Tecnología

The Verge 3.0: que viva el formato blog

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Hacía semanas que se sabía que en The Verge iban a celebrar el quinto aniversario de su nacimiento con un nuevo diseño. Los responsables de este referente de los medios tecnológicos nos habían dado ya algunas pistas de los factores que habían tenido mayor relevancia en ese rediseño, y de hecho desvelaban claves no solo válidas para su sitio web, sino para todos los que tratan de subsistir en un segmento que sigue sin tener un futuro especialmente espectacular.

Hablaban por ejemplo de la cada vez mayor importancia de Google AMP y de Facebook video como fuentes de tráfico e ingresos, para luego pasar a una reflexión algo más sosa sobre su «declaración de principios» o su forma de definirse a sí mismos. Pasaban a  recalcar aquello de que The Verge es mucho más que su web: es su canal de YouTube, su presencia en Facebook o su capacidad para adaptarse a cualquier plataforma de la que puedan obtener tráfico.

home-featured-theverge

Vá-mo-nos. Que vivan los 80.

Ayer llegaba el último capítulo, el de cómo ganan dinero, con más detalles curiosos y llamativos sobre el trabajo brutal que hay a la hora de monetizar la plataforma. Lo de la publi display (te machaco a banners que ni ves) ya no tiene sentido, y en The Verge hace tiempo que cambiaron la forma de concebir este ámbito. Vamos, que si trabajáis en medios de comunicación, sean del ámbito que sean, deberíais leeros esos textos, porque desvelan algunas de las claves de una industria que ha cambiado mucho desde que The Verge naciera hace 5 años. 

Todo eso era como digo el anticipo del resultado final para el usuario: un rediseño importante que afecta a un montón de apartados de un sitio web que es la referencia diaria no solo para muchos usuarios, sino también para muchos periodistas técnicos que conozco que vemos con envidia (sana o no) lo que The Verge ha hecho y está haciendo durante todos estos años. Con sus luces y sus sombras (de estas últimas hay algunas de más en los últimos tiempos) The Verge es un referente impepinable, así que yo tenía especial curiosidad por saber cómo se las gastaban con su rediseño. Para eso soy todo un voyeur del diseño web: sin haberme dedicado a ello profesionalmente, es un área de la que leo mucho y que me parece especialmente atractiva. 

Así que ale: aquí van mis primeras impresiones del rediseño de The Verge que, eso sí, analizo desde la versión de escritorio, que es la que consumo con más frecuencia. 

Vuelven los 80

Boom. Láseres. Colores rosas. Degradados hippies. Tipografías All-Caps mezcladas con otras estándar para titulares menos importantes. Colores rosas. Más colores rosas. Más láseres.

¿Es esto la página oficial de Stranger Things? 

Eso es lo primero que he pensado a ver la nueva The Verge por primera vez. Que se habían juntado con los productores de la serie, con Jony Ive, se habían tomado todos unas pastillitas y ale, a montar algo muy ochentero y chillón. 

Porque admitámoslo: la sección de destacados de la home es chillón. Casi te pega una bofetada en los ojos de primeras. No solo por ese logo gigante de The Verge con ese fondo con luces de láser o de neón  (de 492px de alto, una verdadera burrada, pero solo sale en el escritorio, ojo, no en la versión móvil), sino por el hecho de elegir darle la vuelta a la tradición en internet, y utilizar tipografías de color blanco nuclear sobre un fondo más negro que el futuro. El contraste es absoluto, porque como digo el blanco es un #fff que ya quisiera Ariel, y el negro es también absoluto y total. Un #000 que como apuntaba alguien en los comentarios quizás nos estuviese preparando para las futuras pantallas OLED en los iPhone que cada vez son más comunes en otros muchos dispositivos.

theverge-contraste

No sé si el argumento para defender esa sección ha sido ese, pero lo que tengo claro es que choca. No digo que no me guste, ojo. Digo que choca. Supongo que todo será acostumbrarse, pero no hubiera estado mal considerar unos blancos menos blancos y unos negros menos negros. Creo, no obstante, que nos acostumbraremos bastante rápido a este carrusel estático, y puede que pronto hayamos olvidado aquel que durante 5 años acompañó nuestras visitas a la página de inicio de The Verge. It’ll grow on us, como dicen en EE.UU. 

En esa primera parte de The Verge también hay novedades importantes y otras preocupantes. La navegación por pestañas es mucho más simple (algo que seguramente aligere la carga de la página), sin previsualizaciones de contenidos de cada sección y, en lugar de eso, una segmentación por subsecciones.

verge-cabeceras

Cómete esa, Stranger Things. Atentos a lo que decía de la navegación por pestañas: nada de previsualizaciones, aquí el nuevo diseño va a lo fácil.

Creo que es un paso acertado, porque ese efecto previsualización no aporta demasiado y por lo que sé —y de esto sé un poco más— ese célebre pestañámen es un elemento clásico en muchas publicaciones pero el tráfico que se genera a partir de esa parte de las herramientas de navegación interna es mínimo. Está bien como alternativa y no ocupa mucho, pero que le hayan dado menos relevancia creo que es un acierto a la hora de descargar la página. 

Lo que sí que es un punto negativo es el hecho de que no haya herramienta de búsqueda interna, o al menos que no se muestre de forma directa. Podéis verlo en la imagen de arriba: la lupa del The Verge «antiguo» no aparece ya en la cabecera del The Verge nuevo, pero es que tampoco aparece en ningún otro lado. Incluso me lancé a indicarlo en un comentario en ese post de lanzamiento, añadiendo además algo curioso: que un medio como The Verge no cuente ya con soporte HTTPS es una sorpresa, aunque al poco uno de los responsables de la plataforma contestaba indicando que llegará pronto. De lo de la caja de búsquedas, sin embargo, no decía nada. 

Por cierto, tampoco tenemos botón de «New Articles» en la parte superior derecha, algo que muchos utilizábamos como referencia rápida para ver qué novedades había publicadas en lugar de seguir ese pequeño laberinto que era el diseño de la Home. Es una pena, pero como en el caso de las búsquedas, espero que lo integren de nuevo pronto. 

Los blogs tenían razón

Esa sección de contenidos destacados que era marca de la casa en The Verge ha cambiado mucho, pero es que también lo ha hecho el aspecto general de un medio tecnológico que personalmente me dejó patidifuso en 2011 —lo dejé bastante patente en mi post de aquel día— cuando apareció con aquel formato periódico que abandonaba la estética blog que hasta entonces había dominado el sector de los medios sobre tecnología. 

El resultado de aquella concepción era visualmente sorprendente, aunque a nivel de usabilidad y lectura la cosa empeorara bastante: uno no sabía muy bien qué era lo último, aunque sí pudiera intuir qué era lo más importante. Para los que nos habíamos aficionado a ese formato ordenadito de los blogs en el que lo más nuevo aparece primero el concepto que presentaba The Verge era chocante y asombroso.

newarticles

Yo les perdoné aquello porque el contenido era la leche, pero lo cierto es que mis visitas a su Home duraban más bien poco: recorrerla era tal tortura que acababa yendo al botón naranja del «New Articles» con el célebre contador y desde allí podía detectar fácilmente si había contenido nuevo y, en ese caso, si algo de lo nuevo me interesaba. La mayoría del tiempo, no obstante, acababa siguiendo The Verge —como el resto de mis referentes— en Twitter. 

Así que la sorpresa fue mayúscula esta mañana cuando de buenas a primeras me encontraba conque bajo la sección de destacados teníamos de nuevo la vuelta al orden cronológico inverso. The Verge volvía a los inicios, y lo hacía por petición popular, como admitía el propio Patel al hablar largo y tendido del rediseño:

What else? After extensive user research, we learned that our homepage was too hard to navigate, and that everyone just wanted to see as many headlines as possible. So under the hero, you’ll find a reverse-chronological feed of stories. It’s like a cozy sweater from our blogging roots.

El resultado me parece fantástico, con algunos matices. A ver, puntos a favor: en primer lugar, el citado orden cronológico que hace que el recorrido visual por la actualidad sea mucho más sencillo. En segundo, el hecho de que en todo ese recorrido solo hay titulares. No hay entradillas cortadas con los célebres puntos suspensivos, algo que en mi opinión es una decisión hiperacertada: si no puedes convencer a un lector con un titular de que haga clic en el contenido, es más que probable que no le convenzas con la entradilla. 

theverge-blog

Estos titulares necesitan pitar más con sus tipografías. Aparte de eso, atentos a lo que pasa cuando la línea del autor/comentarios dobla. Mal.

¿En contra? Que los titulares de esas secciones tienen una tipografía poco destacable. Sosainas, pequeña, totalmente merecedora de no atraer su lectura. Wired y Fast Company hacen un uso magistral de las tipografías en sus páginas de inicio y sus singles, y cuando las visito me leo esos titulares. Los leo, insisto. Esas tipografías me atrapan. Casi me obligan a ello. 

En ese recorrido vertical no hay lugar a equivocaciones: cuanto más abajo vayas, más antiguas serán las noticias. La barra lateral se ha dedicado a lo que tenía que dedicarse: a megasecciones importantes de The Verge como Circuit Breaker o TL;DR que son básicamente microblogs dentro de The Verge. 

El nuevo footer, arriba, frente al que teníamos hasta ahora, abajo. No se han comido mucho el tarro con esto.

El nuevo footer, arriba, frente al que teníamos hasta ahora, abajo. No se han comido mucho el tarro con esto.

No hay mucho más que comentar de esta parte, porque aquí no tenemos un scroll infinito, ni un refresco automático por la parte de abajo. Si uno quiere más artículos tiene que pinchar en el botón para mostrarlos en la parte baja de ese recorrido, y si no lo que verá es el pie de página, más simple que el que tenían en la versión anterior, como se ve en la imagen. 

En el artículo de lanzamiento explican cómo han logrado mejorar el tiempo de carga reduciéndolo entre un 25 y un 50% según sus pruebas preliminares. No sé si hablan de la Home, pero lo que está claro es que han hecho una dieta importante. Eso se ve rápidamente al comparar la «foto» de las páginas de inicio de antes y de ahora.

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Podéis hacer clic en la imagen para ampliarla, pero no os fijéis solo en el recorrido: es importante que en la nueva The Verge haya menos contenido, pero lo que importa de verdad es que el contenido visual es mucho menor. Eso no tiene por qué ser peor, ojo, porque si quieres más artículos siempre puedes cargarlos con el citado botón de antes, y el recorrido visual de la versión antigua, aunque llamativo, era un pequeño caos. 

Tipografías: ¿oportunidad perdida?

Es algo en lo que traté de insistir en el rediseño de Xataka que el equipo llevó a cabo este año -quizás algún día hable de ello- pero en lo que nadie parecía querer coincidir conmigo. Las tipografías son capaces de definir un sitio web y de darle una personalidad. Pueden identificarte e incluso condicionar tu discurso. Puedes sonar más formal o más informal con una elección tan tonta crucial como la de poner como tipografía del cuerpo de los artículos una con gracia (serifa), como hago yo en Incognitosis. 

Las tipografías son mucho más que una forma «bonita» de presentar tus contenidos. Son, como digo, una parte más de tu imagen de marca, y creo firmemente que bien utilizadas pueden convertirse en un elemento tan reconocible como un logo o una combinación de colores para esa tipografía o el fondo en el que presentas los contenidos. Ponía el ejemplo de Wired y de Fast Company, pero hay más, por supuesto —ya hablé en el pasado de Nautil.us y de The Great Discontent, dos verdaderas delicias visuales—, y no solo en el segmento de los medios tecnológicos. Aquí es donde las revistas de moda o estilo de vida suelen despuntar —VanityFair es un buen ejemplo para mí— pero como digo da igual el medio: lo que importa es que al final uno ni tiene que mirar la cabecera para saber dónde está: solo por un titular, una cita, un formato de hiperenlace o un pie de foto somos capaces de reconocer que estamos en una u otra. Y eso mola. O por lo menos, eso me mola.

tipografias

En The Verge han hecho algunos cambios en las tipografías, pero mi impresión es que el resultado ha sido agridulce. Me gusta esa nueva fuente «Heroic» para los titulares, todo mayúsculas, compacta, con pegada, y que además es elegante. Los viejos titulares eran bastante más sosainas, aunque probablemente tenían ese puntito más de elegancia que desde luego no quedaba mal. Y sin embargo, bien por el cambio.

dropcaps-theverge

En la captura de arriba no se veía, pero las drop caps (ni idea del nombre en español) son especialmente llamativas en el nuevo diseño, y de hecho son desde luego todo un alegato a las tipografías que te identifican. En este caso se trata de «Pathways», que de nuevo parece haber estado inspirada en esa reunión ochentera de los chicos de The Verge con pastillitas y sesión binge-watching de ‘Stranger Things’. A ver, como tipografía curiosa podría ganar premio, desde luego. Y sin embargo, me parece incluso demasiado valiente: queda bien para temas  especiales muy friquis/ochenteros, pero puede que no peque tanto en temáticas distintas. Aún así oye, chapeau por la osadía. 

Donde hay cambios, aunque no lo he mostrado muy bien en esa captura de pantalla (se me ha ido el zoom en el texto de alguna de las dos) es en el cuerpo del artículo. La nueva tipografía sans serif de The Verge no está mal, pero en mi opinión es menos legible que la antigua. Tiene una especie de acabado semibold, y ese mayor tamaño (ligero, pero es algo más grande) tiene ese efecto barco de vapor que hace que el que lee, aunque lo agradezca, de repente sienta que le están llamando cegato, o madurito, o ambas cosas a la vez. O cosas distintas. No digo que haya que usar tamaños de letra diminutos, no, pero creo que en el antiguo diseño ese compromiso era muy bueno. 

Donde puede haber más debate es en el tema del color. No sé qué tenía de malo el naranja, pero se lo han quitado de en medio en favor de ese rosa que a mi me parece más propio de otro tipo de publicación, y no de uno de tecnología. La única pista que he visto al respecto está en el artículo anteriormente citado en el que Patel habla de las fuentes de ingresos de The Verge. Allí menciona algo curioso: 

Creative Intelligence has yielded surprising results — purple images are most likely to get a click, for instance.

Ese color rosado no es en realidad un problema especialmente grave, y de hecho casa bastante bien con esa estética ochentera de la que llevo hablando todo el post.

sumarios

Dan ganas de ponerse las Converse, sacar el loro y la Motoretta y seguirle el rollo a la publicación, que además hace uso de un diseño de citas (blockquotes) y sumarios igualmente llamativo, con la tipografía «Heroic» en All-Caps y con una curiosa línea que desde luego deja bien claro que esas citas y sumarios son de The Verge y de nadie más. Minipunto y punto de nuevo por esa valentía. 

Lo que me rechina un poco más son los hiperenlaces, y esto es algo que otros lectores también apuntaban en los comentarios. ¿Para qué subrayarlos? ¿No es ya suficiente que estén en un color bastante más chillón que el antiguo naranja? La respuesta, diría yo, es obvia: los enlaces se ven más porque en The Verge quieren que pinches en ellos. Quieren que el porcentaje de rebote baje, y que si uno se va fuera de The Verge sea porque ellos le han mandado allí. 

El problema en mi caso es que esos enlaces me distraen de la lectura original. Uno no se puede centrar del todo en lo que está leyendo cuando parecen estar diciéndole a gritos «¡vete a este otro enlace, vete a este otro enlace!». Está claro que con esos enlaces vamos a saber que lo que estamos leyendo es de The Verge, pero caray, podían haber sido algo menos chillones (como en todo lo demás) y abogar un poco por la elegancia. O al menos, por la prudencia. Algo complicado cuando uno se da cuenta que el editor jefe de esta publicación es un tipo famoso por su muñequera de pinchos. Ante todo respeto, chicos: bien por la decisión de estilo personal, pero una cosa es seguir ese estilo a nivel personal, como decía él en un tuit, y otra imponerla (o sugerirla) a un medio con tal cantidad de lectores. No sé. Es un poco demasiado ochentero todo. 

Otras curiosidades

Hay más detalles que cabría comentar, claro: los comentarios más o menos mantienen su disposición, así que bien por ahí porque son una de las partes con las que mejor no meterse —a los usuarios les gustaba el sistema de comentarios, y me incluyo—.

tech-theverge

En las singles (vaya, las páginas de artículos y análisis), de las que he hablado menos, hay también cositas curiosas, como el hecho de que al final aparecen artículos recomendados y una sección «The latest» en la que el formato cronológico se mantiene pero no lo hacen ni los titulares (con un tamaño mucho más adecuado de letra) ni el hecho de que de repente vuelven las entradillas cortadas con puntos suspensivos. 

ciencia-theverge

Esa incoherencia también se hace patente en otros apartados: las secciones de tecnología mantienen el formato cronológico de la Home, pero en otras como Ciencia de repente pasamos a un formato blog más tradicional. No digo que la una o la otra estén peor (me gustan los titulares de la de ciencia, pero sin la entradilla, como en los de tech), pero aquí sería deseable un poco de consistencia y de rigor. 

Luego están las secciones mimadas. Entre ellas está claro que Longform, para artículos largos y trabajados, tenía que tener algo especial, y eso es una realidad en el nuevo diseño, cuya sección con estos contenidos sigue la línea de los destacados de la página de inicio: tipografías muy blancas sobre fondos tope negros, líneas láser rosadas y ese nuevo tufillo a Stranger Things que como digo es curiosete para según qué tipo de contenidos, pero no para todos. 

Lo de la sección de vídeo es especialmente curioso: no hay una sección como tal, porque cuando pinchas te vas directamente al canal de The Verge en YouTube. Ale. Asunto resuelto. Es una decisión curiosa y llamativa, pero probablemente la gente estaba harta de ver los vídeos incrustados en el marco de The Verge cuando en realidad querían verlos e interactuar con ellos en YouTube. Por lo que sea. Me parece un poco chocante, pero esta gente sabe bastante más del tema audiovisual que yo, así que si lo han hecho por algo será.

forums-peq

Los foros no parecen haber cambiado mucho salvo por la iconografía y los colores —ahora son mucho menos coloridos, prefería visualmente los antiguos— y del diseño antiguo se pierden (al menos ahora mismo) algunas cosas como ese «Trending Now» que aparecía en la cabecera, a la derecha del logo (podéis clicar en la imagen de aquí arriba para verlo, arriba a la izquierda de esa captura). Otro detalle curioso: los botones sociales: desaparece Pinterest, así que se centran en compartir en Facebook, Twitter y (qué cosas) LinkedIn. 

Conclusiones

Este recorrido por The Verge me deja claro que el esfuerzo del equipo ha sido enorme: hay muchos cambios importantes a nivel externo —por lo visto los que hay a nivel interno en Chorus y el resto de sus plataformas es aún más bestial—,  y aunque algunos me chocan un poco, el resultado es, creo (el tiempo lo dirá) acertado. 

No es que ese acabado láser me encante, pero creo que acabaré acostumbrándome, y hay elementos diferenciadores a nivel de tipografías y estructura que creo que están muy logrados. Recuperar el «modo blog» en la página principal es una mejora práctica insustituible, y creo que aquí The Verge demuestra vocación por ayudar al lector, que es de lo que se trata. Por detrás tiene que haber además muchos factores que yo ni siquiera conozco en esa toma de decisiones, así que seguro que todas ellas han estado muy meditadas. 

Me resulta especialmente llamativo que los lectores de The Verge hayan felicitado el trabajo de forma tan contundente en el post de lanzamiento: normalmente esos posts se llenan de comentarios criticando los cambios a saco y reclamando la vuelta al pasado, pero en este caso parece que la resistencia al cambio ha sido mínima. O The Verge lo ha hecho muy bien (que también), o la gente que comenta está totalmente alienada por este medio. 

Sea como fuere, este es un rediseño en toda regla. Una vez más, envidia brutal. Sana, pero envidia. 

 


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4 comentarios en “The Verge 3.0: que viva el formato blog

  1. Hola Javi 🙂

    Pues coincido contigo en casi todo. Una gran pérdida el «Buscar», que ya estoy echando de menos, y el «Latest articles», que además inspiró al «Nuevo» en Xataka (y que ha tenido muy buen feedback allí).

    El river of news, para mi el mayor acierto. Hace que la portada sea predecible, cosa que antes no parecía (aunque puede que lo fuera). No hay que hacer pensar a los que leen la portada, que suelen ser lectores fieles, que vienen varias veces al día a ver qué hay de nuevo.

    Pero también beneficia a los que vienen nuevos, porque la hace fácil de entender: lo que hay arriba, grande, sin fecha, es lo importante, lo que hay abajo, como una lista, es lo último publicado. Eso sí, echo de menos ahí un título de sección. Aunque como sólo tienen lo importante y lo último en la portada, pues tampoco es tan grave.

    No me ha gustado tampoco el tema de llevar al canal de Youtube directamente (aunque en los top stories se consume in situ). Creo que los sitios deberían aspirar más a mantener a su audiencia en su propio sitio, porque todo lo demás es dar más poder a los Google-Facebook en perjuicio de la web abierta (perdón por la cuña activista).

    Y en tipografía, bueno, coincido en que es una oportunidad poco aprovechada, pero no en el resto. No veo viable casar una serif con su estilo retro-futurista-neón-láser, o tendría que ser una serif muy especial… quizá una slab para los titulares… pero es difícil.

    Ahora, usar Helvética? en serio? No había otra cosa? Demasiado conservadora en mi opinión para ese estilo.

    Y bueno, ya en general, creo que es un gran trabajo, pero lo veo peor acabado que otros como Vox, del mismo publisher.

    Vox tiene un lenguaje visual tan potente, tan sencillo, tan reconocible en cualquiera de sus piezas… aquí lo intentan con buena intención, pero para mi es menos redondo. Quizá cuando se vaya extendiendo a otros ecosistemas, vídeo, RRSS y demás, lo vaya comprendiendo mejor.

    Pero el hecho de que sus propios lectores (que los habituales siempre son reacios al cambio) les estén felicitando más que quejándose, ya es un punto que pocos han conseguido antes, incluyendo a Engadget, con su último rediseño mucho más purista… Y mejor, en mi opinión.

    • Qué buen comentario Chavalina 😉 ¡Gracias! Como dices, aciertazo en el river of news, y lo de YouTube tampoco lo veo claro. A mí las tipografías como decía me parecen hasta poco arriesgadas para los cambios que han dado en otros temas, pero supongo que era demasiado apostar mucho ahí y han preferido, como dices, ser más conservadores.

      Buen punto el de Vox. Tanto esta como Polygon creo que son mucho más llamativas y acertadas (sobre todo Vox) en su concepción visual, y sospecho que aquí la voz cantante de Nilay Patel ha condicionado el resultado.

      De Engadget también hablé largo y tendido hace ya casi un año y estoy contigo: a mí ese rediseño me pareció fantástico y curiosamente a sus lectores les pareció el horror.

      ¡Saludos!

  2. Hay un aspecto llamativo en este giro al formato blog. Por un lado creo que más que vuelta al blog, es al river of news con el que FB y TW están habituando a la gente a consumir los contenidos; por otro, Verge no tiene mucha necesidad de crear marca como medio ya, nadie lo va a meter en el cajón de «un blog», es un caso diferente al de otros (véase nosotros) que con la home necesitamos reforzar el posicionamiento y crear marca

    • Cierto. Es difícil escapar de esa imagen con la que empezamos (empezasteis) y hacer ver que hace mucho que Xataka es mucho más que un blog. El flujo de noticias engaña y parece que solo pertenece a medios amateurs, pero mira como FB, TW y el resto lo aprovechan y muchos grandes medios (no blogs) también. Es bueno ser ambicioso y que eso se note en tu Home, pero tampoco hay que renunciar a lo que funciona, y en tema de recorrido el river es un valor seguro.

      Un placer tenerte por aquí, Antonio 😉

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