Tecnología

Algo se mueve en el periodismo tecnológico

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Los últimos meses están siendo agitadillos en el mundo del periodismo online, con un buen montón de proyectos y otros que se ven afectados por cambios singulares. Dejando a un lado la compra de The Washington Post por parte de Bezos –de momento cero señales de cambios, que yo vea– en el ambiente tecnológico se han dado unos cuantos sucesos curiosos.

Lo de la aparición y desaparición de medios (adiós AllThingsD, hola Re/code) es casi moco de pavo respecto a la noticia de ayer según la cual Mashable recibía 13 millones de inversión para una teórica expansión que como comentaba en Twitter no veo demasiado factible. Si hay un medio que se ha expandido en tecnología –sin llegar a los extremos de BuzzFeed y sus insufribles listas– es Mashable, con un rediseño sobresaliente del que ya hablé y una diversidad de temas cada vez mayor.

Lo cierto es que en el fondo me alegro de que estas cosas pasen, sobre todo porque parecen demostrar que el buen trabajo –en Mashable lo hacen bastante bien– tiene su recompensa, al menos en los Estados Unidos. Y también me alegra que apuestas personales como la del guaperillas Pete Cashmore (que rechazó una ofertad de compra en 2012)  salgan adelante.

Es lo que ya dije en su día. Lo de la firma y el medio, ya sabéis. Y lo comentaban el otro día en The Nieman Journalism Lab, donde hablaban de varios casos en los que periodistas especializados acaban hartándose de estar atados de pies y manos y se lanzan a sus propias aventuras editoriales. No solo en el ámbito de la tecnología, sino también en el mundo de la economía o la política, como lo que ha ocurrido con Ezra Klein, del Post, o de Gleen Greenwald, que se ha hecho mundialmente famoso por destapar las filtraciones de Edward Snowden. Allí solo cuentan los éxitos –la verdad es que no me suena ningún fracaso– y se deja claro cómo el negocio del periodismo debería aprender de estos movimientos:

Legacy news organizations need to find a way to tap into that success outside the old models of ownership and not worry about obsolete notions of employer-employee relationships. Reach and influence are what matter. And they are proving to be incompatible with the ambitions of young journalists like Ezra Klein.

Actualización (08/01/2013): otra novedad más ya esperada: David Pogue (ex-NYT) inaugura Yahoo Tech! (la admiración es parte del nombre, no es que lo quiera contar exclamando)

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