Tecnología

La magia detrás de la magia

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No tengo demasiadas fuerzas para escribir nada estos días, porque estas fechas pre-navideñas no dejan un minuto para respirar, tanto por el tema profesional como por el familiar. De hecho, aquí estoy, en el sobre, a las 22:30 de la noche, cuando normalmente ahora tiraría de serie de la lista de pendientes o quizás de un par de partidos online al FIFA 13 con algún chaval ruso de esos que me humilla cada 3 por 4. Los temas se me escapan, y aunque tengo algunos borradores pendientes acumulándose, ayer por la noche me apunté uno del que no podía (volver a) dejar de hablar hoy.

En realidad se trata de un tema ya bastante habitual en Incognitosis: el de la privacidad y la seguridad de nuestros datos online. En mi caso, hace tiempo que tengo claro que la privacidad y la seguridad en Internet son un simple tema de concesiones, o como dice  Bruce Schneier, de ‘trade-offs‘. Hay que tener un mínimo de sentido común al aprovecharse de la magia de Internet. Si no quieres que Google ‘invada tu privacidad’, no lo uses. Si no quieres que Ubuntu registre tus búsquedas para mostrar resultados de Amazon, desactiva la shopping-lens. Si no quieres que tu jefe pueda ver las fotos que colgaste el sábado pasado mientras estabas de farra, deja de compartirlas en Facebook.

Y si te ocurre alguna desgracia digital, deja de lloriquear. Los Google, Facebook o (dios no lo quiera) ING de turno con sus servicios web ponen a menudo todo lo que pueden de su parte para tratar de evitar que nuestros datos allí estén seguros, pero no tienen la culpa de que usemos contraseñas como ‘123456’ o de que seamos tan vagos de usar la misma contraseña una y otra vez (esa que hoy en día se puede descubrir en minutos) en todo tipo de servicios, ya sean críticos o simples cuentas para probar la última webapp de moda. A pesar de la verificación en dos pasos de Google, del uso que puedas hacer de LastPass y similares, y de lo prometedor de LaunchKey, haceos a la idea: si usáis Internet, nunca podréis estar del todo seguros de que vuestros datos os pertenecen.

El genial vídeo que vi ayer y que tenéis encabezando el post lo deja claro: tu vida entera está online. Y lo malo es que podría ser utilizada contra ti. Así que sé consecuente con lo que haces en Internet. Y por si las moscas, como dije hace poco, haz un backup de tus datos. Y hazlo ya.

PD: Por cierto, ese vídeo es sólo uno de los muchos con los que ayer aluciné -y que compartí en mi cuenta de Google+-tras ver un fantástico post de Mashable en el que destacaban los 20 anuncios más compartidos de 2012. No os los perdáis.

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1 comentario en “La magia detrás de la magia

  1. Pingback: La magia detrás de la magia... O la inconsciencia colectiva

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