Tecnología

Historia de un hombre duro de oído

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Hace muy, muy poco tiempo, en un pueblo no muy, no muy lejano de Madrid se produjo un acontecimiento sin parangón. Un gran amigo, audiófilo y fanático de la alta fidelidad -el sonido es poderoso en él- me invitaba por tercera ocasión a oír unos temas en su equipo de audio.

Que no era un equipo cualquiera, claro. Entre otras cosas, deja para el arrastre a mi actual sistema de cine en casa, que parece fabricado por Feber a su lado. Diré más: es tan brutal y complejo que yo no sería capaz ni de poner un CD. Muy de Iron-man, vaya. Del de la peli.

Así que me vi allí con otro acompañante ilustre -mantendré las identidades en secreto- que como yo se vio más bien empequeñecido ante tal despliegue de válvulas, amplificadores, preamplificadores, preprocesadores, prealimentadores y pre-todo. El respeto a ese templo al sonido le dejaba a uno más bien acongojado. Y para alguien duro de oído como yo, pues lo otro. Ya sabéis, ese calificativo que rima con el anterior pero que prefiero no poner para no ensuciar mi deliciosa prosa (anda, rima también).

Y allí empezó la exhibición auditiva. El deleite llegó en temas que era mejor escuchar con los ojos cerrados y que sonaban estupendamente (de nuevo, omito palabras malsonantes) y que eran, como el equipo que los reproducía, especiales. Grabados a mayor frecuencia y con mayores tasas de muestreo de lo normal, y que por tanto permiten ofrecer una riqueza y rango auditivo -creo que no se dice así, pero ya me entendéis- mayor de lo habitual. Nuestro anfitrión nos trató de explicar las diferencias, ventajas y desventajas de esos procesos y además disfrutamos de distintos soportes: un CD de calidad extra-superior, un vinilo igualmente espectacular, de esos que también pesan más de lo normal, y que entre otras cosas estaba grabado sin que hubiera habido pasos a digital previo -esto es importante, no había pérdida alguna desde la grabación y el máster- y también algún fichero FLAC comprado de tiendas online que precisamente están pensadas para audiófilos y te venden esas canciones en máxima calidad.

Y aquí es cuando viene mi confesión: no sé si hubiera logrado notar la diferencia si me hubieran puesto una canción en un MP3 de los de toda la vida. Puede que sí, pero no hicimos la prueba, porque escuchar un MP3 en ese equipo hubiera sido como hacerse un calimocho con un Petrus, supongo. Mi buen amigo me explicaba que aun siendo un sorderas musical como yo tenía que notar algunas diferencias, como esa capacidad de esos equipos para separar instrumentos y colocarlos en distintas posiciones. “Si cierras los ojos“, me decía, “deberías poder seguir la melodía de un solo instrumento sin problemas”. No sólo eso, añadía después: “deberías poder señalar en todo momento dónde está el batería, el bajo, el guitarra, los teclados o el/la cantante”. Porque estos sistemas de audio buscan que precisamente la experiencia musical sea la que uno tendría si estuviese en los estudios de grabación como un espectador más de ese proceso. Y tiene razón: sí que hay claridad en la separación de los instrumentos, y sí que se aprecia su localización espacial. De lo que no estoy tan seguro es de que yo le dé demasiado valor a eso. Y ese es mi pequeño temor, claro: no saber apreciarlo es, probablemente, como conformarse con un whopper cuando uno puede ir a un sitio como Le Cocó (no he podido evitarlo, no he podido evitarlo, no he podido evitarlo).

Así que salí de aquella experiencia como quien sale de esos eventos en los que se supone que todo es la pera limonera y tú no lo valoras. Vamos, que me hubiera merecido un comentario tipo no está hecha la miel para la boca del asno.

Que es algo a lo que hacíais referencia algunos en el fantástico debate del post sobre Apple de ayer. En los comentarios surgía la duda sobre la calidad de audio en Apple Music, y pronto confirmásteis que ese servicio hará streaming de ficheros AAC a 256 kbps, por los Ogg a 320 del servicio Premium de Spotify o el streaming de audio lossless de Tidal con los que este servicio quería diferenciarse en ese apartado. Para alguien que como yo es durito de oído (y de paladar, por lo visto), la diferencia no debería significar demasiado, pero ya no lo tengo tan claro. Voy a tener que hacer el test ciego que propusieron hace poco en NPR, pero me da miedo hacerlo en mi castaña de equipo de audio y en mis auriculares de andar por casa (también deben ser Feber marca blanca).

Igual me estoy perdiendo un mundo de sensaciones y debería invertir en este apartado. En Xataka Juanky ya publicó dos comparativas distintas, uno para auriculares de menos de 200 euros y otra para auriculares in-ear de menos de 70 euros, mientras que no hace mucho vi el sorprendente mega-informe de Marco Arment al respecto. Pero imaginaos el panorama si me gasto ese pastizal en uno de estos prodigios de la ingeniería de audio y me quedo como estaba. Porque si no he apreciado muchas diferencias en el sancta sanctorum universal de audio, ¿por qué las voy a apreciar con unos auriculares?

A mi me da que simplemente soy un ceporro auditivo. Maldición.

Va por ti, entrenador.

 

 

 


Incognichollos

Esta es una selección con las mejores ofertas tecnológicas actualizadas casi diariamente, como expliqué aquí. Aunque estés en un post «antiguo» las ofertas son de última hora, los Incognichollos los actualizo aparte. También puedes seguir los Incognichollos en Twitter o en el nuevo canal de Telegram 🙂 . ¡Aprovecha, que no suelen durar mucho tiempo!

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  • Xiaomi Mi 10: 6,67?, Snapdragon 865, 8 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara quad (108+13+2+2 MP), 4.780 mAh, 5G. Pack promocional con Mi Band 3 y Mi True Wireless Earphone 2. Está a 699 euros en Amazon (descuenta 100 € al tramitar pedido).
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  • Huawei Watch GT 2 Sport: un smartwatch con caja de 42 mm con GPS, pantalla AMOLED 1,2?, GPS, 15 modos deportivos, monitorización cardíaca y de sueño, hasta una semana de autonomía. Está a 159 euros en Amazon (baja de 239).
  • TD Systems K55DLJ10US: una Smart TV de 55 pulgadas con resolución 4K UHD, soporte HDR10, sonido Dolby Digital Plus, y basada en Android 9.0. Está a 319 euros en eBay.
  • Humble Bundle Conquer Covid-19: un pack espectacular de juegos y libros que tendrían un valor total de 1.071 dólares y que puedes conseguir por 28 euros. El 100% de los ingresos van a organizaciones de caridad.
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  • Amazon Music Unlimited: vuelve la oferta de tres meses gratis de este servicio que compite con Spotify. Solo para nuevos clientes, luego 9,99 euros/mes.
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  • TCL Plex: un smartphone de 6,53?, Snapdragon 675, 6 GB de RAM, 12 8 GB de capacidad (ampliables), cámara triple de 48+16+2 MP, 3.820 mAh, conector auriculares (!). Está a 219 euros en Amazon (baja de 279).
  • Realme 6: súper nuevo, 6,5?, Helio G90T, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara cuádruple (48+8+2+2 MP), 4.300 mAh de batería, lector de huella en el lateral, está a 192 euros en AliExpress Plaza con el código ALIVERSARIO27
  • Cargador AUKEY USB-C: con Power Delivery 3.0, potencia de 36W, dos puertos USB-C para cargar móviles o tabletas a toda pastilla. Está a 25,99 euros en Amazon (baja de 38,99).
  • Televisor TD Systems K58DLK10US: una Smart TV de 58 pulgadas con resolución 4K UHD, soporte HDR10, sonido Dolby Digital+, WiFi, sistema operativo Android 9.0. Está a 319 euros en AliExpress (baja de 359).
  • TCL 55DP602: una Smart TV de 50? con resolución 4K UHD, soporte HDR, sonido Dolby Digital Plus, está a 357,45 euros en Amazon. Brutal.
  • Xiaomi Redmi Note 8: 6,53?, Snapdragon 665, 4 GB de RAM, 64 GB de capacidad, cámara cuádruple (48+8+2+2) y 4.000 mAh de batería. Está a 155,42 euros en Amazon.
  • Apple iPhone 11 64 GB: 6,1 pulgadas de pantalla Retina, Apple A13 Bionic, Face ID, cámara dual de 12 +12 Mpíxeles, carga inalámbrica, resistencia IP68, carga rápida, Dolby Atmos. Está a 789 euros en Amazon.
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  • Monument Valley 2: un juego visualmente precioso con una mecánica de puzzles espectacular. Está gratis para Android en Google Play y también gratis para iOS en la App Store.
  • Oppo Reno 2: 6,55?, Snapdragon 730G, 8 GB de RAM, 256 GB de capacidad, cámara cuádruple (48+13+8+2), lector de huella bajo pantalla, 4.000 mAh, cámara frontal «aleta tiburón». Muy curioso , está a 449 euros en Amazon (baja de 499).
  • ASUS ZenBook 14: un portátil de 14? FullHD con un Ryzen 7 3700U, 16 GB de RAM (muy bien), 512 GB de SSD, una Radeon RX Vega 10, sistema operativo Endless OS, teclado español, lector de huella. Está a 649 euros en Amazon.
  • WD Black P10 5TB: una unidad de 5 TB de capacidad perfecta para consola o PC, capacidad estupenda, conexión USB 3.0, tasas de transferencia notables, está a 119,99 euros en Amazon (baja de 140,49).
  • Seagate Expansion 8 TB: otra unidad aún con mayor capacidad, 8 TB (uauh!) con interfaz USB 3.0 (compatible USB 2.0), 3,5 pulgadas y un precio muy bueno (no tanto como el anterior), 139,99 euros en Amazon.
  • HiSense H50AEE6400: una Smart TV de 50? con resolución 4K UHD, soporte HDR, plataforma VIDAA U, modo deporte, está a 349,99 euros en Amazon.
  • Sharp LC-55UI8762ES: una Smart TV de 55 pulgadas con resolución 4K UHD, soporte HDR+, Smart Aquos Net+, 3 x HDMI, 2 x USB, altavoces Harman Kardon, está a 389,99 euros en Amazon (baja de 799,99).
  • Lenovo IdeaPad C340-14API: un portátil convertible en tablet muy majo de 14? Full HD con un Ryzen 5 3500U, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD, Windows 10 y teclado en español por 599,99 euros en Amazon.
  • ASUS ZenBook UM431DA-AM003: un portátil de 14? Full HD con un Ryzen 5 3500U, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, sin sistema operativo, teclado en español, está a 549 euros en Amazon.
  • Humble Bundle Just Drive: un pack de juegos de conducción para quienes quieran disfrutar al volante «virtual». Asetto Corsa, Dirt 4 y Project Cars 2 entre otros por 12 euros en Humble Bundle. Brutal
  • Humble Bundle Stardock: esta empresa lleva años haciendo programas fantásticos de personalización y productividad de Windows 10. Por 13,50 euros tendrás el pack completo, incluidos Windows Blinds, Fences (escritorios virtuales) o Multiplicity (KVM software).
  • Acer Aspire 3: un portátil muy modesto pero curioso, 15,6? FullHD, Core i3-6006U, 4 GB de RAM, 128 GB de SSD, Linux preinstalado, teclado español, está a 249,99 euros en Amazon, buena opción como portátil de batalla o para niños.
  • AMD Ryzen 2600X: si estáis actualizando vuestro PC o vais a montaros uno nuevo atentos a este micro de 8 núcleos y 16 hilos de ejecución, preparado para overclocking, 95W de TDP, hasta 4,25 GHz. Está a 132,90 euros en Amazon (baja de 215).
  • Xiaomi Mi 9T: 6,39? AMOLED, Snapdragon 730, 6 GB de RAM, 128 GB de capacidad, cámara triple (48+8+13), cámara frontal retráctil (20 MP), lector de huella bajo pantalla, 4000 mAh. La versión de 64 GB está a 259,99 euros en Amazon (baja de 329).
  • Aspiradora Philips Speedpro: formato escoba, se puede usar como aspiradora vertical o aspiradora de mano, en ambos casos sin cable. Cepillo con succión de 180º, tecnología PowerCyclone 7, hasta 800 l/min de velocidad del aire, está a 149,99 euros en Amazon (baja de 289)
  • Amazon Prime Estudiantes: la suscripción a Amazon Prime está a solo 18 euros al año (60 para usuarios normales) con un periodo gratuito de 90 días de prueba. Ya sabéis, con ella tenéis entrega rápida gratis, prime video y prime music.
  • Xiaomi Redmi Note 8T: 6,3?, Snapdragon 665, 3 GB de RAM, 32 GB de capacidad, cámara cuádruple (48+8+2+2), 4.000 mAh, lector trasero, buena opción recién salida del horno. Está a 172,40 euros en Amazon.
  • HiSense H65A6500: una Smart TV enorme de 65 pulgadas con resolución 4K UHD, soporte HDR, con la plataforma VIDAA U, modo deportes, WiFi, Precision Color, está a 579,99 euros en Amazon.
  • Intel NUC: un miniPC potente y curiosón. Con un Core i5-7260U, 8 GB de RAM, 240 GB de SSD2, Windows 10, está a 525 euros en Amazon. Buen equipo de trabajo o incluso de salón.
  • Acer Aspire 3 A315-54K: un portátil de 15,6? Full HD con un Core i5-10210U, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD, sin sistema operativo, con salida HDMI, RJ45, USB 3.1, lector de tarjetas, está a 499 euros en PcComponentes (en Amazon 708 euros).
  • Smartwatch Huawei GT Fashion: un reloj inteligente con monitor de sueño, ritmo cardíaco, sistema LiteOS, GPS, Bluetooth, y pantalla estupenda. Está a 99 euros en Amazon (en PcComp 147).
  • ASUS TUF Gaming FX505DV: un portátil gaming con pantalla de 15,6? Full HD a 120 Hz, Ryzen 7 3750H, 16 GB de RAM, 512 GB SSD, GeForce RTX 2060 (uauh), sin SO, teclado retroiluminado en español. En eBay está a 999 euros, rebaja brutal.

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16 comentarios en “Historia de un hombre duro de oído

  1. A ver en el mundo del High End hay mucha, mucha gilipollez, mucha tontería… a partir de cierto nivel de gasto no hay diferencia apreciable alguna para la mayoría de los mortales, como en todo hay excepciones y un porcentaje ridículo de gente que tiene un oído privilegiado como los hay que tienen una nariz increíble, aunque ambos casos eso puede ser más un problema que una ventaja.

    Lo único que realmente importa, o quizá lo más importante, es la relación señal/ruido, que sea un valor elevado y que además sea cierto y no una «boutade» de la marca como estrategia de marketing. En que lo notas? Pues que si tienes un equipo muy normalito el volumen mínimo que necesitas para escuchar un sonido limpio y distinguible es muy superior al que necesitas en un equipo de calidad. Y que a igual nivel de presión sonora puedes distinguir claramente entre lo que es agradable y lo que es «agobiante». Esto es algo claramente distinguible en los conciertos, donde una orquesta de pueblo se puede gastar lo que se puede gastar y un concierto de los Rolling Stones suena a algo completamente «diferente». O en como en un pub la misma música al mismo volumen «te invita a irte» y en otro no te incomoda (la acústica también tiene algo que ver en esto).

    Y para eso necesitas un amplificador decente, con las menos pijadas posibles para que el recorrido de la señal sea mínimo, una fuente de sonido de calidad razonable y unos altavoces que a «a medio gas» no empiecen a distorsionar de lo lindo y para que si se usan habitualmente a un volumen un poco alto, la fatiga de materiales no te los jubile a los dos años (algo que pasa con bastante frecuencia).

    A partir de 1500-2000€ tienes equipos de este tipo con calidad más que suficiente para entregar una S/N razonable a una presión sonora suficiente para un salón de 30m2 y con una fidelidad de reproducción en todas las frecuencias más que suficiente. Eso si, suelen ser equipos poco atractivos para el consumidor tradicional y de marcas un poco «exóticas», marcas que por precios como ese siguen buenas practicas ingenieriles y buscan fidelidad sin tonterías, ni lucecitas, ni venderte un «estilo de vida» o un «lujo superfluo».

    El problema para mi no es el High End, el problema son las fuentes y a lo que se ha acostumbrado la gente… el quiz no está en el mp3, si no en la compresión brutal a la que someten ahora a las grabaciones en las que todo suena apelotonado y pastoso, donde se han cargado el rango dinámico de forma brutal. Y eso se refleja en los equipos de sonido que se venden al gran publico en las gama baja y media, ofrecen lo que la gente demanda. Tu te coges una grabación de los 60/70 de calidad y un equipo Hi-Fi de aquella época y te juro que no hay color con lo que se escucha ahora, y no tiene nada que ver con que sea en vinilo o CD. Yo tengo que reconocer que en mi equipo de sonido soy completamente incapaz de distinguir la ultima «joya» del Pitbull ese entre el CD original y un buen muestreo en .mp3. Pero también te puedo decir que lo mismo con vinilo de por ejemplo Alan Parsons y el mismo album pasado a mp3 me he cansado de demostrar a amigos en pruebas ciegas que si puedo, en mi equipo. Y si conecto la salida del ampli a los altavoces del monitor del ordenador ya soy completamente incapaz de distinguirlos, básicamente porque los mismos ya distorsionan al 80% de volumen y suena todo más plano.

    Por otro lado hay que saber distinguir entre el «snob», «el enterao» y el que realmente sabe lo que hace (los menos). Hay un ejemplo muy claro, eres un chaval, te compras tu primera guitarra eléctrica, una baratilla y tal que viene con un cable para el amplificador delgadito y muy flexible. Entonces el de la tienda te dice que compres uno bueno, de los de cobre libre de oxigeno con 7 nueves, de tanto calibre y que son la leche y cuesta 30 leuros. Tu lo miras aviesao y piensas, este me quiere timar. Le dices, no gracias. Entonces emocionado, te llevas el equipo a casa, le das volumen al amplificador a tope para que se enteren los vecinos de que un nuevo artista a llegado a la ciudad, le conectas el cable, se lo conectas a la guitarra y lo dejas caer al suelo… «Pafffff», que ha sido eso? el cable hijo mio, el cable… que a nada que lo golpes, zarandes, etc… te mete unos ruidos parásitos que meten miedo…. ala, ya has arruinado tu debut, cada vez que te meneas con la guitarra y arrastras el cable por el suelo, parece como si le estuvieras pegando patas al ampli (y como le pongas el rerverb, verás). Solución: te compras el cable bueno, en otra tienda claro, para no darle la razón al sieso y te lo llevas a casa. Milagro, no se oye nada así le metas unos latigazos que te desolles la mano. Y claro, piensas, oye pues tenia razón el hombre, entonces si compro uno mejor, todo se oirá mejor, no? Y ahí es donde empieza la barrera entre los profesionales, los timadores y los que se creen enteraos. A no ser que vayas a tocar en el Bernabeu, con un equipo de sonido nivel Pink Floyd o en los estudios de Abbey Road, el que vayas a probar un cable de «calidad superior» de 300€ no te va a dar más ventajas que aligerarte el bolsillo casi con toda seguridad.

    Pero claro, ocurre algo similar con prácticamente todo, no? Es evidente que para mi la diferencia entre llevar un McLaren y un Ferrari de F1 no va a suponerme ninguna ventaja porque probablemente me estrelle en la primera vuelta, para un piloto de F1 supone la diferencia entre ganar un mundial o no. Es así de sencillo. O sin ir más lejos, con los equipos de fotografiá, un aficionado no saca rendimiento de un buen equipo, pero un buen profesional saca fotos acojonantes con uno barato y es capaz de exprimir un equipo de gama alta. Pero todos sabemos lo que pasa, muchos aficionados se compran equipos de gama alta, sacan fotos mediocres y esperan que el equipo haga milagros. Y un profesional puede necesitar características de su equipo que parecen superfluas para los demás, pero que para ellos puede suponer la diferencia entre poder hacer su trabajo y no poder, como el rango de temperaturas o la estanqueidad por las que se paga un ojo de la cara. Y te aseguro que los estudios de grabación no se gastan cantidades considerables de dinero en uno monitores (altavoces) o una mesa por gusto o por presumir.

    Y por supuesto ocurre lo mismo con los equipos de sonido, es evidente que no es lo mismo lo que necesitas para ofrecer el mismo nivel de calidad para escuchar un tema a 60dB en tu salón, que para alcanzar el mismo nivel de fidelidad en el estadio de Wembley a la misma presión sonora en todo el estadio. Ahora ya te digo yo, que para la mayoría de los mortales la diferencia entre gastar menos o gastar más va a depender del volumen de la sala y al volumen al que quieras escuchar tu equipo. Si tienes un salón de 60m2 y no vas a emplear más que un equipo estéreo, te va a tocar pagar más para el mismo nivel de S/N a la misma presión sonora que para el equivalente de 30m2. Hasta donde yo se, no hay mucho más secreto que ese, producir amplificadores y altavoces que entreguen una calidad decente a mayor presión sonora, suelen costar más, así de sencillo. Eso si, no cuestan 3-4 veces más, solo un poco más.

    Eso es lo que la experiencia me ha demostrado con el tiempo, y te puedo decir que me codee con mucha gente «muy atontada» con todo este mundo del High End tanto en el hogar como en el automovil, y creo que me siento afortunado al pensar que siendo un chaval influenciable no me dejará llevar por los cantos de sirena y que solo me gastara una cantidad «razonable» (inferior a los 2000€) en un equipo de sonido muy sencillo, pero muy equilibrado que no creo que pudiera mejorar por mucho que me gastara cinco veces más para notar ninguna diferencia.

    En cuanto al tema que nos ha traído hasta aquí, estoy seguro de que por muy «duro» que tengas el oído, eres perfectamente capaz de distinguir la diferencia entre un teléfono con buena calidad de sonido en la llamada y uno que no la tiene. Viene siendo la misma diferencia que hay entre un disco de Supertramp en vinilo y un CD de David Guetta. Ahí es cuando aparecen de verdad los matices entre un FLAC y un mp3, aunque es más bien un sensación general, como lo que te comentaba del Pub, básicamente es un tema de armónicos. También es una cuestión de costumbre, algo que se puede aprender, igual que algún director de orquesta es capaz de distinguir que instrumento esta fuera de tono entre todos los de la orquesta y yo soy completamente incapaz.

    Saludos

    P.S. No te gustan a ti las flame war ni nada, jaja

  2. Por aportar otra visión, y como supongo que conocerás Tom’s Hardware (advertencia: desmitifica bastante el mundo del audio):

    http://www.tomshardware.com/reviews/high-end-pc-audio,3733.html

    TL;DR: Pilla unos buenos auriculares aptos para la fuente de sonido que vayas a usar y disfruta 😉

    Por otro lado, en el audio pasa como con el rendimiento de un PC: la calidad final te la da el peor elemento de la cadena. Como dice Joe Di Castro, hay mucho álbum comprimido hasta los límites de lo razonable (y bastante por encima), que de entrada hace que no importe el DAC, el previo o cualquier otra cosa. Igual que si tienes un DAC buenísimo conectado a unos altavoces mediocres… Para mí el formato (lossy a calidad razonable/lossless/HD…) es lo de menos aquí, siempre que el resto de elementos cumplan.

  3. Manuel dice:

    ¿En qué ámbito vas a escuchar la música?

    Porque si es mientras trabajas, como hago yo, unos normales te bastan puesto que terminas tan concentrado que oyes la música pero no la escuchas.
    Ahora, si vas a escuchar la música con detenimiento, unos buenos auriculares sí marcarán la diferencia.

    Tampoco te digo que te vayas a lo más caro, pero algo decente superior a los típicos de 20-30€ si puedes buscar.

  4. pablo dice:

    Absolutamente feliz de haber iniciado este debate ayer.
    Dejé mi carrera como Ingeniero Industrial en el 80 para poner mi propia tienda de Alta Fidelidad. Ibamos a entrar en el mercado común y yo veía cómo en los hogares europeos el equipo hi fi presidía el salón. Además era mi afición, más, mi pasión.
    Fue el incio de mi carrera vendiendo electrónica de consumo. Según avanzaba el tiempo, el buen sonido derivó hacia lo que vuestra generación, mayoritariamente oye. Aparecieron los «compactos», luego las «mini.cadenas» hasta acabar en el mp3.
    Pero no importa. Las tiendas de alta fidelidad nunca han desaparecido de USA, Inglaterra o los países nórdicos. De hecho Tidal creo que comenzó en Noruega. Que nadie dude que volverán a este país. Y no hablo de high end, simplemente observad cuando los chavales roban los viejos «bafles» a sus mayores y se los instalan en su habitación. Ved su cara de placer y donde posan sus auricularillos.
    Hoy me paso, perdonad, pero me habeis dado donde me duele.
    Tengo que añadir música en una nueva habitación. INVERSION:
    — Amplificador AUNA AV2 …. 128€ —- cajas POLKAUDIO … 159€
    — TABLET con TIDAL (19,90€/mes, precio de un CD, por dios!!!) Y streaming.
    287€ en total, más la conexión. Os aseguro que pasaré muchas horas disfrutando. TODA LA MUSICA DEL MUNDO SIN CABLES Y BIEN REPRODUCIDA. El hombre más feliz del mundo.

    PD. Estoy jubilado y tengo mucho tiempo, eso ayuda con los pequeños-grandes placeres.

    • Espero que no te haya ofendido mi comentario. Yo hablaba de High End porque siempre es la «excusa» que se pone para justificar que un iPod, unos auriculares y un mp3 a 320Kbps son suficientes para escuchar música de calidad y un equipo HiFi no supone ninguna diferencia. Eso es directamente mentira, pero se escudan en las fruslerías para sibaritas que nos venden en el High End para justificar su teoría. Es cierto que en el mundo del High End hay mucho cantamañas, pero también es cierto que los equipos de gran consumo no destacan especialmente por su calidad.

      Yo recuerdo perfectamente cuando en mi tienda de Alta Fidelidad de referencia, me tiré dos horas probando cables para sustituir los estándar de mi equipo para conectar fuente a amplificador. Si que encontré diferencia entre el cable de 5€ que venía con el equipo y mi cable Supra de 180€, pero por mucho que insistió el dependiente, no logré encontrar ninguna diferencia entre el Supra y cables de todo tipo, algunos de tan supuesta calidad como los Van den Hul, Transparent Audio, etc… A partir de determinada calidad las diferencias son inapreciables, básicamente por nuestras propias limitaciones, y lo único que funciona es el efecto placebo. Eso si, si pruebas distintas cajas, ahí la cosa cambia, básicamente porque la mayoría no son «neutras» como los monitores empleados en muchos estudios, e introducen matices que te pueden gustar más o menos.

      Por eso para mi lo más importante son las cajas, son las que le dan la dimensión y el «color» al sonido. A mi particularmente me gusta el sonido inglés. En realidad he tenido dos equipos, uno basado en 3 componentes de Sony de lo mejor de la gama QS y otro con CD Marantz (Ken Ishiwata signature), Amplificador NAD y plato Technics. Los dos conectados a las mismas cajas, unas B&W. Y la verdad es que nunca he notado que uno fuera especialmente mejor que el otro. De hecho, por circunstancias que no vienen al caso, ahora solo tengo el Sony y puedo decir que sigo disfrutando de la música a un nivel excelente y no puedo quejarme gracias a las excelentes cajas. Era lo que encajaba dentro del limite que veía razonable, y desde luego sigue sonando mejor que las mini-cadenas que familia y amigos tienen (por no hablar de algunas de esas aberraciones que se venden como Home Theater que básicamente meten mucho ruido). Y he escuchado cajas y componentes de muchas marcas y precios, encontrando amplificadores increíbles por 300€ y cajas que no me gustaban (sonido americano) de muchos miles de euros.

      Resumiendo, que la gente se ha mal acostumbrado a un sonido pobre y de escasa calidad (y que te obliga a subir el volumen para escuchar matices), que hay equipos de calidad sobrada por no mucho dinero y que hay un sector que busca una «exclusividad» que no va siempre acompañada de una calidad real (apreciable para las limitaciones del oído humano). Así que entiendo tu frustración en parte, pero también entiendo las quejas a ese «elitismo» que no va siempre respaldado por pruebas irrefutables.

      Y he evitado siempre que he podido escuchar música con auriculares, y sobre todo evito en lo posible los «ear-in», esos son un castigo para nuestros tímpanos (estas «sellando» un extremo del conducto auditivo y metiendo presión dentro de el, los de diadema son menos «herméticos»). Unas buenas cajas, buena música y un buen sofá… y a disfrutar.

      Saludos

  5. Me ha gustado mucho el primer comentario, y el último. Lo cierto es que hay mucha tontería en ésto del sonido. En mi caso, tengo una micro cadena JVC normalita, a los que hace un par de años le conecté unos monitores Event 8…y madre mía, os aseguro que se abrió ante mí un nuevo mundo de matices. Igualmente los uso para conectarlos a la smart tv, y nada…cine en casa al momento 😉

  6. Juanky dice:

    Me ha encantado el post, Javi. Refleja muy bien qué pretende ofrecernos una audición como la que hicimos, y, al mismo tiempo, lo expones todo con honestidad, tal y como tú lo viviste. En el fondo mi auténtica intención era compartir un rato de buena música contigo y con nuestro ilustre acompañante 😉 Pasarlo bien juntos. Y eso creo que lo conseguimos. Lo demás, aunque no lo parezca, no es ni mucho menos lo más importante. La alta fidelidad solo es una afición, y, como cualquier otro entretenimiento, su finalidad es hacernos disfrutar.

    Las opiniones acerca de la alta fidelidad siempre han estado muy «polarizadas», y seguirán estándolo. Veo que algunos comentarios defienden posturas bastante rígidas, algo que suele suceder cuando se saca este tema. Y me parece respetable. Yo, sin embargo, no estoy tan seguro de nada. Bueno, sí. Estoy seguro de una cosa: el poco tiempo libre que puedo pasarme escuchando música con mi «equipillo» me hace sentir bien. Feliz, incluso. Todo lo demás, lo objetivo, lo subjetivo… incluso lo técnico, me da igual. Realmente lo único que importa es la música. Y que cada uno la disfrute como quiera. El «hardware» que utilice para reproducirla es lo de menos. Solo es una elección personal, y no intentaré convencer a nadie de que debe gastar su dinero en componentes caros. Ni de lo contrario. Prefiero quedarme con lo que nos une. La música.

    Por cierto, qué razón tenías. Whiplash es un peliculón. Me ha encantado 😉

    • Puede que haya sonado un poco «rígido», pero te puedo asegurar que no lo soy, simplemente intentaba desmontar los «extremos», ni un mp3 te da la mejor calidad de sonido, ni un equipo de muchos miles de euros supone una enorme a diferencia frente a un equipo de unos cuantos miles de euros como nos venden (sobre todo si esos equipos son de marcas como Loewe, Bang & Olufsen, etc… que están sobrevaloradisimas).

      Pero la mejor forma de mostrar esas diferencias en entornos donde la acústica se pone en nuestra contra, como el interior de un automóvil. Te cojes un iPod y un CD que haya respetado una buena grabación y te metes en un Ford Focus o algo similar y en un Lexus SC con un equipo Mark Levinson, si te dicen que no hay diferencias, entonces que se vayan a un otorrino.

      • Juanky dice:

        Solo me han parecido un poco rígidas, o agresivas, una o dos frases de tu comentario inicial, pero, en conjunto, estoy de acuerdo contigo. No me van los extremos, y mi experiencia, desde un punto de vista audiófilo, es idéntica a la tuya. Esto ha provocado que a la hora de diseñar mi equipo de alta fidelidad me haya fijado un límite de presupuesto que no estoy dispuesto a franquear. Algunas personas podrían pensar, con cierta razón, que mi límite presupuestario es demasiado elevado. Pero existe. Y lo hace por una razón: cuando superas un determinado nivel, para mejorar muy poco, o, incluso, nada, tienes que gastar demasiado dinero. Y a mí invertir más ya no me interesa. Y tampoco puedo permitírmelo. En cualquier caso, como colofón, defiendo que actualmente es posible hacerse con un equipo de alta fidelidad de mucha calidad sin necesidad de gastarse más de 2.000 o 2.500 euros. Aunque yo sí lo haya hecho…

  7. Iba a contestar uno por uno pero me temo que mi duro oído prefiere estar un poco al margen de un debate en el que yo solo he puesto la semillita. Que conste, Joe, que no me gustan las flame wars, pero me encantan sino los debates razonados como este con argumentos válidos por ambos lados.

    Creo que como en todos los ámbitos, hay que pagar para obtener una calidad decente, pero esa línea es tan distinta para unos y otros que aquí entra la sensibilidad de cada cual. Lo importante -y este mensaje ya está siendo un poco cansino- es que a cada uno le compense lo que tiene, que esté contento con ello. Lo que digamos por aquí los demás ayuda a formarse una opinión o reforzar la que tenemos (tanto a favor o en contra), pero aquí prima el «ande yo caliente, ríase la gente«.

    El problema puede ser que algunos aprovechados quieran engañar a los aficionados y apasionados de este mundillo -o de cualquier otro- con equipos y accesorios que al final venden unas prestaciones difícilmente justificables. Pero de nuevo, si lo son para el que se deja la pasta, allá él. Vive y deja vivir, leñe.

    Ole por ese equipillo, Juanky, ole por los pedazo de comentarios tan bien razonados, Joe, ole por tu experiencia, Pablo, y ole a todos los demás por contribuir.

    Así da gusto leer comentarios. Sí señor.

    • Juanky dice:

      Por cierto, Javi, no creo que seas «duro de oído». Creo que se trata en realidad de una cuestión de prioridades, como sugieres en el post. Hay personas que pueden disfrutar plenamente la música sin necesidad de apreciar un nivel de detalle extremo o de poder ubicar cada instrumento en su posición original. En realidad la alta fidelidad es una forma más de perfeccionismo, y no es ni mucho menos indispensable. Lo único que importa es disfrutar la música. Y ya sabes que el «punto dulce» de mi pequeño santuario es tuyo siempre que quieras. Aunque sea para escuchar un MP3 😉

      • Gracias amigo 😉 Caerá nueva visita, pero a ver si logramos organizar una batería de pruebas ciegas de la misma canción en distintos formatos. Solo por curiosidad, me molaría comprobar si la diferencia en formatos se nota tanto como debería. ¡Apuntado!

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