sus plataformas a los desarrolladores. O bien no ofrecen las herramientas, o las herramientas son una mierder, o es el canal de distribución el que fracasa. Hay muchos ejemplos, y diría que Windows Mobile es el más evidente, pero Kinect es otro representante de esa categoría.

        Una lástima, insisto.

Comentarios cerrados