Tecnología

Chuwi Hi12: así es un tablet convertible de bajo coste

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No soy muy amigo de los tablets, pero lo cierto es que si hay un formato que sí me atrae un poco es el de los tablets convertibles, que salvan un poco los papeles haciendo que estos equipitos tengan algo más de sentido en el área de la productividad, que es en la que yo los aprovecho más para escribir estas parrafadas entre otras cosas.

Así que cuando me dieron la oportunidad de probar uno de estos cacharros me apunté ipsofacto. Hace unos días que me llegó de GearBest un Chuwi Hi12 con los dos accesorios imprescindibles para sacarle todo el jugo: el teclado acoplable y el stylus, así que ya he podido sacar unas primeras conclusiones que puede que os sirvan de ayuda si en algún momento estáis pensando en comprar uno de estos productos. Ale, empecemos.

El hermano pobre (no en todo) del Surface Pro 3

Lo primero que hay que dejar claro con el Chuwi Hi12 es que nadie da duros a cuatro pesetas, y eso queda patente cuando uno maneja este tablet y comprueba sus prestaciones tanto sobre el papel como sobre el terreno.

Para ponernos en situación, esta es la configuración hardware del equipo:

  • CPU: Intel Atom x5-z8350 (Cherry Trail, Quad-core sin Hyper Threading a 1,44 GHz, 14 nm, SDP 2W)
  • Memoria: 4 GB de RAM DDR3L a 1.066 MHz
  • Gráficos: Intel HD Graphics 400 (200/500 MHz)
  • Almacenamiento: 64 GB de capacidad (ampliables vía microSD con hasta 128 GB adicionales)
  • Pantalla: 12 pulgadas, 2.160 x 1.440 píxeles, formato 3:2
  • Batería: 11.000 mAh, 3,7 V
  • Cámaras: 5 Mpíxeles trasera, 2 Míxeles frontal
  • Entradas / Salidas: Micro HDMI, 1 x USB 3.0, 1 x USB 2.0, 1 x Micro USB (carga), auriculares
  •  Conectividad: Realtek RTL8723BS (802.11n, Bluetooth 4.0)
  • Sistemas operativos: Windows 10 Home 64 bits, Android 5.1
  • Dimensiones y peso: 300 x 202 x 9 mm,  825 g (sin teclado), 1,58 kg (con teclado)

En esa tabla de especificaciones hay varios apuntes que realizar. El primero es cómo no el del procesador, un modelo más que aceptable y que de hecho es un «saltito» respecto al z8300 que se usaba en la anterior edción de este tablet (cuidado cuando lo busquéis). Más potente y que además conserva ese consumo de 2W con esa medición propia de Intel (SDP en lugar de un TDP seguramente algo mayor).

La memoria está también muy bien para un equipo de estas características, mientras que la capacidad de almacenamiento llega de la mano de una unidad de SanDisk eMMC que tampoco está mal. Aquí como siempre la opción de ampliar vía microSD (ellos lo llaman TF en la página, un nombre de un estándar idéntico en especificaciones) mola.

La GPU os dejará jugar a juegos básicos sin más, no esperéis milagros (como del resto del equipo), y las cámaras también son para salir de un apuro, sin más. La batería en cambio destaca con esos 11.000 mAh que gracias a estos componentes eficientes (sobre todo en materia de procesador) va a durar bastante.

Llegamos al apartado importante: la pantalla. Es lo más destacable de este producto, sobre todo porque tenemos ante nosotros una señora pantalla que de hecho es la misma que la del Surface Pro 3. Y cuando digo la misma es que es la misma, algo que explicaban con pelos y señales en ese análisis detallado de la versión anterior de esta tablet en NotebookCheck. Como dicen allí su brillo no es exactamente el mismo (quizás para ahorrar energía), pero el panel es espectacular en calidad.

Como en los Surface Pro, destaca esa relación de aspecto 3:2 que hace que la resolución no sea 2K pura: en lugar de 2.560 x 1.440 tenemos 2.160 x 1440, y esos 400 píxeles menos en la horizontal se dejan notar para alguien que como yo trabaja con dos ventanas casi siempre. No es algo preocupante porque puedes jugar con el escalado, pero es cierto que ese formato es muy tablet para consumir (web, no tanto pelis) y verlo todo con ventanas maximizadas, y menos para producir como yo lo hago.

El Chuwi Hi12 está muy bien surtido de salidas y entradas, aunque es una lástima que hagan uso de un puerto microHDMI que no es especialmente popular y para el que probablemente tengáis que comprar un adaptador (hubiera sido un detalle incluirlo por parte de Chuwi). En conectividad también se nota que estamos ante un equipo más modesto: tenemos 802.11n, pero nada de 802.11ac, y Bluetooth 4.0, que como siempre viene bien para conectarse inalámbricamente a teclados, ratones o a otros dispositivos.

Diseño: es un tablet, sin más

En diseño me encantaría poder soltar una parrafada sobre lo maravilloso que es el Chuwi Hi12 en este ámbito, pero es que es un tablet, sin más. Nada espectacular que ver aquí, y de hecho el fabricante tampoco se ha esforzado demasiado en este ámbito.

Podría hablar de que los marcos son muy grandes, pero es que los tablets piden marcos grandes para evitar toques involuntarios. En uno de los marcos «cortos» tenemos el botón capacitivo de Windows, mientras que los conectores están en el lateral izquierdo (si miramos la tableta de frente). En la parte superior tenemos botón de encendido y control de volumen, y debajo los contactos que permiten conectarlo a un teclado, además de dos ranuras para la bisagra del citado teclado. Este componente, por cierto, tiene miga, pero hablaré más adelante de él porque se lo tiene ganado.

La parte posterior de metal protege el interior del equipo, una nota destacable teniendo en cuenta que el plástico hubiera parecido casi normal con este precio. Minipunto y punto aquí para el fabricante, que además se beneficia (supongo) de la conductividad térmica de este material a la hora de disipar el calor generado por los componentes. Por cierto, os adelanto que el Chuwi Hi12 otra cosa no, pero silencioso es un rato. La refrigeración pasiva funciona a las mil maravillas, y no he notado que se caliente en exceso en mis pruebas.

El Chuwi Hi12 como tablet

Otro apartado con el que voy a necesitar muy poco espacio de texto, porque como sabéis no soy el usuario ideal para un tablet. Me parece que de hecho esta diagonal roza los límites de lo manejable, y el peso de 825 g es suficiente como para que sujetarlo un buen rato en vilo no sea especialmente agradable.

Es la condena de los tablets, que al ampliar la diagonal traicionan uno de sus principios originales: ser «ergonómicos» o al menos cómodos a la hora de consumir contenidos. Los tablets convertibles de 13,3 pulgadas que suelen sacar las primeras marcas (Lenovo, HP, y últimamente Dell, entre otras) llaman mucho la atención por esa capacidad, pero dudo que nadie los use como tablets puros durante periodos prolongados.

Una tablet tiene que ser más comedida en su diagonal, así que aunque mola tener este tamaño de pantalla y formato, creo que esas dimensiones lo hacen aparatoso. Si vais a usar mucho un tablet convertible en formato tablet, os recomendaría que fuérais a una diagonal menor que rondase las 10 pulgadas.

Dicho lo cual, la respuesta de la pantalla en el manejo es ejemplar, y eso de contar con el mismo panel del Surface Pro 3 —los expertos de DisplayMate lo pusieron por las nubes hace tiempo— es toda una garantía. Windows 10 en formato tablet se comporta todo lo bien que es de esperar, y lo mismo ocurre con Android 5.1, que he probado mucho menos porque, como digo, mi idea era usar el Chuwi Hi12 de otra forma distinta. Ahí es donde vamos precisamente.

Un teclado que puede condenar un producto

Qué pena, Chuwi. Con lo bien que te había quedado la tablet. De repente conectas el teclado esperando tener ante ti una alternativa digna a un portátil y… buf. Qué tragedia.

Eso es lo que me sale decir de primeras del teclado oficial del Chuwi Hi12. Es un periférico que no acierta en casi nada y que además tiene una primera pega importante para muchos usuarios: la distribución del teclado es americana, así que nada de letra «Ñ» y tecla Enter con un tamaño más reducido. En realidad se puede usar en español sin problemas cambiando el idioma en los ajustes de Windows 10, simplemente hay que mentalizarse de que el mapa del teclado no coincide con las etiquetas de las teclas, algo que podemos resolver con pegatinas.

Sea como fuere, como decía hay mucho que contar del teclado y casi todo malo, así que vayamos por partes:

  1. Peso: bien por hacer un teclado rígido, no como el de los Surface Pro, pero ¿de verdad era necesario hacerlo tan pesado? Solo ese teclado ronda el medio kilo, pero es que además eso no hace que aporte algo que hubiera tenido su aquel, como una batería auxiliar dentro. No. Este periférico es lo que es.
  2. Construcción: en las fotos queda muy bonito, pero el tacto de las teclas, aunque correcto, no es destacable. El problema es que al pulsarlas notas que en muchos momentos el teclado «casi cruje», es una sensación extraña, cómo si estuviera roto aunque no lo esté.
  3. Respuesta: he intentado escribir este análisis por completo con el teclado del Chuwi y me he rendido. La respuesta del teclado es lamentable, con muchas pulsaciones no reconocidas o que no reconoce en el momento correcto: si escribes muy rápido (como yo, je) inexplicablemente te mezcla las letras en algunas ocasiones. Pero es que hay una tecla maldita:
  4. Barra espaciadora: o la pulsas en la zona central o estás perdido. Yo aprovecho el pulgar para pulsarla en los extremos, así que estoy apañado. ¿Podría acostumbrarme? Probablemente, pero no estoy dispuesto a ello, sobre todo porque aún haciéndolo el tacto, recorrido y respuesta del teclado es horrible.
  5. Bisagra: el sistema de bisagra es medio robusto, pero limita el ángulo de inclinación (unos 120°, diría) y además hace que haya desconexiones momentáneas constantes, lo que indica que la zona de contacto que hace que se detecte que el teclado está conectado no está bien resuelta. El sonidito de «nuevo hardware detectado» típico de Windows se acaba convirtiendo en una condena. Si te estás con la pantalla quietecita no pasa nada, pero lo cierto es que es otra mala señal.
  6. Touchpad: aquí puede que haya solución vía software, pero en mi experiencia tampoco ha sido muy buena aquí, con mala detección de la palma de la mano y toques involuntarios. El tacto es curioso (es una superficie ligeramente rugosa) y los clics de ratón izquierdo y derecho también dejan claro que la gente que lo ha desarrollado lo ha hecho sin demasiado cariño.

Es sin duda alguna el peor teclado que he podido probar en mi ya dilatada experiencia. Y es mucho decir, así que imaginaos. Para alguien que como yo pretendía llevar este equipo a los viajes la cosa cambia completamente, porque producir con este equipo es una condena. La solución, claro, es comprar otro teclado Bluetooth como este (que además integra un soporte para apoyar y que yo diría que funciona seguro para Windows) o similar y tirar millas. Ah, y un mini ratón para esos ratos de productividad, porque aunque tener una pantalla táctil que puedes tocar tiene su aquel (me sorprende haberla usado para desplazar pantalla y tocar algún botón más de lo que esperaba) al final el ratón aporta una diferencia total en la experiencia de uso en entornos de producción.

El teclado era tan malo que traté de poner solución a lo malo que era, sobre todo a la principal molestia: esa barra espaciadora que solo funciona si tocas en la zona adecuada. Basta con levantar la tecla haciendo un poco de palanca con un destornillador para comprobar que el sistema de detección de la pulsación lo explica todo. No vi forma alguna de mejorar el comportamiento, así que acabé tomando otra decisión para dar respuesta al problema: comprar un teclado. De eso hablo más adelante, claro.

El Chuwi Hi12 como tablet para tomar notas y dibujar

El otro gran protagonista de esta experiencia de uso del tablet convertible de Chuwi es el stylus o lápiz, que también se puede comprar aparte por apenas 15 euros -lástima que este más avanzado de 25 no sea compatible con el Hi12— y que permitirá aprovechar la tablet para tomar notas o dibujar como haríamos por ejemplo en una Surface Pro 3 o Surface Pro 4.

Bueno, más o menos.

Hay buenas noticias, desde luego: el lápiz funciona desde el primer momento y además es evidente que hay diversos niveles de presión que permiten aplicar trazos más o menos marcados cuando se dibuja, por ejemplo.

El tema es que la experiencia, aunque decente, es también mejorable. Eso se nota cuando uno compara esa experiencia de dibujo con la de un Surface Pro 2 de 10,6 pulgadas. Lo hice estos días gracias a mi cuñao (sin «d», claro), que es arquitecto y usuario habitual de una de estas tabletas convertibles. Al comparar brevemente el comportamiento del stylus se notan cosas que dan ese puntito extra al Surface Pro 3.

Por ejemplo, que en ese stylus la punta se retrae ligeramente en cuanto toca el cristal, haciendo que la sensación sea no la de escribir sobre el cristal, sino la de hacerlo sobre el papel. En el Chuwi Hi12 la sensación no es mala, pero se nota que estás dibujando y escribiendo sobre esa superficie de cristal. A eso se le une la sensibilidad del stylus, que sin ser mala no es desde luego la del stylus del Surface Pro 3, en el que los niveles de presión son más amplios y se detectan mejor.

También se nota como la tecnología palm rejection que tenemos en el Surface Pro 3 funciona realmente bien: en el Chuwi puedes comenzar a dibujar tras posar la mano, pero hay un leve retardo en el reconocimiento del stylus y casi conviene más tratar de empezar a mano alzada para luego apoyar la palma y que el dispositivo no se haga un lío. Es una experiencia que de nuevo sin ser mala es sensiblemente peor.

En el breve vídeo que grabé con su ayuda queda un poco patente ese rendimiento a la hora de tomar notas, y aunque efectivamente hay diferencia entre ambos, me sorprendió para bien cómo se comportó el Chuwi. Poder tomar notas y dibujar de forma bastante cómoda en un dispositivo así es una gran noticia. Minipunto y punto.

La solución a todos mis problemas con el Chuwi Hi12 se llama Microsoft Wedge

Cuando empecé a escribir el análisis con el Chuwi Hi12 y su horrendo teclado me llevaban los demonios. Me costaba un montón acabar cada párrafo sin errores y esa experiencia de uso me hacía condenar una tableta convertible que fallaba en lo más importante para mí: lo de ser convertible.

Así sí.

El problema tenía solución, claro. Renunciar al teclado oficial y acudir a un dispositivo alternativo. Estuve barajando opciones y miré algunos modelos —incluso de teclados plegables—, y al final me decidí por el Microsoft Wedge, un teclado que lleva tiempo a muy buen precio —a mí me costó 29,99 euros en Amazon— y que además de tener un formato chulo incluía un accesorio simpático: una tapa que se dobla para convertirse en soporte para el tablet. Qué maravilla.

Dicho y hecho. Aprovechando que era mi cumple hice petición familiar, que fue respondida de forma rauda y veloz, así que este pasado fin de semana ya tenía el teclado conmigo. ¿Cómo fue esa decisión?

Pues de maravilla, amigos lectores.

Para empezar, ya solo hacer el unboxing del teclado dejaba claro que me iba a encontrar con un producto muy bien acabado. Mimo a los detalles, buenos materiales y sobre todo, comportamiento perfecto. El teclado es quizás algo justito de anchura, pero claro, es evidente que está orientado a experiencias en las que la movilidad es prota.

Lo de la tapa es un inventazo, por cierto. El material con el que está hecha hace que al doblarlo (tiene un doblez predefinido) aguante sin problemas la tablet (y no es poco aguantar), a partir de lo cual uno puede producir sin problemas.

¿Y qué pasa con el touchpad? Pues que lo pierdo. Es un inconveniente importante si uno quiere producir aún con más nivel, pero puedo conectar un miniratón externo (tengo un Microsoft Explorer Mini Mouse desde hace años para estas lides). Lo curioso del caso es que esta tarde, mientras terminaba este análisis, quise hacer la prueba del algodón. Venga, vamos a seguir con el texto sin ratón.

Dicho y hecho. Ahí me veis, en la terracita del mini-resort burgués, con mi fanta naranja rica rica (también en azúcar) y mi momento de friqui instagram. Y trabajando sin demasiadas pegas, ojo. Es cierto que no tener ratón hace que la experiencia sea algo peor, pero me he quedado sorprendido por lo relativamente contento que estaba con eso de alargar la mano para toquetear la pantalla e ir cerrando ventanitas o moviéndolas, desplazándome por los textos con los gestos táctiles y, cómo no, seleccionando texto a base de toquecitos para luego copiarlo y pegarlo (por ejemplo los enlaces) en este post. Ahora va a resultar que lo de las pantallas táctiles me convencen.

¿La conclusión? Que el Chuwi Hi12, como cualquier tableta convertible, necesita un teclado. Y que ese teclado no es el oficial, seguro. Aquí os recomiendo especialmente que si os hacéis con esta tablet, la acompañéis de un teclado Bluetooth externo. Es importante que además contéis con algún tipo de soporte, bien con sistemas como el del Microsoft Wedge, bien con fundas protectoras tipo iPad pero para el Chuwi—esta sale por 8,88 euros en GearBest—. Asunto arreglado, ele.

Software de (Windows) 10

Si hay una sorpresa agradable en el Chuwi Hi12, esa es la de lo bien que se porta. El Atom x5-z8350 puede no ser el micro más potente del mundo, pero os aseguro que para hacer «lo normal», que es lo que hacemos la mayoría de mortales, va sobrado.

Es especialmente de agradecer el hecho de que el sistema Windows 10 preinstalado no lleve apenas bloatware. Aquí hubiera esperado encontrar un buen conjunto de aplicaciones raras chinas, pero de eso nada.

La experiencia es tan buena que prácticamente ni he llegado a probar Android 5.1 en el dispositivo. He visto que estaba, he visto que arrancaba (por cierto, curioso lo de elegir el SO de arranque, se hace con las teclas de volumen, según la de bajarlo o subirlo elegirás Android o Windows) y presentaba su interfaz, y ya. Bien por tener esa opción si la necesito, pero lo que yo buscaba era comprobar su funcionamiento como equipo de trabajo todoterreno con Windows 10.

En ese soporte Android, por cierto, me pareció interesante comprobar que existe también una comunidad de usuarios dispuesta a sacar más partido (o distinto) del Chuwi Hi12. Hay foros de discusión dedicados a cómo rootearlo, por ejemplo, mientras que en el foro oficial hay hilos como este que parecen dejar el Chuwi Hi12 niquelado gracias a algunos ajustes. Hay quien le ha instalado una Ubuntu 16.04 en la que funciona casi todo (con algo de trabajo, qué perecita), así que si queréis cacharrear, parece que hay margen de maniobra.

También probé a conectarlo a un monitor externo. Compré este cable de Micro HDMI a HDMI por 7 euros en Amazon y confirmé que efectivamente es posible conectarlo a un televisor o monitor con esa entrada. La gaita es la que me plantea mi Dell UP2715K, que no tiene entradas HDMI. El adaptador que tenía de HDMI a Thunderbolt (con el mismo conector que Mini Display Port) no me sirvió para probar, así que tendré que comprar uno específico. Es una pena que no se decidieran por otro tipo de conector para monitores externos, pero oye, no creo que haya mucha gente con un monitor que no tenga HDMI a estas alturas. 

Conclusiones: un fantástico convertible de batalla

Estoy alucinado con el Chuwi Hi12. Es cierto que prefiero mi Dell XPS 13 por eso de poder trabajar con un portátil puro cuando me dé la gana —lo del lapability es importante para mí—, pero este será el equipo que me llevaría a viajes en los que lo que necesito es un portátil desechable.

De hecho una vez olvidada la pesadilla con el teclado oficial no puedo más que decir cosas buenas de un tablet que me ha ayudado a comprender que lo de la pantalla táctil tiene su aquel, y que las tablets pueden recuperar ciertas opciones para ganarse mi bendición si este tipo de opciones de productividad siguen aumentando.

Hubiera preferido un teclado físico realmente acoplable que lo asemejara más a un formato portátil, pero esa pantalla de 12 pulgadas es yo diría que perfecta para el equilibrio entre equipo táctil de producción. Mi cuñao me comentaba cómo esa pulgada y media de diferencia hacía muy llamativo el poder usar la tablet para dibujar («a veces me corta la diagonal del Surface Pro 2», decía), y ciertamente ese mayor tamaño ayuda a que la productividad aumente con el stylus, pero que también la resolución de pantalla se beneficie de esas mayores dimensiones. No se puede tener todo, claro, porque eso hace que el equipo no sea especialmente pequeño o pesado, pero aún así, muy buen equilibrio.

Con todo esto solo me queda confirmar que es sorprendente lo que un equipo con este precio puede hacer, compitiendo (salvando las distancias, claro) con los Surface Pro 3 y Pro 4 mucho más caros. Los responsables de GearBest que me han cedido el producto me han conseguido además precio rebajado con cupón exclusivo: el Chuwi Hi12 que he analizado sale por de 219,08 euros con el cupón JavipasChuwi. Ole.

 


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13 comentarios en “Chuwi Hi12: así es un tablet convertible de bajo coste

  1. Desenfoque Selectivo dice:

    Hola Javier, nos diste suficiente para hacernos una idea de las capacidades de tu nueva tableta convertible, me llamó la atención que se defienda en el terreno del boceto, ayer leí a tu colega y tocayo hablando sobre el iPad de este año y la verdad me extraño que dijese que le parecía «lógico que el soporte para el «pencil» de Apple, se quedara para los modelos Pro»…

    Jmhhh, a mi más que lógico me parece mezquino, pero en fin esa es harina de otro costal, traigo esto a cuento porque me parece que algo está pasando con los dispositivos de este año en general, todos parecen pequeñas continuidades y puede que incluso involuciones, como el citado iPad 2017, de sus respectivos predecesores, si no recordemos que la palabra más habitual para describir el evento de Barcelona de este año fue aburrido, en el post de tu entrevista televisiva te pregunte tu parecer sobre la intención de MS con la Redstone 3, lo hacia porque me da la impresión que MS efectivamente esta esperando a que por edad se mueran los teléfonos con Windows 10 Movile, para sustituirlos con otros que porten Windows 10 a secas, o puede que la causa sea otra; cosas que por estos días envician el aire, la convulsión política generalizada, los ánimos exacerbados en la Península Coreana que más que salpicar envuelven aEEUU, China y Japón, en un conflicto ahí haría un desbarajuste total en las factorías tecnológicas del mundo,

    Puede que esto sea simple conspiranoia, pero es evidente por lo visto con lo comedidos de los lanzamientos tec de este año que a nadie le parece momento de poner la carne en el asador.

    • No creo que sea para tanto. Es probable que las empresas pudieran ir algo más rápido, pero por mucho que queramos lo de las grandes disrupciones no es frecuente. A mí la evolución de estos productos me parece aceptable, y espero que esos indicios de convergencia que estamos viendo se vayan confirmando en los próximos meses en las distintas plataformas.

      • Desenfoque Selectivo dice:

        Si Javier entiendo lo de la dosificación, la necesidad de amortizar y sacar el jugo a los desarrollos, pero también es cierto que en las grandes empresas hay planificación, que a veces se estrellan a pesar de sus cálculos es cierto, pero no todo son decisiones técnicas, evidentemente el mercado tecnológico no es una isla y por tanto las consideraciones empresariales son de todo tipo, a nadie y menos a los ricos, les gusta perder plata, por eso siento que temas como si habra iPhone 8 o 7S y cuando, no solo responden a retardos de producción o cosas así, también pasan, por esperar a que se aclaren los nublados del día en el ámbito social y político, no es lógico embarcarte en un gran producto si este puede llegar en un muy mal momento.

  2. Land-of-Mordor dice:

    «…Lo primero que hay que dejar claro con el Chuwi Hi12 es que nadie da duros a cuatro pesetas…»

    Espero que no estés cometiendo el error de compararla con la Surface con i5/i7. En todo caso con la que montaba un Atom.

    «…Más potente y que además conserva ese consumo de 2W con esa medición propia de Intel (SDP en lugar de un TDP seguramente algo mayor)…»

    No le sigas el juego a Intel (antes publicaba ambos datos SDP y TDP). No se queda en «algo mayor», es el doble https://www.cpubenchmark.net/cpu.php?cpu=Intel+Atom+x5-Z8350+%40+1.44GHz

    4W de TDP. El SDP seguramente lo miden cuando el procesador está descansando XD Eso sí, sigue siendo una pasada tener la potencia de un sobremesa de 2006 en algo que se come apenas 4W.

    «…La GPU os dejará jugar a juegos básicos sin más, no esperéis milagros (como del resto del equipo)…»

    Ponle un «AAA» de 8 añetes más o menos y verás que se porta. Mola pegarse un vicio al Bioshock/Doom3/Borderlands/etc con cacharro tan portátil y pasivo. Eso sí, la resolución déjala en 720p 😉

    «…Por cierto, os adelanto que el Chuwi Hi12 otra cosa no, pero silencioso es un rato…»

    No tiene mucho mérito usar refrigeración pasiva con un Atom. Están pensados para ello, de ahí su TDP de 4W. Más mérito tiene meter un i3/5/7U de 15W de TDP con refrigeración pasiva y que la cosa funcione. Un ejemplo: https://www.acer.com/ac/es/ES/content/series/switchalpha12

    «…Es una pena que no se decidieran por otro tipo de conector para monitores externos, pero oye, no creo que haya mucha gente con un monitor que no tenga HDMI a estas alturas…»

    A falta de USB-C el microHDMI es lo suyo. Podrías haber intentado conectar el cacharrillo a la TV que gobierna ese salón de resort de extrarradio en el que habitas para probarlo. ¿O tal vez la family no te hubiera permitido hacer un uso momentáneo de dicho electrodoméstico? XD

    Buen análisis, como siempre. A ver si le dedicáis un poco de cariño en la blogsfera española a los 2 en 1 «no mediáticos», que parece que o te tienes que ir a por las Surfaces de más de 1000€ o meterte con cacharrillos de importación.

    • Hola Land,

      Gracias por los apuntes y clarificaciones. Lo del SDP es viejo pero conocido. No sé si será realmente el doble (mucho me parece) pero como dices los 4W son aún así de risa. El análisis no está completo (no he hablado de cifras de rendimiento, comportamiento de cámaras y demás), porque era más experiencial que otra cosa, ya sabes que aquí el enfoque es distinto.

      En cuanto a los 2 en 1 no mediáticos apuntado, pero no te puedo prometer nada, allí no decido yo. Puede estar curioso hacer al menos comparativa mencionando opciones. Saludos.

      • Land-of-Mordor dice:

        Con los Core i3/5/7U Intel da un SDP de 7,5W y todos sabemos que rondan los 15W de TDP a plena carga, por lo que se podría afirmar que TDP=2xSDP

        «…pero no te puedo prometer nada, allí no decido yo…»

        Os puedo dejar mi abuelete con el Atom Z3735F XD

    • Acabo de probar y sorpresa. Diría que va incluso mejor, al menos con Autodesk SketchBook for Android. Los niveles de presión se cogen con mucha más fidelidad, buen reconocimiento de la palma de la mano, y aunque hay un ligero lag como en Windows desde que haces un trazo hasta que se transmite a la pantalla, la experiencia está bastante bien. De hecho es fantástica a este precio 😉

  3. Compré hace unos meses este convertible y me ha encantado la relación calidad-precio, muy buena. El teclado es malejo, la verdad, aunque los he probado peores: yo solo he tenido problemas al escribir rápido, se nota que el sistema de las teclas es malejo y no soporta la presión de escribir a más de 60 pulsaciones por minuto, y eso es muy poco; pero no he tenido esos fallos de conexión teclado-tablet. Además, el lado bueno del teclado es que convierte una tablet en un portátil, lo cual viene bien si, como yo, lo llevas en un maletín con otros papeles y al estar sacándolo y metiéndolo a cada rato una funda es mala solución.
    Me apunto el teclado de Microsoft como posible regalo, eso.

    • Qué bueno 😉 Pues yo el teclado como digo no pude soportarlo mucho, pero claro, aquí influye la forma de escribir de cada cual. Efectivamente la ventaja que tiene es que al final tenías un portátil en este formato, pero los compromisos (peso, mal funcionamiento) son demasiado fuertes para mí.

      Ya me contarás si pruebas el Microsoft Wedge, tiene otras ventajas… y otros inconvenientes (el de la ausencia del touchpad, por ejemplo), desde luego.

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