Ayer Amazon presentó Alexa+, la nueva versión de su asistente de voz, que esta vez está supervitaminada gracias a la inteligencia artificial. Era un lanzamiento que personalmente llevaba esperando meses y que no llegaba nunca. Y pasaba un mes, y otro, y otro, y yo me preguntaba siempre lo mismo:
¿Qué co** está haciendo Amazon?
De verdad que no lo entendía. Probablemente muchos pasaráis del tema, pero es que Amazon no parecía estar haciendo nada. Mientras el resto de las grandes tecnológicas lo apostaban todo por la IA, Amazon estaba como pasota, como si eso no fuera con ella. OpenAI, Microsoft, Google, Meta, incluso Apple —la otra gran rezagada— se daban cuenta de que ahí había algo importante, algo que podía cambiar el mundo.
Pero Amazon, nada. Hizo anuncios menores muy pronto —Bedrock, del que nadie habla aunque supongo que se use— pero no aprovecharon sus recursos. Tienen la infraestructura en la nube más importante del mundo: AWS tiene el 30% de cuota de mercado (21% Azure, 12% Google Cloud), pero pasaron totalmente de enfocarla a la IA. Pero es que tampoco se pusieron a desarrollar sus propios modelos fundacionales. Lo único que hicieron es invertir un pastizal en Anthropic y su chatbot Claude, pero durante todo 2024, cuando esperábamos que lanzasen algo, cualquier cosa, dieron largas.
Parecía que tenían algo gordo entre manos. Ya a finales de 2023 se hablaba de Olympus, un LLM gigantesco que superaría de largo a GPT-4 en número de parámetros, pero un año después lo que presentaron fue Amazon Nova, una familia de modelos que existen, pero que casi nadie parece poder usar. Como si quisieran esconderlos. Y cuando tienes algo realmente bueno, no lo escondes.
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Pero oye, no pasa nada. Igual es que necesitan un poco más de tiempo. Seguro que tienen algo bueno en el horno, pensaba yo. Y ayer, por fin, el evento de presentación de Alexa+. Y durante todo el evento yo solo podía pensar:
¿En serio? ¿Esto es todo, Amazon?
Cero innovación. Amazon mostró una copia de ChatGPT adaptada a sus pantallas conectadas de la familia Echo (nada de altavoces, sospechoso). Un sistema de IA que en realidad no es suyo, porque presumieron de ser agnósticos y de poder aprovechar modelos como el de Anthropic —normal, han pagado una burrada por ese derecho— o cualquier otro. Eso está bien para una empresa como Perplexity, que hace lo mismo —es intermediario y permite usar varios modelos de IA— pero no tiene los medios de Amazon. Pero esto es Amazon, señores. Esperábamos algo más. O mucho más.
Es como si salieran tarde de la línea de salida, uno esperara que lo hicieran con un cohete, y en realidad salieran con unas pesas en los tobillos. Prácticamente nada de lo que presentaron se salvó. Yo diría que quizás lo único fueron las demos como agente de IA para sacar entradas, reservar un restaurante y pedirte un Uber o comprar ciertos ingredientes, pero incluso eso es algo que no es novedoso. Su ventaja es que podrán integrar esa IA en sus dispositivos si pagas 20 dólares al mes o estás suscrito a Prime. Eso son más malas noticias, porque implica que ya tienen excusa para subir bastante (¿20 dólares?) la suscripción allí y aquí. Y eso es una gaita, porque a priori Alexa+ no es la IA por la que pagaría, ni de lejos, si eligiese pagar por una.
Y así estamos, con una Amazon que se conforma con depender de otras, al menos de momento. Que igual acaban despertando, oye. Jassy presumió hace poco al decir que iban a invertir 100.000 millones de dólares en 2025 en infraestructura de IA. Yo no acabo de tragármelo, pero igual el que va corto de miras soy yo. Igual OpenAI, Google, Meta o Anthropic se están equivocando al tratar de tener el mejor modelo del mundo. Igual basta con ser un mero intermediario. O igual Amazon sí está trabajando en su propio modelo (uno de verdad), pero prefiere no decir nada de momento.
No sé. Con lo presentado ayer, a mí me parece que Amazon ha perdido la guerra de la IA.