Tecnología

Un prodigio llamado Microsoft Flight Simulator 2020

·

Volar fue la pasión de mi padre. Disfrutó durante muchos años de su ultraligero, y tanto antes como durante esa época trató de transmitirnos esa pasión… sin éxito. No porque no tuviéramos oportunidades. En el verano de nuestros 18 años, sin habernos sacado aún el carné de conducir, mi hermano y yo habíamos logrado aterrizar con un velero en el aeródromo (entonces militar) de Ocaña. Hicimos un curso de vuelo sin motor sencillamente alucinante con unos L-13 Blanik que por su aspecto daban un poco de miedito pero que planeaban de una forma majestuosa.

Nuestra relación con la aviación, al menos en la práctica, se quedó así durante mucho tiempo. En la facultad conocí a gente muy friqui del mundillo de la aviación militar, algo que tenía aún más encanto porque empezaban a despuntar algunos simuladores estupendos. En el PC destacaba por ejemplo el ‘Falcon 3.0’, pero en mi adorado Amiga recuerdo el ‘F-15 Strike Eagle II’ y sobre todo aquel ‘Birds of Prey’ con una intro fantástica para la época.

Es curioso, pero en la década de los 90 no paraban de salir simuladores de vuelo —la lista de la Wikipedia lo demuestra—, a menudo de combate. Algunos preferían simuladores de vuelo puros, y ahí está claro que Microsoft Flight Simulator era una de las referencias. Recuerdo cómo en alguna Campus Party a la que asistí había montajes bastante espectaculares de gente con sus sistemas multimonitor (de la época, claro, monitores chiquititos 4:3) y sus periféricos destinados al tema.

Para entonces yo llevaba mucho tiempo desconectado del tema, pero como decía, mi padre lo había retomado con fuerza. Cumplió un sueño que tenía desde hace años y acabó comprándose un ultraligero y haciendo varias vueltas ibéricas y disfrutando como un niño pequeño de aquellos momentos. A nosotros nos intentó volver a contagiar aquella pasión, pero no hubo forma: nos mareábamos bastante cuando íbamos con él en el avión y aunque nos dábamos un vuelecito con él de cuando en cuando, aquello no era lo nuestro.

La desconexión con ese mundo ha sido casi total, pero hace meses que comencé a oír hablar de Microsoft Flight Simulator 2020, la nueva entrega del legendario simulador que comenzó su andadura en 1982, y aquello me provocó mucha curiosidad. Pude ver algunas fotos y vídeos prometedores de quienes estaban haciendo de beta-testers, pero por fin pude catarlo hace unos días cuando Microsoft lanzó la versión final. Como suscriptor de Xbox Game Pass Ultimate tenía derecho a poder disfrutarlo, así que me lancé a instalarlo y probarlo la semana pasada. ¿Qué me pareció?

Prodigioso.

El planteamiento es fantástico: los primeros 40 minutos te los pasas haciendo un tutorial de ocho capítulos para aprender a familiarizarte un poco con todo, pero a partir de ahí empieza la verdadera diversión, porque puedes comenzar a explorar el mundo desde el aire con unos cuantos aviones. La mayoría son de hélice, pero también algún pequeño reactor y un par de aviones comerciales que yo no he tocado.

Yo he tirado casi siempre de la Cessna 152, que va despacito y permite disfrutar del panorama sin problemas, aunque también he catado el Cessna Citation CJ4, un jet muy pintón, y también la Pitts, porque había una exactamente así cuando hicimos el curso de vuelo sin motor y que se usaba para acrobacia. Acabo de acordarme de que allí entrenaba Ramón Alonso, que fue durante muchos años campeón de España de vuelo acrobático.

En MSFS mola prácticamente todo, y todo es asombrosamente fiel a la realidad. Puedes complicarte la vida tanto como quieras —quise iniciar de cero un vuelo de parado con la Cessna, que es facilona, y tardé 20 minutos en lograr arrancar y despegar tras buscar tutos y demás—, y todo está pensado para ser tan fiel como el jugador desee. Si quieres usarlo en modo arcade —que es lo que creo que hará el 90% de la gente— puedes hacerlo: pones unas coordenadas en el selector de origen y destino y a tirar millas. Si quieres ir más allá, también puedes. Las capturas que tenéis aquí son desde fuera del avión, que es más divertido y visual para los que pasamos un poco del modo más de la simulación, pero si quieres te puedes hartar de ver la cabina y sus instrumentos.

Todo es realista al máximo: cuando vuelas lo haces en escala de tiempo 1:1, es decir, tardas en llegar lo que tardarías en ese modelo de avión y con ese trayecto. La meteorología es también la real —aunque puedes ajustar eso si prefieres volar por la noche, al atardecer o con lluvia y sin ver un pijo—, pero lo que más me flipó es ir a aterrizar en Barajas y ver cómo al pedir permiso primero daban paso a aviones comerciales que estaban aterrizando en ese momento en Barajas de verdad. Pero de verdad de la buena.

La atención al detalles es sencillamente increíble, y el trabajo excepcional de Asobo Studio se aprecia en todo eso, aunque también tiene mucha culpa el hecho de que los datos topográficos son reales gracias a Bing Maps y a esa cartografía trimensional que refleja con sorprendente fidelidad muchas partes del mundo. Aquí, claro, hay defectos que seguramente muchos de los que jueguen aprecien: esos mapas no están del todo actualizados y no siempre reflejan la realidad de forma adecuada.

Se habló mucho del obelisco de Melbourne, pero yo me he dado una vuelta por Segovia y el acueducto, sorprendentemente, no está ahí: hay una especie de pegote marrón que no tiene nada que ver con esa joya de nuestra historia. El otro día sobrevolé la sierra madrileña y vi cómo la Cruz de los Caídos no se erigía del suelo: estaba como pegada a él (en la imagen de arriba se ve claro), por ejemplo, En Madrid el estadio Vicente Calderón sigue aún en pie (lleva meses derruido, aunque la zona aún está en fase de desescombro), y si te vas a alguna población un poco más específica es probable que la fidelidad de esos mapas no sea tan notable.

Eso no importa demasiado, porque lo que está claro es que ese apartado se va a ir actualizando y mejorará más y más con el paso del tiempo. Recorrer así los sitios que conoces y los que querrías conocer es absolutamente mágico, y aunque yo ya tenía algo parecido con Google Earth VR, tener esa forma de visitar nuestro mundo es maravilloso y te da esa perspectiva de que igual no deberíamos tener tan mala baba cuando tenemos un mundo tan estupendo al que deberíamos mimar mucho más. Es una forma tonta y estupenda de reconocer —una vez más— lo pequeñitos y peleones que somos.

El juego, de hecho, ha causado sensación. Eso sería normal decirlo de Fortnite y similares, pero ¿de un simulador de vuelo? Que genere esta expectación es absolutamente excepcional, y de hecho ya se habla de que va a generar un montón de ingresos y una subida sorprendente de la venta de PCs, componentes y periféricos. Es bien sabido que necesitas un pepino para que vaya suave —lo llaman el nuevo Crysis, imaginad—, y yo con mi GTX 1070 puedo disfrutarlo a 1080p pero sin demasiadas florituras. Mis 16 GB de RAM de hecho parecen quedarse cortos: por ahí he visto que ya puestos mejor ir a 32 GB para darle margen de maniobra al jueguecito de marras. Es, yo diría, un juego vendePCs.

La gente de hecho no para de publicar capturas absolutamente hipnotizadoras del juego en acción. La de Reddit de ahí arriba es solo una muestra, pero un paseo por el subreddit r/flightsim y la etiqueta del juego deja a cualquiera estupefacto. Lo último de lo último, lo que ha pasado con el huracán Laura que hace unos días ha azotado la Costa del Golfo de EE.UU. y la gente sobrevolándolo (o atravesándolo) en Flight Simulator porque la fidelidad de la cartografía y la meteorología lo permitían.

Que un juego como este desate esa expectación y esa pasión es alucinante, pero lo cierto es que se lo merece. Yo no creo que juegue más allá de alguna partida ocasional para disfrutar de un vuelecito —por cierto, pronto habrá soporte para gafas de realidad virtual, así que igual tengo que volver al tema—, pero estoy absolutamente maravillado ante el fenómeno que es este Microsoft Flight Simulator 2020.

Que vivan los juegos.

¿Quieres recibir un correo de aviso cuando publique nuevas entradas?

Standard

7 comentarios en “Un prodigio llamado Microsoft Flight Simulator 2020

  1. Josetesan dice:

    ¿ tienes un joystick , no ? Porque yo esos 40 minutos los he pasado aporreando el teclado tratando de despegar … sin exito. Y cuando he elegido empezar en vuelo , al menos aliento de aire sobre la tecla flecha izquierda a acabado con el cesna en el suelo boca abajo.
    Es un vende PCs, sin duda , y quiero my joystick ya !

  2. Ana dice:

    Mi padre que era también un apasionado piloto aficionado (voló en ultraligero, sin motor, y cuando murió se estaba haciendo un paramotor porque por motivos médicos no podía conseguir licencia para volar en los otros dos) se compró ordenador a finales de los 90 para jugar al Flight Simulator, yo jamás entendí la pasión por el juego, pero él se pasaba horas ahí. Seguro que si viviera me tocaría hacerle de soporte técnico para las gafas de realidad virtual y toda la parafernalia necesaria para esta nueva versión.

    • Mi padre nunca jugó a un simulador. Si me vio con algún juego de estos jamás le llamó la atención, y de hecho no recuerdo siquiera comentarlo con él pero me pregunto qué le hubiera parecido. Qué bueno que ambos disfrutaran tanto de eso, lo de la realidad virtual seguro que les hubiera parecido (como poco) curioso. Saludos!

  3. Pingback: Gracias, NVIDIA, por lograr que quiera una RTX 3070 | Incognitosis

  4. LUIS dice:

    Soy piloto aficionado desde los 16 años, he volado todas las versiones del FS y esta sin duda esta es la mejor y mas esperada, ahora si puedes decir que vuelas, antes, te paseabas por una pantalla, lo peor de FS siempre ha sido lo que no se ve, pero se siente, la envolvente de vuelo, los algoritmos del vuelo por decirlo de alguna forma y para eso siempre ha sido mejorado por otros simuladores, en la 2020 no ha mejorado mucho, pero claro nos abruma con sus 4k y fotorealismo y nos olvidamos del resto. Veo imperdonable que no haya respetado lo de la ultima version, tener en cada ciudad el edificio mas representativo, volar sobre Bilbao, ver Ikea, pero no ver ni el Guggenheim ni el puente colgante!!!! Gastelugatxe está a nivel del mar, Segovia sin su acueducto… espero que pronto mejoren esto y por favor, estos cuelgues tan exagerados y repetidos aun teniendo un PC que supera los requisitos para ULTRA, se cuelga demasiado y por favor, unos accidentes un poco logrados, no una pantalla negra con un «te has estrellado» que muerte mas triste…

Comentarios cerrados