Tecnología

¿Quo vadis, realidad aumentada?

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Wow!. Eso es lo único que nos han provocado la realidad virtual y la realidad aumentada. Al menos a mí, claro, porque más allá de ese ‘wow!’ inicial, poquita cosa.

La revolución que planteaba la realidad virtual se ha quedado perdida en alguna parte, pero es que diría que corremos el mismo riesgo con una realidad aumentada que por ejemplo Tim Cook calificaba como tan importante como lo fue el iPhone en su día.

Yo, la verdad, creo que le está pasando lo mismo que a la realidad virtual: que nos han vendido una moto.

No digo que no haya escenarios en los que tanto la realidad virtual como la aumentada tengan sentido, pero esa revolución a todos los niveles que plantean quienes apoyan ahora la realidad aumentada me parece inexistente.

Me hace gracia por ejemplo que Apple comenzase a presumir de ARKit con demos muy ‘wow!’ —yo tuve que hablar de algunas de ellas— para luego, aparentemente, no volver a hablar del tema desde entonces. Al menos, no que yo haya visto, porque ese maravilloso ARKit que era una de las estrellas de los nuevos iPhone y el nuevo iOS 11 está, pero tampoco es que marque ninguna diferencia esencial. Todo lo que vimos en esas demos ya había sido visto (más o menos) en Project Tango —lo sé bien, pude probar un Lenovo Phab 2 Pro—, así que a muchos el mensaje probablemente nos cogió con menos capacidad de sorpresa.

Ese escepticismo no solo me lo producen los esfuerzos «móviles» de Apple y Google, sino los que quieren llevar esa realidad aumentada a otro nivel. Aquí Microsoft es prota con las HoloLens, de las que solo puedo hablar mucho pero que puedo resumir con una cifra: 3.299 euros, que es lo que cuesta su edición para desarroladores.

La otra prota, claro, es la gran esperanza de la realidad aumentada, Magic Leap, que hasta hace poco era la vendemotos por excelencia. No paraban de recibir rondas de inversión sin haber presentado un producto, y ahora que conocemos sus gafas de realidad aumentada, puedo decir que esto es un más de lo mismo, con un acercamiento totalmente análogo al de HoloLens: aquí lo que quieren vender es una realidad aumentada de gama alta, y aunque no se conoce el precio, yo diría que no andará muy lejos del de las gafas de Microsoft.

Personalmente creo que todo esto se va a quedar en poco o nada, como ha sucedido con la realidad virtual. 

Hace poco, de hecho tuve la ocasión de comprobar hasta dónde puede llegar la realidad aumentada hoy por hoy. Al hijo de unos amigos los Reyes Magos le trajeron ‘Star Wars: Jedi Challenges‘,  así que nos fuimos a visitarlos para verles un rato y charlar con ellos para que yo pudiera probar el invento.

Por si no lo conocéis, el invento este combina unas gafas de realidad aumentada con ciertos móviles compatibles (no muchos de momento) que son los que proyectan la imagen para luego conbinarla con el entorno real. Luego está el sable láser para jugar, que es una réplica de plasticurri bastante lograda de las armas jedi de la peli y que consta de una serie de sensores para que el movimiento se registre con las gafas, que tienen unas cámaras y una pequeña baliza de referencia que colocas al fondo de la habitación. El efecto es bastante convincente, y eso se nota cuando tienes en la habitación de casa a Darth Maul intentando darte leña con su sable láser.

El juego (hay otros dos, pero la lucha con sable láser es el más chulo) es muy aceptable: ves enfrente al enemigo de turno y cuando te ataca con un sable láser aparece una «predicción» de dónde tienes que poner tu sable láser inclinado. También hay droides que te disparan y lo sorprendente es lo bien que funciona lo de parar esos disparos láser con el sable: las ráfagas rebotan como uno piensa que tienen que hacerlo, con el ángulo que parece coherente con esa interacción. Bastante realista, la verdad. Sorprende.

La experiencia final es, desde luego, curiosa. Muy ‘wow!’, como era de esperar en este tipo de juegos, y muy de querer jugar más para ver si uno superar ciertos objetivos que te va marcando el juego (no recibir tantos golpes o tantas ráfagas, usar «la fuerza» con un gesto que no logré hacer bien, etc). El problema, claro, es que el cacharro cuesta 299 euros por estos lares, lo cual creo que es demasiado por poder jugar solo a este juego. Si hubiera otras opciones quizás tendría recorrido, pero yo diría que tras ese efecto ‘wow!’ a este juguete le pasará lo que a tantos otros: que pasada la novedad, quedarán guardaditos en un cajón esperando a que alguien les vuelva a hacer caso.

Que es lo que puede que le pase a la realidad aumentada en general. Aquí volvemos a lo mismo de siempre: necesitamos una killer app. Una que resuelva un problema real que vaya más allá del efecto sorpresa inicial. Si estas empresas no pueden lograr que esas experiencias nos atrapen (tuvimos un buen ejemplo con ‘Pokémon Go’), lo llevan crudo.

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1 comentario en “¿Quo vadis, realidad aumentada?

  1. Trufeitor dice:

    En mi opinión esta tecnología tiene dos problemas que son en realidad el mismo: precio y prestaciones. Creo que entre los gamers tiene un nicho muy muy potente, pero claro, a los precios que está y los resultados que todavía ofrece pues es muy complicado llegar a grandes mercados. La prueba la tenemos con Sony, que presentando una propuesta de mínimos (que aunque no he probado conozco gente de la industria que dice que es cutre cutre) ha vendido más que todos los demás juntos con la única baza de contener el precio.

    Quizá una killer app le daría el impulso necesario para despegar, pero me parece que un poco de plazo y precios populares para equipos en que no se vean píxeles como puños tendrá el mismo efecto a medio plazo. Tu mismo dices que el cacharro de Star Wars te ha molado, pero lo que te echa para atrás es el precio, que efectivamente es muy elevado.

    Yo soy de los que piensan que es la próxima revolución del videojuego, pero puede que no sea una revolución explosiva con la killer app que tu dices, sino una lenta y silenciosa.

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